Transición y desplazamiento

Afganistán experimentará en 2014 una combinación de “transiciones “políticas,  económicas y de seguridad, cuyas respuestas serán fundamentales en la determinación de la magnitud de posteriores desplazamientos de afganos en los próximos años.

Al pronosticar las perspectivas para Afganistán durante y después de 2014, la atención internacional se ha centrado principalmente en el impacto de la retirada de las fuerzas militares internacionales de Afganistán para finales de este año. Sin embargo, la transición política de 2014, que comenzó con las elecciones presidenciales, será igual de importante para la seguridad y la estabilidad a corto plazo. También existe la preocupación de que una transición económica reduzca aún más el acceso a los medios de subsistencia sostenibles para muchos afganos, y es probable que esto sea tan importante como impulsor de posteriores migraciones como lo serían la inseguridad o los efectos colaterales del proceso político. Al menos parece que los vecinos de Afganistán consideran que una transición política estable es una prioridad y es poco probable que debiliten el proceso.

Durante muchos años, la movilidad ha sido para los afganos una estrategia fundamental para superarse y sobrevivir, y sus experiencias migratorias previas sin duda influirán en las estrategias migratorias de los afganos en el futuro. El consenso general es que el desplazamiento más significativo y probable resultante de las actuales transiciones será sobretodo un desplazamiento interno, y el incremento del número de PDI en zonas urbanas será un particular desafío, al igual que el aumento de personas pobres en las zonas urbanas, especialmente en Kabul. Todo nuevo desplazamiento interno agravaría la severa crisis existente.

A pesar de que es posible que aumente la necesidad de proteger y asistir a más personas desplazadas, es probable que el acceso humanitario y la seguridad se vuelvan más difíciles.  Pero ya existe una significativa (aunque no completa) estructura legal, institucional y programática para apoyar a los desplazados afganos. Si bien podrían existir limitaciones en la capacidad, coordinación y efectividad de estas estructuras, al menos existe una base para responder a los nuevos movimientos.

Al ser preguntados, muchos afganos expresaron sus reservas acerca de que el enfoque principal de la comunidad internacional en 2014 sea fundamental para las perspectivas inmediatas de su país. Una razón es el riesgo de suspender la acción a la espera de ver cómo se desarrolla la situación. Actualmente existen prioridades en muchas áreas, incluyendo la corrupción, los derechos de las mujeres, el aumento del desempleo, la capacidad del gobierno local y la generación de la confianza de los inversores. Y sucede lo mismo en el caso del desplazamiento; aunque durante el año 2014 puede haber más desplazamientos, esto no es razón para no hacer frente a las dimensiones de la crisis que ya existe.

Otra razón es la resistencia a la idea de que el destino de Afganistán esté efectivamente en las manos de la comunidad internacional; en cambio, los afganos tienden a considerar el año 2014 como una etapa del proyecto a largo plazo de construcción del Estado, y como parte de una transición más amplia entre el pasado y el futuro. Finalmente, existe la sensación de que se puede crear una profecía autocumplida. La incertidumbre sobre el futuro de Afganistán, agudizada por la atención internacional en 2014, ya está influyendo, por ejemplo, en la migración y en la toma de decisiones sobre el retorno hoy día.

No se esperan retornos significativos de los refugiados ya existentes durante o poco después de la transición en 2014, debido a la incertidumbre por el futuro y por la sostenibilidad de la repatriación voluntaria y la reintegración. Pero, en general, tampoco se vislumbran nuevos flujos de refugiados o migraciones transfronterizas. La posibilidad y la tendencia de trasladarse a Irán o a Pakistán podrían disminuir durante el próximo año por razones políticas y económicas, y también para determinados grupos preocupados por su seguridad. Aunque es probable que para quienes solicitan asilo en la región más cercana y se dirigen a Turquía, Europa o Australia, esto sea la continuación de la migración, también es cierto que muchos afganos están comprometidos con la creación de un futuro para su país y con frecuencia han invertido significativos recursos tras su retorno, por lo que pueden no estar dispuestos a trasladarse de nuevo a menos que sea absolutamente inevitable.

 

Khalid Koserk.koser@gcsp.ch es Decano Académico y Director Adjunto del Centro para la

Política de Seguridad de Ginebra www.gcsp.chy Profesor Emérito no Residente del Proyecto sobre Desplazamiento Interno Brookings-LSEwww.brookings.edu/about/projects/idp

Este artículo es un extracto del informe Transición, crisis y movilidad en Afganistán: retórica y realidad, escrito por el autor para la Organización Internacional para las Migraciones. Disponible en inglés en:

www.iom.int/files/live/sites/iom/files/Country/docs/Transition-Crisis-and-Mobility-in-Afghanistan-2014.pdf

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