Alojamiento para los refugiados que llegan a Grecia, 2015-2017

Las llegadas masivas a Grecia desde 2015 han superado con creces la provisión de alojamiento aceptable. Los intentos para ofrecer soluciones continúan.

Desde principios de 2015, más de un millón de refugiados y migrantes emprendieron el peligroso viaje a Europa. Al comienzo de esta emergencia, la enorme cantidad de llegadas a las islas del Egeo de Lesbos, Chios, Samos, Leros y Kos superó la capacidad de alojamiento del municipio local y sus provisiones para brindar soluciones de alojamiento apropiadas. El Gobierno griego solicitó asistencia para establecer "puntos clave" a través de los cuales debían pasar los recién llegados para registrarse. En un mundo ideal, con sistemas de registro que funcionan de manera adecuada, una capacidad de espacio de alojamiento maximizada y ferris regulares que transportan a las personas de las islas, los servicios deberían haber podido hacer frente a esta situación. Sin embargo, las cifras eran inmanejables.

El punto clave de Moria en Lesbos es un emplazamiento complicado, originalmente diseñado en 2013 como un centro de detención. Si bien tenía una capacidad de alojamiento en dormitorios para alrededor de 700 personas, la necesidad en este momento se acercaba más a una 2300 personas, y ninguna solución de alojamiento temporal cerraría la brecha. Por desgracia, ante la ausencia de un nuevo emplazamiento, las condiciones del alojamiento se encontraban y aún se encuentran por debajo de los estándares.

Además de una cantidad limitada de tiendas familiares estándar, que son la columna vertebral de la respuesta de alojamiento de emergencia mundial, se instalaron más de 300 unidades de alojamiento para refugiados (RHU, por sus siglas en inglés) en Lesbos y resultaron muy efectivas como alojamiento temporal o como espacio de apoyo de servicios en los distintos puntos de llegada, el centro de registro de Moria y un emplazamiento abarrotado en Kara Tepe. La RHU es un kit preempaquetado, compuesto de varios elementos básicos que incluyen un marco de acero ligero, paneles para el techo y las paredes, una puerta y ventanas, revestimiento para el suelo, un sistema de energía solar (lámpara y cargador de teléfono) y un innovador sistema de anclaje. La utilización suele acompañarse con una capacitación en el lugar.

Las RHU son esencialmente alojamientos de emergencia que utilizan, en la mayoría de los casos, las personas en tránsito, por lo que la propiedad y una sensación de hogar, aunque sea temporal, por desgracia, estuvieron ausentes. Esto hizo que los alojamientos se utilizaran mucho y que se los maltratara. La frustración comprensible que sintieron las personas en movimiento debido a retrasos burocráticos frecuentes y procedimientos poco claros contribuyeron al desgaste de los alojamientos. Fue necesario desarrollar listas de comprobación detalladas para su cuidado y mantenimiento, mejorar las modificaciones en el diseño y crear un paquete integral de repuestos para mantener las unidades RHU en funcionamiento y en buenas condiciones.

Fue evidente que se necesitaban "áreas de espera" de gran capacidad para las personas que tuvieran que esperar durante períodos prolongados a que se atendieran sus formalidades de llegada. En prácticamente todos los emplazamientos grandes de Grecia, se utilizaron tiendas de gran tamaño diseñadas en principio como almacenes móviles para proporcionar áreas cubiertas de espera, registro temporal o tránsito. Sin embargo, estas tiendas no son aptas como vivienda ni como alojamiento para pasar la noche. Se desarrollaron muchas soluciones innovadoras para adaptar estos espacios y que al menos se pudieran utilizar como alojamiento de un día.

Tipos y estándares

Existieron desafíos en la aplicación de los estándares adecuados de alojamiento nacionales e internacionales. Los estándares humanitarios mínimos de alojamiento, asentamiento y artículos no alimentarios no siempre estaban al alcance de los refugiados en los lugares disponibles ni tampoco había directrices nacionales griegas adecuadas con las que guiarse en la fase de emergencia. Además, el marco jurídico de la Unión Europea por lo general carece de directrices técnicas claras. A medida que la situación se estabilizaba, hubo intentos, a través del grupo de trabajo de alojamiento en Atenas, de lograr un acuerdo con respecto a los estándares mínimos; en las fases iniciales, sin embargo, fue necesario que las dependencias técnicas pertinentes proporcionaran instrucciones generales para lograr un nivel uniforme de respuesta y desarrollar indicadores con los que se pudiera medir el desempeño.

Se desarrolló una tipología para ayudar al personal técnico y de programación en el campo para planificar e implementar soluciones. Las diferentes categorías se definieron de la siguiente manera:

·       Áreas de espera, previstas para una estancia de hasta 24 horas y sin instalaciones formales para pasar la noche

·       Alojamiento de tránsito, previsto para una estancia de hasta cinco días, con instalaciones para pasar la noche

·       Alojamiento de mediano y largo plazo, previsto para períodos superiores a cinco días (que pueden incluir centros colectivos, estructuras prefabricadas, alojamiento construido para un fin específico, RHU y tiendas de emergencia aptas para el invierno).

La adaptación de los alojamientos para el invierno presentó otro desafío que requería orientación. Estaba claro que ninguno de los tipos de alojamiento utilizados brindaría suficiente protección contra el clima frío del invierno europeo sin modificaciones y la inclusión de una fuente de calor. El uso de edificios existentes fue la solución preferida, ya que las estructuras sólidas proporcionan un mayor nivel de aislamiento que las opciones de alojamiento temporal y pueden calentarse de forma más eficiente. Las estructuras existentes también están diseñadas para el clima local predominante, lo que incluye resistencia al  viento y al peso de la nieve. Por desgracia, durante el invierno de 2015-2016 en Grecia, había una cantidad limitada de estructuras existentes disponibles en los lugares donde los refugiados estaban presentes y los refugiados querían seguir trasladándose hacia el norte, a menudo a zonas con condiciones climáticas más extremas.

Fueron necesarias soluciones de adaptación para el inverno tanto en las tiendas como en las unidades RHU. Se desarrolló un kit de adaptación para el invierno para las tiendas familiares que incluía una colchoneta aislante, un revestimiento y partición aislantes, un panel de piso resistente al calor (para colocar una estufa) y una funda resistente al calor (para que la chimenea de la estufa atravesara la pared de la tienda). Las unidades RHU requirieron una solución a medida que consistió en un piso aislante elevado, una cubierta para el techo para evitar goteras y una fuente de calor interna. Dado que la mayoría de los emplazamientos no contaban con redes de conexiones eléctricas adecuadas, la identificación de una fuente de calor apropiada y aceptable fue el desafío más grande. La seguridad de los ocupantes, así como las soluciones seguras, hizo que los calentadores de gas fueran la solución elegida; sin embargo, alcanzar la aceptación general de esta solución tomó mucho tiempo, lo que generó períodos de peligro para los residentes del alojamiento e hizo que a menudo los refugiados recurrieran a prácticas poco seguras y que afectan al medio ambiente para mantener el calor.

La transición a soluciones a largo plazo

Aunque el entorno operativo en Grecia ha cambiado significativamente desde finales de 2015, miles de personas aún se alojan en sitios que recién ahora están comenzando a ofrecer suficiente protección contra los elementos climáticos y a estar equipados con acceso adecuado a instalaciones de saneamiento, agua y cocina. La estrategia para la adaptación de los alojamientos para el invierno de 2016-2017 se centró en reemplazar los alojamientos de emergencia por soluciones prefabricadas duraderas junto con mejoras en la infraestructura (agua, saneamiento y electricidad) y ha tenido resultados positivos.

Algunas ciudades grandes de Grecia se han visto gravemente afectadas por la crisis económica, con un desarrollo de la infraestructura reducido. La agencia de vivienda pública del país se vio obligada a cerrar sus puertas en 2012 y el mercado de vivienda y construcción ha estado casi paralizado. Es hora de que las iniciativas de alojamiento avancen para beneficiar las economías urbanas y suburbanas, y que se centren en cuestiones de sostenibilidad mediante el uso, por ejemplo, de las viviendas existentes y de los edificios sin uso, y el apoyo al sector de la construcción a través de proyectos de rehabilitación y reconversión. 

En febrero de 2017, había unos 62 500 refugiados en Grecia distribuidos en el continente y las islas, y niveles bajos pero constantes de nuevas llegadas. Aún queda mucho trabajo por hacer y decisiones por tomar que afectarán la finalización de una estrategia de alojamiento y de asentamiento revisada, que está evolucionando de soluciones de transición a soluciones a largo plazo. Es cierto que algunos de estos lugares seguirán estando en pie para atender las necesidades existentes y de contingencia, y que muchos emplazamientos requerirán un cierre definitivo.

Además de las personas ubicadas en los "centros de alojamiento" en el continente y las islas, existen numerosas organizaciones que ofrecen espacios en departamentos, hoteles, familias de acogida y edificios restaurados. Es probable que la Comisión Europea amplíe este esquema de alojamiento para garantizar que todos los refugiados en Grecia tengan acceso a estándares de alojamiento apropiados para el contexto europeo mientras esperan una decisión sobre su destino. Cualquier esquema ampliado presenta oportunidades importantes para la incorporación de soluciones que beneficien a los refugiados y a las comunidades de acogida en las que residen.

 

John F Wain wain@unhcr.org

Funcionario superior de alojamiento de emergencia, ACNUR http://www.acnur.es/

 

 

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