{"id":40327,"date":"2013-05-22T00:00:00","date_gmt":"2013-05-22T05:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.fmreview.org\/betts-2-3\/"},"modified":"2025-07-01T07:09:17","modified_gmt":"2025-07-01T12:09:17","slug":"betts-2-3","status":"publish","type":"fmr_content","link":"https:\/\/www.fmreview.org\/fr\/betts-2-3\/","title":{"rendered":"La fragilidad del Estado, el estatus de refugiado y la \u201cmigraci\u00f3n de supervivencia\u201d"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"line-height: 1.5em;\">La designaci&oacute;n de los Estados como &ldquo;fr&aacute;giles&rdquo; o &ldquo;fallidos&rdquo; es frecuentemente criticada por su falta de claridad, ya que abarca una variedad dispar de situaciones y constituye una etiqueta pol&iacute;tica de la que se abusa para <\/span>categorizar<span style=\"line-height: 1.5em;\"> a los Estados seg&uacute;n diversos est&aacute;ndares de Gobierno occidentales <\/span>idealizados<span style=\"line-height: 1.5em;\">.<\/span><a href=\"#_edn1\" name=\"_ednref1\" style=\"line-height: 1.5em;\" title=\"\">[1]<\/a><span style=\"line-height: 1.5em;\"> Sin embargo, podemos emplear el concepto de fragilidad del Estado para entender algunos factores importantes de la naturaleza cambiante del desplazamiento y lo adecuado o inadecuado de las respuestas internacionales de protecci&oacute;n que existen cuando la fingida relaci&oacute;n entre el Estado y sus ciudadanos se quiebra y el primero no puede o no quiere otorgar a los segundos los derechos que les corresponden.<\/span><\/p>\n<p>La sociedad internacional de Estados redact&oacute; la Convenci&oacute;n sobre el Estatuto de los Refugiados en 1951 tras la II Guerra Mundial para abordar el hecho de que algunos Estados no estaban proporcionando a sus ciudadanos los derechos humanos fundamentales. Sin embargo, desde la creaci&oacute;n del r&eacute;gimen de refugiado en 1950, las circunstancias que definen el &eacute;xodo han cambiado. A pesar de que muchos de los actuales debates pol&iacute;ticos y acad&eacute;micos se centran en los &ldquo;nuevos detonantes del desplazamiento&rdquo; (como la violencia generalizada, los cambios medioambientales y la falta de garant&iacute;as a la hora de conseguir alimentos), lo que en &uacute;ltima instancia determina si la protecci&oacute;n internacional es necesaria es la calidad de la gobernanza en el pa&iacute;s de origen. En los Estados con una gobernanza d&eacute;bil, el &uacute;nico modo disponible de conseguir protecci&oacute;n es abandonar el pa&iacute;s.<\/p>\n<p><strong>De la persecuci&oacute;n a la privaci&oacute;n<\/strong><\/p>\n<p>Aunque ahora existen menos Estados represores o autoritarios que en la &eacute;poca de la Guerra Fr&iacute;a, desde que termin&oacute; se ha producido un aumento del n&uacute;mero de Estados fr&aacute;giles. Esta tendencia implica que hay menos gente que huye de la persecuci&oacute;n derivada de los actos de los Estados al mismo tiempo que aumenta el n&uacute;mero de quienes est&aacute;n huyendo por la privaci&oacute;n de sus derechos humanos como consecuencia de las omisiones de unos Estados d&eacute;biles que son incapaces de garantizarles sus derechos fundamentales o que no est&aacute;n por la labor de hacerlo.<\/p>\n<p>Aunque los creadores del r&eacute;gimen de refugiado previeron que la definici&oacute;n de refugiado evolucionar&iacute;a con el paso del tiempo &ndash;ya fuese a trav&eacute;s de la jurisprudencia de Estados concretos o de acuerdos complementarios&ndash; sigue habiendo poca precisi&oacute;n en cuanto a la obligaci&oacute;n de los Estados para con las personas que huyen por las privaciones y que quedan fuera del concepto convencional de persecuci&oacute;n. Se puede abogar por el uso de la Convenci&oacute;n de la OUA sobre los Refugiados de 1969 para cubrir aspectos de fragilidad del Estado como causa de los desplazamientos transfronterizos (bajo el t&iacute;tulo de &ldquo;acontecimientos que perturben gravemente el orden p&uacute;blico&rdquo;<a href=\"#_edn2\" name=\"_ednref2\" title=\"\">[2]<\/a>), aunque su uso irregular y su d&eacute;bil jurisprudencia siguen haciendo que su aplicaci&oacute;n en Estados fr&aacute;giles no resulte fiable. Adem&aacute;s, aunque las normas de protecci&oacute;n complementarias se hayan desarrollado mediante la aplicaci&oacute;n del Derecho Internacional de los Derechos Humanos para ampliar la protecci&oacute;n internacional, su jurisprudencia se est&aacute; desarrollando con lentitud y sin uniformidad a nivel geogr&aacute;fico. El resultado es que la protecci&oacute;n o no de las personas que huyen de las privaciones y que quedan fuera del concepto convencional de persecuci&oacute;n acaba siendo inconsistente y est&aacute; condicionada m&aacute;s por la pol&iacute;tica que por la ley.<\/p>\n<p>La consecuencia es que, a d&iacute;a de hoy, mucha gente a la que se le obliga o que se siente impelida a cruzar las fronteras internacionales no encajan en las categor&iacute;as establecidas en 1951. Muchos de los que huyen por la privaci&oacute;n de los derechos humanos en Estados fr&aacute;giles o fallidos como Zimbabue, Somalia, la Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica del Congo, Hait&iacute;, Afganist&aacute;n o Libia son lo m&aacute;s parecido a refugiados y sin embargo se quedan fuera de la definici&oacute;n, por lo que a menudo se les niega esa protecci&oacute;n. No huyen de la persecuci&oacute;n del Estado pero muchos s&iacute; lo hacen de su incompetencia. No est&aacute;n migrando para conseguir mejoras econ&oacute;micas a menos que se considere que conseguir lo suficiente para comer sea un motivo econ&oacute;mico. Sin embargo, la protecci&oacute;n que alguna vez llegan a recibir es irregular, inconsistente, impredecible y, en el mejor de los casos, incre&iacute;blemente inadecuada. Es mucho m&aacute;s probable que les acorralen, detengan y deporten a que reciban protecci&oacute;n. Visto por uno mismo, no hay diferencia alguna si el origen de la privaci&oacute;n de los derechos humanos proviene de un Estado opresor o de otra fuente. Si se es incapaz de sobrevivir o de mantener unas m&iacute;nimas condiciones de dignidad humana a no ser que se abandone el pa&iacute;s, querer distinguir entre la persecuci&oacute;n y otros motivos se vuelve un sinsentido.<\/p>\n<p>Las lagunas en la protecci&oacute;n de las personas que huyen de Estados fr&aacute;giles y fallidos importan en lo que se refiere a derechos humanos. Por poner un ejemplo bastante prominente; un gran n&uacute;mero de zimbabuenses se exiliaron de su pa&iacute;s entre 2000 y 2010, de los cuales se estima que dos millones entraron en Sud&aacute;frica durante ese per&iacute;odo. Hu&iacute;an de una situaci&oacute;n desesperada caracterizada por el colapso econ&oacute;mico y pol&iacute;tico, donde casi no hab&iacute;a oportunidades laborales viables para mantener siquiera las condiciones de vida m&aacute;s b&aacute;sicas. Aunque s&oacute;lo una peque&ntilde;a minor&iacute;a se haya enfrentado a una persecuci&oacute;n individual por razones pol&iacute;ticas, la inmensa mayor&iacute;a de sus ciudadanos han quedado excluidos de la definici&oacute;n de refugiado establecida por la Convenci&oacute;n de 1951. En lugar de recibir protecci&oacute;n, la mayor&iacute;a ha tenido un acceso limitado a la asistencia humanitaria en los pa&iacute;ses vecinos; cientos de miles de personas fueron perseguidas, detenidas y deportadas a Zimbabue.<\/p>\n<p>Estas lagunas en materia de protecci&oacute;n tambi&eacute;n afectan a la seguridad internacional. Sabemos que existe una relaci&oacute;n entre los desplazamientos transfronterizos y la seguridad, y que cuando las respuestas internacionales son inapropiadas, el desplazamiento puede exacerbar los conflictos o dar la oportunidad a los grupos armados para reclutar gente, por ejemplo. En la d&eacute;cada de los cincuenta, la motivaci&oacute;n de los Estados por crear un r&eacute;gimen de refugiado no se centr&oacute; exclusivamente en los derechos, sino que tambi&eacute;n se bas&oacute; en reconocer el efecto desestabilizador que podr&iacute;a conllevar la incapacidad colectiva de ofrecer asilo a las personas cuyos Estados de origen fuesen incapaces o que no estuviesen dispuestos a proveerles de sus derechos m&aacute;s fundamentales. Una l&oacute;gica similar se aplica a la gente que huye de graves privaciones de derechos. Sin una acci&oacute;n colectiva coherente, los movimientos de poblaci&oacute;n forzados &ndash;en particular, los de Estados fr&aacute;giles y fallidos&ndash; pueden tener implicaciones sobre la seguridad regional y el potencial de desencadenar efectos colaterales de mayor amplitud.<\/p>\n<p><strong>La migraci&oacute;n de supervivencia<\/strong><\/p>\n<p>M&aacute;s all&aacute; de identificar a las personas como refugiados o migrantes econ&oacute;micos voluntarios, carecemos de una terminolog&iacute;a para identificar claramente a aquellas que deber&iacute;an tener derecho a no ser retornadas a su pa&iacute;s de origen por razones de derechos humanos. Podr&iacute;amos referirnos a la gente que se encuentra fuera de su pa&iacute;s de origen debido a una amenaza existencial para la que no disponen de ninguna soluci&oacute;n o resoluci&oacute;n a nivel interno &ndash;como resultado de la persecuci&oacute;n, el conflicto o la degradaci&oacute;n ambiental, por ejemplo&ndash; como &ldquo;migrantes por supervivencia&rdquo;<a href=\"#_edn3\" name=\"_ednref3\" title=\"\">[3]<\/a>. Lo que importa no es el caso concreto del desplazamiento sino m&aacute;s bien identificar el umbral de los derechos fundamentales ausentes en el pa&iacute;s de origen que haga que la comunidad internacional tenga que permitir a la gente cruzar las fronteras internacionales y que se le conceda asilo temporal o permanente. La diferencia en cuanto a los derechos disponibles para los refugiados en comparaci&oacute;n con los de los migrantes por supervivencia que huyen de graves privaciones es arbitraria. En teor&iacute;a todos los migrantes por supervivencia los poseen al amparo del Derecho Internacional de los Derechos Humanos. Sin embargo, al contrario de lo que ocurre con los refugiados, no existen mecanismos institucionales que garanticen que esos derechos se ponen a su disposici&oacute;n en la pr&aacute;ctica. Ning&uacute;n organismo internacional tiene la responsabilidad oficial de proteger a la gente que, de acuerdo con los derechos humanos, tiene derecho a no ser retornada si se queda excluida de la definici&oacute;n de refugiado. La arbitrariedad de distinguir entre la persecuci&oacute;n y otras graves privaciones de los derechos humanos como causa del desplazamiento se encuentra impl&iacute;citamente reconocida en otras &aacute;reas de actuaci&oacute;n de la comunidad internacional. Por ejemplo, desde finales de la d&eacute;cada de los noventa, los Estados han desarrollado una normativa y un marco institucional para proteger a las personas desplazadas internas. En el caso de los desplazados internos, en lugar de limitar la definici&oacute;n a &ldquo;aquellos que huyen de la persecuci&oacute;n&rdquo;, la comunidad internacional eligi&oacute; un enfoque m&aacute;s inclusivo.<\/p>\n<p>En algunos casos el r&eacute;gimen de refugiado se ha flexibilizado para ofrecer protecci&oacute;n a los migrantes por supervivencia y en otros casos no. A pesar de que los Estados de acogida a veces han adoptado, firmado y ratificado normas muy similares respecto a los refugiados, existe una variaci&oacute;n importante entre lo que est&aacute; escrito sobre el papel y lo que ocurre en la pr&aacute;ctica. Y a pesar tambi&eacute;n de las causas comunes subyacentes en distintos movimientos de poblaci&oacute;n, la respuesta de los diferentes Estados de acogida hacia dicha poblaci&oacute;n ha variado radicalmente. Aunque todas las respuestas han sido imperfectas desde la perspectiva de los derechos humanos, algunas lo han sido m&aacute;s que otras.<\/p>\n<p>En Kenia por ejemplo, se ha reconocido a todos los somal&iacute;es como refugiados independientemente de cu&aacute;l fuera la causa inmediata de su exilio. Este fue el caso incluso durante gran parte del per&iacute;odo de hambruna y sequ&iacute;a que tuvo lugar en 2011. En Tanzania, el Gobierno y ACNUR se han resistido a invocar la cl&aacute;usula de cesaci&oacute;n para los congole&ntilde;os de Kivu del Sur, no por el riesgo de que sean perseguidos si regresan a su pa&iacute;s sino debido a la debilidad de la gobernanza de la Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica del Congo. Pero en el resto del mundo la respuesta ha sido mucho m&aacute;s restrictiva. En un extremo tenemos a Angola donde se ha acorralado, detenido y deportado &ndash;a menudo con brutalidad&ndash; a cientos de miles de congole&ntilde;os. En el punto &aacute;lgido de la crisis de Zimbabue, Botsuana continu&oacute; deportando a los migrantes zimbabuenses mientras que Sud&aacute;frica al menos estableci&oacute; una moratoria temporal tard&iacute;a en su deportaci&oacute;n.<\/p>\n<p>En ausencia de claridad jur&iacute;dica, los Estados han ejercido un importante grado de discreci&oacute;n en sus respuestas. Mientras tanto, el papel de las organizaciones internacionales ha estado determinado en gran medida por la voluntad (entre otras cosas) de los Gobiernos de acogida de ampliar la protecci&oacute;n a la poblaci&oacute;n que huye de formas de privaci&oacute;n que no est&aacute;n definidas como persecuci&oacute;n.<\/p>\n<p>Estas inconsistencias destacan las importantes lagunas que existen en los marcos normativos e institucionales destinados a proteger a las personas que huyen de Estados fr&aacute;giles y fallidos. Lo que queda es hacer que las instituciones existentes trabajen mejor en lugar de crear instituciones nuevas. Para ello es necesario comenzar por mejorar la implementaci&oacute;n de las normas existentes, lo que a su vez exige una mejor interpretaci&oacute;n de los incentivos pol&iacute;ticos locales y nacionales que den forma a la implementaci&oacute;n. Sin embargo, siguen existiendo lagunas normativas para las que alg&uacute;n tipo de principios rectores autoritativos podr&iacute;a ayudar a consolidar la interpretaci&oacute;n de qu&eacute; normas y leyes de derechos humanos resultan significativas para los migrantes por supervivencia que se encuentran en los m&aacute;rgenes del r&eacute;gimen de refugiado. Las respuestas para las personas que huyen de graves privaciones de derechos humanos en Estados fr&aacute;giles y fallidos son, de momento, sencillamente demasiado arbitrarias e inconsistentes.<\/p>\n<p>Alexander Betts <em><a href=\"mailto:alexander.betts@qeh.ox.ac.uk\">alexander.betts@qeh.ox.ac.uk<\/a><\/em> es profesor de universidad especializado en Estudios para los Refugiados y Migraciones Forzadas en el Centro de Estudios para los Refugiados, Universidad de Oxford <em><a href=\"http:\/\/www.rsc.ox.ac.uk\/\">www.rsc.ox.ac.uk<\/a><\/em><\/p>\n<div>\n\t<br clear=\"all\" \/><\/p>\n<hr align=\"left\" size=\"1\" width=\"33%\" \/>\n<div id=\"edn1\">\n<p><a href=\"#_ednref1\" name=\"_edn1\" title=\"\">[1]<\/a> Por ejemplo, el &Iacute;ndice de Estados Fallidos del Fondo por la Paz establece una clasificaci&oacute;n de los estados seg&uacute;n diversos indicadores sociales, pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos. <a href=\"http:\/\/ffp.statesindex.org\/\">http:\/\/ffp.statesindex.org\/<\/a><\/p>\n<\/p><\/div>\n<div id=\"edn2\">\n<p><a href=\"#_ednref2\" name=\"_edn2\" title=\"\">[2]<\/a> Art&iacute;culo I.2 <a href=\"http:\/\/www.unhcr.org\/45dc1a682.html\">www.unhcr.org\/45dc1a682.html<\/a><\/p>\n<\/p><\/div>\n<div id=\"edn3\">\n<p><a href=\"#_ednref3\" name=\"_edn3\" title=\"\">[3]<\/a> V&eacute;ase Alexander Betts, <em>Survival Migration: Failed Governance and the Crisis of Displacement <\/em>(La migraci&oacute;n de supervivencia: la gobernanza fallida y la crisis del desplazamiento)<em>, <\/em>Cornell University Press, 2013.<\/p>\n<\/p><\/div>\n<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La designaci&oacute;n de los Estados como &ldquo;fr&aacute;giles&rdquo; 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