Un escándalo que ha de acabar

Desde el 31 de julio de 2010, aproximadamente 1,9 millones de personas se desplazaron internamente en las provincias de Kivu del Norte, Kivu del Sur, Oriental, Katanga y Ecuador, en la República Democrática del Congo (RDC). No hemos de olvidar que los desplazados internos sólo representan una parte de las personas necesitadas de este país. La situación de los retornados, de las familias de acogida y de un gran número de personas en zonas no afectadas por el conflicto es  a menudo nefasta.

Los Kivus

En las provincias de Kivu del Norte y del Sur se captura rutinariamente a gente en el frente de las confrontaciones armadas entre el ejército congoleño (Fuerzas Armadas de la RDC, FARDC) y varios grupos rebeldes armados, sobre todo los antiguos genocidas ruandeses,1 las Fuerzas Democráticas para la Liberación de Ruanda (FDLR). Durante el año 2009 la situación empezó a mejorar en Kivu del Norte, con la paz y los acuerdos de integración firmados en marzo entre Gobierno y grupos armados congoleños, entre los que se encontraba el antiguo grupo de la oposición Congreso Nacional para la Defensa del Pueblo (CNDP). Esto motivó el regreso de casi medio millón de antiguos desplazados internos durante el año 2009.

Sin embargo, el número total de desplazados internos en Kivu del Norte sigue siendo 875.000 debido a las frecuentes confrontaciones armadas entre el ejército nacional y distintos grupos armados de la oposición, en el contexto de la ofensiva militar dirigida por el Gobierno "Amani Leo" contra las FDLR y otros grupos armados congoleños. La reciente preocupación ha sido el impacto de la extensión de la ofensiva del Gobierno a nuevos grupos armados; como la ofensiva FARDC "Rwenzori" contra el grupo rebelde ADF/Nalu, a finales de julio en el territorio de Beni, que tuvo como resultado el desplazamiento de 90.000 personas.

En Kivu del Sur la situación empeoró durante 2009 y 2010, cuando la provincia se convirtió en el campo principal para las operaciones militares contra las FDLR -especialmente en los territorios de Kalehe, Shabunda y Uvira- lo que causó 626.000 desplazados internos en la provincia. Sean cuales sean sus justificaciones o éxitos militares, estas operaciones continúan causando mucho sufrimiento, así como nuevos desplazamientos, mientras que los grupos armados a los que van dirigidas no se han marchado en absoluto.

Todos los grupos armados -incluido las FARDC- son responsables de los abusos generalizados contra los derechos humanos que sufren los civiles. Se saquean y queman pueblos constantemente, con comunidades enteras desarraigadas reiteradamente. Esto no sólo incide en grandes necesidades humanitarias, sino que también bloquea y dificulta las posibilidades de recuperación y de desarrollo de grandes zonas. Cuando visité el territorio de Mwenga en Kivu del Sur a principios de este año, era obvio que la gente seguía demasiado asustada como para reanudar sus actividades normales debido a la fuerte presencia de las FDLR y otras milicias en las inmediaciones. Los representantes locales de la comunidad humanitaria informaron de que las operaciones militares estaban obligando a la gente a desplazarse internamente hacia zonas incluso más lejanas e inaccesibles, lo que representa un mayor reto para las operaciones humanitarias.

La violencia sexual sigue siendo uno de los peores abusos. Se registran casos a diario en la RDC. Más recientemente, un grupo de presuntos miembros de las FDLR y de rebeldes Mayi-Mayi atacaron y se hicieron con el control de pueblos cercanos a Luvungi, en Kivu del Norte, saqueando la zona y violando a cientos de mujeres durante cuatro días. El Fondo de Población de las Naciones Unidas (FNUAP) calcula que en las dos provincias de Kivu, sólo en 2009 se cometieron más de 8.000 violaciones, lo que representa una media de 160 violaciones semanales. La mayoría las cometen hombres armados, entre ellos miembros del ejército nacional. Estos abominables crímenes son inaceptables, como lo es la práctica impunidad de los criminales que los cometen.

Otras provincias

En la provincia Oriental, al noreste de la RDC, el Ejército de Resistencia del Señor (LRA) -un brutal grupo armado procedente de Uganda- sigue aterrorizando a la población local, provocando desplazamientos generalizados en esta región. Desde que el LRA empezó sus ataques en diciembre de 2007, han sido asesinados 1.893 civiles y raptados más de 1.600 adultos y 854 niños. Actualmente, más de 390.000 personas se han desplazado internamente en los distritos de Alto y Bajo Uele de la provincia Oriental. El acceso humanitario sigue siendo un desafío en toda la provincia debido a la inseguridad, la lejanía de muchas zonas y el alto coste del transporte. Todavía hay grupos de desplazados internos -como en el distrito de Bajo Uele- a los que aún no se ha podido proporcionar ayuda.

En este sentido sigue siendo vital una mayor presencia e importancia de la Misión de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz en la RDC (MONUSCO) en la provincia Oriental, con el fin de impedir los ataques del LRA, para facilitar el acceso humanitario y para suministrar apoyo logístico básico a las operaciones humanitarias. El sufrimiento y el trauma de la población civil a causa del terror del LRA continúa siendo terriblemente inquietante. Todas las delegaciones implicadas de las Naciones Unidas en la RDC, la República Centroafricana y en Sudán; los gobiernos de la región y los Estados miembro de Naciones Unidas deberían asumir la responsabilidad de fomentar nuevas medidas decisivas para acabar con el reinado del terror del LRA.

En octubre de 2009 estalló una nueva crisis en Ecuador, provincia al noroeste de la RDC, cuando la violencia entre las distintas comunidades se fue convirtiendo en disturbios generalizados. En el pico de esta crisis a finales de 2009, unas 200.000 personas se desplazaron internamente en la provincia de Ecuador o como refugiados en la República del Congo y en la República Centroafricana. Con la estabilización gradual de la situación de seguridad, se calcula que unos 25.000 desplazados, de los 48.000 casos iniciales, ya han retornado a sus pueblos natales. Pero la mayoría de los refugiados aún no han regresado. El retorno estable de esta población no sólo requerirá ayuda para el restablecimiento de los medio de subsistencia, sino también un mayor esfuerzo de reconciliación y mediación para tratar las animadversiones profundamente arraigadas entre las distintas comunidades étnicas y para evitar futuras manipulaciones políticas que pudieran desestabilizar la región.

Estos ejemplos ponen de manifiesto la triste realidad de que los desplazamientos continuarán mientras los grupos armados sigan aprovechándose de la población, continúen las violaciones de los derechos humanos con impunidad y el Gobierno congoleño no consiga establecer su presencia y ofrecer a su población una seguridad básica y servicios sociales. Para las Naciones Unidas la gravedad de los problemas y la complejidad de los trabajos requieren no sólo acciones determinadas, sino también una mejor coordinación entre los actores humanitarios, consolidadores de paz y de desarrollo, a fin de obtener una visión global compartida y la puesta en marcha en todos los niveles con las autoridades congoleñas. Los desplazados internos a los que visité en la RDC -muchos de ellos desplazados reiteradamente en los últimos años- estaban en tan malas condiciones como cualquier persona que haya visto en otra parte, en la más absoluta miseria. Realmente es un escándalo que ha de acabar.

John Holmes (director@ditchley.co.uk) fue Subsecretario General para Asuntos Humanitarios y Coordinador de Ayuda de Emergencia de las Naciones Unidas y ahora es director de la Ditchley Foundation.

1 Implicados en el genocidio ruandés, con asesinatos masivos en 1994.

 

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