Albergar a personas desplazadas por violencia sexual y de género

Proporcionar diversos tipos de refugios seguros, cada uno con sus singulares fortalezas y limitaciones, dentro de una sola área podría ayudar a satisfacer las diversas y cambiantes necesidades de los supervivientes de la violencia sexual y de género.

Hombres, mujeres y niños corren el riesgo de violencia sexual y de género (VSG) en situaciones de conflicto y emergencia y durante el proceso de huida. Incluso una vez que se han asentado, en campamentos de desplazados o áreas urbanas, con frecuencia su inseguridad individual aumenta debido a factores como, por ejemplo, la ruptura de los lazos familiares y comunitarios, el cambio de los roles de género y el limitado acceso a recursos, protección policial y vivienda adecuada.

Las necesidades de salud y psicosociales de los refugiados y las personas desplazadas internamente (PDI) que huyen de la VSG también pueden ser urgentes y complejas, producto de los daños individuales o colectivos que han sufrido. Sin embargo, las guías sobre la prestación de refugio seguro para quienes huyen de la VSG son sorprendentemente limitadas. Las Directrices aplicables a las intervenciones contra la violencia por razón de género en situaciones humanitarias del Comité Permanente entre Organismos (IASC) ofrecen una orientación más detallada[1]. Sin embargo, su breve discusión sobre el refugio seguro se centra sólo en los campamentos, y no tiene ejemplos concretos de posibles modelos y formas de extender la protección a los grupos marginados.

Para llenar este vacío, a finales de 2011, el Programa de Violencia Sexual del Centro de Derechos Humanos de la Universidad de California, Berkeley llevó a cabo el estudio “Refugio Seguro” sobre albergues seguros para refugiados, desplazados internos y otros migrantes forzados en cuatro países: Colombia, Haití, Kenia y Tailandia. Los programas individuales de refugios seguros incluidos en el estudio atienden ya sea a adultos supervivientes de VSG como a adultos y niños juntos. Son gestionados por el gobierno, ONG internacionales u organizaciones locales de la sociedad civil y varían mucho en la forma física, el tamaño y la capacidad. Algunos fueron diseñados específicamente para atender a refugiados o desplazados internos, mientras que otros atienden principalmente a la población en general, pero fueron abiertos para atender a personas desplazadas.

En el transcurso del estudio, los investigadores desarrollaron una tipología de modelos de refugios seguros que atienden a refugiados y otras personas desplazadas:

·      Casas seguras tradicionales: los supervivientes viven juntos en una estructura común, en la que los trabajadores supervisan las actividades de hospedaje.

·      Acuerdos de vivienda independientes: los trabajadores organizan el alojamiento de los supervivientes en hospedajes independientes (por ejemplo, apartamentos independientes o habitaciones de hotel) que no fueron concebidos especialmente para propósitos de refugio seguro.

·      Sistemas de alojamiento comunitario: los supervivientes viven temporalmente en casas de miembros seleccionados de la comunidad.

·      Áreas protegidas: los supervivientes viven en sus propias casas en una subsección protegida y cercada de un campamento de refugiados o de desplazados internos.

·      Entidades de propósitos alternativos: los supervivientes permanecen en un entorno diseñado para brindar servicios no relacionados con refugio seguro (por ejemplo, una estación de policía, una clínica de hospital o una iglesia).

También existen modelos híbridos que combinan elementos de los modelos anteriores[2].

Casas seguras tradicionales

La casa segura fue con creces la más común. En general, las casas seguras tradicionales son beneficiosas para los residentes con mayores necesidades de seguridad, ofreciendo medidas como guardias, portones, lugares confidenciales y normas que rigen el movimiento de visitantes y residentes. Sin embargo, esto se logra a expensas de la participación comunitaria, la movilidad y la independencia. Ejemplos extremos de ello son los refugios para desplazados internos de alto riesgo que huyen de la violencia relacionada con el conflicto en Colombia. Los residentes de estos refugios reportaron sentirse encerrados o encarcelados debido a los rígidos protocolos de seguridad, las patrullas de policía y los escoltas armados que acompañan a los supervivientes a los servicios externos. Las excepciones son las casas seguras tradicionales gestionadas por organizaciones populares de derechos de mujeres y migrantes en Tailandia que con frecuencia están vinculadas con centros comunitarios que les ofrecen recursos, información y actividades sociales. Esta variación de casas seguras tradicionales parece encontrar un equilibrio eficaz entre la seguridad y el empoderamiento de los residentes.

Igualmente, en las casas seguras tradicionales deben convivir personas que no se conocen, lo que puede dar lugar a conflictos relacionados con limpieza, recursos compartidos, dinámicas de poder desiguales o enemistad preexistente hacia los miembros de otros grupos culturales y étnicos.

Arreglos de vivienda independientes

Estos acuerdos son útiles para permitir más libertad e independencia que otros modelos. También parece que ofrecen opciones más confidenciales o cómodas para los miembros de algunos grupos marginados que tienen necesidades específicas o no se sienten cómodos siendo alojados con la población general. En Kenia, un programa alberga a refugiados LGBT[3] con problemas de protección en apartamentos privados de bajo perfil ubicados en los alrededores de Nairobi, donde pueden vivir de manera desapercibida en la comunidad. Sin embargo, solo estaban a salvo si no eran identificados exteriormente como personas LGBT. Los entrevistados en Tailandia señalaron que, teniendo en cuenta la norma de género según la cual “los hombres pueden protegerse a sí mismos” y el estigma que acompaña a los hombres que utilizan casas seguras, un modelo de arreglo de vivienda independiente puede ser más accesible y culturalmente apropiado para hombres y  adolescentes.

La principal limitación de los arreglos de vivienda independientes fue la falta de disposiciones de seguridad reales en los lugares de residencia. Las viviendas dispersas también pueden estar aisladas e imposibilitar el acceso al apoyo social que muchos encuentran esencial para la recuperación.

Sistemas de alojamiento comunitario

El sistema de alojamiento comunitario, donde los supervivientes se quedan en casas de voluntarios, es una emergente estrategia de protección. Estos programas ofrecen a los supervivientes la comodidad de un hogar y la capacidad de permanecer dentro de sus propias comunidades, lo que puede ayudarles a mantener relaciones de apoyo con amigos y familia y facilitar el proceso de reintegración. También fomenta una red de defensores de los supervivientes en la comunidad.

En el campamento de refugiados de Dadaab, en Kenia, dos sistemas de alojamiento comunitario dirigidos por ONG internacionales ubican temporalmente a los supervivientes en casas de líderes y voluntarios de la comunidad. En un entorno de campamento, este modelo permite una opción comunitaria que no separa a las personas de sus redes de apoyo normales ni aumenta sus expectativas de permanencia a largo plazo o reasentamiento.

Los sistemas de alojamiento comunitario requieren menos recursos y también proporcionan una opción para aquellos que no quieren tomar la medida extrema de dejar la comunidad, aunque sea temporalmente. Sin embargo, estos sistemas podrían no ser adecuados para supervivientes con altos riesgos de seguridad, sobre todo en un campamento cerrado donde no es posible desplazarse a otra área en secreto. Algunas familias de acogida en Colombia expresaron preocupación por su propia seguridad cuando alojaban a personas en situaciones volátiles con una seguridad mínima, y ​​algunas señalaron que esto tenía un impacto negativo en sus propias dinámicas familiares. En Kenia, los supervivientes y anfitriones voluntarios fueron atacados algunas veces y, en otros casos los potenciales anfitriones simplemente se negaron a aceptar a los supervivientes porque temían por su propia seguridad. Estos programas también dependen de la conciencia comunitaria sobre los derechos de las mujeres y la aprobación de los supervivientes que buscan protección.

Áreas protegidas

Las áreas protegidas son secciones cerradas y con mayor seguridad en un campamento de refugiados, donde los individuos en riesgo pueden vivir con sus familias en sus propias casas, entre otras familias que necesitan protección. En el campamento de refugiados de Kakuma en Kenia, por ejemplo, el área protegida está rodeada por una alambrada metálica cubierta de ramas espinosas que protegen a los residentes de la vista de otros. Dos guardias de seguridad trabajan en la puerta y una estación de policía cercana aumenta la seguridad.

Sin embargo, este modelo plantea retos similares a los asociados con las casas seguras tradicionales, incluyendo el enfoque de seguridad a expensas de la conexión con la comunidad y las tensiones resultantes de la convivencia en un espacio congestionado entre personas de diversos orígenes que no se conocen.

Entidades de propósitos alternativos

Las entidades de propósitos alternativos pueden proporcionar importantes opciones de protección a corto plazo y en casos de emergencia, como el alojamiento en clínicas de salud en Kenia y Tailandia, y el albergue en escuelas de internado en los campamentos de refugiados en Kenia y Tailandia. En Kenia, un centro de detención de gestión comunitaria para delincuentes –conocido como la Celda de Sudán– funciona como un espacio seguro para los supervivientes.

La principal limitación de las entidades de propósitos alternativos es que simplemente no están orientadas a abordar las complejas necesidades de los supervivientes. En ciertos casos, pueden proporcionar seguridad temporal, pero no pueden responder a las necesidades médicas o psicosociales. En otros casos sucede lo contrario. Los hallazgos sugieren que estos modelos deben ser utilizados sólo a corto plazo y como último recurso para albergar a supervivientes en situaciones de emergencia.

Una diversidad de opciones

Esta tipología de modelos de refugios seguros puede ser útil para construir una base de pruebas para albergues de protección más eficaces y puede servir como marco para el análisis de tendencias y la comprensión de las fortalezas y limitaciones de los diferentes tipos de programas. El estudio identificó una serie de factores esenciales para el éxito de los programas de refugios seguros, independientemente del tipo. Estos incluyen:

·      cómo percibe la comunidad al refugio

·      la prestación de seguridad y el apoyo psicosocial adecuados para residentes y el personal

·      un enfoque centrado en los supervivientes, en el que ellos estén involucrados en todos los niveles de la toma de decisiones

·      el desarrollo de estrategias de transición para que los residentes puedan seguir adelante con sus vidas lo más pronto posible

·      un nivel de coordinación del refugio con otros refugios y otros proveedores de servicios en la zona.

Tener a disposición diversas opciones de refugios seguros es ideal para ajustarse a la pluralidad de necesidades de seguridad, así como al deseo de los individuos de independencia y conexión con la comunidad. La comprensión de la diversidad de posibles modelos de programas –y hacer que estén disponibles dentro del mismo campamento o comunidad– puede permitir que los supervivientes se transfieran a refugios seguros más adecuados a medida que evolucionen sus necesidades y preferencias. Una evaluación rigurosa y más detallada de los programas de refugios seguros es una necesidad urgente para confirmar qué modelos funcionan bien en diferentes circunstancias.

 

 Julie Freccero juliefreccero@berkeley.edu

Directora Asociada del Programa de Violencia Sexual del Centro de Derechos Humanos de la Universidad de California, Berkeley, Facultad de Derecho.

www.law.berkeley.edu/centers/human-rights-center

Este artículo se basa en los hallazgos del estudio Refugio Seguro del Centro de Derechos Humanos. Julie Freccero es investigadora y autora del estudio de caso de Tailandia y coautora del informe comparativo de los cuatro países. La serie de informes Refugio Seguro está disponible en www.law.berkeley.edu/centers/human-rights-center/programs/sexual-violence-program/protection-research..

 


[1] http://interagencystandingcommittee.org/file/1188. Estas directrices están actualmente en proceso de revisión.

[2] En los informes completos de la serie Refugio Seguro también se expone la sexta categoría de “modelos híbridos”.

[3] Lesbianas, gais, bisexuales o transgénero.

 

 

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