Cómo se percibe la respuesta humanitaria a los refugiados en Camerún

La integración de refugiados centroafricanos en las comunidades camerunesas existentes ha tenido un amplio impacto sobre el desarrollo del conjunto de la región y del Estado; lo que nos lleva a revaluar la importancia de otras crisis de refugiados a menor escala y menos llamativas. 

Perdemos una valiosa oportunidad si ignoramos otras situaciones menores y menos prominentes a nivel geopolítico como la que se ha ido desarrollando en el este de Camerún desde 2005. Pese a que los medios de comunicación no le han prestado especial atención, nos ofrece información importante acerca de cómo se llevan a cabo hoy en día las respuestas humanitarias y sobre cómo se podría hacer que fueran más efectivas. Más que crear campos para contener la afluencia de refugiados, las organizaciones humanitarias les están ayudando a integrarse en las ciudades camerunesas. Los miembros de los pueblos Mbororo y Gbaya que huyen de la violencia en la República Centroafricana se establecen en las comunidades Mbororo y Gbaya camerunesas. Muchos refugiados ya tienen lazos familiares con cameruneses y otros comparten lengua y cultura con ellos. Los trabajadores humanitarios citan estos lazos sociales como el factor clave que se halla detrás del éxito del proceso de integración.
 
La asistencia humanitaria para cubrir las necesidades más urgentes de los refugiados (distribución de emergencia de alimentos y productos higiénicos, agua y saneamiento, cuidados sanitarios y educación) se centra en la agricultura: distribución de semillas y útiles, y formación en técnicas agrícolas para las comunidades de refugiados. Sin embargo, este enfoque agrícola constituye unas de las desventajas potenciales para un modelo de integración de asistencia humanitaria a refugiados: la del conflicto de intereses entre ellos y sus comunidades de acogida. Camerún se caracteriza por un largo historial de enemistad y conflictos entre las comunidades agrícolas sedentarias y los grupos trashumantes nómadas, y son comunes las disputas por el uso de la tierra. A muchos refugiados que eran trashumantes en la República Centroafricana se les pide ahora que se conviertan en agricultores sedentarios en Camerún. Este cambio del medio de vida y la expectativa de que las comunidades camerunesas compartan las tierras cultivables con los recién llegados constituyen potenciales fuentes de conflicto que requieren un seguimiento.  
 
Las ONG intentan mediar negociando con los líderes locales para conseguir el acceso a tierras que los refugiados puedan cultivar. No obstante, estas organizaciones descubrieron que el modo más efectivo de que los refugiados y las comunidades de acogida colaboren consiste en incluir a estas últimas en los programas de ayuda humanitaria. Por desgracia, a la región del Este se la conoce en Camerún como la “provincia olvidada”, dado que ha recibido muy pocos recursos y menos asistencia para el desarrollo que otras zonas del país. Los alimentos, pozos, letrinas, centros de salud y aulas construidas por las ONG para beneficiar a refugiados y cameruneses por igual, ayudan a que las comunidades se abran a los desplazados centroafricanos.
 
La mejor prueba de hasta qué punto son efectivos estos esfuerzos para facilitar la integración puede verse en la frustración expresada por la delegación local del Ministerio de Seguridad Nacional. Para cumplir bien con su cometido, el personal de seguridad cree que es necesario llevar un estricto control de quién es refugiado y quién es ciudadano. Sin embargo, ahora tienen problemas para hacer esta distinción. Lo que a ojos del personal de seguridad constituye un obstáculo, para las organizaciones humanitarias supone un éxito: que los refugiados centroafricanos se hayan hecho autónomos, autosuficientes, miembros casi imposibles de distinguir de las comunidades de acogida camerunesas. 
 
Aumento de las competencias y desarrollo
 
La afluencia de recursos internacionales también supone una gran oportunidad para Camerún de impulsar su propio desarrollo nacional. Aparte de la contribución en infraestructuras, hay otros impactos menos concretos. Aunque el desarrollo de las competencias de los profesionales cameruneses, por ejemplo, no constituye un resultado planificado de la respuesta humanitaria, las ONG que trabajan en el Este contratan a empleados cameruneses y les ofrecen oportunidades de desarrollo profesional que van desde hacerse un currículum hasta realizar viajes regionales e internacionales. 
 
Las ONG de ayuda humanitaria también crean capital humano más allá de sus organizaciones. Muchas trabajan de cerca con representantes del Gobierno local para compartir información sobre las actividades de la organización en su dominio de responsabilidad. Por el camino, aportan formación a funcionarios públicos en las técnicas que están trayendo a las comunidades (por ejemplo, técnicas para lavarse las manos o para realizar un buen mantenimiento) con el fin de preparar mejor a dichos funcionarios para que refuercen estas técnicas en sus propios programas. De modo similar, cuando se entregan fondos a un líder local tradicional para proyectos en la comunidad, las ONG le enseñan a gestionar el dinero. Las organizaciones internacionales también se asocian con ONG locales para hacer sus programas sostenibles en previsión de que la ONG internacional abandone la zona.
 
Además de beneficiar a los receptores a los que se dirigen explícitamente (los refugiados y sus comunidades de acogida), los recursos internacionales benefician a los cameruneses en muchos aspectos. Al evaluar la efectividad de un enfoque basado en la integración, deberíamos tener en cuenta estos impactos adicionales que se alcanzan y que no suelen reconocerse tanto. 
 
Observar diferentes tipos de crisis puede hacer que cambiemos el enfoque de nuestras preguntas acerca de la respuesta humanitaria ante situaciones de crisis. ¿Qué tipo de enfoques está adoptando el régimen de refugiado en crisis a pequeña escala como la del este de Camerún? ¿Qué oportunidades existen allí para innovar en los modelos de asistencia a los refugiados? ¿Cómo podemos entender los impactos de los modelos de asistencia más allá del espacio humanitario? Al dar lugar a tales preguntas y nuevas perspectivas, el caso de Camerún puede contribuir a una nueva interpretación de las acciones humanitarias modernas. Merece la pena considerar en qué otros lugares podría funcionar un modelo semejante.
 
 
Angela Butel acbutel@gmail.com se ha graduado recientemente en Antropología en el Macalester College y actualmente es ayudante de investigación en el proyecto de ‘Multifaith Engagement in the Public Sphere’ de la Universidad de Minnesota.
 

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