El camino de la recuperación: la educación en las comunidades desplazadas

Amy S Rhoades

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Ha faltado incorporar la educación para jóvenes y adultos como un componente estándar durante el desplazamiento.

En la actualidad el grueso de la ayuda humanitaria para la educación está orientado a la educación primaria, relegando la educación para jóvenes y adultos a un puesto marginal, lo que se refleja en las prioridades políticas y en el reparto de los recursos. En un estudio realizado por la Comisión de Mujeres Refugiadas se detectaba la escasez de programas educativos más allá de la enseñanza primaria en los países afectados por conflictos.1 Hoy en día ninguna de las agencias internacionales que tratan con los desplazados dispone de una política o estrategia específica enfocada a la alfabetización o la educación básica para jóvenes y adultos.2 Si tenemos en cuenta que el período de desplazamiento para la mayoría de los desplazados ya dura más de una década, resulta de vital importancia disponer durante este tiempo de un programa educativo integral.

Existen tres áreas principales de la educación de adultos y jóvenes que merecen un mayor desarrollo: la alfabetización básica, la educación secundaria y la formación profesional y técnica.

La educación básica para la alfabetización de jóvenes y adultos es una necesidad vital entre las comunidades desplazadas. En diciembre de 2009 se adoptó el Marco de Acción de Belém en la Sexta Conferencia Internacional de Educación de Adultos en Belém, Brasil,3 en el que se hacía el llamamiento: "es imprescindible que redoblemos los esfuerzos para reducir el analfabetismo en un 50% para 2015, en relación con los niveles del año 2000". Además, se hacía énfasis en la necesidad de incrementar la movilización de recursos y expertos, de impartir currículos relevantes, mecanismos que certificaran la calidad, así como reducir la brecha de alfabetismo en términos de género. En la actualidad escasean los programas de alfabetismo efectivos, en especial en las zonas afectadas por conflictos donde son tan necesarios. La alfabetización básica constituye una importante herramienta para que la gente sea capaz de entender el mundo que le rodea y tomar decisiones informadas.

El alfabetismo no sólo es un derecho humano, sino también un derecho "habilitante", la llave que abre las puertas al disfrute de otros muchos derechos humanos, incluido el derecho a la libertad de expresión, a participar en asuntos públicos, al trabajo y el derecho a participar en la vida cultural.

El acceso a la educación secundaria también necesita mejorar en las zonas afectadas por conflictos de todo el mundo. Según la Comisión de Mujeres Refugiadas, menos del 6% de los jóvenes desplazados de todo el mundo está matriculado en educación secundaria. Las escuelas secundarias ofrecen un entorno donde los jóvenes adquieren las destrezas cognitivas y sociales para convertirse en miembros productivos de la sociedad. También pueden reducir el grado de vulnerabilidad ante los reclutamientos de grupos paramilitares o el tráfico de personas del que suelen ser objeto los jóvenes marginados. Los jóvenes son los futuros líderes de sus comunidades y de sus países. Necesitan disponer de las destrezas adecuadas para poder asumir esta responsabilidad y llegar a ser económicamente competitivos.

Asimismo, la formación profesional y técnica desempeña un papel vital en las comunidades de desplazados. Muchas personas desplazadas han perdido su principal fuente de ingresos y han de desarrollar nuevas destrezas para ser económicamente autosuficientes. Otras podrían encontrarse en la tesitura de necesitar, por primera vez, conseguir ingresos tras el desplazamiento. Los enfoques informales y flexibles constituyen un factor importante en este sector para ofrecer mayores opciones a jóvenes y adultos con diferentes funciones y responsabilidades. Aunque los programas de formación profesional y técnica no se han implementado en gran medida en las comunidades desplazadas, los que sí se han desarrollado han resultado muy positivos. La inclusión de las mujeres debe integrarse de manera deliberada en los programas puesto que, con frecuencia, se encuentran en desventaja a la hora de recibir información sobre los programas, en especial en culturas tradicionalmente patriarcales.

Hoy en día el derecho a la educación sigue siendo una promesa sin cumplir para las personas desplazadas de todo el mundo. La UNESCO publicó en enero de 2010 el Informe de Seguimiento de la Educación para Todos 2010: Llegar a los marginados.4 Dicho informe evaluaba el progreso global en los últimos 10 años hacia los seis objetivos de la Conferencia Mundial sobre Educación para Todos (celebrada en Dakar en 2000). Uno de los mayores retos destacados en el informe era conseguir avances en el objetivo 3: Promover el aprendizaje y las destrezas cotidianas entre jóvenes y adultos. El informe de la UNESCO puntualiza que "A diferencia de los demás componentes del Marco de Acción de Dakar, el objetivo 3 se ha ignorado tranquilamente, brillando por su ausencia tanto en los órdenes del día de las cumbres de alto nivel sobre el desarrollo como en las campañas llevadas a cabo por las organizaciones no gubernamentales".

Según el informe de la UNESCO también son mínimos los progresos alcanzados en el objetivo de reducir a la mitad el analfabetismo en los adultos, un problema que afecta a cerca de 759 millones de personas mayores de 15 años, aproximadamente uno de cada cinco adultos. Dos tercios de los adultos analfabetos del mundo son mujeres. El alfabetismo también depende mucho de la lengua; afecta de manera desproporcionada a los hablantes de lenguas minoritarias e indígenas de todo el mundo puesto que disponen de menos oportunidades para aprender a leer y escribir y, posteriormente, de emplear estas destrezas.5

Puntos en común

Para entender los desafíos educativos subyacentes resulta vital reconocer la conexión entre la pobreza, el analfabetismo y la vulnerabilidad en las situaciones de emergencia. Quienes cuentan con menos recursos con frecuencia son los más y peor afectados. Un número desproporcionado de afectados por el conflicto armado son analfabetos funcionales. Actualmente más de la mitad de los 25 países con las tasas de alfabetismo más bajas se enfrentan a un conflicto o acaban de hacerlo. 10 de los 25 países con las tasas de alfabetismo femenino en edad adulta más bajas pertenecen a zonas afectadas por conflictos.

Los puntos en común entre los colectivos desfavorecidos van aún más lejos. Aunque resulta complicado determinar las estadísticas demográficas globales de los desplazados internos, las encuestas nacionales, llevadas a cabo en Estados con un alto número de desplazados internos, demuestran que aquellos que viven en la pobreza -así como las minorías étnicas y las mujeres- se ven mucho más afectados por el desplazamiento.6 Según el informe Educación para Todos de la UNESCO, estos son, precisamente, los mismos sectores de población entre los que prevalecen bajos niveles de logro educativo, lo que ilustra aún más la extendida necesidad de una educación enfocada a jóvenes y adultos en las comunidades de desplazados. La educación primaria ofrece un gran valor de por sí, pero no es suficiente para proporcionar a las personas desplazadas las destrezas necesarias para desenvolverse en estos momentos de transición y prepararse para reconstruir sus vidas tras el reasentamiento.

Es necesario integrar la educación y la formación profesional para jóvenes y adultos en el marco de la ayuda humanitaria como un componente fundamental del proceso de recuperación. La educación no sólo ofrece un respaldo a la hora de ganarse la vida y estabilidad para todos aquellos que se encuentran desplazados por el conflicto, sino que también proporciona destrezas importantes al preparar a las personas desplazadas internamente para que puedan reconstruir sus vidas, sus comunidades y sus países de una manera sostenible.

Amy S. Rhoades trabaja en el Departamento de Habilidades y Empleabilidad de la Organización Internacional del Trabajo.

Las opiniones expresadas en el presente artículo pertenecen a la autora y no necesariamente representan las de la OIT.

Este artículo ha sido extraído de uno más extenso redactado por la autora y titulado Displaced futures: Internally Displaced Persons and the Right to Education (Futuros desplazados: las personas desplazadas internamente y el derecho a la educación), en: http://www.right-to-education.org/sites/r2e.gn.apc.org/files/displaced_futures.pdf

 

1 WRC (2007), Untapped Potential: Displaced Youth (Un potencial sin explotar: los jóvenes desplazados). Disponible (en inglés) en: http://womensrefugeecommission.org/programs/youth/79-untapped-potential-displaced-youth

2 Ulrike Hanemann (2005), Literacy in conflict situations (El alfabetismo en situaciones de conflicto), Disponible (en inglés) en: http://unesdoc.unesco.org/images/0014/001460/146003e.pdf

3 UNESCO (2010), Marco de Acción de Belém. Disponible en: http://tinyurl.com/Belem2010Spanish

4 UNESCO (2010), Informe de Seguimiento de la Educación para Todos 2010: Llegar a los marginados. Disponible en: http://unesdoc.unesco.org/images/0018/001878/187865S.pdf

5 UNESCO (2008), El desafío mundial de la alfabetización. Disponible en: http://unesdoc.unesco.org/images/0016/001631/163170s.pdf

6 Observatorio de Desplazamiento Interno (2009), Internal Displacement: Global Overview of Trends and Developments in 2008 (Desplazamiento interno: panorama mundial de las tendencias y desarrollos en 2008). Disponible (en inglés) en: http://tinyurl.com/IDMCGlobalOverview2009

RMF 37
Abril 2011

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