La migración global: la necesidad de una respuesta global

Sergio Marchi

En 2009 la Comisión Católica Internacional de Migración (CCIM) puso en marcha la primera fase de sus "conversaciones" mediante reuniones con varios responsables de los principales organismos interesadas en la migración (OIM, ACNUR, OIT, UNITA, PNUD). Gran parte de este artículo está basado en esas conversaciones.1

A pesar de su naturaleza global, las respuestas nacionales a la migración siguen sentando un precedente por encima de las compartidas, a pesar de que muchos países todavía no disponen de un programa nacional de migración. La excepción sería el régimen de refugiados, que ha generado un sistema internacional. Sin embargo, no se encuentra bien integrado con las demás formas de migración y cualquier respuesta global a la migración tiene que conectar con los retos y particularidades de la migración forzada como una subcategoría. Existen, por ejemplo, profundas cuestiones de identidad y tipologías de migrantes.

En política migratoria generalmente solemos perseverar en las estrategias nacionales. En el pasado numerosas iniciativas2 constituyeron convincentes ejemplos de un enfoque global más cooperativo y colaborativo hacia la gestión de la migración internacional, pero al final todas quedaron en el camino. ¿Cómo pueden los países ayudarse mutuamente en la búsqueda de medidas internacionales con las que gestionar mejor sus propias presiones migratorias?

Un marco internacional

A algunos les puede intimidar la idea de una "gobernanza global" y otros puede que teman que conduzca, inevitablemente, a la creación de una nueva agencia supranacional. Sin embargo, establecer un marco internacional para el diseño de políticas migratorias no consiste principalmente en que los Gobiernos pierdan o cedan parte de su autoridad. En una era en que la globalización sigue acelerándose, la realidad es que los empleadores, los contrabandistas, las redes de migrantes, los agentes y las mismas personas migrantes ya están tomando cartas en el asunto. Es necesario mejorar y establecer nuevas medidas de gobernanza para racionalizar, mejorar y supervisar éstas iniciativas ad hoc, y tal reto no corresponde sólo a algunos Gobiernos o a las naciones pudientes, así como tampoco se puede seguir dividiendo estrictamente a las naciones entre países "emisores" y "receptores".

Como tema, la migración internacional sólo podrá seguir aumentando su importancia política y estratégica. Muchos opinan que necesitamos un mejor marco institucional, con unas bases normativas completas y procesos regionales coherentes. Una estructura de gobernanza global de este tipo debería construirse sobre los acuerdos y procesos nacionales preexistentes, bilaterales y regionales, los cuales ofrecen en la actualidad una gobernanza "suave" de la migración global: diálogos globales, regionales y bilaterales, estructuras y cooperaciones supranacionales (ej.: la UE), agencias multilaterales y marcos jurídicos internacionales.

Un foro oficial internacional permanente —donde debatir con regularidad la política migratoria y decidir una acción colectiva apropiada— ayudaría a los países a establecer políticas de migración coherentes y globales a nivel nacional, así como una mejor integración de las cuestiones migratorias en las políticas de desarrollo y asuntos exteriores de cada país. Debería promoverse reuniones regulares internacionales entre los ministros responsables de cuestiones migratorias donde podrían intercambiar con sus homólogos la legislación, regulación, prácticas y experiencias relativas a las políticas migratorias. También se deberían crear oportunidades para que los parlamentarios debatieran las cuestiones relacionadas con la migración en un esfuerzo por formular mejores estrategias para obtener el compromiso de sus respectivos ciudadanos.

Un paso esencial sería articular y documentar las ventajas específicas que beneficiarían a los países si adoptasen un marco internacional para la formulación de políticas migratorias. A su vez, esto exigiría una campaña constructiva para promover la importancia de la gobernanza global de las migraciones entre los líderes políticos, legisladores, medios de comunicación y el público en general.

Asimismo, deben mejorarse los procesos actuales, como el Grupo Mundial sobre Migración3 y el Foro Mundial sobre Migración y Desarrollo4 , las relaciones entre los organismos de migración líderes y la formación de sociedades con la sociedad civil y el sector privado. Además, es necesario garantizar que el Diálogo de Alto Nivel de la ONU sobre Migración y Desarrollo, previsto para 2013, sea un espacio de diálogo destinado a obtener resultados y no sólo una serie de declaraciones aisladas.

Existe un lado más oscuro y desalentador de la migración. A algunos migrantes les parece una experiencia frustrante. Otros emplean el proceso migratorio con fines perjudiciales, aprovechándose sin escrúpulos de la desesperación que lleva a muchos a desear migrar o les obliga a hacerlo.

Dicho esto, en gran medida la migración continúa siendo una oportunidad tanto para los migrantes, como para las naciones. Los migrantes son soñadores y emprendedores, a veces lo arriesgan todo, incluso sus vidas, por un nuevo y mejor futuro. A cambio, la riqueza de sus ideas, experiencias y energía ayuda a renovar, revitalizar y reconstruir las sociedades. Pero la cuestión migratoria está también cargada de emotividad, por lo que causa percepciones de peligro y miedo que, a su vez, generan ansiedad a los ciudadanos de todos los orígenes y en todos los países.

Todas estas razones y contradicciones hacen necesario que los Gobiernos eviten las trampas de una estrategia migratoria en solitario y que sean sinceros y valientes cuando la realidad y las demandas presionan para que reconsideren su política. Para ayudar a las naciones a aprovechar al máximo las oportunidades que las migraciones ofrecen, a la vez que abordan los retos que las acompañan, los dirigentes políticos deben guiar a nuestros Gobiernos e instituciones con la visión internacional y el liderazgo que la migración mundial exige.

Sergio Marchi es Asesor Especial del Secretario General de la Comisión Católica Internacional de Migración y Miembro Senior del Centro Internacional para el Comercio y el Desarrollo Sostenible (ICTSD), además de Docente en el Departamento de Relaciones Internacionales de la Webster University. Ocupó el cargo de Ministro de Ciudadanía e Inmigración canadiense, de Embajador de Canadá en las Naciones Unidas y fue miembro de la Organización Mundial del Trabajo en Ginebra y Comisionado de la Comisión Mundial sobre Migraciones Internacionales de las Naciones Unidas.

 

1 Connecting the Dots (Unir los puntos), disponible (en inglés) en: http://www.icmc.net/pubs/connecting-dots. Desde entonces se han celebrado más mesas redondas y reuniones gubernamentales en Bruselas, Nueva York y Washington, entre ellas, una sesión con los Embajadores de la ONU en Nueva York.

2 Willy Brandt Commission (Comisión de Willy Brandt) en 1980; Commission on Global Governance (Comisión sobre gobernanza global) en 1993; New International Regime for Orderly Movement of People (Nuevo Régimen Internacional para el Movimiento Ordenado de Personas) en 1997; Iniciativa de Berna en 2001; Commission on Human Security (Comisión sobre Seguridad Humana) en 2001; Social Dimension of Globalization (Dimensión Social de la Globalización) en 2004; Global Commission on International Migration (Comisión Mundial sobre Migraciones Internacionales) en 2005.

3 http://www.globalmigrationgroup.org/

4 http://www.gfmd-fmmd.org/

 

 

RMF 37
Abril 2011

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