La sociedad civil y las personas desplazadas de Bandundu

Las organizaciones locales de la provincia de Bandundu, al oeste de la República Democrática del Congo, están luchando para hacer frente a las necesidades de las personas desplazadas en ausencia de ayuda gubernamental o internacional.

La provincia de Bandundu –colindante con Kinshasa y la frontera de Angola– no ha sufrido el conflicto en la misma medida que las provincias orientales de la República Democrática del Congo (RDC), sin embargo, constituye un punto candente para las migraciones forzadas. Dos factores han impulsado los movimientos de población en la provincia de Bandundu: su situación fronteriza con Angola durante y tras la guerra civil y la inseguridad que rodea la extracción de diamantes en la parte angoleña de la frontera.

Angola sufrió una larga y sanguinaria rebelión en los años ochenta en la que luchaba la UNITA de Jonas Savimbi. Este conflicto llevó a muchos oficiales y ciudadanos angoleños a cruzar la frontera en busca de refugio con sus vecinos congoleños. El consiguiente asalto transfronterizo de la UNITA para perseguir a los oficiales fugitivos provocó inseguridad en Bandundu y tuvo, entre sus consecuencias, la deportación de todos los angoleños asentados allí.

La presencia de diamantes es el otro gran factor detrás de los movimientos de población en esta zona. Atraídos por la piedra preciosa, los congoleños (zaireños en aquella época) solían cruzar el río Cuango hasta Angola para explotar las minas de diamantes. Pero dado que la mayoría de su financiación provenía de la venta de diamantes, la UNITA controlaba todas las actividades mineras y exigía una "tasa de expatriación" especial a los operarios mineros no angoleños. Aquellos que no querían o no podían pagar eran despojados de sus pertenencias y deportados de plano.

La constante inseguridad a ambos lados de la frontera ha provocado más desplazamientos en Bandundu y muchos de los desplazados se enfrentan a enormes dificultades.

La implicación de la sociedad civil

La sociedad civil en Bandundu es frágil pero trata de contribuir de manera significativa en la atención de las personas desplazadas de la provincia. Las autoridades nacionales y la comunidad internacional han dedicado la mayor parte de su atención al este de la RDC y la falta de iniciativas a gran escala en la parte occidental resulta asombrosa. Se ha dejado en manos de las ONG y las organizaciones solidarias locales la tarea de proporcionar ayuda mientras sus recursos lo permitan. Entre estas organizaciones se encuentran la Iglesia Católica, la Iglesia de Cristo en El Congo, la Iglesia Kinbanguista, la Iglesia del Despertar en El Congo, La Église des Noirs (la Iglesia de los Negros) en África, mezquitas, así como también varios movimientos animistas. Estas Iglesias y movimientos religiosos organizan colectas de dinero en sus servicios semanales para mantener un programa de ayuda para personas desplazadas. Con los fondos recaudados se compran artículos como comestibles, sal, aceite de palma, agua potable, ollas y otros utensilios de cocina, ropa y herramientas para el cultivo.

La distribución de artículos se lleva a cabo junto con una amplia gama de acciones –creación de puestos de trabajo, cuidados sanitarios y educación– destinados a ayudar a las personas desplazadas para su autosuficiencia y plena integración en su nuevo entorno. Estas iniciativas les permiten acceder al bosque para coger leña, aprender a fabricar para su venta estufas para cocinar o cómo construir letrinas. En lo que a la salud respecta, los médicos tradicionales y los recursos de la Église des Noirs garantizan acceso gratuito a los cuidados médicos a las personas desplazadas. También se pone a su disposición una pequeña suma de dinero en efectivo que permite, si es necesario, acceder a la asistencia sanitaria moderna. Los colegios religiosos ofrecen educación gratuita a sus hijos.

Aunque las Iglesias y movimientos religiosos en Bandundu están realizando grandes esfuerzos para superar sus rivalidades a la hora de trabajar juntos por el bienestar de las personas desplazadas, éste no es necesariamente el caso de otras muchas organizaciones civiles de carácter social. Al perseguir sus propias ambiciones, la mayoría de estas organizaciones están menos inclinadas a emprender acciones concretas que a gastar sus energías en la búsqueda de ayuda económica o material de los Gobiernos, frente a los que se supone que actúan de contrapeso. Divididas entre la persecución de sus propios objetivos y las necesidades de la población, rara vez han sido capaces de trabajar juntas.

No obstante, algunas ONG no religiosas también ayudan efectivamente a las personas desplazadas. Por ejemplo, existe un importante apoyo de la delegación provincial del Collectif des Organisations des Jeunes Solidaires du Congo-Kinshasa (COJESKI, Colectivo de Organizaciones de Jóvenes Solidarios del Congo-Kinshasa); colectivo  implicado en  las misiones de observación en la frontera angoleña y que alertó a las autoridades y al resto del mundo de la situación allí. Asimismo, las personas desplazadas que llegaban a la ciudad de Tembo, por ejemplo, se encontraban con que la Association Mamans LISALI de Tembo recaudaba dinero para pagar los costes de transporte de algunas familias desplazadas que querían regresar a sus hogares.

Recomendaciones

La prolongada pasividad de las autoridades de la provincia de Bandundu ha llevado al continuo deterioro de las condiciones de vida cotidianas de los desplazados internos, mientras que el desplazamiento forzado en la zona constituye la base de la actual crisis fronteriza entre la RDC y Angola. Es necesaria:

  • una mayor coordinación y sinergias en la sociedad civil
  • el reconocimiento del problema de la migración por parte de las autoridades administrativas provinciales (en este sentido, se realizaron esfuerzos entre el gobernador de Bandundu y su homólogo de Lunda-Norte en Angola en 2007 pero es necesario renovar la iniciativa a fin de realizar propuestas concretas para la reconciliación en la zona del río Cuango)
  • un compromiso firme de los gobiernos centrales de Kinshasa y Luanda para encontrar una solución no sólo a la disputa fronteriza local, sino, sobre todo, a los desafíos que conlleva la presencia de poblaciones desplazadas en las provincias
  • una reacción más enérgica de la comunidad internacional con vistas a ayudar a la RDC y a Angola a resolver este espinoso problema
  • un apoyo claro de la comunidad internacional para reforzar las capacidades de los movimientos religiosos y otras ONG interesadas en el destino de las personas desplazadas internamente.

Una acción coordinada a nivel local, nacional e internacional que incluya la participación activa de la población afectada en todas sus fases nos daría el impulso necesario para gestionar la crisis migratoria en torno al río Cuango y nos permitiría ofrecer una protección adecuada a cada persona y familia desplazada. Esta acción compartida resulta primordial no sólo para abordar las necesidades inmediatas de las personas desplazadas, sino también para detener un conflicto fronterizo que arde lentamente entre Angola y la RDC.

Pierre Sossou (sossoup@un.org) es Coordinador Regional Electoral, MINUSTAH-Port de Paix y anteriormente fue Oficial de Educación Civil en la Sección Electoral, MONUC-Bandundu. Boanerges M’Paty (peredouble2000@yahoo.fr) y Fulgence Buzika (fulgencebuzika@yahoo.fr) son, respectivamente, Coordinador y Secretario de Cuentas del BRP-Bandundu (Oficina de Representación Provincial de la Comisión Electoral Independiente).

 

 

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