Niños no acompañados que atraviesan la Región del Darién

Margaret Hunter

Si bien la atención internacional se enfoca en los peligrosos viajes que emprenden los refugiados y los migrantes que atraviesan el mar Mediterráneo, la comunidad de ayuda internacional y los medios de comunicación han pasado por alto una de las rutas migratorias más mortíferas del mundo: la Región del Darién.

La primera vez que oí de la existencia de la Región del Darién fue cuando comencé a trabajar en 2015 como psicoterapeuta de niños no acompañados que llegaban a los Estados Unidos (EEUU). La gran mayoría de estos niños huían de la persecución en sus países de origen y muchos habían ingresado a los Estados Unidos desde América Central. Durante la evaluación inicial y las sesiones de asesoramiento posteriores, las conversaciones con mis pacientes adolescentes se centraron inevitablemente en la travesía de cruzar "la selva" entre Colombia y Panamá. Mis pacientes constantemente describían este tramo del viaje como la peor parte de la travesía de migración; la desesperación y el miedo que sintieron en la selva era una temática común en todos sus relatos.

En la frontera norte de Colombia, descubrieron la razón por la que la ruta más larga del mundo —la carretera Panamericana de 48 000 km— se interrumpía durante 100 km: la Región del Darién. La densa selva de la Región del Darién, que cubre parte de la provincia de Darién de Panamá y la zona norte del departamento Chocó de Colombia, separa a Colombia de Panamá y evita que se pueda viajar por tierra entre América del Sur y América Central. Si bien el desarrollo ha surgido a los bordes de la selva de Darién, durante muchos años ha sido imposible construir una carretera transitable.

El denso tramo de 100 km de selva, con sus picos de montañas escarpadas, pantanos y numerosas especies de animales mortales, ha servido para albergar a los combatientes de las FARC[1] y ahora a traficantes de drogas. También ha recibido cada vez más migrantes y refugiados que intentan atravesar uno de los tramos de tierra más peligrosos del mundo. La cantidad total de personas que emprenden un viaje para atravesar la Región del Darién aumentó de 3078 en 2013 a 7278 en 2014; los cubanos y los haitianos conforman un gran porcentaje: ingresan a Colombia en barco y continúan el resto del viaje a través de la Región del Darién a pie[2]

El trauma de sobrevivir

Como terapeuta, mi trabajo consistía en ayudar a mis pacientes a expresar sus experiencias de trauma y ayudarlos a recuperar un sentido de seguridad después de su viaje. Los niños señalaron que en el suelo de la selva vieron las pertenencias de otros solicitantes de asilo, que se habían despojado de ellas por estar demasiado débiles o enfermos para llevarlas; muchos afirmaron que había cadáveres a lo largo de la ruta. Algunos niños dijeron que presenciaron la muerte de alguien de forma directa en la selva; relataron que otros viajeros se habían ahogado en el río o habían muerto a causa de las mordeduras de serpientes venenosas, deshidratación e incluso por el ataque de un animal grande. Muchos describieron que fueron víctimas de robo o extorsión a manos de contrabandistas. Algunos contrabandistas prometían conducirlos a través de la selva, alegando que solo les tomaría un día, para luego abandonarlos a mitad de camino sin alimentos ni agua. Como terapeuta, fue muy difícil oír lo extendido que era el trauma entre estos niños y ver la poca evidencia de ayuda a la zona.

Muchas de las personas que atraviesan la Región del Darién cumplen con los requisitos para ser calificados como refugiados según la legislación internacional, y tienen derecho a recibir protección y asistencia. La falta de comunicación entre los gobiernos y los actores no gubernamentales, además de la falta de voluntad política para ayudar a esta población invisible, puede ocasionar que estas personas —algunas de las cuales son niños no acompañados— sean ignoradas, lo que generara resultados muy perjudiciales.

Los niños no acompañados son una población muy vulnerable y, para aquellos que viajan a los Estados Unidos desde América Central, la experiencia de la Región del Darién es un componente formativo y crucial de su historia. Muchos de los síntomas de salud mental que observé en mi población de pacientes parecen ser el resultado de experiencias traumáticas en la selva. Es un aspecto del panorama migratorio contemporáneo que no se puede ignorar.

Margaret Hunter  mjhunter0@gmail.com
Psicoterapeuta, Heartland Alliance www.heartlandalliance.org
 
 

[1] Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia

[2] Miraglia P (2016) "The Invisible Migrants of the Darién Gap: Evolving Immigration Routes in the Americas", Consejo de Asuntos Hemisféricos www.coha.org/the-invisible-migrants-of-the-darien-gap-evolving-immigration-routes-in-the-americas/

 

construyendo sobre una tradición de protección
RMF 56
Octubre 2017

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