La sociedad civil y los procesos de paz en Kivu

Los malentendidos sobre la naturaleza de la sociedad civil en los Kivus y la exclusión de las bases representativas están implicados en el fracaso de los procesos de paz en la República Democrática del Congo.  

Un estudio reciente sobre el papel de la sociedad civil en la República Democrática del Congo (RDC) indica que las organizaciones internacionales dedicadas al proceso de paz congoleño asumen la sociedad civil en los Kivus como un reflejo de su homóloga occidental, donde la "sociedad civil" representa la necesidad que el pueblo tiene del Estado y la exigencia de responsabilidad del Estado frente al pueblo. Pero la sociedad civil en los Kivus se desarrolló de un modo bastante distinto debido a sus actuales y particulares estructuras sociales y burocráticas, influidas por la administración colonial.

Un nivel de esas estructuras -bajo el nombre oficial de "Sociedad Civil"- está compuesto por una red de entidades nacionales, regionales y provinciales que son poco más que una de las muchas ramas de las relaciones benefactor-cliente del país. Con la llegada al conflicto de la ayuda internacional y de la intervención humanitaria se ha creado un segundo nivel: ONG y asociaciones locales que, en la práctica, dirigen actores internacionales y que, en ocasiones, no tienen en cuenta las necesidades de la población local. Sin embargo, también hay ONG locales de base que sí se ocupan de las necesidades del lugar y que están financiadas principalmente por los ingresos de un segundo o tercer empleo de sus propios miembros.
           
La consolidación de la paz

El objetivo principal de la inclusión de la sociedad civil en todo proceso de paz es asegurarse de dirigirse a las raíces del conflicto y a las necesidades de los más afectados por el mismo. Pero consolidar tal proceso requiere un enfoque matizado de la inclusión de la sociedad civil. Hay que distinguir si los representantes de la sociedad civil están realmente relacionados con la población o simplemente son marionetas de la élite política o de organizaciones internacionales.

Esto es evidente en el caso congoleño, donde las formas de proceso de paz más recientes han tratado de crear mecanismos para la inclusión de la sociedad civil. Antes de 2008 los procesos de paz se centraban sobre todo en mediar en los acuerdos con líderes políticos y de la milicia. El Acuerdo de Goma de 2008 fue el primero en incluir a los líderes de la sociedad civil y solicitar directamente su entrada. Cientos de líderes de la sociedad civil asistieron a una conferencia para poner sobre la mesa sus preocupaciones. Sin embargo, fue un fracaso incluir grupos de la sociedad civil de base; el proceso de paz atendió principalmente a la élite del país y tuvo poca incidencia en las realidades del terreno. Los procesos de paz han de producirse tanto de la base a la cima, como de la cima a la base.

Los líderes de las bases tienden a usar los enfoques ascendentes para resolver los conflictos a un nivel local y poner en práctica respuestas pragmáticas al enorme trauma físico y psicológico que la guerra ha creado. Pero no tuvieron acceso al proceso de paz. En primer lugar, los miembros de niveles oficialmente sancionados, vinculados con redes de tipo patrimonial, tuvieron acceso a los círculos de élite. Las ONG de ámbito internacional tienen algunas conexiones con el poder debido a sus vínculos internacionales, pero también están vinculadas con la población general. En síntesis: la sociedad civil en Kivu está compuesta por una amalgama de líderes.  

Esta particular naturaleza de la sociedad civil ha influido significativamente en el proceso de paz. Las organizaciones internacionales han mediado en acuerdos que trataban de incluir lo que ellas creían que era una sociedad civil relacionada con las necesidades palpables de la población, esperando que la sociedad civil en Kivu fuera un reflejo de su homóloga occidental. Pero en realidad sólo incluían a miembros de algunas partes de la sociedad civil, partes que estaban muy poco vinculadas con la población local y que, en cambio, representaban los intereses de la élite política al frente de redes de mecenazgo o actores internacionales. Se marginó a los miembros de las bases de la sociedad civil, quienes tuvieron escaso acceso al proceso de paz a pesar de ser los más importantes participantes.

Entrevisté a representantes de grupos presentes en las negociaciones de paz y a algunos otros que fueron excluidos de éstas. Los entrevistados representaban una gama de grupos. Algunos pertenecían a la red burocrática de la "Sociedad civil" oficial, mientras que otros no formaban parte de esta red "oficial", sino que eran líderes de ONG tanto dirigidas por organizaciones internacionales con sede en Europa, como locales. Las preguntas se centraron, en primer lugar, en la estructura de la sociedad civil y, en segundo lugar, en observar el grado de participación que cada representante específico creía que su grupo tuvo en el proceso. Las descripciones de grupos "no civiles" en la sociedad civil de mis fuentes comparten similitudes con lo que encontré en la RDC, pero la prueba más sólida fue la que salió a la luz en el transcurso de las entrevistas. La opinión más generalizada de las entrevistas fue que, en el contexto congoleño, el proceso de paz ha tenido poco éxito no sólo porque se enfrenta a enormes retos debidos a la dinámica regional del conflicto, sino también porque principalmente se centró en sectores menos desfavorecidos y fracasó en integrar procesos para los más desfavorecidos. Se ha fracasado no sólo en incluir a los miembros correctos de la sociedad civil, sino también en asegurarse de que la forma del proceso de paz se ajusta a la sociedad a la que se espera traer la paz. Es necesario comprender la multitud de maneras en que se puede definir a la sociedad civil en un contexto dado y tener un enfoque más matizado de su inclusión para procesos de paz más sostenibles.

La sociedad civil en el contexto de los Kivus se ha desarrollado por separado de sus homólogos europeos y norteamericanos, como un híbrido de asociaciones patrimoniales fuertemente afianzadas, ONG controladas de forma transnacional y pequeñas asociaciones locales. Es importante tener en cuenta estas realidades a la hora de diseñar mecanismos para la inclusión de la sociedad civil en un proceso de paz.

Arnila Santoso (arnilasantoso@gmail.com) acaba de graduarse en el Programa de Resolución de Conflictos y Paz Internacional de la Universidad Americana y ahora es Oficial de Programa con la Oficina del Departamento de Estado de Democracia, Derechos Humanos y Trabajo de Estados Unidos de América.

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