Una política de acogida en la Alemania del Este postsocialista

Los países del este de Europa parecen estar menos dispuestos a aceptar a los refugiados que otros países europeos. Su experiencia con respecto a la diversidad étnica y cultural es poco profunda y todavía hay que desarrollar una acogida sincera. 

Las ciudades de la antigua Alemania del Este necesitan adaptarse para alojar a los refugiados del plan de distribución nacional. En Alemania del Este conviven distintas posturas, desde los que están muy a la defensiva y los que tienen una actitud muy abierta. Solo el estado de Turingia mantiene un enfoque manifiestamente cosmopolita y liberal, cuya “política de acogida”  ha tenido una gran repercusión mediática.

En Turingia, como en la mayor parte de Alemania del Este, existe desde hace mucho tiempo un gran nivel de xenofobia. Las “políticas de acogida” introducidas por el nuevo Gobierno estatal a finales de 2014 pretendían, sin embargo, crear un revulsivo en la actitud general hacia los refugiados. El nuevo Ministerio de Migración adoptó un principio de vivienda descentralizada al acoger a los refugiados para permitirles que pudieran mudarse a sus propios pisos lo antes posible.

Aunque estas políticas del Gobierno han hecho la vida más fácil a muchos refugiados, lo más importante es que la mayoría de los Ministerios han adoptado un discurso de acogida para pedir a la población local una mayor comprensión y que rechacen la reticencia xenófoba a acoger refugiados. Muy diferente de los políticos de la vecina Sajonia que suelen emplear un lenguaje con cierta complicidad hacia las protestas en contra de que se aloje allí a los refugiados y que piden más repatriaciones forzadas. A pesar de que los niveles de xenofobia siguen siendo altos, las nuevas “políticas de acogida” de Turingia dieron pie a innovadoras formas de comunicación a nivel local y regional.

Mühlhausen

La ciudad de Mühlhausen se encuentra en un distrito poco poblado de Turingia. Se han abierto dos “alojamientos colectivos” (más concretamente, campos de refugiados) en pequeños pueblos a aproximadamente 20 km de la ciudad. El transporte público apenas conecta los campos con la ciudad, en la que también reside un reducido número de refugiados. El Gobierno propuso utilizar antiguos barracones militares en Mühlhausen para crear un campo temporal para 1 000 refugiados y un campo a largo plazo para albergar a otros 1 000 refugiados en apartamentos individuales o en “alojamientos colectivos”. Después de que se hicieran públicos estos planes, los vecinos de los barracones organizaron una protesta contra la apertura del centro de recepción para esos campos.

El Comisionado del Distrito, que es el primer responsable del alojamiento para los refugiados, reaccionó estableciendo una “mesa redonda” de todas las personas afectadas con los refugiados. Pidió a los ciudadanos más mayores de la comunidad eclesiástica local que organizaran esta mesa redonda porque gozaban de gran respeto en la ciudad y tenían mucha experiencia tratando con personas de diferentes raíces étnicas debido a su trabajo comunitario. Después de tres reuniones, la mesa redonda se fue convirtiendo gradualmente cada vez más en un lugar de reflexión acerca de las experiencias –y las quejas– y cada vez menos una institución organizativa o administrativa. Los habitantes de Mühlhausen disponen ahora de un foro para expresar estas experiencias y para buscar una mayor comprensión y apoyo para el largo proceso de adaptación mutua, que todavía se encuentra en una fase muy inicial.

Meiningen

En Meiningen, una ciudad apartada y algo marginada que ha perdido muchos habitantes en las últimas décadas, el alojamiento para los refugiados se concentró principalmente en Jerusalem, un barrio de edificios altos del período de preunificación en las afueras de la ciudad que forma parte de una zona con altas tasas de desempleo y pobreza por encima de la media. Está claramente estigmatizado y recibe una gran cobertura de los medios de comunicación siempre que se llama la atención sobre las indeseables condiciones de vida en los asentamientos en edificios de pisos de la época de la preunificación. Se han producido roces entre los habitantes establecidos –la mayoría de ellos ancianos– y los refugiados recién llegados, además de algunos indicios de reacciones xenófobas. Parece que las autoridades temen que los estereotipos que ya existen acerca del barrio se refuercen y quieren evitar cualquier otra mala prensa. El discurso político oficial sobre la recepción de refugiados ha sido parte de la “cultura de acogida” y el comisionado responsable estableció cuatro grupos de trabajo para abordar las distintas cuestiones. En estos grupos de trabajo participaron principalmente expertos de la administración local por lo que la integración de la sociedad civil es escasa. Sin embargo, los ciudadanos también se han vuelto activos a través del compromiso de los dos trabajadores sociales que trabajan de forma permanente en Jerusalem. Dado que ya estaban sobrecargados con el cuidado de los residentes más mayores de la zona, a los trabajadores sociales les quedaba poco margen de maniobra para desempeñar un trabajo social enfocado a las necesidades de los refugiados y a su integración en el barrio. La labor voluntaria de la sociedad civil se centró, por tanto, en ese trabajo social y ha dado lugar a numerosas ofertas de asistencia a los refugiados.

Conclusión

El nuevo discurso introducido en la “acogida” en Turingia es solo el primer paso para promover un tono más amistoso hacia los refugiados y migrantes, y también para acoger la diversidad cultural y mostrar solidaridad. Conviene recordar que estos desarrollos han aparecido hace muy poco, así como el duro trabajo que aún es necesario y los inevitables choques que se producirán antes de que la solidaridad se convierta en una realidad. Para los refugiados, la aceptación requerirá que la palabra “bienvenidos” se use durante mucho tiempo.

 

Anna Steigemann anna.marie.steigemann@uni-weimar.de

Investigadora adjunta, Universidad Bauhaus Weimar, Alemania

 

Frank Eckardt frank.eckardt@uni-weimar.de

Profesor de Ciencias Sociales y Estudios Urbanos, Universidad Bauhaus Weimar, Alemania

 

Franziska Werner franziska.werner@uni-weimar.de

Investigadora adjunta, Universidad Bauhaus Weimar, Alemania

www.uni-weimar.de/de/architektur-und-urbanist/  

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