{"id":40172,"date":"2012-02-24T00:00:00","date_gmt":"2012-02-24T05:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.fmreview.org\/taj-rothing-htm\/"},"modified":"2012-02-24T00:00:00","modified_gmt":"2012-02-24T05:00:00","slug":"taj-rothing-htm","status":"publish","type":"fmr_content","link":"https:\/\/www.fmreview.org\/fr\/taj-rothing-htm\/","title":{"rendered":"La resistencia a ser desplazado por los talibanes en Pakist\u00e1n"},"content":{"rendered":"<table align=\"center\" border=\"0\" width=\"760\">\n<tbody>\n<tr>\n<td colspan=\"2\" rowspan=\"2\" valign=\"top\">\n<!--more--><\/p>\n<table align=\"center\" border=\"0\" width=\"760\">\n<tbody>\n<tr>\n<td colspan=\"2\" rowspan=\"2\" valign=\"top\">\n<p>El mantenimiento de la paz y el orden local en las &Aacute;reas Tribales bajo Administraci&oacute;n Federal (FATA, por sus siglas en ingl&eacute;s) de Pakist&aacute;n lim&iacute;trofes con Afganist&aacute;n es responsabilidad de los consejos tribales tradicionales (<em>yirgas<\/em>). Si bien la <em>yirga <\/em>resuelve normalmente las disputas de forma pac&iacute;fica, tambi&eacute;n tiene la potestad de formar <em>ad hoc<\/em> milicias armadas (conocidas como <em>lashkar<\/em>) para hacer cumplir sus resoluciones sobre las disputas locales. La <em>yirga<\/em> obliga a todas las familias o clanes a enviar a la lucha a un n&uacute;mero determinado de hombres. Como tal, un <em>lashkar <\/em>est&aacute; formado por una amplia muestra representativa de la comunidad masculina.<\/p>\n<p>La poblaci&oacute;n de la Agencia Orakzai (&aacute;rea tribal) asciende a unas 225.000 personas y se encuentra sumida en la depresi&oacute;n econ&oacute;mica, la corrupci&oacute;n y el mal gobierno. A veces se atribuye la violencia a estos factores, as&iacute; como a otras causas menos visibles como disputas familiares, conflictos de tierras o agua y la lucha por el control de los mercados y el comercio. No obstante, los abusos a los derechos humanos por parte de los talibanes y los bombardeos a&eacute;reos durante las operaciones militares pakistan&iacute;es constituyen los principales detonantes del desplazamiento forzado a gran escala.<\/p>\n<p>Los talibanes eligieron la tribu de Ali Khel como conducto de entrada en Orakzai. Ali Khel es la tribu m&aacute;s grande del &aacute;rea con una poblaci&oacute;n de 40.000 personas, de las cuales el 5% son chiitas. Los combatientes entraron en la zona de Ali Khel en 2008 con el apoyo de dos l&iacute;deres tribales locales. Los seguidores locales de ambos l&iacute;deres se unieron a ellos, al igual que otros miembros de la tribu vinculados a las <em>madrasas <\/em>(escuelas religiosas) y otros que participaron en la guerra de Afganist&aacute;n, entre ellos los matones locales.&nbsp; Organizaron intimidantes encuentros p&uacute;blicos donde los j&oacute;venes milicianos permanec&iacute;an de pie con sus rostros cubiertos junto a los en&eacute;rgicos portavoces yihadistas.<\/p>\n<p>Los talibanes designaron los jueces locales que deb&iacute;an resolver las disputas de acuerdo con las leyes de la <em>sharia<\/em>, reclutaron a hombres y ni&ntilde;os de la localidad y crearon <em>madrasas <\/em>yihadistas. Los milicianos amenazaron y mataron a los l&iacute;deres tribales de la zona y a quienes se opusieran a su autoridad. Despojaron a las <em>yirgas<\/em> de su autoridad para resolver disputas y prohibieron todo tipo de reuniones p&uacute;blicas. Se prohibi&oacute; a la poblaci&oacute;n local llevar armas. El castigo por oponerse -en especial las decapitaciones p&uacute;blicas- aterroriz&oacute; a la gente y la someti&oacute;.<\/p>\n<p>Los secuestros (con petici&oacute;n de rescate) perpetrados por los talibanes se hicieron comunes y uno de sus objetivos concretos era la comunidad chiita. Los milicianos secuestraban y en ocasiones asesinaban a quienes no pagaban una tasa especial impuesta a las familias chiitas o saqueaban sus casas. En tales circunstancias, mujeres y ni&ntilde;os chiitas huyeron de la zona dejando atr&aacute;s a los hombres. Despu&eacute;s de que los talibanes impusieran un boicot econ&oacute;mico total contra la comunidad chiita y decapitaran a varios miembros tribales sun&iacute;es por no cumplirlo, tambi&eacute;n los ancianos abandonaron la zona. Los seguidores de los talibanes saquearon las propiedades abandonadas, vendieron sus cosechas y mataron su ganado.<\/p>\n<p>Sun&iacute;es y Chiitas hab&iacute;an vivido juntos en paz en la misma zona durante mucho tiempo y, por ello, los miembros de la tribu decidieron actuar de manera conjunta en un esfuerzo por proteger a sus comunidades de futuros abusos.<\/p>\n<p><strong>Los intentos de prevenir el desplazamiento<\/strong><\/p>\n<p>Una gran <em>yirga<\/em> de 5.000 personas de Ali Khel decidi&oacute; formar un <em>lashkar <\/em>para destruir todos los centros talibanes alrededor de las principales ciudades de la zona: Daboori y Khadayzai. En sus filas se encontraban 2.000 personas entre granjeros, labradores, comerciantes locales y otros miembros de la tribu. Tras la creaci&oacute;n del <em>lashkar,<\/em> los l&iacute;deres de la <em>yirga<\/em> enviaron un mensaje a los chiitas desplazados comunic&aacute;ndoles que pod&iacute;an regresar a sus hogares. El <em>lashkar <\/em>de Ali Khel destruy&oacute; en pocos d&iacute;as todos los centros talibanes de Daboori, Khadayzai y sus alrededores. La mayor&iacute;a de los combatientes huyeron; otros fueron asesinados.<\/p>\n<p>Se form&oacute; entonces una <em>yirga<\/em> para decidir c&oacute;mo tratar, sancionar o castigar a los miembros de la tribu de Ali Khel que apoyaron a los talibanes. Se decidi&oacute; imponer una sanci&oacute;n de 200.000 rupias pakistan&iacute;es (2.300 d&oacute;lares) a cada uno. Asimismo, se les dio a elegir entre entregar su kalashnikov o desalojar sus casas antes de que los hombres del <em>lashkar <\/em>las quemaran.&nbsp; Cuando las deliberaciones de la <em>yirga<\/em> llegaban a su fin, un veh&iacute;culo talib&aacute;n cargado con explosivos se estrell&oacute; contra ella y acab&oacute; con la vida de 200 personas, entre ellas, l&iacute;deres sun&iacute;es y chiitas de Ali Khel.<\/p>\n<p>A pesar de las insistentes peticiones, las fuerzas de seguridad no protegieron a los habitantes de Ali Khel y la mayor&iacute;a de las familias tomaron la decisi&oacute;n colectiva, respaldada por la <em>yirga,<\/em> de marcharse, &nbsp;principalmente a casas de parientes en ciudades cercanas. Normalmente se espera de los l&iacute;deres tribales que ayuden a las familias desplazadas a cubrir sus necesidades b&aacute;sicas pero, la inseguridad causada por los asesinatos selectivos en las zonas donde las personas desplazadas buscaron refugio, supuso que la <em>yirga<\/em> de Ali Khel tuviera poca capacidad para hacerlo.<\/p>\n<p>Los desplazados internos asumieron la tarea de mantener la seguridad en las zonas de refugio y llamaron la atenci&oacute;n, no deseada, de los talibanes y de las fuerzas de seguridad pakistan&iacute;es. Los talibanes viajan como civiles y algunos de ellos se hacen pasar por desplazados internos, lo que significa que los desplazados se convierten en objetivo para las fuerzas de seguridad. Los desplazados internos tambi&eacute;n se convierten en objetivo de los talibanes, como en el ataque suicida que tuvo lugar en abril de 2010 en un punto de distribuci&oacute;n de ayuda para los desplazados. Despu&eacute;s de este suceso los desplazados internos chiitas de Ali Khel se organizaron para garantizar su propia seguridad en los lugares donde se congregaban.<\/p>\n<p>Story Khel es una peque&ntilde;a tribu de sun&iacute;es y chiitas del Bajo Orakzai con 5.000 miembros. Los talibanes se hicieron con el control de la mayor zona sun&iacute; de Story Khel tras el asesinato del l&iacute;der de Ali Khel en octubre de 2008. La cercana Story Khel chiita puso guardias armados en puestos de control situados en los principales puntos de entrada a sus barrios para asegurarse de que los soldados talibanes no pudieran entrar sin alertar y recibir una respuesta de su <em>lashkar<\/em>.<\/p>\n<p>La poblaci&oacute;n sun&iacute; de un pueblo situado en la frontera entre las zonas sun&iacute; y chiita tuvo un enfrentamiento con los talibanes a principios de 2010. Resulta interesante que fueran las mujeres quienes iniciaran la resistencia violenta contra los talibanes. Un grupo de mujeres, familiares de los hombres asesinados, vengaron sus muertes capturando a cinco milicianos y golpe&aacute;ndoles brutalmente con herramientas agr&iacute;colas. A pesar de la intervenci&oacute;n de los ancianos de la comunidad, estaba claro que los talibanes se vengar&iacute;an por este incidente y atacar&iacute;an el pueblo. Numerosos hombres se armaron para defenderlo y un pueblo vecino sun&iacute; suministr&oacute; rifles <em>kalashnikov<\/em> y munici&oacute;n. Durante dos semanas se sucedieron &nbsp;luchas espor&aacute;dicas y finalmente los &quot;victoriosos&quot;, aunque enfadados, talibanes quemaron 80 casas del pueblo.<\/p>\n<p>Los l&iacute;deres de la <em>yirga<\/em> de ambos pueblos previamente hab&iacute;an tratado la posibilidad de que, en caso de ataque, la poblaci&oacute;n de un pueblo tuviera que huir en masa al otro. A toda la comunidad se le proporcion&oacute; asilo en el pueblo vecino, donde la <em>yirga<\/em> decidi&oacute; que las rivalidades tribales deb&iacute;an quedarse a un lado durante el desplazamiento. Al principio se les aloj&oacute; en hogares de acogida y m&aacute;s tarde en escuelas, mezquitas y pensiones; fueron tratados como hu&eacute;spedes y se les proporcion&oacute; comida durante los cuatro meses de su estancia, as&iacute; como pr&eacute;stamos para gastos adicionales, como cuidados sanitarios.<\/p>\n<p>Los l&iacute;deres del pueblo se dieron cuenta de que la carga de hospedar a todo un pueblo ser&iacute;a insostenible a largo plazo y de que tambi&eacute;n era importante para su seguridad que todos los talibanes desaparecieran del pueblo original de los desplazados. En respuesta a una petici&oacute;n de la <em>yirga<\/em>, argumentando que los talibanes establecer&iacute;an una base all&iacute; desde la cual lanzar ataques a los pueblos chiitas vecinos, el ej&eacute;rcito despej&oacute; la zona y la mayor&iacute;a de sus habitantes pudieron regresar a sus hogares. Mientras tanto, los miembros de la tribu de ambos pueblos reforzaron su propia seguridad para resistir ante futuros ataques y prevenir nuevos desplazamientos en caso de nuevas ofensivas talibanes.<\/p>\n<p><strong>Conclusiones<\/strong><\/p>\n<p>Las tribus de la FATA se han mostrado capaces de superar sus diferencias sectarias para formar <em>lashkar <\/em>armados con una l&iacute;nea de mando responsable y capaz de controlar un territorio concreto. Como demuestra el caso de Ali Khel, la naturaleza local y la legitimidad de dichas organizaciones pueden hacerlas extremadamente efectivas. El <em>lashkar <\/em>de Ali Khel destruy&oacute; gran parte de la infraestructura de los talibanes en la zona en un par de d&iacute;as, los mantuvo a raya y protegi&oacute; su territorio y sus familias.<\/p>\n<p>Los <em>lashkar <\/em>tambi&eacute;n pueden convertirse en desplazados internos y reorganizarse durante el desplazamiento, pero los recursos tribales se movilizan de manera diferente en cada situaci&oacute;n. En el caso de Ali Khel, se movilizaron para proteger y ayudar a quienes lo necesitaban.<\/p>\n<p>A d&iacute;a de hoy los habitantes de Ali Khel siguen desplazados, mientras que los de Story Khel han regresado a sus hogares. Una de las razones de esta diferencia es que el <em>lashkar <\/em>de Ali Khel no recibi&oacute; apoyo estatal, mientras que el ej&eacute;rcito intervino para limpiar el pueblo de talibanes en el segundo caso. Los <em>lashkar <\/em>nunca han dispuesto de un programa nacional o regional y no est&aacute;n entrenados para combatir ellos solos contra una organizaci&oacute;n como los talibanes. Aunque los l&iacute;deres talibanes no est&aacute;n arraigados a las comunidades locales, pueden dominar a los <em>lashkar <\/em>que se encuentren militarmente solos.<\/p>\n<p>Los <em>lashkar<\/em> tampoco han tenido nunca mayores aspiraciones, s&oacute;lo pretend&iacute;an proteger a sus comunidades, pero los mandos talibanes tienen una agenda yihadista de resonancia mundial y es responsabilidad de los actores nacionales gestionar tales amenazas.<\/p>\n<p style=\"font-weight: bold; color: #666666\"><a href=\"mailto:bergen34@yahoo.com\">Farhat Taj<\/a> es Investigadora Adjunta de doctorado en el Centro de Estudios de G&eacute;nero de la Universidad de Oslo. <a href=\"mailto:jacob.rothing@nrc.ch\">Jacob Rothing<\/a> es Analista de Pa&iacute;s del <a href=\"http:\/\/www.internal-displacement.org\">Observatorio de Desplazamiento Interno<\/a> del Consejo Noruego para los Refugiados.<\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td valign=\"top\">\n\t\t\t\t&nbsp;<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El mantenimiento de la paz y el orden local en las &Aacute;reas Tribales bajo Administraci&oacute;n Federal (FATA, por sus siglas en ingl&eacute;s) de Pakist&aacute;n lim&iacute;trofes con Afganist&aacute;n es responsabilidad de los consejos tribales tradicionales (yirgas). 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