Estabilización liderada por la comunidad en Somalia

Siris Hartkorn

Se suele considerar que los grupos armados no estatales carecen de legitimidad como partes potenciales a la hora de crear instituciones de seguridad, pero cuando son ellos quienes tienen el control de facto, conviene revisar este punto de vista.

Durante muchos años se ha tomado Somalia como un ejemplo clásico de Estado fallido que ilustra claramente lo difícil que puede resultar restaurar las instituciones tras su hundimiento total. Una larga guerra civil, la hambruna y la pobreza han provocado una crisis humanitaria con grandes corrientes de desplazamiento interno y se estima que 3,2 millones de personas necesitan ayuda humanitaria.1 Al mismo tiempo que las cifras de población necesitada de ayuda urgente se incrementan, también aumentan las dificultades de acceso de las agencias internacionales para proporcionar asistencia como consecuencia de la presión de los grupos armados no estatales.

Desde la caída del régimen de Siad Barre en 1991 varias administraciones autoproclamadas han intentado ostentar el poder –y declarar la autonomía­– en diferentes partes del país. Aunque no están reconocidas internacionalmente, la mayoría son muy conocidas en el noroeste de Somalilandia. Dado que el espacio humanitario se ha ido reduciendo en el centro y sur de Somalia, las agencias han reorganizado sus operaciones para dirigirlas desde zonas relativamente estables de Somalilandia y, hasta cierto punto, Puntlandia, en el norte. El sur y centro de Somalia sigue siendo la región que acoge a la mayoría de los desplazados internos y otros sectores de población extremadamente necesitada y, si bien las dificultades de las agencias humanitarias para negociar el acceso con los grupos armados no estatales en la capital Mogadiscio son bien conocidas, esto no es representativo de toda la zona centro-sur de Somalia.

En lugares donde los grupos armados no estatales forman administraciones locales, éstos se convierten en garantes de los derechos de la población, incluidos la población desplazada. Asimismo, cuando estas administraciones son consideradas legítimas entre la población, se convierten en importantes socios potenciales. En la ciudad de Galkayo Sur –a unos 450 km al norte de Mogadiscio– un grupo armado no estatal llamado Ahlu-Sunna Wal-Jamaa tiene el control. Aquí, a diferencia de su experiencia al intentar facilitar el retorno seguro de los desplazados internos a Mogadiscio, el Grupo de Desminado Danés (DDG, por sus siglas en inglés) ha tenido una experiencia positiva no sólo al obtener el acceso a la zona, sino también al conseguir asociarse con las comunidades y con la autoproclamada administración.

Un enfoque pragmático

Crear instituciones que garanticen la seguridad de los civiles con los grupos armados no estatales puede ser controvertido pero también puede resultar necesario en casos como el de Somalia, donde no existe ningún poder estatal central, ni es probable que lo haya en un futuro inmediato. La larga guerra civil y los altos niveles de inseguridad en Somalia han creado una urgente necesidad de iniciativas para reducir la violencia armada a fin de crear un entorno favorable al desarrollo. La experiencia de trabajo en Galkayo Sur respalda el argumento de que un enfoque de estabilización en Somalia necesita explorar los procesos impulsados por la comunidad, en lugar de los esfuerzos de estabilización a gran escala y en gran medida politizados que, hasta ahora, han demostrado ser contraproducentes. Crear seguridad a nivel comunitario debe hacerse siguiendo los principios humanitarios: situar las necesidades de la población en el centro, aunque no se promueva una agenda política. Esto puede implicar incluso que haya que trabajar con grupos armados no estatales en los casos en los que tengan algún tipo de legitimidad entre la población y muestren su voluntad de adherirse a las normas internacionales del derecho humanitario.

Galkayo Sur es la capital del estado de Galmudug, una administración autoproclamada fundada por los ancianos del clan y el grupo armado no estatal Ahlu-Sunna Wal-Jamaa tras la derrota de los líderes militares de Mogadiscio en 2006. La ciudad de Galkayo está situada en la frontera de Puntlandia y la parte sur del centro de Somalia, y se encuentra dividida entre el norte y el sur bajo las administraciones de Puntlandia y el estado de Galmudug. Ahlu-Sunna Wal-Jamaa controla la seguridad general en Galkayo Sur y ha conseguido mejorar la seguridad de la zona administrada por el estado de Galmudug. En comparación con otras regiones de la zona centro-sur de Somalia, ésta disfruta de una estabilidad relativa desde 2006 y ha atraído a personas desplazadas por el conflicto desde otras regiones. Si bien la relación entre la comunidad de acogida en Galkayo Sur y las personas desplazadas ha sido buena (principalmente gracias a las lealtades), el riesgo de que se produzcan situaciones de tensión aumenta a medida que el creciente número de desplazados fuerza los limitados recursos de las comunidades.

Galkayo posee una gran importancia estratégica puesto que representa uno de los pocos bastiones de Somalia que disfruta de una relativa estabilidad, desde el cual y en el cual las organizaciones internacionales pueden operar. Sin embargo, la mayoría de las organizaciones se asientan en Galkayo Norte bajo la administración de Puntlandia, un paso que ha avivado el sentimiento de marginación de Galkayo Sur. El DDG es una de las pocas organizaciones que ha explorado la posibilidad de acceder a Galkayo Sur iniciando en 2010 programas de seguridad en dos comunidades de la zona: Dalsan y Alanley.

La seguridad comunitaria constituye un enfoque de estabilización “de abajo a arriba”, donde las mismas comunidades ejercen un gran control del proceso. Las dinámicas, tanto interna como externa, del crimen, la violencia armada y los conflictos entre clanes, combinado con unos recursos muy limitados de las comunidades, hacen muy frágil la estabilidad en Galkayo Sur y generan la urgente necesidad de soluciones de seguridad sostenibles. El estado de Galmudug persigue el objetivo de crear Estado en su región pero carece de la capacidad y los recursos necesarios para crear seguridad y desarrollo sin ayuda externa, por lo que busca activamente organizaciones internacionales con las que asociarse. Al contrario que Al-Shabaab, Ahlu-Sunna Wal-Jamaa no se opone a las agencias internacionales financiadas por Gobiernos occidentales debido en parte a la composición de este grupo armado, fundado sobre estructuras de clanes más que en el discurso religioso, y en parte porque Ahlu-Sunna Wal-Jamaa trabaja en colaboración con el Gobierno Federal de Transición. El DDG trabaja con el estado de Galmudug para abordar todos los aspectos de la violencia armada y hacer que miembros de diferentes comunidades identifiquen y desarrollen soluciones para su necesidad de seguridad mediante el desarrollo y la implementación de un plan de seguridad comunitario. El objetivo de tales proyectos de seguridad comunitaria no es únicamente mejorar la situación inmediata, sino también reforzar la capacidad de las comunidades para evitar ser arrastradas al enfrentamiento y mejorar el comportamiento de cualquier persona o grupo que pudiera contribuir a desencadenar el conflicto.

La seguridad comunitaria

Más del 50% de los hogares de las dos comunidades con las que trabaja el DDG reconocen disponer de al menos un arma de fuego y, al mismo tiempo, aseguran que los accidentes relacionados con armas pequeñas y ligeras siguen siendo una de sus mayores preocupaciones. El programa del DDG implica la instalación de dispositivos de almacenamiento seguro2 para armas pequeñas y ligeras y la limpieza de la artillería que quede sin detonar, así como informar acerca de los riesgos de las minas y formar en el manejo seguro de armas. Otra de las grandes preocupaciones que existe en Dalsan y Alanley en cuanto a seguridad, es el conflicto entre comunidades y clanes. A este respecto, el DDG pretende reforzar las competencias de las comunidades para gestionar los conflictos y encontrar soluciones pacíficas a las disputas, por ejemplo, mediante la formación en resolución de conflictos. Debido a que las personas desplazadas internamente son recién llegadas a las comunidades, suelen ser muy vulnerables en un conflicto. Reforzar la relación entre desplazados y comunidades de acogida, integrando a ambos grupos en los procesos de seguridad comunitaria, y crear una gestión común resulta de vital importancia.

Las violaciones, robos, agresiones y atracos también preocupan en gran medida a ambas comunidades. Estos delitos no sólo afectan a la seguridad de la población, sino que también pueden desestabilizarla provocando, por ejemplo, asesinatos por venganza y conflictos entre clanes, familias o entre la población del sur y la del norte.3 Los líderes tradicionales carecen de herramientas para solucionar estas nuevas tendencias delictivas. Hace falta una fuerza policial efectiva en la que las comunidades confíen para resolver crímenes y solucionar disputas. El estado de Galmudug ha formado recientemente a 325 oficiales de policía que serán empleados en Galkayo Sur pero, dado que el 38% de los hogares afirman que seguirían acudiendo a los líderes del clan antes que a la policía en caso de delito, está claro que es necesario reforzar la relación entre esta última y las comunidades. El DDG ha ayudado a establecer comités de policía basados en la comunidad que funcionan como medio de enlace entre ambos. También ha entablado conversaciones con el estado de Galmudug para identificar otros modos de apoyar la constitución de cuerpos de seguridad oficiales como, por ejemplo, instruir a las fuerzas policiales en los principios de derechos humanos.

Son muchos los retos asociados al fomento de la capacidad y la asistencia para unas fuerzas policiales que se encuentran institucionalmente ancladas a un grupo armado no estatal, en vez de a un Gobierno reconocido, y esto ha de hacerse teniendo en cuenta algunas consideraciones. Los principales retos en el contexto del estado de Galmudug son la falta de competencias de la administración y la dificultad de abandonar las estructuras basadas en los clanes para construir instituciones estatales independientes y responsables. La decisión del DDG de establecer una relación con el estado de Galmudug fue posible gracias al alto nivel de legitimidad del que este Estado y Ahlu-Sunna Wal-Jamaa gozaban entre la población y a su voluntad de debatir sobre las normas de derechos humanos y el Derecho Internacional Humanitario, un potencial que sólo puede explorarse a través del asociacionismo y el diálogo.

Integrar el desarrollo y la reducción de la violencia armada

La violencia armada constituye uno de los mayores obstáculos al desarrollo y, por tanto, las iniciativas para el desarrollo han de centrarse en reducirla. En un intento de unir ambos procesos, el DDG y el Consejo Danés para los Refugiados (DRC, por sus siglas en inglés) han desarrollado un enfoque integrado para la Seguridad Comunitaria y la Recuperación y Desarrollo dirigido por la Comunidad. Tanto el DDG como el Consejo Danés para los Refugiados se encuentran presentes en Galkayo Sur y otros lugares de Somalia y, cuando es posible, trabajan juntos para implicar a las comunidades en la apropiación de los procesos de mejora de la seguridad y la consecución de los objetivos de desarrollo.
En el contexto Somalí este enfoque integrado ha tenido éxito y ha conseguido promover un cambio sostenible en las comunidades. Con el PNUD y el JPLG (Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre Gobernabilidad  Local y Suministro de Servicios Descentralizados)4 explorando un enfoque integrado similar a nivel de distrito en Puntlandia y Somalilandia, parece existir un creciente reconocimiento internacional de que la reducción de la violencia armada y el desarrollo van cogidos de la mano.

Siris Hartkorn es Asesor del Grupo de Desminado Danés, DDG Cuerno de África. El DDG forma parte del Consejo Danés para los Refugiados. Si desea información adicional sobre este programa contacte con Klaus Ljoerring Pedersen, Director Regional del DDG Cuerno de África y Representante para la Reducción de la Violencia Armada.

 

1 Bradbury, Mark  State-building, Counterterrorism, and Licensing Humanitarianism in Somalia (Construir un Estado, contrarrestar el terrorismo y regular el humanitarismo en Somalia), septiembre de 2010, Feinstein International Center. Disponible (en inglés) en: http://tinyurl.com/TuftsBradburySept2010Somalia

2 Dispositivo para mantener las armas almacenadas y encerradas de manera segura en el hogar para evitar robos y accidentes.

3 Community Safety & Security Analysis and Recommended Actions for Galkayo District, Somali Community Safety Framework. Disponible (en inglés) en: http://www.somalipeacebuilding.org. El Marco para la Seguridad de la Comunidad Somalí /Somali Community Safety Framework es la asociación de varias ONG internacionales y locales, agencias de la ONU e instituciones académicas que pretenden avanzar en la seguridad comunitaria de las regiones somalíes.

4 El JPLG de la ONU para Somalia es un programa conjunto de cinco años entre: OIT, UNCDF, PNUD, ONU-HABITAT y UNICEF. Los socios del Programa conjunto son: instituciones gubernamentales somalíes, ayuntamientos regionales, ayuntamientos de cada distrito, asambleas legislativas, asociaciones municipales, ONG/Organizaciones de la Sociedad Civil internacionales y locales, y el sector privado. Más información en: http://jplg.org

 

 

RMF 37
Abril 2011

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