{"id":40141,"date":"2012-02-03T00:00:00","date_gmt":"2012-02-03T05:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.fmreview.org\/jacquemot-2\/"},"modified":"2012-02-03T00:00:00","modified_gmt":"2012-02-03T05:00:00","slug":"jacquemot-2","status":"publish","type":"fmr_content","link":"https:\/\/www.fmreview.org\/es\/jacquemot-2\/","title":{"rendered":"La din\u00e1mica inestable en en el este de la RDC"},"content":{"rendered":"<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td>\n<p>Los primeros desplazamientos importantes de la poblaci\u00f3n <em>ruand\u00f3fona<\/em><a href=\"http:\/\/www.migracionesforzadas.org\/RDCongo\/jacquemot.htm#_edn1\" id=\"_ednref1\" name=\"_ednref1\"> <\/a><a href=\"http:\/\/www.migracionesforzadas.org\/RDCongo\/jacquemot.htm#_edn1\">1<\/a> empezaron en 1937 cuando la Rep\u00fablica Democr\u00e1tica del Congo (RDC) (entonces llamada Zaire) foment\u00f3 la inmigraci\u00f3n de los banyarwanda &#8220;no nativos&#8221; (poblaci\u00f3n procedente de Ruanda) ofreci\u00e9ndoles trabajo en sus grandes plantaciones coloniales junto a las comunidades \u201cnativas\u201d existentes. Hacia el a\u00f1o 1960, unos 200.000 <em>ruand\u00f3fonos<\/em> viv\u00edan en la RDC. Tutsis de Ruanda y hutus de Burundi que emigraron a los Kivus tras la independencia de sus respectivos pa\u00edses en 1962; adem\u00e1s de burundeses exiliados tras el genocidio del r\u00e9gimen tutsi de Buyumbura en 1972 y, m\u00e1s tarde, huidos de la guerra civil. En la RDC encontraron una tierra parecida a la suya, de monta\u00f1as verdes, aire puro y pr\u00e1cticas agr\u00edcolas conocidas.<\/p>\n<p>La huida de cientos de miles de refugiados hutu al Zaire tras el genocidio ruand\u00e9s de 1994, afect\u00f3 totalmente a la compleja y ya fr\u00e1gil balanza demogr\u00e1fica. Entre los refugiados hab\u00eda miembros de la milicia Interahamwe (una organizaci\u00f3n paramilitar hutu) -el grupo que form\u00f3 la vanguardia del genocidio- y soldados de las Fuerzas Armadas de Ruanda (FAR). El odio entre los hutu y los tutsi que viv\u00edan en territorio congole\u00f1o lleg\u00f3 a su c\u00e9nit.<\/p>\n<p>La presi\u00f3n en Kivu aument\u00f3 y tuvo una serie de consecuencias desastrosas. La competencia por el acceso a la tierra y lo imprescindible para la subsistencia, como agua y le\u00f1a, desencaden\u00f3 conflictos entre los grupos obligados a vivir juntos. Los ancianos tradicionales apenas mediaron en estos conflictos, ya que ellos mismos estaban debilitados por la agitaci\u00f3n y los desplazamientos y conservaban s\u00f3lo una parte de sus antiguos poderes.<\/p>\n<p>A finales de los 90 se a\u00f1adi\u00f3 un nuevo ingrediente para que la regi\u00f3n se convirtiese en un potencial polvor\u00edn: el descubrimiento de minerales muy codiciados usados en la industria electr\u00f3nica, as\u00ed como una serie de recursos naturales muy valiosos. Entre ellos se encontraron coltan y casiterita (\u00f3xido de esta\u00f1o) en Kivu del Norte, oro en Ituri y en Kivu del Sur, adem\u00e1s de maderas tropicales, carb\u00f3n, carne, t\u00e9, quinina y papa\u00edna. A las milicias y los ej\u00e9rcitos les dio por ejercer su poder en las minas principales en las que hicieron -y contin\u00faan haciendo- grandes sumas de dinero.<\/p>\n<p><strong>Econom\u00eda criminal<\/strong><\/p>\n<p>El sistema establecido fue un sistema criminal, privatizado, militarizado y muy lucrativo: su \u00fanico distintivo era la violencia. Los caudillos de cada milicia de las Fuerzas Armadas de la RDC, de las Fuerzas Democr\u00e1ticas para la Liberaci\u00f3n de Ruanda (FDLR) y de los grupos Mayi-Mayi controlan su territorio; si uno de ellos vulnera el terreno de otro se desencadena una guerra de clanes. Los que controlan la mina y el territorio hacen todo lo posible por mantener su posici\u00f3n; los que tratan de hacerse con \u00e9l usan las fuerzas militares para alcanzar sus objetivos. La ausencia de orden p\u00fablico, junto con una cultura de impunidad heredada de los \u00faltimos a\u00f1os del r\u00e9gimen Mobutu, permiti\u00f3 que esa econom\u00eda prosperase; una econom\u00eda que se alimenta de la depredaci\u00f3n y que, a la larga, se autodestruye como resultado de la sobreexplotaci\u00f3n de las tierras, de los minerales y de sus gentes.<\/p>\n<p>Como siempre, las armas est\u00e1n muy demandadas. Los beneficios de la explotaci\u00f3n mineral y su tr\u00e1fico han permitido que los grupos armados consigan armamento pesado, ca\u00f1ones, morteros de largo alcance, rifles AK47, munici\u00f3n, equipos de radio y uniformes del extranjero. A pesar de la prohibici\u00f3n del suministro, el enorme mercado de armas ligeras nunca ha flaqueado. A finales de 2009, hab\u00eda unos 40.000 <em>kalashnikov<\/em> s\u00f3lo en Kivu del Norte.<\/p>\n<p>A\u00fan queda un \u00faltimo ingrediente para agravar el conflicto: rumores malintencionados transmitidos de boca en boca, a trav\u00e9s de folletos an\u00f3nimos, carteles, mensajes de radio o mensajes de texto. Basados en la credulidad &nbsp;despiertan quejas acumuladas, agravando a\u00fan m\u00e1s el odio entre comunidades y alimentando el deseo de venganza. Abundan las teor\u00edas de conspiraci\u00f3n. En Kivu e Ituri un rumor hace circular sin cesar la idea de que los &#8220;ruandeses&#8221; monopolizan las tierras y minas, despojan a los l\u00edderes tradicionales y contin\u00faan hablando <em>kinyarwanda<\/em>. O\u00edmos hablar de la venta del &#8220;derecho nacional por nacimiento&#8221; (Kivu) por parte de las \u00e9lites y militares que tratan de enriquecerse haciendo pactos secretos con el enemigo. Estas acusaciones de traici\u00f3n agravan el abismo entre &#8220;nativos&#8221; y &#8220;no nativos&#8221;. La radio rural desempe\u00f1a un papel muy efectivo para neutralizar o transmitir rumores y ahora los tel\u00e9fonos m\u00f3viles transmiten m\u00e1s r\u00e1pido y m\u00e1s lejos los mensajes de odio.<\/p>\n<p><strong>Consecuencias sociales desastrosas <\/strong><\/p>\n<p>La consecuencia m\u00e1s obvia de este clima de conflicto es la inseguridad en Kivu. 1,5 millones de personas todav\u00eda segu\u00edan desplazadas en octubre de 2010 y nuevos grupos de personas hu\u00edan de sus casas debido a varios ataques, acompa\u00f1ados de violaciones, sobre todo en el territorio de Walikale. Los indicadores de desarrollo humano son extremos en Kivu. Los \u00edndices de pobreza (84,7% en Kivu del Sur y 73% en Kivu del Norte) son m\u00e1s altos que la media nacional (71,3%). Las tasas de asistencia son muy bajas en las escuelas primarias (alrededor del 53%) y las tasas de mortalidad materna e infantil son altas. Muy pocos hogares disponen de suministros de agua potable y menos a\u00fan de electricidad. Los servicios de salud son inadecuados, con un m\u00e9dico por cada 27.700 habitantes en Kivu del Sur, y uno por cada 24.000 en Kivu del Norte.<\/p>\n<p>Algunos fen\u00f3menos tienen consecuencias profundas. Ha habido un importante \u00e9xodo hacia las minas, lo que provoca un desarraigo de la poblaci\u00f3n joven probablemente irreversible. Hay un \u00e9xodo similar para unirse a los grupos rebeldes o a las milicias. Los grupos Mayi-Mayi &#8211; omnipresentes en la zona de Kivu- presentan una comunidad distinta de la estructura social tradicional, con una organizaci\u00f3n interna estrechamente estructurada y relaciones igualitarias. \u00c9stos ofrecen una v\u00eda de escape de la tierra y una nueva y m\u00e1s aceptable forma de organizaci\u00f3n que la del pueblo. Los j\u00f3venes reclutas dejan su tierra natal por largos periodos de tiempo y por lo tanto abandonan -a menudo para siempre- la autoridad de sus progenitores. Los padres pierden la influencia sobre sus hijos que cada vez se sienten m\u00e1s atra\u00eddos por las culturas urbanas, que por los valores tradicionales. En otras partes de \u00c1frica el proceso se ha desarrollado a largo plazo, pero al este del Congo ha sido r\u00e1pido y violento.<\/p>\n<p>Mires adonde mires, la agricultura ha perdido a sus trabajadores que se han ido a las minas. Esta erosi\u00f3n de los recursos b\u00e1sicos de muchos hogares ha empeorado debido al saqueo militar, a la masacre de animales y a los robos de las cosechas y del ganado. Las formas tradicionales de solidaridad social y econ\u00f3mica est\u00e1n siendo remplazadas por la lucha individual por la supervivencia.<\/p>\n<p><strong>Protecci\u00f3n: la mayor prioridad<\/strong><\/p>\n<p>Una sucesi\u00f3n de acuerdos de paz (Kisangani, Nairobi, Goma) y resoluciones de las Naciones Unidas, en concreto las de diciembre de 2009 (resoluci\u00f3n 1906) y de junio de 2010 (resoluci\u00f3n 1925), han tratado de ofrecer una mejora de la seguridad y la asistencia humanitaria, concretamente:<\/p>\n<ul>\n<li>reducci\u00f3n significativa de los casos de abuso y violencia<\/li>\n<li>reducci\u00f3n del n\u00famero de personas desplazadas<\/li>\n<li>aumento del acceso a la ayuda humanitaria y a los servicios de los derechos humanos para la poblaci\u00f3n vulnerable<\/li>\n<li>refuerzo de la protecci\u00f3n dirigida sobre todo a mujeres, ni\u00f1os, refugiados y personas desplazadas<\/li>\n<li>garant\u00eda de que las personas desplazadas puedan regresar a sus lugares de origen<\/li>\n<li>reducci\u00f3n de la impunidad y cumplimiento de penas por los responsables de casos de violencia y de violaci\u00f3n de los derechos humanos<\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la protecci\u00f3n de la poblaci\u00f3n, la segunda prioridad -fundamental para establecer la paz duradera- es el cese de las hostilidades mediante el desarme, la desmovilizaci\u00f3n, la repatriaci\u00f3n, la reintegraci\u00f3n y la reinstalaci\u00f3n de los grupos armados. En diciembre de 2003 el gobierno impuls\u00f3 un programa nacional para reducir sustancialmente la disponibilidad de armas ilegales y para rehabilitar a combatientes a trav\u00e9s del trabajo comunitario, integraci\u00f3n en el ej\u00e9rcito regular o la repatriaci\u00f3n a Ruanda. Su \u00e9xito fue parcial, por lo menos cuantitativamente. 21.500 combatientes y las personas a su cargo retornaron a Ruanda entre 2003 y 2009. A principios de 2010 s\u00f3lo hab\u00eda 3.000 combatientes de los grupos armados a la espera de su rehabilitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El m\u00e9todo preferido para resolver conflictos, sofocar insurrecciones y restablecer la paz en la RDC siempre ha sido la integraci\u00f3n de los grupos rebeldes en el ej\u00e9rcito. Como resultado el actual ej\u00e9rcito congole\u00f1o es un crisol que incluye 56 grupos rebeldes &#8220;integrados&#8221; con \u00e9xito desde la d\u00e9cada de los 80. Los nuevos &#8220;soldados integrados&#8221; unen elementos dispares de grupos de combatientes integrados anteriormente. En el a\u00f1o 2009 tuvo lugar la &#8220;integraci\u00f3n acelerada&#8221; de casi 20.000 rebeldes m\u00e1s en las fuerzas armadas nacionales. A decir verdad, esto no crea las mejores condiciones para formar un ej\u00e9rcito nacional y puede, por el contrario, tener un efecto destructivo en el ej\u00e9rcito. Los elementos del Congreso Nacional para la Defensa del Pueblo (CNDP) -el exgrupo rebelde tutsi- y otros antiguos rebeldes fueron integrados precipitadamente en 2009 sin haberse verificado el origen de los reclutas. El CNDP -que estaba bien organizado- aprovech\u00f3 su integraci\u00f3n al ej\u00e9rcito nacional para crear un comando paralelo y luchar por sus antiguos objetivos desde dentro del ej\u00e9rcito, sobre todo para averiguar el paradero de los rebeldes hutu de las FDLR y hacerse con el control de las minas. La situaci\u00f3n se vino abajo de verdad.<\/p>\n<p>La resoluci\u00f3n del conflicto del este del Congo llevar\u00e1 su tiempo. Tras muchos a\u00f1os de conflicto e inseguridad, la muerte de tantas personas y la destrucci\u00f3n de tanta tierra, es duro cambiar esa actitud consolidada de rebeld\u00eda y represalias. Pero no hay que perder la esperanza de que alg\u00fan d\u00eda una estructura federal sea capaz de iniciar una cooperaci\u00f3n basada en la rehabilitaci\u00f3n coordinada del pa\u00eds, sobre todo por el beneficio de las comunidades locales. Tampoco hay que perder la esperanza de que los recursos desviados por la econom\u00eda fraudulenta, concretamente del sector minero y de la biodiversidad, se encaucen hacia empleos productivos. Lo \u00fanico que es imposible es creer en soluciones simples y r\u00e1pidas una vez acabado el conflicto: la reconstrucci\u00f3n durar\u00e1 d\u00e9cadas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pierre Jacquemot (<a href=\"mailto:Pierre.JACQUEMOT@diplomatie.gouv.fr\">Pierre.JACQUEMOT@diplomatie.gouv.fr<\/a>) es Embajador de Francia en la Rep\u00fablica Democr\u00e1tica del Congo (<a href=\"http:\/\/tinyurl.com\/France-govt-DRC\">http:\/\/tinyurl.com\/France-govt-DRC<\/a>).<\/p>\n<p>\n\t\t\t<a href=\"http:\/\/www.migracionesforzadas.org\/RDCongo\/jacquemot.htm#_ednref1\">1<\/a> Personas que hablan kinyarwanda, la lengua nacional de Ruanda.<\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>&nbsp;<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los primeros desplazamientos importantes de la poblaci\u00f3n ruand\u00f3fona 1 empezaron en 1937 cuando la Rep\u00fablica Democr\u00e1tica del Congo (RDC) (entonces llamada Zaire) foment\u00f3 la inmigraci\u00f3n de los banyarwanda &#8220;no nativos&#8221; (poblaci\u00f3n procedente de Ruanda) ofreci\u00e9ndoles trabajo en sus grandes plantaciones coloniales junto a las comunidades \u201cnativas\u201d existentes. Hacia el a\u00f1o 1960, unos 200.000 ruand\u00f3fonos viv\u00edan&hellip;<\/p>\n","protected":false},"featured_media":0,"parent":0,"menu_order":0,"template":"","fmr_themes":[],"fmr_region":[],"fmr_issue":[],"fmr_year":[],"fmr_content_type":[27],"fmr_languages":[38],"fmr_list_years":[],"class_list":["post-40141","fmr_content","type-fmr_content","status-publish","hentry","fmr_content_type-article","fmr_languages-spanish","entry","no-media"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.7 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>La din\u00e1mica inestable en en el este de la RDC - Forced Migration Review<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.fmreview.org\/jacquemot-2\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"La din\u00e1mica inestable en en el este de la RDC - Forced Migration Review\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Los primeros desplazamientos importantes de la poblaci\u00f3n ruand\u00f3fona 1 empezaron en 1937 cuando la Rep\u00fablica Democr\u00e1tica del Congo (RDC) (entonces llamada Zaire) foment\u00f3 la inmigraci\u00f3n de los banyarwanda &#8220;no nativos&#8221; (poblaci\u00f3n procedente de Ruanda) ofreci\u00e9ndoles trabajo en sus grandes plantaciones coloniales junto a las comunidades \u201cnativas\u201d existentes. Hacia el a\u00f1o 1960, unos 200.000 ruand\u00f3fonos viv\u00edan&hellip;\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/www.fmreview.org\/jacquemot-2\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Forced Migration Review\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Est. reading time\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"9 minutes\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/www.fmreview.org\/jacquemot-2\/\",\"url\":\"https:\/\/www.fmreview.org\/jacquemot-2\/\",\"name\":\"La din\u00e1mica inestable en en el este de la RDC - Forced Migration Review\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/www.fmreview.org\/#website\"},\"datePublished\":\"2012-02-03T05:00:00+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\/\/www.fmreview.org\/jacquemot-2\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es-ES\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/www.fmreview.org\/jacquemot-2\/\"]}]},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/www.fmreview.org\/jacquemot-2\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Home\",\"item\":\"https:\/\/www.fmreview.org\/es\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"La din\u00e1mica inestable en en el este de la RDC\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\/\/www.fmreview.org\/#website\",\"url\":\"https:\/\/www.fmreview.org\/\",\"name\":\"Forced Migration Review\",\"description\":\"\",\"publisher\":{\"@id\":\"https:\/\/www.fmreview.org\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\/\/www.fmreview.org\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es-ES\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"https:\/\/www.fmreview.org\/#organization\",\"name\":\"Forced Migration Review\",\"url\":\"https:\/\/www.fmreview.org\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es-ES\",\"@id\":\"https:\/\/www.fmreview.org\/#\/schema\/logo\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/www.fmreview.org\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/FMR_logo1.svg\",\"contentUrl\":\"https:\/\/www.fmreview.org\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/FMR_logo1.svg\",\"width\":53,\"height\":62,\"caption\":\"Forced Migration Review\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/www.fmreview.org\/#\/schema\/logo\/image\/\"}}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"La din\u00e1mica inestable en en el este de la RDC - Forced Migration Review","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/www.fmreview.org\/jacquemot-2\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"La din\u00e1mica inestable en en el este de la RDC - Forced Migration Review","og_description":"Los primeros desplazamientos importantes de la poblaci\u00f3n ruand\u00f3fona 1 empezaron en 1937 cuando la Rep\u00fablica Democr\u00e1tica del Congo (RDC) (entonces llamada Zaire) foment\u00f3 la inmigraci\u00f3n de los banyarwanda &#8220;no nativos&#8221; (poblaci\u00f3n procedente de Ruanda) ofreci\u00e9ndoles trabajo en sus grandes plantaciones coloniales junto a las comunidades \u201cnativas\u201d existentes. Hacia el a\u00f1o 1960, unos 200.000 ruand\u00f3fonos viv\u00edan&hellip;","og_url":"https:\/\/www.fmreview.org\/jacquemot-2\/","og_site_name":"Forced Migration Review","twitter_card":"summary_large_image","twitter_misc":{"Est. reading time":"9 minutes"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/www.fmreview.org\/jacquemot-2\/","url":"https:\/\/www.fmreview.org\/jacquemot-2\/","name":"La din\u00e1mica inestable en en el este de la RDC - Forced Migration Review","isPartOf":{"@id":"https:\/\/www.fmreview.org\/#website"},"datePublished":"2012-02-03T05:00:00+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/www.fmreview.org\/jacquemot-2\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es-ES","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/www.fmreview.org\/jacquemot-2\/"]}]},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/www.fmreview.org\/jacquemot-2\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Home","item":"https:\/\/www.fmreview.org\/es\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"La din\u00e1mica inestable en en el este de la RDC"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/www.fmreview.org\/#website","url":"https:\/\/www.fmreview.org\/","name":"Forced Migration Review","description":"","publisher":{"@id":"https:\/\/www.fmreview.org\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/www.fmreview.org\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es-ES"},{"@type":"Organization","@id":"https:\/\/www.fmreview.org\/#organization","name":"Forced Migration Review","url":"https:\/\/www.fmreview.org\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es-ES","@id":"https:\/\/www.fmreview.org\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/www.fmreview.org\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/FMR_logo1.svg","contentUrl":"https:\/\/www.fmreview.org\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/FMR_logo1.svg","width":53,"height":62,"caption":"Forced Migration Review"},"image":{"@id":"https:\/\/www.fmreview.org\/#\/schema\/logo\/image\/"}}]}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.fmreview.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/fmr_content\/40141","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.fmreview.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/fmr_content"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.fmreview.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/fmr_content"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.fmreview.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/fmr_content\/40141\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.fmreview.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40141"}],"wp:term":[{"taxonomy":"fmr_themes","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.fmreview.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/fmr_themes?post=40141"},{"taxonomy":"fmr_region","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.fmreview.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/fmr_region?post=40141"},{"taxonomy":"fmr_issue","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.fmreview.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/fmr_issue?post=40141"},{"taxonomy":"fmr_year","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.fmreview.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/fmr_year?post=40141"},{"taxonomy":"fmr_content_type","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.fmreview.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/fmr_content_type?post=40141"},{"taxonomy":"fmr_languages","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.fmreview.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/fmr_languages?post=40141"},{"taxonomy":"fmr_list_years","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.fmreview.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/fmr_list_years?post=40141"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}