¿Alojamientos prefabricados o de fabricación libre?

Las formas arquitectónicas de los alojamientos de emergencia y el modo en que se crean desempeñan un papel importante en la capacidad de sus habitantes para sobrellevar el desplazamiento y tal vez sentirse, al menos temporalmente, en su hogar. 

La necesidad humana de morar en un lugar implica una forma de sentirse "en casa" al habitarlo, incluso durante un período breve; es un lugar que nos pertenece y al que se pertenece. Este sentimiento se ve fracturado por el desplazamiento. En primer lugar, se fractura por la necesidad urgente de abandonar el hogar y el país de origen, junto con el temor de que lo que se deja cambiará para siempre. Luego, se daña nuevamente con la incertidumbre de los alojamientos temporales en el camino. En esta situación problemática, el significado de alojamiento suele quedar reducido a su función básica de protección física, mientras que sus funciones más complejas en materia de seguridad y pertenencia quedan suspendidas. Los alojamientos de emergencia no pueden compensar esta ruptura y las incertidumbres múltiples en la vida de los migrantes forzados; sin embargo, sus diferencias arquitectónicas y los diferentes espacios que crean influyen de forma significativa en sus habitantes.

Las múltiples clases de alojamientos de emergencia se pueden dividir en dos tipos principales, que involucran a diferentes actores y crean distintas formas espaciales. El primer tipo se podría definir como el alojamiento prefabricado, creado a partir de componentes fabricados de manera industrial que pueden ser transportados fácilmente y montados con rapidez en el lugar. El segundo tipo es un alojamiento que suelen construir las mismas personas desplazadas con materiales disponibles y ciertas técnicas de construcción; es un alojamiento que podemos llamar "de fabricación libre", es decir, fabricado libremente sin seguir un diseño ni requisitos específicos, sino que depende de las habilidades de improvisación y los recursos disponibles de los migrantes forzados.

Los debates arquitectónicos por lo general les prestan atención a las relaciones entre forma y función. Sin embargo, la importancia en la identificación de estos dos tipos de alojamiento no solo radica en la comprensión de sus características arquitectónicas más obvias, sino también en la identificación de la relación entre su modo de vivir y su modo de producción, algo que tiene efectos importantes en la vida de las personas.

Alojamientos prefabricados

La historia de los alojamientos prefabricados se remonta a los comienzos de la modernidad, cuando se utilizaron tiendas y cabañas fabricadas de manera industrial para la expansión colonial y el rápido despliegue militar. Más recientemente, se transportaron cabañas de madera, lona o acero en todo el mundo para alojar a soldados o reubicar a poblaciones civiles, un método que luego fue adoptado por los organismos humanitarios cuando crearon los primeros campamentos de desplazados. Este método continúa hoy en día con otros alojamientos prefabricados, tales como contenedores marítimos readaptados o la unidad de vivienda para refugiados en paquete plano[1] . Si bien el diseño de estos alojamientos humanitarios es muy variado, suele responder a una necesidad arquitectónica básica. Necesitan albergar los cuerpos de una determinada cantidad de personas en condiciones meteorológicas variadas durante un período dado; deben ser relativamente baratos y poder ser transportados con facilidad a diferentes partes del mundo. Por estas razones, los alojamientos suelen estar diseñados como kits prefabricados que pueden ser construidos rápidamente por personas sin conocimientos previos.

Si bien estos alojamientos prefabricados por lo general son tecnología de construcción "de vanguardia", están diseñados para responder a necesidades generales en cualquier lugar y para cualquier persona. Los materiales que se utilizan a menudo son adecuados para algunos climas mejor que para otros; sus métodos de construcción suelen resistir las modificaciones y la apropiación por parte de los usuarios y no se pueden adaptar fácilmente a necesidades y hábitos humanos particulares; además, su despliegue en grandes cantidades, generalmente en una cuadrícula fácil de crear, controlar y gestionar, produce espacios repetitivos y de baja calidad que cumplen una finalidad en particular, pero que alienan a sus habitantes. También es errónea la idea de que estos alojamientos prefabricados se pueden desmontar y guardar en sus paquetes originales, y volver a utilizar como la mejor solución sostenible para el desplazamiento; cuando las personas viven en ellos, se dañan rápidamente y luego es imposible reutilizarlos. Todas estas dificultades no son coincidencias, sino que son síntomas de la forma en que están diseñados estos alojamientos.

Además, si bien estos alojamientos son útiles para proteger a las personas desplazadas del sol y la lluvia y proporcionan una mínima privacidad, a menudo generan espacios impersonales fácilmente creados, gestionados y luego "borrados", pero que no se pueden adaptar para proporcionar un sentido de pertenencia. Esta naturaleza impersonal no necesariamente es el resultado de un mal diseño o de ignorancia arquitectónica, sino que suele ir acompañada de los objetivos de las personas que compran e instalan los alojamientos, pero que no vivirán en ellos.

De fabricación libre

Los alojamientos de emergencia fabricados libremente, a menudo creados por sus propios habitantes y otras personas que los ayudan, no solo forman entornos muy diferentes, sino que su modo de construcción tiene una influencia diferente en los migrantes forzados que habitan en ellos. Estos alojamientos son creados con cualquier material o recurso disponible que se pueda encontrar cerca del lugar; además, se utilizan métodos de construcción creativos para montarlos. Los alojamientos de fabricación libre generalmente lucen muy diferente entre ellos debido a que los construyen diferentes personas según sus necesidades, costumbres y hábitos cotidianos.

En "La jungla de Calais", las comunidades de Darfur crearon recintos similares a sus viviendas tradicionales en su país natal, mientras que los alojamientos que construyeron los afganos en la calle principal de "La jungla" se convirtieron en tiendas de comestibles, restaurantes y barberías de día, lo que les permitió ganarse la vida. "La jungla" tenía un "sentido del lugar" muy fuerte en el que los alojamientos se construyeron de diferentes formas y tamaños. Crearon un ambiente arquitectónico específico del lugar y de la comunidad en el que muchos de los migrantes forzados desarrollaron un sentido del lugar, una identidad y una pertenencia menos impersonales.

La capacidad de los migrantes forzados para generar sus propios espacios desafía, y a veces modifica, las reglas que los controlan a ellos y a sus recursos; los empodera y les permite comenzar a restablecerse como sujetos autónomos en sus nuevas circunstancias. Los lugares nuevos que crean no solo los protegen del clima, sino que también los apoyan para recuperar un sentido de autonomía en sus nuevos lugares de alojamiento, lo que les permite, en algunos casos, desarrollar relaciones de solidaridad con las comunidades de acogida que los ayudan a construir estos espacios e influir en sus nuevos entornos mientras negocian un cambio.

La evolución de la arquitectura de los alojamientos de emergencia

También es posible que, con el tiempo, las unidades prefabricadas se conviertan en alojamientos de fabricación libre a través de procesos de informalización y de arquitectura participativa cuando sus habitantes los modifiquen y se apropien de ellos. Esta posibilidad depende de dos factores principales: en primer lugar, los propios alojamientos prefabricados, su forma y los materiales utilizados y, en segundo lugar, la forma de gobierno en el campamento, si fomenta la apropiación de los alojamientos. La manera en la que los alojamientos son informalizados por lo general combina las ventajas de los alojamientos prefabricados y las de los alojamientos de fabricación libre; esta realidad podría ayudar a los arquitectos y a los diseñadores a replantearse la idea de los alojamientos no solo como soluciones rígidas, sino también para que sean más flexibles y adaptables. Los alojamientos fabricados para permitir un montaje rápido también se podrían diseñar como estructuras que sus residentes pudieran modificar, trasladar y volver a apropiar fácilmente según sus necesidades y preferencias específicas. Estos alojamientos de emergencia también podrían ser unidades que pueden formar parte de entornos urbanos, que están en constante evolución, o convertirse en el núcleo de asentamientos permanentes en casos de desplazamiento prolongado. De esta forma, pueden funcionar como los núcleos de viviendas más elaboradas que se desarrollan con el tiempo, y formar, incluso de manera temporal, espacios de identidad y pertenencia que se asemejan a un hogar.

Irit Katz ik300@cam.ac.uk

Arquitecta e investigadora, Centro para la Investigación de Conflictos Urbanos, Departamento de Arquitectura, Universidad de Cambridge www.urbanconflicts.arct.cam.ac.uk y Directora de Estudios de Arquitectura y Bye-Fellow en Girton College



[1] Véase el artículo de Marta Terne, Johan Karlsson y Christian Gustafsson en este número.

 

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