{"id":40872,"date":"2021-07-28T00:00:00","date_gmt":"2021-07-28T05:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.fmreview.org\/stevenson-buffavand-keestra-2-2\/"},"modified":"2025-01-22T18:08:35","modified_gmt":"2025-01-22T23:08:35","slug":"stevenson-buffavand-keestra","status":"publish","type":"fmr_content","link":"https:\/\/www.fmreview.org\/es\/edicion67\/stevenson-buffavand-keestra\/","title":{"rendered":"Pensar a contracorriente: an\u00e1lisis cr\u00edtico de un brote de c\u00f3lera en Etiop\u00eda"},"content":{"rendered":"<p><span><span><span><span lang=\"ES\"><span>Seg\u00fan una de las historias fundacionales de la sanidad p\u00fablica, en 1854, John Snow retir\u00f3 la manivela de una bomba de agua de Londres, la fuente que utilizaban los residentes locales, que estaban muriendo de una misteriosa dolencia. En aquel momento, el modo de transmisi\u00f3n de esa enfermedad era controvertido y no se conoc\u00eda ninguna cura. Desde entonces, el c\u00f3lera se ha convertido en un mal prevenible y curable de origen bacteriano que se sabe que se transmite a trav\u00e9s de las redes de suministro de agua. A las personas que han enfermado de c\u00f3lera se les puede tratar mediante rehidrataci\u00f3n y antibi\u00f3ticos. Hay tres vacunas orales disponibles para su administraci\u00f3n masiva. Y conocer sus medios de transmisi\u00f3n permite prevenir los brotes y proteger el suministro de agua de la contaminaci\u00f3n.&nbsp;&nbsp; <\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p><span><span><span><span lang=\"ES\"><span>Pero a pesar de los avances en medicina y salud p\u00fablica, el c\u00f3lera no ha desaparecido; sigue floreciendo en entornos en los que la poblaci\u00f3n carece de acceso a suministros de agua protegidos y a un saneamiento b\u00e1sico<\/span><\/span><a href=\"#_edn1\" name=\"_ednref1\"><span><span lang=\"ES\"><span><span><span lang=\"ES\"><span><span>[1]<\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/a><span lang=\"ES\"><span>. Los brotes de c\u00f3lera en los \u00faltimos a\u00f1os han sido especialmente frecuentes tras guerras y desastres como, por ejemplo, en Yemen en el contexto del conflicto armado (2016-2018) y en Hait\u00ed tras el terremoto (2011).&nbsp; En esos casos, las respuestas de emergencia deben centrarse en proporcionar tratamiento cl\u00ednico y vacunar a las comunidades afectadas. Sin embargo, una vez pasada la crisis, es importante valorar qu\u00e9 condiciones hacen que la poblaci\u00f3n sea vulnerable a la enfermedad en primer lugar. Las causas m\u00e1s inmediatas son unos servicios de suministro de agua y saneamiento inadecuados, pero estas condiciones son causadas fundamentalmente por las desigualdades sociales. En el caso que analizamos aqu\u00ed, el brote no se produjo en el contexto de una guerra o un desastre natural, sino en relaci\u00f3n con proyectos de desarrollo \u2014como carreteras, presas hidroel\u00e9ctricas y plantaciones\u2014 que han desplazado a las personas dentro de su propia patria. <\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p><span><span><span><strong><span lang=\"ES\"><span>El c\u00f3lera y el desarrollo en el bajo del Omo <\/span><\/span><\/strong><\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p><span><span><span><span lang=\"ES\"><span>El c\u00f3lera se registr\u00f3 en las tierras altas de Etiop\u00eda en abril de 2019, y en enero de 2020 lleg\u00f3 al valle bajo del Omo, donde durante varios a\u00f1os hemos llevado a cabo nuestras investigaciones. El objetivo de nuestro estudio, y el tel\u00f3n de fondo del brote, fue la expansi\u00f3n de las plantaciones de az\u00facar y la infraestructura de carreteras en una regi\u00f3n \u00e9tnicamente diversa que hasta hace poco ten\u00eda poca importancia para la econom\u00eda et\u00edope. Junto con la construcci\u00f3n de la presa de Gibe III r\u00edo arriba, los proyectos de desarrollo en los diez a\u00f1os que van hasta 2020 han tra\u00eddo un gran n\u00famero de trabajadores migratorios y una mayor presencia militar a la regi\u00f3n. <\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p><span><span><span><span lang=\"ES\"><span>Los primeros casos de c\u00f3lera en el bajo del Omo se produjeron en un pueblo habitado por los kwegu, pescadores y agricultores ribere\u00f1os, que obten\u00edan el agua de un afluente del Omo. R\u00edo arriba, un destacamento de trabajadores y militares hab\u00edan vertido, seg\u00fan los informes locales, aguas residuales sin tratar directamente en este afluente. En las semanas siguientes, al menos 200 personas enfermaron y 23 fallecieron en el distrito donde viven nuestros contactos. Ocho de esos fallecimientos se produjeron entre los kwegu; otras siete personas murieron entre los bodi y seis entre los mursi<\/span><\/span><a href=\"#_edn2\" name=\"_ednref2\"><span><span lang=\"ES\"><span><span><span lang=\"ES\"><span><span>[2]<\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/a><span lang=\"ES\"><span>. Estos \u00faltimos colectivos son agricultores y ganaderos; como la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n ind\u00edgena del bajo del Omo, se ganan la vida combinando el pastoreo y la agricultura. <\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p><span><span><span><span lang=\"ES\"><span>\u00bfPor qu\u00e9, en el contexto de los planes de desarrollo de la regi\u00f3n, los miembros de estos colectivos volvieron a ser vulnerables al c\u00f3lera? En los diez a\u00f1os anteriores, los kwegu, bodi y mursi se hab\u00edan beneficiado poco de los programas de desarrollo local. Hab\u00edan perdido tierras vitales para ellos en favor de las plantaciones de az\u00facar estatales; y la presa de Gibe III, al acabar con la crecida anual del Omo, hab\u00eda eliminado un importante componente de sus sistemas de subsistencia. La agricultura de recesi\u00f3n por inundaciones \u2014un sistema que utiliza el agua y el limo que proporciona la crecida anual del r\u00edo\u2014 era un pilar de la econom\u00eda local y una fuente clave del cereal b\u00e1sico que cultivaban: el sorgo. En 2020, llevaban cuatro a\u00f1os sin cosechar en la orilla del r\u00edo. Como consecuencia, pasaban hambre y, cuando lleg\u00f3 el c\u00f3lera, sus sistemas inmunitarios ya estaban debilitados. <\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p><span><span><span><span lang=\"ES\"><span>Sin embargo, para explicar de forma m\u00e1s completa la vulnerabilidad de estas personas al c\u00f3lera, necesitamos responder a algunas preguntas m\u00e1s fundamentales: \u00bfPor qu\u00e9 los habitantes del bajo del Omo no tienen acceso a suministros de agua protegidos? \u00bfPor qu\u00e9 los servicios b\u00e1sicos de suministro de agua y saneamiento no figuran como prioridades en los planes de desarrollo de la regi\u00f3n? <\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p><span><span><span><strong><span lang=\"ES\"><span>El modelo de desarrollo basado en el reasentamiento en nuevas aldeas&nbsp; <\/span><\/span><\/strong><\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p><span><span><span><span lang=\"ES\"><span>El principal objetivo de la planificaci\u00f3n del desarrollo para la poblaci\u00f3n ind\u00edgena del bajo del Omo era un programa de reasentamiento en nuevas aldeas. En 2012, el Gobierno local hab\u00eda declarado que, a lo largo del siguiente a\u00f1o, la mayor parte de la poblaci\u00f3n de zona sur del Omo (unas 45&nbsp;000 personas) deb\u00eda abandonar su estilo de vida semin\u00f3mada y asentarse de forma permanente en las aldeas reci\u00e9n establecidas. En estas nuevas comunidades, los residentes dispondr\u00edan de agua potable, adem\u00e1s de otros servicios b\u00e1sicos como escolarizaci\u00f3n y atenci\u00f3n m\u00e9dica. Se supon\u00eda que la poblaci\u00f3n cumplir\u00eda y que de ello se derivar\u00edan mejoras en su salud y bienestar.&nbsp; <\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p><span><span><span><span lang=\"ES\"><span>Lamentablemente, esta pol\u00edtica ignor\u00f3 algunos aspectos importantes de su realidad econ\u00f3mica y cultural. En concreto, pas\u00f3 por alto el valor del ganado como forma de riqueza y \u2014a trav\u00e9s de los productos l\u00e1cteos\u2014 como un importante contribuyente a las dietas locales. El plan de reasentamiento en nuevas aldeas no contemplaba la continuaci\u00f3n del pastoreo de ganado, sino que presupon\u00eda que los nuevos residentes simplemente adoptar\u00edan el estilo de vida de los peque\u00f1os agricultores. Tampoco tuvo en cuenta el orgullo que sent\u00edan por su papel de administradores de la tierra. Al asentarse en masa en lugares adyacentes a las nuevas plantaciones de az\u00facar, estar\u00edan renunciando a la propiedad de la mayor parte de sus tierras de origen<\/span><\/span><a href=\"#_edn3\" name=\"_ednref3\"><span><span lang=\"ES\"><span><span><span lang=\"ES\"><span><span>[3]<\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/a><span lang=\"ES\"><span>.<\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p><span><span><span><span lang=\"ES\"><span>Una de las ventajas de la ubicaci\u00f3n de los reasentamientos en nuevas aldeas era el suministro de agua protegida que se instal\u00f3 all\u00ed, de cuyo uso tambi\u00e9n disfrutaron los residentes de las comunidades cercanas. Pero, aunque era posible <strong>vivir<\/strong> en las nuevas aldeas mientras el Gobierno distribu\u00eda ayuda alimentaria, los que intentaron <strong>ganarse<\/strong> <strong>la vida<\/strong> all\u00ed se encontraron con que <span>las parcelas agr\u00edcolas eran demasiado peque\u00f1as y el suministro de agua de riego, insuficiente. Los conflictos con otros grupos reci\u00e9n reasentados provocaron una sensaci\u00f3n de inseguridad. En 2018, el programa se hab\u00eda desmantelado. El personal sanitario de atenci\u00f3n primaria se march\u00f3, la distribuci\u00f3n de ayuda alimentaria ces\u00f3 y dejaron a la poblaci\u00f3n local peor que antes. <\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p><span><span><span><strong><span lang=\"ES\"><span>\u00bfUna epidemia de prejuicios?<\/span><\/span><\/strong><\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p><span><span><span><span lang=\"ES\"><span>Cuando el n\u00famero de personas con s\u00edntomas de c\u00f3lera aument\u00f3 en las primeras semanas de 2020, fue un antiguo maestro de escuela que ten\u00eda amigos en las comunidades afectadas quien dio la voz de alarma. El c\u00f3lera \u2014o su s\u00edntoma delator, la diarrea l\u00edquida aguda\u2014 es una enfermedad de notificaci\u00f3n obligatoria en el sistema sanitario p\u00fablico et\u00edope, pero hab\u00eda pocos profesionales m\u00e9dicos que pudieran hacerlo. Gracias a la iniciativa del maestro se moviliz\u00f3 la ayuda, incluyendo agentes esterilizadores y bidones para el tratamiento del agua. Una ONG local se encarg\u00f3 de proporcionar tratamiento m\u00e9dico. Mediante estos esfuerzos se logr\u00f3 interrumpir la transmisi\u00f3n y en pocas semanas la epidemia hab\u00eda pasado. Pero sigue habiendo preguntas sin respuesta: \u00bfPor qu\u00e9 no se hab\u00edan previsto suministros de aguas protegidas fuera de los emplazamientos para los reasentamientos en nuevas aldeas? En t\u00e9rminos m\u00e1s generales, \u00bfpor qu\u00e9 se hab\u00eda planificado el desarrollo de la regi\u00f3n teniendo tan poco en cuenta las necesidades locales?<\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p><span><span><span><span lang=\"ES\"><span>La respuesta corta es: por prejuicios. La historia mundial del c\u00f3lera ha dejado claro que un factor de riesgo importante para la enfermedad es la pertenencia a un colectivo con una identidad racializada o estigmatizada de alg\u00fan otro modo. Durante mucho tiempo, los et\u00edopes de las tierras altas han visto a los trashumantes y a los habitantes de las tierras bajas de Etiop\u00eda como atrasados e incivilizados, y estos prejuicios se evidenciaban en las narrativas que acompa\u00f1aron al brote. Algunos funcionarios p\u00fablicos culpaban a los habitantes de la zona por beber agua del r\u00edo; otros atribuyeron la enfermedad a la pr\u00e1ctica kwegu de comer carne de b\u00fafalo. Estas explicaciones ignoran algunos hechos importantes. Estas comunidades no dispon\u00edan de f\u00e1cil acceso a otras fuentes de agua; el agua del r\u00edo era relativamente segura para beber antes de los proyectos de desarrollo; y el brote en el bajo del Omo fue precedido por una epidemia en las tierras altas de Etiop\u00eda, donde el c\u00f3lera hab\u00eda estado circulando durante meses. Fueron los que ven\u00edan de fuera los que llevaron la enfermedad al bajo del Omo. <\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p><span><span><span><strong><span lang=\"ES\"><span>Mirar a contracorriente<\/span><\/span><\/strong><\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p><span><span><span><span lang=\"ES\"><span>Este estudio de caso demuestra una estrechez de miras a la hora de concebir la seguridad del agua, que suponemos que representa una visi\u00f3n innecesariamente limitada del agua, saneamiento e higiene (WASH) y de las respuestas a las epidemias en general. El WASH se ocupa principalmente de la higiene individual y de la provisi\u00f3n de infraestructuras mejoradas, como grifos y letrinas, en contraposici\u00f3n con las preocupaciones medioambientales, como la calidad del agua de los r\u00edos o las pol\u00edticas de distribuci\u00f3n de recursos. Esto refleja c\u00f3mo la medicina y la sanidad p\u00fablica obvian las condiciones ambientales y pol\u00edticas que afectan a la salud humana. Despu\u00e9s de que John Snow quitara la manivela de la bomba, \u00bfde d\u00f3nde iba a sacar la gente el agua? <\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p><span><span><span><span lang=\"ES\"><span>La historia de la manivela es memorable porque llama la atenci\u00f3n sobre el hecho de que el origen del problema es el suministro de aguas. Pero no fue hasta que se pusieron a punto los sistemas de agua y saneamiento de Londres a finales del siglo XIX que el fantasma del c\u00f3lera desapareci\u00f3 de la ciudad. Del mismo modo, los habitantes del bajo del Omo y de otros lugares seguir\u00e1n estando en peligro hasta que tengan acceso a un mejor sistema de saneamiento y al suministro de aguas protegidas. Sin embargo, hoy en d\u00eda, el acceso universal a estos servicios b\u00e1sicos depende de que se alcancen unos acuerdos pol\u00edticos y econ\u00f3micos m\u00e1s justos. Para proteger la salud y el bienestar de los m\u00e1s marginados del mundo, tenemos que pensar a contracorriente. <\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span><span><span><span><span>Edward G J Stevenson <\/span><\/span><a href=\"mailto:jed.stevenson@durham.ac.uk\"><span><span><em><span lang=\"EN-GB\"><span>jed.stevenson@durham.ac.uk<\/span><\/span><\/em><\/span><\/span><\/a><em> <\/em><a href=\"https:\/\/twitter.com\/jedstevenson?lang=en\" tabindex=\"-1\"><em><span lang=\"EN\" xml_lang=\"EN\"><span>@jedstevenson<\/span><\/span><\/em><\/a><\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p><span><span><span><span><span>Profesor adjunto, departamento de Antropolog\u00eda, Universidad de Durham, Reino Unido<\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><br \/>\n&nbsp;<\/p>\n<p><span><span><span><span><span>Lucie Buffavand <\/span><\/span><a href=\"mailto:lucie_buffavand@yahoo.fr\"><span><span><em><span lang=\"EN-GB\"><span>lucie_buffavand@yahoo.fr<\/span><\/span><\/em><\/span><\/span><\/a><\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p><span><span><span><span lang=\"ES\"><span>Investigadora, Institut des Mondes Africains, Francia<\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p>\n<span><span><span><span lang=\"ES\"><span>Sarai Keestra <\/span><\/span><a href=\"mailto:s.m.keestra@amsterdamumc.nl\"><span><span><em><span><span>s.m.keestra@amsterdamumc.nl<\/span><\/span><\/em><\/span><\/span><\/a><\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p><span><span><span><span lang=\"ES\"><span>Asistente de investigaci\u00f3n, departamento de Salud Global y Desarrollo, Escuela de Londres de Higiene y Medicina Tropical; Centro M\u00e9dico de \u00c1msterdam, Universidad de \u00c1msterdam <\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span><span><a href=\"#_ednref1\" name=\"_edn1\"><span lang=\"ES\"><span><span lang=\"ES\"><span><span>[1]<\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/a> <span lang=\"ES\"><span>Los \u201csuministros de agua protegidos\u201d son aquellos que, en virtud de su construcci\u00f3n, reducen los riesgos de contaminaci\u00f3n en el punto de recolecci\u00f3n, por ejemplo, al contar con una carcasa de hormig\u00f3n alrededor de la cabeza del pozo. El \u201csaneamiento b\u00e1sico\u201d se refiere a las instalaciones dise\u00f1adas para separar de forma segura las heces del contacto humano, por ejemplo, trat\u00e1ndolas o aisl\u00e1ndolas <em>in situ<\/em> o transport\u00e1ndolas para su tratamiento fuera del lugar. V\u00e9ase <\/span><\/span><a href=\"https:\/\/washdata.org\/monitoring\"><span><span><span><span>https:\/\/washdata.org\/monitoring<\/span><\/span><\/span><\/span><\/a> <\/span><\/span><\/p>\n<p><span><span><a href=\"#_ednref2\" name=\"_edn2\"><span lang=\"ES\"><span><span lang=\"ES\"><span><span>[2]<\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/a><span lang=\"ES\"><span> El censo m\u00e1s reciente de 2007 indica que los kwegu, bodi y mursi suman aproximadamente 16&nbsp;000 personas. Sin embargo, esta cifra no refleja la reciente afluencia de individuos procedentes de otros lugares de Etiop\u00eda, que ahora probablemente superan en n\u00famero a la poblaci\u00f3n aut\u00f3ctona.<\/span><\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p><span><span><a href=\"#_ednref3\" name=\"_edn3\"><span lang=\"ES\"><span><span lang=\"ES\"><span><span>[3]<\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/a><span><span> Stevenson E G J y Buffavand L (2018) \u201c\u2018Do our bodies know their ways?\u2019 Villagization, food insecurity, and ill-being in Ethiopia\u2019s Lower Omo valley\u201d, <em>African Studies Review <\/em>61, 1: 109-133 <\/span><\/span><a href=\"https:\/\/core.ac.uk\/download\/pdf\/188182104.pdf\"><span><span><span lang=\"EN-GB\"><span>https:\/\/core.ac.uk\/download\/pdf\/188182104.pdf<\/span><\/span><\/span><\/span><\/a> <\/span><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Seg\u00fan una de las historias fundacionales de la sanidad p\u00fablica, en 1854, John Snow retir\u00f3 la manivela de una bomba de agua de Londres, la fuente que utilizaban los residentes locales, que estaban muriendo de una misteriosa dolencia. 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