La apatridia y el desplazamiento medioambiental

Las personas apátridas y los migrantes están más expuestos al desplazamiento y son menos propensos a recibir asistencia humanitaria. Por su lado, el desplazamiento medioambiental (en especial las migraciones múltiples) aumenta el riesgo de convertirse en apátrida.

Las personas apátridas y otros “no ciudadanos” suelen residir en zonas con alto riesgo de verse afectadas por los efectos del cambio climático y disponen de pocas opciones para paliar sus efectos. Una de las barreras para mejorar el apoyo a las personas apátridas en el contexto del cambio climático ‒especialmente su potencial para protagonizar desplazamientos‒ es la escasez de datos fiables en los que pudieran basarse unas respuestas apropiadas. Es necesario investigar más para trazar el mapa de puntos potenciales de vulnerabilidad creados por la apatridia en circunstancias de desplazamiento medioambiental y otras repercusiones de los desastres y del cambio climático. Las siguientes son algunas de las áreas en las que sería necesario realizar investigaciones empíricas:

·         El grado de influencia que los factores medioambientales ejercen en el desplazamiento o a la hora de motivar que las personas apátridas migren.

·         La naturaleza de este movimiento en diferentes contextos y las barreras a las que se enfrentan las personas apátridas a la hora de buscar asistencia.

·         La potencial exclusión de las personas apátridas a la hora de recibir asistencia humanitaria tras los desastres o de recibir financiación y apoyo para adaptarse al clima.

·         Hasta qué punto el “desplazamiento medioambiental” contribuye a que las personas se conviertan en apátridas.

Ser apátrida consiste en no tener la consideración de ciudadano por ningún Estado al amparo de su ley. Se estima que existen al menos once millones de personas apátridas en el mundo y muchas más que no pueden demostrar su nacionalidad mediante la documentación o la inscripción en el registro adecuados.[1] Son pocos los estudios que se han realizado acerca de cómo afecta el cambio medioambiental a las poblaciones de apátridas que residen en naciones como Bangladesh, Myanmar y Malasia, y cómo les influye su condición de no ciudadanos a la hora de acceder a los servicios, a la “financiación para adaptarse al cambio climático”, a la asistencia para el desarrollo, a la ayuda humanitaria y a otras medidas de apoyo diseñadas para ayudar a las comunidades a recuperarse tras un desastre o para facilitar su adaptación al cambio climático.

Las personas apátridas y los migrantes a menudo residen en refugios que son provisionales, “ilegales” y en entornos que geográficamente están más expuestos al impacto medioambiental. Además, estos colectivos son especialmente vulnerables al desplazamiento medioambiental y al desplazamiento inducido por el desarrollo, debido a su frágil condición jurídica y a la facilidad con la que se les puede “trasladar” sin ninguna compensación o ayuda. También existen pruebas que sugieren que ser apátrida o residir como migrante (legal o ilegal) en lugares afectados por procesos medioambientales como desastres dificulta el acceso a los servicios de ayuda.

Un ejemplo es la compleja interacción entre la apatridia y el desplazamiento medioambiental que pudo observarse tras el tsunami que se produjo en 2004 en el Océano Índico. Algunas fuentes estiman que en Tailandia viven más de un millón de niños apátridas, muchos de los cuales son hijos de migrantes procedentes de Myanmar. Las organizaciones locales que trabajan con las comunidades tras el desastre estimaron que 127.714 personas procedentes de Myanmar estaban viviendo en cinco de las provincias tailandesas afectadas por el tsunami. De ellas, sólo 22.504 (menos del 18%) se encontraban censadas en los registros de las autoridades tailandesas, y muchos migrantes no tenían derecho a la ayuda oficial tras el tsunami debido a su incierta situación legal.

A las personas apátridas no se les dio prioridad en los esfuerzos por respaldar a las comunidades para que se recuperaran de los desastres o para que se adaptaran al cambio climático. La ayuda financiera para estos fines normalmente se canaliza a través de los Gobiernos nacionales en vez de hacerla llegar directamente a los individuos más afectados, lo que hace que disponer de la ciudadanía sea una condición que otorga más probabilidades de recibir ayuda. Más allá de la consideración de las personas apátridas en las estrategias para paliar las repercusiones medioambientales, parece que actualmente no hay investigaciones sustanciales en curso que relacionen los procesos medioambientales con la apatridia, con la excepción del trabajo relativo al cambio climático y a la desaparición de los Estados isleños de baja altitud.

 

Jessie Connell jessieconnell@gmail.com es miembro asociado del Centro de Desarrollo de Políticas de la Universidad Nacional Australiana con sede en Bangladesh. https://devpolicy.crawford.anu.edu.au/ .



[1] Véase Revista Migraciones Forzadas nº 32 (2009) Apatridia www.fmreview.org/es/apatridas.htm

 

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