¿Por qué los eritreos van a Europa?

¿Por qué los eritreos arriesgan su vida en peligrosos viajes a Europa? ¿Por qué no se quedan en los países vecinos donde podrían encontrar seguridad y protección? 

Aumentan las críticas contra los líderes de la UE por su abandono a los refugiados al mismo tiempo que su número aumenta. Y también surgen muchas preguntas acerca de por qué la gente –especialmente la que procede del África subsahariana– viene a Europa.

Los eritreos son el segundo mayor colectivo de refugiados en Europa y una gran parte de los que siguen viniendo. Ha sido especialmente desde 2001 cuando la situación de los derechos humanos en Eritrea ha mostrado un rápido y significativo deterioro al haberse suspendido su Constitución y no tolerarse en el país ninguna opinión política que no sea acorde con la ideología del Gobierno. Un informe emitido por el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas detalla la dura realidad política en el país y concluye que éste está gobernado por el miedo, no por la ley[1].

Entre 2006 y 2012, los eritreos solían emprender una ruta a través de Sudán (posiblemente vía Etiopía) y Egipto para llegar hasta Israel. Sin embargo, en 2012 el Gobierno israelí renovó su ley anti infiltración y valló su frontera con Egipto para detener la corriente de migrantes africanos. Egipto también estaba implementando una política de “tirar a matar” en sus fronteras para evitar que los migrantes africanos cruzaran a Israel. Estas dos medidas provocaron una importante reducción del número de migrantes y al mismo tiempo empezó a utilizarse Libia como principal ruta para llegar a Europa. Debido a su proximidad geográfica con este continente y al vacío provocado por la violencia a gran escala y la crisis política del país, Libia se ha convertido en un foco para los migrantes. Pero también para los delincuentes organizados que llevan a cabo operaciones de contrabando y trata.

¿Por qué Europa?

Las entrevistas llevadas a cabo con refugiados eritreos en Etiopía, Sudán y el Reino Unido demuestran que se ven obligados a continuar su viaje porque no pueden encontrar seguridad en Israel, Etiopía o Sudán. En estos tres países viven en campos de refugiados una gran cantidad de eritreos. A pesar de sus hostilidades no resueltas con Eritrea, Etiopía acoge a 131 660 eritreos que huyeron del régimen represivo. La mayoría de los refugiados no desean quedarse en los campos debido a que las pobres condiciones de vida amenazan su supervivencia y se instalan en las ciudades. La ración distribuida a cada refugiado se encuentra por debajo de la media necesaria para cualquier persona sana lo que provoca malnutrición, especialmente en los niños y las mujeres. A lo que hay que sumar la falta de unas instalaciones sanitarias y de alojamiento adecuadas y las condiciones generalmente deplorables en los campos. A los refugiados eritreos no se les permite trabajar ni dentro ni fuera de los campos. Pasan el tiempo sin hacer nada excepto “luchar contra el aburrimiento y la aflicción”[2]. Aunque los refugiados eritreos tienen derecho al reasentamiento, hay muchas denuncias de corrupción entre los funcionarios etíopes que menoscaban esta práctica. La incapacidad de sacar adelante a sus familias no les deja otra opción que continuar su viaje a países en los que creen que pueden garantizar su supervivencia y la de los suyos.

Los refugiados que huyen a Sudán se enfrentan allí a retos similares. Este país acogía a finales de 2015 a 125 530 refugiados eritreos, una buena parte de los cuales llevan más de tres décadas establecidos en diversos campos y ciudades. Desde 2006, con una nueva oleada de refugiados, los eritreos han empezado a convertirse en el objetivo de delincuentes organizados que los raptan, secuestran o toman como rehenes para extorsionar a sus familiares pidiendo un rescate. Éstos trafican con los rehenes, a quienes venden a otros grupos criminales y la cadena de tratos se extiende hasta Egipto.

Aproximadamente 41 000 eritreos y sudaneses viven en Israel. Sin embarrgo a casi ninguno de ellos se le reconoce la condición de refugiado. Sin una condición jurídica o libertad para moverse y trabajar, los eritreos pueden ser detenidos por las autoridades israelíes al amparo de la enmienda de la Ley de Prevención de la Infiltración de 2012. A pesar de la oposición de las agencias humanitarias internacionales, las autoridades han deportado a aproximadamente 3 000 refugiados eritreos y sudaneses a Ruanda y a Uganda. Una vez en estos países lo tienen difícil para quedarse, por lo que pueden ser víctimas de la corrupción y de robos como consecuencia del dinero que el Gobierno israelí les da para facilitar su expulsión[3]. Como no pueden regresar a su país por temor a las represalias, la mayoría se traslada a Sudán del Sur, a Sudán y luego a Libia para entrar en Europa.

En general, la situación desesperada en los países mencionados no sólo les empuja a trasladarse con la esperanza de encontrar unas condiciones mejores sino que agrava el grado de vulnerabilidad de los eritreos al convertirles en presa fácil para los contrabandistas que los atraen con falsas promesas de oportunidades de llevar una vida segura y a salvo en Europa.

Miles de eritreos han muerto mientras cruzaban el mar Mediterráneo para llegar a Europa. Hasta la fecha no hay una forma legal o segura de llegar. Una vez que tomaron tierra en Malta e Italia, los refugiados eritreos tuvieron que volver a huir de las duras condiciones y los controles de fronteras y viajar a otras partes de Europa. El éxodo de eritreos a este continente es simplemente un reflejo de su búsqueda de una vida segura y pacífica, algo que no podían conseguir en los países vecinos de Eritrea. Mientras sigan sin abordarse las razones de la migración y no puedan conseguir una vida segura y decente más cerca de casa, los desesperados migrantes seguirán arriesgándose en peligrosas travesías con botes que no están preparados para navegar por el mar.

Mogos O. Brhane mogosmoj@gmail.com

Investigador independiente en materia de trata de personas y refugiados en el Cuerno de África.



[1] Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas (2015) Report of the detailed findings of the Commission of Inquiry on Human Rights in Eritrea [Informe de los hallazgos detallados de la Comisión de investigación sobre los derechos humanos en Eritrea] www.ohchr.org/Documents/HRBodies/HRCouncil/CoIEritrea/A_HRC_29_CRP-1.pdf

[2] Entrevista con Mehari, refugiado eritreo en el campo de Adi Harush (se ha ocultado su verdadera identidad).

[3] Entrevista con Teklemariam, refugiado eritreo en Reino Unido (se ha ocultado su verdadera identidad).

 

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