Familias refugiadas iraquíes en Jordania: la búsqueda activa de soluciones

Para los refugiados iraquíes en Jordania la decisión de partir hacia Europa se ve muy influida por su experiencia mientras esperan en esta región.

A principios de agosto de 2015 abandonaron mi barrio 37 familias refugiadas iraquíes, en el este de Ammán, Jordania, para viajar a Europa. Tras años esperando su reasentamiento a través del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), decidieron que su futuro estaba en sus propias manos. Sus antiguos vecinos me enseñaron sus fotografías en Facebook: allí estaban sus amigos llegando a las costas de Grecia en balsas de goma. Las representaciones mediáticas europeas de los refugiados se abren camino hacia los hogares de los refugiados. La “crisis migratoria en el Mediterráneo” son sus vecinos, amigos, hermanas y hermanos.

El discurso de los medios de comunicación y las respuestas políticas dentro de la Unión Europea y más allá están distorsionadas; construir vallas más altas no evitará que la gente siga buscando un futuro seguro. Aunque a los refugiados iraquíes en Jordania se les conceda protección, se les deniega el derecho al trabajo y conseguir la nacionalidad jordana es casi imposible. Así que viven en un limbo, a la espera de que ocurra algo y al mismo tiempo buscando activamente una solución en otro lugar. La idea que predomina es que no hay futuro para ellos en Jordania ni posibilidad de paz en Irak y, por tanto, tampoco de regresar a su país.

Sin poder trabajar, pasan mucho tiempo delante del televisor y de sus smartphones. Lo que podría parecer un artículo de lujo para la vida en el desplazamiento es, de hecho, algo esencial, puesto que estas tecnologías digitales les permiten seguir conectados aunque sus familias estén dispersas. Las familias refugiadas iraquíes recopilan información constantemente sobre políticas para los refugiados en Europa de diversas fuentes y compruebas los “hechos” todos los días hablando con gente “aquí y allá”. Los refugiados iraquíes interpretan de forma activa su situación en Jordania y crean estrategias de futuro.

La reciente atención de los medios de comunicación hacia los refugiados no ha hecho más que caldear el debate entre los refugiados iraquíes en Jordania acerca de si marcharse a Europa y de cómo hacerlo. Lo que muestran canales de noticias como Al-Jazeera se comprueba doblemente en los medios sociales. Facebook se utiliza para estar al día de lo que le ocurre a los amigos y familiares que han decidido viajar, pero también para comparar posibles rutas y destinos y para seguir informados sobre las cambiantes políticas de inmigración de los Estados occidentales. Se tienen en consideración cuestiones como la seguridad o los riesgos que implica, ya que se comparten muchas fotografías de gente ahogándose. Pero también ven en los medios televisados a mucha gente que llega con éxito a Grecia y continúa su viaje.

Gente que antes debatía online acerca de cómo les afectarían los cambios de la política de ACNUR en Jordania, ahora publican en los mismos grupos cómo consiguieron llegar a Europa por su cuenta tras años de esperar en vano. La experiencia de aquellos iraquíes que han viajado a Europa da alas a los que siguen esperando su reasentamiento en Jordania. Les provoca una determinación de salir de Jordania antes de que se queden sin dinero para viajar, incluso a los recién llegados. Porque, aunque existan opciones legales para viajar, esperar al papeleo cuesta dinero y, al no disponer de derecho al trabajo, esto es un problema. Dependiendo de cuánto tiempo hayan estado en Jordania, la mayoría de los iraquíes han agotado sus ahorros y dependen del apoyo financiero de las redes sociales o del trabajo en negro, lo que supone un riesgo.

La falta de opciones de futuro en la región y la constante presión sobre el sistema de ACNUR hace que la gente sienta la necesidad de tomar las riendas de su vida. Puede que esto no sea tan ordenado y suave como a los Gobiernos europeos les gustaría pero demuestra la capacidad de las personas desplazadas. El aumento del número de personas que llega “sin avisar” a Europa es la consecuencia directa de la gran escasez de puestos de reasentamiento y de una región que tiene que luchar con el cupo de refugiados.

Los migrantes forzados sienten la necesidad de hallar por sí mismos un futuro en otro lugar. Esto no ocurre cuando se está aislado. Los refugiados en Jordania forman parte de un mundo globalizado; saben lo que está pasando en su país de origen y en el mundo y procesan las historias de los grandes medios de comunicación en sus vidas íntimas y personales. Esperar en Jordania les produce desesperación, lo que contrasta con las imágenes del viaje de Turquía a Grecia y más allá. Ven el viaje a Europa como algo peligroso pero rápido y relativamente fácil. Es una medida que se toma por la falta de alternativas: el sistema que se supone que debería respaldar a los refugiados está roto y no se va a arreglar levantando muros.

Mirjam A. Twigt mat35@leicester.ac.uk
Doctoranda, Universidad de Leicester https://le.ac.uk/

 

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