Refugiados centroamericanos: ¿protegidos o puestos en riesgo por las tecnologías de la comunicación?

Guillermo Barros

Hay personas que no pueden conseguir información ni logran comunicarse en el momento de sus vidas en que más lo necesitan y, sin embargo, tener esas herramientas para la comunicación puede ponerlos en un riesgo aún mayor.

Para los refugiados y otros migrantes de El Salvador, Guatemala y Honduras —el Triángulo Norte de Centroamérica[1]— la comunicación es una de sus prioridades durante su ruta hacia el norte. Según las entrevistas llevadas a cabo en albergues para inmigrantes en México en 2016, era evidente que muchos refugiados prefieren invertir una parte significativa de sus escasos recursos en mantener el contacto con sus familias, amigos o conocidos que pueden ayudarles en su viaje[2].

A menudo se prioriza la información incluso sobre la alimentación o el refugio. La mayoría de los entrevistados viajaban con su propio teléfono móvil o querían conseguir uno. También están comenzando a emplear aplicaciones como Google Maps para orientarse por países que desconocen y se conectan a redes sociales, especialmente Facebook y servicios de mensajería como WhatsApp, siempre que tienen una oportunidad. Usan Facebook principalmente para comunicarse con familiares y otros conocidos que están en sus países de origen o en los Estados Unidos (EEUU), así como para contactar con personas que creen que les pueden ayudar a superar los obstáculos del camino y para solicitar que se les envíen transferencias de dinero.

Apenas cinco entrevistados aseguraron haber planeado, antes de iniciar el camino, una estrategia de comunicación que favoreciera su protección. La idea inicial más repetida fue la de intentar comunicarse cuándo y dónde fuera posible. Pero algunos sí dedicaron tiempo y esfuerzo a valorar cada determinado contexto y a coordinarse con sus familiares. Para ellos era vital que sus allegados conocieran su ubicación cada día, para así poder iniciar una búsqueda más efectiva en caso de pérdida de contacto.

Según los entrevistados, sus principales necesidades de información son: datos fiables sobre las zonas de mayor inseguridad (debido a la presencia de grupos armados); la ubicación de los retenes policiales; el coste de sobornos que deberán pagar para seguir avanzando; las características de cada lugar que atravesarán, y los requisitos, procedimientos y plazos para solicitar refugio en México.

Comunicación de riesgo

Viajar a través de México con un teléfono móvil puede representar una amenaza en sí mismo. Los grupos criminales mexicanos a menudo secuestran a los migrantes indocumentados que tienen familiares o conocidos en Estados Unidos y los obligan a proporcionar los datos de contacto de esa persona para pedir un rescate.

El simple hecho de llevar un teléfono puede llamar la atención de criminales y hacerles creer que ese migrante tiene familiares a los que extorsionar. También corren el riesgo de que les confundan con un “coyote” (traficante de personas), tanto si son interceptados por grupos criminales como por las autoridades migratorias mexicanas. Los criminales que atacan a un grupo de migrantes deducen que el que lleva un teléfono móvil es quien guía a todos hacia el norte. En ese caso, los criminales puede que le exijan a esa persona que les entregue una “cuota” por permitirle guiar migrantes por el territorio que ellos controlan. Este ha sido el modo de operar del cártel narcotraficante de Los Zetas en los últimos años.

Según los testimonios recogidos, pedir prestado un teléfono o prestárselo a otro migrante para hacer una llamada o mandar un mensaje también puede causar problemas. El riesgo de usar el teléfono de otro migrante es que el número del familiar o conocido al que se llama puede quedar grabado en el aparato y ser usado para fines de extorsión. Los migrantes pueden tomar la precaución de eliminar el número al que han llamado, pero no siempre se hace.

Para muchos de los que atraviesan México, la comunicación digital se considera más segura que la comunicación telefónica en este contexto de alta inseguridad porque no requiere llevar un teléfono móvil ni memorizar números de teléfono. Sin embargo, se ha detectado cierta desconfianza ante el uso de redes sociales como Facebook. Los refugiados temen que la información sobre su paradero pueda aparecer en sus perfiles o en aplicaciones que no son completamente seguras.

Recomendaciones

La comunicación puede traer enormes riesgos y, sin embargo, los responsables de la atención psicológica en los refugios para migrantes confirman que lograr comunicarse con su familia es un gran beneficio para la salud emocional de los refugiados, reduciendo sensiblemente sus niveles de estrés.

Según la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, el acceso a la información y la tecnología debe ser una prioridad para el trabajo humanitario, como lo es proporcionar comida, agua y refugio. No obstante, en México no existe una estrategia nacional coordinada para apoyar a los migrantes en este ámbito. Las casas refugio cuentan con unos recursos limitados y cada una tiene su propia política de comunicaciones, de modo que los migrantes no pueden estar seguros de qué medios de comunicación pueden estar disponibles en cada lugar. Aparte de un servicio de llamadas gratuitas ofrecido por el Comité Internacional de la Cruz Roja y la Cruz Roja Mexicana a los migrantes en algunos refugios, no se observaron iniciativas de las autoridades mexicanas ni de las organizaciones no gubernamentales internacionales para atender las necesidades de comunicación de los migrantes.

Con base en los hallazgos de la investigación pueden realizarse algunas recomendaciones. Todos los actores involucrados en la protección de los refugiados y otros migrantes en tránsito deberían priorizar su acceso a información y comunicación de forma segura. También sería aconsejable establecer una coordinación entre todos los actores que trabajan sobre el terreno y con otros que podrían colaborar en determinados proyectos como los voluntarios digitales, que son redes de activistas que colaboran por Internet desde cualquier lugar del mundo en la reacción a crisis humanitarias.

Por su parte, los refugios podrían ofrecer a los migrantes acceso regular a medios de comunicación, mientras que las ONG podrían ofrecer talleres en los refugios para promover el uso seguro de los teléfonos y redes sociales así como crear sitios web con información práctica y fácilmente accesible a los migrantes en tránsito.

Las autoridades mexicanas, por su parte, podrían impulsar iniciativas humanitarias en materia de comunicación, como la apertura de líneas telefónicas gratuitas y confiables para que los refugiados y migrantes puedan hablar con sus familias. También deberían investigar la extorsión telefónica y otros delitos similares contra estas personas y sus familias, y facilitar el acceso electrónico de los refugiados al estado de sus solicitudes de asilo o visa humanitaria.

Por último, las empresas privadas podrían mejorar la red de telecomunicaciones en las zonas de tránsito de migrantes y reducir el precio de las tarjetas telefónicas que estas personas utilizan para llamar a sus países.

Guillermo Barros gbarrosv@gmail.com
Exjefe de redacción de la Agence France Presse (AFP) en México; actualmente realiza un máster en Estudios Contemporáneos de América Latina, Universidad Complutense de Madrid  www.ucm.es


[1] También conocido ahora como el Norte de Centroamérica.

[2] El trabajo de campo se desarrolló en septiembre de 2016 en los refugios para migrantes La 72 (Tenosique, sur de México) y Belén Posada del Migrante (Saltillo, norte de México). La muestra comprende entrevistas a 40 refugiados y otros migrantes de El Salvador, Honduras y Guatemala de entre 14 y 53 años.

 

construyendo sobre una tradición de protección
RMF 56
Octubre 2017

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