{"id":40507,"date":"2014-11-18T00:00:00","date_gmt":"2014-11-18T05:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.fmreview.org\/holdcroft-2-3\/"},"modified":"2025-04-29T10:26:26","modified_gmt":"2025-04-29T15:26:26","slug":"holdcroft-2-3","status":"publish","type":"fmr_content","link":"https:\/\/www.fmreview.org\/es\/fe\/holdcroft-2-3\/","title":{"rendered":"La contribuci\u00f3n de las organizaciones confesionales al trabajo con los desplazados"},"content":{"rendered":"<p>A principios de 2014 visit&eacute; a Mavisela, una mujer zimbabuense que vive en una peque&ntilde;a casucha a las afueras de una peque&ntilde;a ciudad de Sud&aacute;frica.<a href=\"#_edn1\" name=\"_ednref1\" title=\"\">[1]<\/a> Lleg&oacute; a este pa&iacute;s durante la gran migraci&oacute;n desde Zimbabue en 2008, se le concedi&oacute; un permiso de asilo de acuerdo con las normativas en vigor en aquel momento y se le renov&oacute; de forma peri&oacute;dica sin que nunca se le llegara a ofrecer una resoluci&oacute;n de su caso. El Servicio Jesuita a Refugiados (SJR) coincidi&oacute; por primera vez con Mavisela en un hospital local. Apenas segu&iacute;a viva, pesaba 25 kilos y padec&iacute;a VIH y tuberculosis multirresistente. Desde entonces, la organizaci&oacute;n le ha ayudado mediante diversas intervenciones y han visto c&oacute;mo ha ido recuperando la salud poco a poco, c&oacute;mo ha hecho contactos entre la comunidad (tanto la sudafricana como la migrante) y ha empezado a buscar trabajo.<\/p>\n<p>La respuesta del Servicio Jesuita a Refugiados (SJR) en el caso de Mavisela destaca el tipo de contribuci&oacute;n que las organizaciones confesionales que trabajan en las zonas de desplazamientos forzados pueden realizar, as&iacute; como algunos de los retos y obst&aacute;culos a los que se enfrentan. Como muchos de sus compatriotas que residen en Sud&aacute;frica, es m&aacute;s que probable que Mavisela no sea una refugiada amparada por la Convenci&oacute;n y esto la deje fuera del principal mandato de inter&eacute;s de ACNUR. Igual que la mayor&iacute;a de los migrantes por supervivencia, se vio obligada a trasladarse a Sud&aacute;frica, donde vive una existencia muy precaria en la absoluta pobreza. El programa del Servicio Jesuita a Refugiados (SJR) no se preocupa de las definiciones y a la vez dispone de una red sobre el terreno capaz de responder a ciertas necesidades y, por tanto, de organizar distintas intervenciones desde el momento en que supimos de ella y de las circunstancias de su caso con m&aacute;s detalle. A lo largo del tiempo la prioridad ha cambiado y ahora es permitirle crear lazos con la comunidad local, lo que implica principalmente a las autoridades civiles y a las Iglesias con las que est&aacute; relacionado el SJR. Con todo, al final el proceso habr&aacute; durado unos seis a&ntilde;os, un preiodo de tiempo que no es inusual para este tipo de trabajo.<\/p>\n<p><span style=\"line-height: 1.5em;\">Yo dir&iacute;a que una organizaci&oacute;n confesional est&aacute; posicionada de forma natural para llenar el vac&iacute;o que existe entre la principal zona de inter&eacute;s y responsabilidad del Gobierno, que se centra en la de su propia ciudadan&iacute;a, y la de un sistema internacional de protecci&oacute;n relativamente joven que tiene problemas para establecer lazos fuertes con las comunidades aut&oacute;ctonas. Sin embargo, las organizaciones confesionales se enfrentan a retos y corren riesgos en su intento de llenar dicho vac&iacute;o. Entre ellos se incluir&iacute;an, por una parte, el riesgo de forzar demasiado y perder el enfoque y, por otra, de que se merme la libertad y el coraje ante las exigencias de quienes las financian y la necesidad de conseguir resultados cuantificables. Las organizaciones confesionales pueden representar lo mejor de sus ra&iacute;ces tradicionales cuando permiten que se piense en esas tradiciones como algo para interactuar (y ser desafiadas) con la evoluci&oacute;n del pensamiento en la gesti&oacute;n profesional, el <\/span>emprendimiento<span style=\"line-height: 1.5em;\"> social y la migraci&oacute;n forzada. Sin embargo, albergo pocas esperanzas dada la dificultad y la complejidad de esa tarea.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"line-height: 1.5em;\">Y tampoco considero que la contribuci&oacute;n de las tradiciones religiosas funcione con los desplazados forzosos ya que se limitan a las organizaciones confesionales. De hecho, las redes que ofrecen las mezquitas y las iglesias a menudo constituyen un primer punto de entrada en una nueva sociedad para una persona refugiada. En muchos sentidos, &eacute;sta es la mayor contribuci&oacute;n que los colectivos confesionales hacen y carece del reconocimiento suficiente. Adem&aacute;s, los argumentos que puedo dar se aplicar&iacute;an tambi&eacute;n a las organizaciones <\/span>aconfesionales<span style=\"line-height: 1.5em;\"> &ldquo;laicas&rdquo; que trabajan en el sector (las organizaciones confesionales no tienen el monopolio de la &eacute;tica). Sin embargo, todas las religiones mayoritarias tienen un sentido com&uacute;n que puede trasladarse al di&aacute;logo de forma creativa con la identificaci&oacute;n de las necesidades y las actuales tendencias en el pensamiento program&aacute;tico para dar lugar a un trabajo bien enfocado, eficaz en cuanto a costes y con un gran impacto.<\/span><\/p>\n<p><strong style=\"line-height: 1.5em;\">El concepto de derechos<\/strong><\/p>\n<p>El corpus de pensamiento que emplea la Iglesia Cat&oacute;lica para aplicar sus creencias a cuestiones sociales y pol&iacute;ticas se conoce como Ense&ntilde;anza Social Cat&oacute;lica. Existen muchos aspectos a este respecto pero nos interesa uno en particular: el concepto de la intr&iacute;nseca dignidad del ser humano, independientemente de las circunstancias en las que la persona se halle. Esta dignidad dota a la persona de un estatus por el que se le debe mostrar respeto en todos los aspectos. Es f&aacute;cil ver la &iacute;ntima relaci&oacute;n de este concepto con aquellos valores consagrados en la Declaraci&oacute;n Universal de Derechos Humanos as&iacute; como en muchos otros instrumentos de derechos humanos. La Ense&ntilde;anza Social Cat&oacute;lica destaca dos aspectos de la naturaleza de la dignidad humana y su comprensi&oacute;n del ser humano que considero especialmente &uacute;tiles.<\/p>\n<p><span style=\"line-height: 1.5em;\">En primer lugar porque se ve a la persona no s&oacute;lo como un individuo con derechos sino tambi&eacute;n como un ser en relaci&oacute;n con otros, y en muchos casos dependiente de esos otros para su propia realizaci&oacute;n a t&iacute;tulo individual. Por tanto, una persona <\/span>interact&uacute;a<span style=\"line-height: 1.5em;\"> con otras en un sinf&iacute;n de modos, a nivel econ&oacute;mico, social, cultural y pol&iacute;tico, y encuentra su identidad y su sentido principalmente como resultado de dichas interacciones. Como consecuencia, la persona tiene derecho a contribuir significativamente a una comunidad de personas. Es f&aacute;cil ver que la mayor&iacute;a de los principales mecanismos pol&iacute;ticos para el cumplimiento de este derecho es la comunidad pol&iacute;tica a la que llamamos &ldquo;Estado&rdquo;. Cuando el Estado, por la raz&oacute;n que sea, no ofrece de forma adecuada este entorno <\/span>participativo<span style=\"line-height: 1.5em;\"> la persona tiene el derecho, y tambi&eacute;n el deber, de abordar esta situaci&oacute;n <\/span>migrando<span style=\"line-height: 1.5em;\"> si es necesario.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"line-height: 1.5em;\">Esto nos desaf&iacute;a a abandonar nuestra mentalidad tradicional basada en el concepto de &ldquo;proveedor-beneficiario&rdquo;. El exilio de refugiados se ver&iacute;a m&aacute;s como el ejercicio activo de un derecho y habr&iacute;a muchas menos oportunidades de considerar que la persona desplazada es una v&iacute;ctima incapaz. Por otro lado, los pa&iacute;ses tienen el deber de acoger a los migrantes forzados y de emprender medidas activas para integrarlos de forma efectiva en sus sociedades de un modo u otro.<\/span><\/p>\n<p>En segundo lugar, las agencias que sientan sus bases en esta tradici&oacute;n reciben par&aacute;metros m&aacute;s amplios y flexibles cuando se enfrentan a problemas de definici&oacute;n o a tener que decidir a qui&eacute;n se deber&iacute;a admitir en su esfera de inter&eacute;s. Esto deber&iacute;a ofrecer una gu&iacute;a para una respuesta sistem&aacute;tica y consistente a nivel &eacute;tico para los refugiados, migrantes por supervivencia, migrantes a causa de las crisis, personas desplazadas internas y otros colectivos amparados bajo el t&eacute;rmino &ldquo;desplazado&rdquo;. Esta mayor flexibilidad ampl&iacute;a la naturaleza de los programas que dise&ntilde;an, alterando el enfoque de los propios refugiados hacia la provisi&oacute;n de las competencias a la sociedad de acogida para ayudar a estos refugiados a empezar a contribuir de manera significativa con esa sociedad. Esto a su vez abre las puertas a los proyectos de implementaci&oacute;n de las organizaciones confesionales que implican tanto a los miembros de la sociedad de acogida como a los refugiados en vez de centrarse &uacute;nicamente en los &uacute;ltimos. lo que aumentar&iacute;a el riesgo de que se produzca una respuesta xen&oacute;foba por parte de la poblaci&oacute;n de acogida.<\/p>\n<p>Es este punto de vista m&aacute;s social del ser humano y de sus derechos lo que constituye un reto y ofrece una raz&oacute;n constante a las organizaciones confesionales para involucrarse de forma activa en el sector. Esto afecta a una incoherencia l&oacute;gica del discurso acerca de los derechos humanos y de la consiguiente respuesta pol&iacute;tica por parte de los Gobiernos ante la situaci&oacute;n de los migrantes forzados que intentan cruzar a su territorio. El concepto de Estado laico se cre&oacute; tras las guerras religiosas europeas y se acord&oacute; que se permitir&iacute;a que siguiera habiendo religi&oacute;n en una esfera m&aacute;s privada a cambio de que los gobernantes laicos proporcionaran seguridad f&iacute;sica a las personas que vivieran dentro de las fronteras del Estado. A media que se ha desarrollado el papel del Estado, tambi&eacute;n lo ha hecho la responsabilidad los Gobiernos de dar prioridad a los derechos de sus ciudadanos sobre los de los dem&aacute;s. La existencia de la figura del migrante forzado, que apela a un conjunto m&aacute;s universal de los derechos humanos, yace con torpeza junto a esta reconciliaci&oacute;n pol&iacute;tica. Nuestra historia reciente considera que los Gobiernos de todos los puntos del espectro pol&iacute;tico lidian fundamentalmente con su respuesta a los migrantes forzados mientras que ninguna respuesta que verdaderamente tenga principios resulta apropiada a nivel pol&iacute;tico. A no ser que los Gobiernos puedan llegar a hacer que existan beneficios de acoger a la migraci&oacute;n para la poblaci&oacute;n aut&oacute;ctona que contrarresten los aspectos negativos de aceptar a un grupo de extra&ntilde;os dentro de las propias fronteras.<\/p>\n<p><span style=\"line-height: 1.5em;\">Dado que el sistema de protecci&oacute;n internacional sigue en un estado emergente en lo que respecta a su desarrollo y contin&uacute;a sujeto a los intereses de los Estados miembro (y de la financiaci&oacute;n), las organizaciones confesionales se encuentran idealmente posicionadas para llenar este vac&iacute;o, debido a su libertad operativa y a la comprensi&oacute;n universal del ser humano que le conceden sus tradiciones. Pueden hacer cosas que los Gobiernos necesitan hacer pero que no necesariamente quieren que se les vea haciendo. Esto no significa que se exonere a los Gobiernos de la responsabilidad de promulgar un r&eacute;gimen universal de los derechos humanos ni que el desempe&ntilde;o de dicho papel resulte sencillo o directo para las organizaciones confesionales. Las organizaciones confesionales deben mantener una l&iacute;nea dual para mantener una rendici&oacute;n de cuentas ante los est&aacute;ndares del servicio y las leyes aut&oacute;ctonas, y al mismo tiempo ejercer la libertad que implica la rendici&oacute;n de cuentas a sus propias tradiciones religiosas.<\/span><\/p>\n<p>Posiblemente, la mayor contribuci&oacute;n de las comunidades confesionales no recaiga en sus organizaciones sino m&aacute;s bien en las ya mencionadas redes establecidas y en la capacidad resultante que permite a las personas moverse para conectar y hallar una actitud acogedora y hospitalaria hacia ellas en un entorno que, de otro modo, podr&iacute;a resultarles hostil. La experiencia ha demostrado tambi&eacute;n que es la naturaleza global de estas redes lo que, si se activa, marca una diferencia real en las cruciales primeras cuarenta y ocho horas de una emergencia.<\/p>\n<p><span style=\"line-height: 1.5em;\">Lo siguiente ser&iacute;a que las organizaciones transnacionales tuvieran visi&oacute;n y reconocieran la peculiar contribuci&oacute;n de las organizaciones confesionales y aprendieran a trabajar mejor con ellas. El sector requiere de una cooperaci&oacute;n m&aacute;s amplia y la utilizaci&oacute;n de los puntos fuertes que aportan las diferencias entre los distintos colectivos que ofrecen sus servicios. Al mismo tiempo, las organizaciones confesionales har&iacute;an bien en quitarse el miedo a trabajar con las autoridades civiles y transnacionales. Si lo hacen, seguir&aacute;n desempe&ntilde;ando un papel vital a la hora de llenar el vac&iacute;o l&oacute;gico creado por las pol&iacute;ticas de derechos humanos al mismo tiempo que rinden cuentas adecuadamente ante las autoridades civiles y ante las &oacute;rdenes discernidas a la luz de sus tradiciones religiosas.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El padre David Holdcroft C. de J. <em><a href=\"mailto:southernafrica.director@jrs.net\">southernafrica.director@jrs.net<\/a><\/em> es director regional, regi&oacute;n del sur de &Aacute;frica, Servicio Jesuita a Refugiados. <em><a href=\"http:\/\/www.jrssaf.org\/\">www.jrssaf.org<\/a><\/em> o <em><a href=\"http:\/\/www.jrs.net\/\">www.jrs.net<\/a><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div>\n<hr align=\"left\" size=\"1\" width=\"33%\" \/>\n<div id=\"edn1\">\n<p><a href=\"#_ednref1\" name=\"_edn1\" title=\"\">[1]<\/a> No es su nombre real.<\/p>\n<\/p><\/div>\n<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A principios de 2014 visit&eacute; 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