La milicia de la República Democrática del Congo habla sobre violencia sexual

Jocelyn Kelly and Michael Vanrooyen

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En un reciente estudio se exploraba la dinámica interna de la milicia Mai Mai en el este de la República Democrática del Congo y los factores que más influirían en la contención de la violencia.

Los grupos armados no estatales de la República Democrática del Congo han estado involucrados en atroces abusos contra los derechos humanos durante más de dos décadas, en especial en actos de violencia sexual contra civiles. Estos grupos van desde unidades militares congoleñas, hasta pequeños grupos de milicias armadas procedentes de Ruanda y Burundi, pasando por milicias locales organizadas como las Mai Mai. La información que surge de la región subraya el papel fundamental que desempeñan estos grupos en la violencia contra civiles y la precipitación del desplazamiento masivo.

Estudios recientes confirman el gran número de violaciones llevadas a cabo por grupos armados y citan que, según las denuncias de las mujeres, entre un 54% y un 88% de los ataques fueron perpetrados por soldados de grupos armados no estatales.1 El número de grupos armados y los escandalosos niveles de violencia hacen que nos preguntemos hasta qué punto podemos entender mejor cómo conciben la violencia los grupos armados no estatales, cuáles son sus motivaciones para luchar y qué posibles puntos de influencia podemos emplear para mejorar su trato hacia la población civil.

El trabajo de Elisabeth Wood revela que los grupos armados no estatales pueden estar muy organizados y regirse por una amplia gama de principios y motivaciones, lo que sugiere que tanto la perpetración de la violencia, como las restricciones para usarla, varían según los grupos y los conflictos.2

Actitudes hacia las mujeres y la violencia sexual

Las milicias Mai Mai constituyen una fuerza poderosa en el este de la República Democrática del Congo y se han visto implicadas en saqueos, violaciones, secuestros y desplazamientos masivos de civiles. Nuestro estudio se centra en dos subgrupos diferentes de Mai Mai: los Shikito y los Kifuafua.3

Las entrevistas con los soldados Mai Mai revelaron que, por lo general, tenían una visión estereotipada y despectiva de las mujeres. Los soldados entrevistados para el proyecto describían que el rol de la mujer es realizar tareas como cocinar, limpiar, criar a los niños y emprender pequeñas actividades comerciales o agrícolas para ayudar a mantener a la familia. En cambio, se considera que los hombres protegen a la familia y toman las decisiones. A pesar de tener puntos de vista similares sobre el género y el papel de la mujer, estos dos subgrupos Mai Mai parecían diferir en sus actitudes hacia la violencia sexual.

Los entrevistados del grupo Shikito negaban firmemente haber violado mujeres. Los soldados citaron tanto la ideología –se describían a sí mismos como protectores de la población– como razones pragmáticas para esta inhibición. Un soldado Shikito declaraba que "Las violaciones están prohibidas porque sabemos que estamos aquí para proteger a la población". Otro entrevistado decía: "[...] Si una persona del grupo se decidiera a violar o un soldado raso violara a una mujer, la gente diría que el grupo de Mai Mai está violando a las mujeres. Eso se convertiría en un problema para todo el grupo". Desde un punto de vista más práctico, numerosos soldados observaron que la violación minaría el apoyo de base de las comunidades de acogida. Los soldados describieron lo vital que resulta para los Shikito el apoyo de la comunidad. "Hay mujeres allí que cultivan alimentos en sus campos alrededor de los pueblos; nos proporcionan comida".

En contraposición, los entrevistados del grupo Kifuafua tendían mucho más a describir cómo habían violado a mujeres, cómo las secuestraban para ellos o para sus superiores o cómo habían llevado a cabo violaciones por razones personales. Asimismo, relataban que raptaban mujeres para "dárselas" a sus superiores como botín de guerra y hacían hincapié en cómo las mujeres se distribuían según el rango. "[Al oficial] tengo que traerle la suya [chica] antes de que me pida que traiga la mía. ... si te niegas, se produce un conflicto abierto".

Los Kifuafua entrevistados no mencionaron que confiaran en la predisposición de los civiles a apoyarles. Aunque ambos grupos tendían a describirse a sí mismos como "protectores" de la población, sólo los Shikito hablaron del aspecto práctico de esa descripción y citaron la buena voluntad de los civiles como condición para conseguir recursos esenciales, como comida y alojamiento.

Los soldados de ambos grupos declararon que habían escuchado información sobre la violencia sexual en la radio, lo que sugiere que los soldados podrían tener acceso a determinados medios de comunicación populares. Algunos soldados también confesaron ser conscientes de los riesgos asociados a la violencia sexual, tanto de los riesgos de contraer una infección, como de los posibles castigos por parte de sus superiores. Aunque puede que los soldados ofrecieran versiones sesgadas o corregidas de lo que realmente piensan, la coherencia de la información proporcionada durante las entrevistas sugiere un cierto nivel de fiabilidad y nos ayuda a identificar posibles puntos de intervención.

Un impulso para el cambio

Estos resultados hablan de la importancia de darse cuenta de que las filosofías, prácticas, usos de la violencia y actitudes hacia el trato a los civiles pueden diferir mucho de un grupo armado no estatal a otro. Reconocer estas distintas actitudes y motivaciones puede llevarnos a enfoques más efectivos para proteger a los civiles. También es importante reconocer que los comportamientos pueden cambiar a lo largo del tiempo y del espacio, de igual modo que pueden variar de una unidad a otra dentro de una estructura mayor. Por ejemplo, la actitud de los oficiales y lo que inculquen a los soldados, sobre qué comportamientos son aceptables y cuáles no, puede desempeñar un papel fundamental a la hora de crear una subcultura dentro de las unidades de mando.

Todavía quedan preguntas acerca del mejor modo de conseguir el compromiso de grupos que, por definición, se quedan fuera de las estructuras legales tradicionales y de influencia de las políticas para promover una mejor protección de los civiles. En los casos donde los grupos armados no estatales confían en la población civil para acceder a recursos, como alimentos y alojamiento, esa dependencia puede constituir un incentivo para abstenerse de emplear la violencia contra civiles. Los resultados de nuestro estudio sugieren que la violencia sexual y otras formas de violencia contra la población civil perpetradas por los Mai Mai tienen lugar por diversos motivos, como pueden ser razones estratégicas u oportunismo.

Comunicar los riesgos de cometer actos de violencia sexual a través de medios como la radio, puede hacer que esta información llegue a grupos que parecen ser inaccesibles. Un impulso para hacer que disminuya la violencia sexual podría ser reforzar los mensajes sobre los riesgos que entraña este tipo de violencia, tanto para los perpetradores, como para las comunidades afectadas.

Puede que los grupos quieran verse a sí mismos como los "defensores" de la población, pero esto no debe traducirse en un comportamiento protector sin otros cambios concretos en su actitud y comportamiento. Es necesario ahondar en la investigación para entender qué factores son los que más influyen a la hora de contener el uso de la violencia.

Jocelyn Kelly y Michael Vanrooyen son, respectivamente, Coordinadora de Investigación y Director de la Iniciativa Humanitaria de Harvard.

1 Iniciativa Humanitaria de Harvard (2009), Characterizing Sexual Violence in the Democratic Republic of the Congo: Profiles of Violence, Community Responses, and Implications for the Protection of Women (Definir la violencia sexual en la República Democrática del Congo: perfiles de violencia, respuestas comunitarias e implicaciones para la protección de las mujeres), Boston, disponible (en inglés) en: http://tinyurl.com/HHI2009DRC; e Iniciativa Humanitaria de Harvard y Oxfam Internacional (2010), Now, the world is without me: An investigation of sexual violence in eastern Democratic Republic of Congo (Ahora , el mundo sin mí: una investigación sobre la violencia sexual en el este de la República Democrática del Congo), disponible (en inglés) en:http://tinyurl.com/HHIandOxfam2010DRC

2 Wood, E J (2009), Armed Groups and Sexual Violence: When Is Wartime Rape Rare? (Grupos armados y violencia sexual: ¿cuándo son raras las violaciones durante la guerra?), Politics & Society, vol. 37, nº. 131.

3 Entrevistas realizadas en tres ubicaciones de campo en 2008 y 2009 por trabajadores sociales congoleños formados en técnicas de investigación cualitativa.

 

RMF 37
Abril 2011

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