{"id":40240,"date":"2012-08-14T00:00:00","date_gmt":"2012-08-14T05:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.fmreview.org\/datta-2-2\/"},"modified":"2012-08-14T00:00:00","modified_gmt":"2012-08-14T05:00:00","slug":"datta-2-2","status":"publish","type":"fmr_content","link":"https:\/\/www.fmreview.org\/ar\/datta-2-2\/","title":{"rendered":"Presiones intangibles en Jammu y Cachemira"},"content":{"rendered":"<p>El estado de Jammu y Cachemira, administrado por la India, est&aacute; envuelto desde 1989 en un conflicto entre la India y el movimiento nacionalista que persigue la independencia de Cachemira. Entre las v&iacute;ctimas de este conflicto se estima que entre 140.000 y 160.000 pandits de Cachemira, la minor&iacute;a hind&uacute; de esta regi&oacute;n, fueron desplazados de sus hogares cuando se inici&oacute; el conflicto. Desde 1990 esta gente se ha visto forzada a trasladarse a Jammu, en la parte sur del estado y finalmente a diferentes zonas de la India. Una minor&iacute;a importante vive en campos que durante las &uacute;ltimas dos d&eacute;cadas se han convertido en parte del paisaje de la ciudad de Jammu y sus alrededores.<\/p>\n<p>Como ciudadanos indios que son, el Estado de la India les proporciona asistencia si bien el t&eacute;rmino oficial en la regi&oacute;n para las personas desplazadas es &quot;migrante&quot;. Ha habido relativamente poca consideraci&oacute;n hacia cuestiones relativas a la juventud en la comunidad. Para el conjunto de hombres j&oacute;venes de m&aacute;s edad, las dificultades para garantizar su medio de vida y el de sus familias pueden vulnerar su autoestima, mientras que los adolescentes sufren la presi&oacute;n de las exigencias que sus familias, sus iguales, las instituciones pol&iacute;ticas y la poblaci&oacute;n local les imponen.<\/p>\n<p><strong>El peso de las aspiraciones<\/strong><\/p>\n<p>Hist&oacute;ricamente los pandits de Cachemira se han asociado con el poder en la regi&oacute;n, habiendo sido destacados terratenientes en el pasado y empleados de las burocracias estatales en los per&iacute;odos precolonial, colonial y poscolonial de la historia del sur de Asia. Los pandits de Cachemira tambi&eacute;n comparten un largo historial de migraci&oacute;n desde Cachemira a diferentes partes de la India, lo que promueve la imagen de que son una comunidad de &eacute;lites influyentes asociada a las profesiones de la clase media en Cachermira y fuera de ella. Ser un pandit de Cachemira significa tener estudios, modales y trabajar en puestos como la burocracia, la ense&ntilde;anza y otras ocupaciones de clase media. A los pandits no les gustan los empleos que implican trabajo f&iacute;sico.<\/p>\n<p>La imagen de haber disfrutado de una cierta calidad de vida antes del desplazamiento circula entre la juventud pandit. Existe un fuerte sentimiento especialmente entre los hombres j&oacute;venes de que sus mayores hab&iacute;an gozado hasta cierto punto de una vida plena, pose&iacute;an propiedades, disfrutaban de los beneficios de una educaci&oacute;n ininterrumpida y del acceso a profesiones seguras.<\/p>\n<p>Sin embargo, el desplazamiento ha alterado sus planes de vida. Esto se aplica especialmente a los j&oacute;venes hombres que se encuentran al final de la adolescencia o al principio de su edad adulta y que pertenecen a familias que han sido afectadas gravemente por el desplazamiento. Muchos se encuentran en campos, incapaces de finalizar sus estudios o, habiendo terminado la escuela, sin poder acceder a la universidad o a la formaci&oacute;n profesional. El resultado es que el abismo entre sus circunstancias y realidades inmediatas y sus aspiraciones es considerable.<\/p>\n<p>Sunil, que se cri&oacute; en un campo en Jammu, hab&iacute;a sido aprendiz en una imprenta tras terminar sus estudios. Estaba orgulloso de su trabajo pero era consciente de c&oacute;mo le ve&iacute;an los dem&aacute;s:<\/p>\n<p>&ldquo;No fui a la universidad. Soy un inculto. Sin embargo me met&iacute; en un &quot;trabajo t&eacute;cnico&quot;. Tuve que aprender a desempe&ntilde;ar este trabajo. Pero los chicos de mi edad se avergonzar&iacute;an de este trabajo&#8230; Les da verg&uuml;enza desempe&ntilde;ar trabajos f&iacute;sicos.&rdquo;<\/p>\n<p>Aunque algunos ver&iacute;an a Sunil como alguien que ha tomado las riendas de su vida, &eacute;l est&aacute; disgustado porque nunca podr&aacute; alcanzar esos ideales a los que aspiraba como pandit de Cachemira.<\/p>\n<p><strong>Conflicto moral<\/strong><\/p>\n<p>El problema de las aspiraciones gira en torno al g&eacute;nero. Los padres pueden llegar a criticar a sus hijos &ndash;en especial a los varones&ndash; por no colaborar con la familia bien trabajando o completando sus estudios. A su vez los hombres, en especial los veintea&ntilde;eros que eran ni&ntilde;os muy peque&ntilde;os cuando se desplazaron, critican a sus padres por decidir trasladarlos a una ciudad como Jammu, carente de oportunidades. En Jammu existe un abrumador sentimiento de que el campo es un espacio negativo que no tiene ni punto de comparaci&oacute;n con los hogares que dejaron atr&aacute;s. Esta imagen negativa del campo tambi&eacute;n mancha a sus habitantes. Muchos aut&oacute;ctonos, incluidos los funcionarios de Estado, definen a los pandits que viven en los campos como exigentes, poco fiables y con tendencia a malas conductas puntuales. Los adolescentes y j&oacute;venes desempleados varones a menudo son m&aacute;s criticados. Los grupos de chicos vagando por el campo o de hombres j&oacute;venes sentados en los rincones se perciben como ejemplos de mal comportamiento, y se les acusa de holgazanear y acosar a las mujeres. Sin embargo, dicho comportamiento puede verse en cualquier comunidad asentada en cualquier parte del mundo y las denuncias a menudo son exageradas. De todas formas algunos de los chicos adolescentes remarcaron que tienen muy poco que hacer.<\/p>\n<p>Existe el riesgo de que los j&oacute;venes desplazados interioricen esto y empiecen a verse a s&iacute; mismos en t&eacute;rminos negativos. Muchos j&oacute;venes hablan a menudo de los efectos nocivos del desplazamiento se&ntilde;alando el mal comportamiento de los ni&ntilde;os. Muchos hombres m&aacute;s mayores remarcaron que se les educ&oacute; para ser afables, cumplir con las normas de etiqueta y evitar cualquier tipo de conflicto. Pero para muchos pandits m&aacute;s j&oacute;venes que se han criado en el exilio y han alcanzado all&iacute; la mayor&iacute;a de edad comienzan a emerger valores distintos. Un joven insisti&oacute; en que, al contrario que sus padres, expresan m&aacute;s su ira. Esto se puede ver en el frente pol&iacute;tico en que los activistas pandits &ndash;que remarcan que son ciudadanos leales y que apoyan a la India, al contrario que los cachemires del valle que exigen la independencia&ndash; critican al Estado de la India por haberles traicionado.<\/p>\n<p>Los j&oacute;venes que han vivido en campos y se han casado se quejan de que les afecta la limitaci&oacute;n del espacio. El alojamiento en los campos de desplazados para los pandits de Cachemira estaba &lsquo;viviendas de una sola habitaci&oacute;n&rsquo;: un espacio de 2,74 m. por 4,26 m. que se asigna a una familia independientemente del tama&ntilde;o de la misma. Estas limitaciones de espacio imponen una importante presi&oacute;n sobre los valores de domesticidad y privacidad y en las relaciones conyugales. No solo los j&oacute;venes han hablado del impacto de estas presiones sobre su bienestar f&iacute;sico y emocional, sino tambi&eacute;n que los mayores se quejan de que la falta de privacidad &quot;corrompe&quot; a los miembros m&aacute;s j&oacute;venes de la familia, provocando m&aacute;s conflictos entre &eacute;stos y sus mayores.<\/p>\n<p>Entre 2008 y 2011 los campos para los pandits de Cachemira en Jammu se fueron cerrando de forma gradual y sus habitantes, alojados en una nueva colonia residencial sencilla a las afueras de la ciudad. Al contrario que las viviendas de una sola habitaci&oacute;n de los viejos campos, la nueva colonia consiste en edificios de apartamentos de tres plantas. La nueva colonia se ve como una mejora y ser&aacute; interesante ver los cambios que producir&aacute; en la din&aacute;mica de los j&oacute;venes. Sin embargo, sigue habiendo presiones. Rohan, un hombre joven, se ha mudado de forma temporal a una ciudad m&aacute;s grande del sur. Llevaba mucho tiempo queriendo abandonar los confines de Jammu y cumplir sus ambiciones y esperanzas de una vida mejor. Cuando el gobierno estatal de Jammu y Cachermira anunci&oacute; un paquete de medidas para el empleo en el sector p&uacute;blico dirigido a los pandits de Cachemira desplazados, su familia insisti&oacute; en que regresara a Jammu y se presentara para un puesto que promete estabilidad laboral en una &eacute;poca de dificultades econ&oacute;micas. Tales presiones afectan a los j&oacute;venes pandits a la hora de poder rehacer sus vidas. Los fantasmas del pasado est&aacute;n en el d&iacute;a a d&iacute;a de otra manera. Para muchos j&oacute;venes pandits, en especial para los que constituyen la secci&oacute;n m&aacute;s pobre de la comunidad, los problemas de desempleo a menudo hacen que les resulte dif&iacute;cil contemplar la idea del matrimonio y convertirse en sustentadores que puedan contribuir a que sus familias consigan una determinada calidad de vida. Algunos j&oacute;venes pandits pueden encontrar una v&iacute;a de escape yendo a la universidad y encontrando empleo en sectores de la econom&iacute;a relativamente bien pagados. Pero eso puede afectar a las relaciones con sus semejantes y con sus amigos, dividiendo a la juventud pandit entre los que pueden asegurarse un futuro relativamente mejor y los que se quedan atr&aacute;s. Lo anterior refleja una gran disertaci&oacute;n entre los pandits desplazados: aunque insisten en que existe un sentimiento de comunidad, a la mayor&iacute;a se les deja que se las arreglen solos y es poca la ayuda que pueden esperar dar o recibir por parte de los dem&aacute;s.<\/p>\n<p><em>Ankur Datta (<\/em><a href=\"mailto:ankur@csds.in\">ankur@csds.in<\/a><em>) es antrop&oacute;logo e investigador asociado invitado en el Centro para el Estudio de Sociedades en Desarrollo, Nueva Delhi, India. El trabajo de campo en el que se basa el presente art&iacute;culo fue posible gracias a una beca del Central Research Fund (Fondo Central para la Investigaci&oacute;n), Universidad de Londres.<\/em><\/p>\n<p><em>Se han utilizado seud&oacute;nimos para preservar la identidad de las personas entrevistadas.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El estado de Jammu y Cachemira, administrado por la India, est&aacute; envuelto desde 1989 en un conflicto entre la India y el movimiento nacionalista que persigue la independencia de Cachemira. 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