La economía de microempleos en situaciones complejas de refugiados

Las investigaciones sobre mujeres sirias refugiadas en Jordania sugieren que, a pesar de los desafíos considerables, la economía de microempleos tiene potencial para ayudar a los refugiados a participar en las comunidades de acogida y reafirmar su participación económica.

Al igual que en el resto del mundo, la economía de microempleos —en la que las empresas desarrollan plataformas móviles que reúnen a los trabajadores y a los compradores de sus servicios— está creciendo rápidamente en Jordania. Estas plataformas permiten a las empresas asignar tareas cronometradas y monetizadas a un trabajador disponible; por cada tarea, la plataforma suele cobrar una tarifa o comisión al trabajador o cliente. Los trabajadores por lo general aceptan “microempleos” sin ninguna garantía de trabajo adicional en el futuro, y las empresas de microempleos suelen clasificarlos como trabajadores autónomos o independientes. El modelo operativo de las plataformas de la economía de microempleos puede dividirse en “trabajo en plataformas digitales” y “trabajo bajo demanda”. El trabajo en plataformas digitales hace referencia a tareas asignadas y realizadas por Internet mediante la contratación de trabajadores con las competencias adecuadas para el trabajo ubicados en cualquier parte del mundo. Las tareas bajo demanda se realizan localmente, lo que supone una proximidad física entre el comprador de los servicios y el proveedor.

Un estudio de 2017 dirigido por el Comité Internacional de Rescate (IRC, por sus siglas en inglés) y llevado a cabo por el Instituto de Desarrollo de Ultramar (ODI, por sus siglas en inglés) analizó el potencial de la economía de microempleos para proporcionar oportunidades económicas a refugiadas sirias que residían en Jordania[i]. Si bien el sector aún se encuentra en su etapa inicial, algunas empresas internacionales (como Uber y Careem) y empresas nacionales (como Bilforon y Mrayti) ya han comenzado a operar en el país. Para comprender las implicaciones para los trabajadores humanitarios de esta forma de trabajo remunerado de rápido desarrollo en situaciones complejas de refugiados, examinamos el potencial y los desafíos de incluir a la economía de microempleos en los programas de medios de subsistencia[ii]. 

Desafíos

La economía de microempleos es aún muy pequeña. A nivel mundial, involucra una parte muy modesta de la fuerza de trabajo activa, siendo la estimación más generosa del 1,5 %[iii]. Nuestra investigación en Jordania sugiere que es posible que el trabajo de microempleos involucre a un centenar de refugiadas sirias como máximo. Atendiendo únicamente a este aspecto, podría argumentarse que la participación en el trabajo de microempleos no es un buen uso de los escasos recursos humanitarios y de desarrollo.

La economía de microempleos no ofrece —en su situación actual— un trabajo decente  según la definición de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Por lo tanto, sería más adecuado enfocarse en mejorar el acceso a los medios de subsistencia en sectores que ofrezcan oportunidades para obtener una remuneración más estable, combinada con mejores condiciones laborales.

Asimismo, las limitaciones estructurales —tanto prácticas como políticas— para acceder al trabajo de microempleos presentan una barrera de entrada para las comunidades marginadas. Por ejemplo, para muchos refugiados en Jordania, la conectividad a Internet es muy limitada o no existe. Las mujeres se enfrentan a otras limitaciones en relación con la conectividad digital, ya que a veces requieren permiso para usar Internet o debido a las restricciones de acceso que impone una alfabetización digital limitada.

Las implicaciones legales de la participación en el trabajo de microempleos también pueden ser motivo de preocupación para los profesionales. No está claro si los no jordanos que trabajan en la economía de microempleos tienen derecho a obtener permisos de trabajo. Por lo tanto, expandir el trabajo de microempleos parecer ser una práctica que impulsa a los trabajadores a acceder a trabajos informales, ya que representa riesgos potenciales para quienes contratan el servicio y para los trabajadores. Las plataformas digitales de trabajo complican aún más la situación debido a su naturaleza transnacional: los trabajadores pueden residir en un país y realizar tareas para clientes establecidos en un segundo país, por medio de plataformas situadas en una tercera ubicación, lo que deja poco claro cuál es la jurisdicción legal responsable.

Por último, los trabajadores de microempleos en general se enfrentan a numerosas condiciones laborales desafiantes, como la falta de protección social y de poder de negociación. Los trabajadores refugiados, en particular, se enfrentan a dificultades aún mayores, como temores considerables relacionados con el envío de información privada en línea que podría ponerlos en riesgo.

Oportunidades

A pesar de estos desafíos, la economía de microempleos presenta algunas oportunidades para los programas de medios de subsistencia. Una participación temprana en esta economía en expansión ofrece una oportunidad para comprender sus implicaciones positivas y negativas (para los trabajadores de este tipo y el mercado laboral de manera más amplia), y para abordarlas de forma proactiva mientras haya tiempo de moldear estas tecnologías y sus impactos.

Si bien es posible que la economía de microempleos sea, en cierto modo, un poco diferente a otras formas de trabajo causal e informal disponibles para los refugiados, los trabajadores de microempleos al parecer valoran algunas de las características de las aplicaciones de las plataformas, como el registro independiente de horas trabajadas, lo que reduce el riesgo de robos de salario y facilita el pago puntual tras la finalización de una tarea[iv]. La economía de microempleos también permite a los refugiados realizar trabajos en plataformas digitales, que no están vinculados a una ubicación particular. Esto podría presentar nuevas oportunidades económicas para los trabajadores adecuadamente cualificados y equipados, aunque representa desafíos en torno a la gobernanza y la precariedad de dicho trabajo.

La economía de microempleos también tiene el potencial de ayudar a superar los obstáculos que limitan la movilidad —y por lo tanto, la participación— de las refugiadas sirias en la fuerza de trabajo. Algunos participantes del grupo focal de la investigación informaron cómo el trabajo en el hogar podría generar oportunidades para los medios de subsistencia de las mujeres. Además, el trabajo bajo demanda podría ampliar las posibilidades de participación en sectores en los que estas mujeres puede que ya estén capacitadas, como en el caso de servicios de comidas o sastrería.

Espacios para programas de medios de vida en la economía de microempleos

Consideramos que existe un fundamento para que los programas de medios de subsistencia en Jordania incluyan oportunidades en la economía de microempleos, si se las integra junto con medidas de protección sólidas y otras opciones de empleo. Los espacios potenciales para este apoyo a los medios de vida incluyen los siguientes:

Dialogar con el Gobierno: dada la falta de claridad en torno a la aplicación y el cumplimiento de la normativa laboral actual en relación con la economía de microempleos, quienes contratan estos servicios deben involucrarse con las implicaciones legales y los riesgos potenciales que conlleva apoyar el trabajo de microempleos. Un enfoque podría ser entablar un diálogo con el Gobierno jordano para aclarar qué tipo de participación está dispuesto a permitir el Gobierno. Al mismo tiempo, sería valioso llevar a cabo varias actividades de defensa, como solicitar un diálogo social dirigido por el Gobierno sobre las oportunidades y las condiciones en la economía de microempleos, y sobre políticas para impulsar la inclusión digital y permitir la libertad de asociación.

Apoyar la participación de los refugiados a la hora de explorar el trabajo de microempleos: las personas que contratan estos servicios deben controlar las políticas relacionadas con la participación de los refugiados en el trabajo de microempleos. Deben proporcionar información oportuna y permanente a los refugiados que busquen o que estén involucrados en el trabajo de microempleos sobre la normativa pertinente y las oportunidades y los riesgos asociados, así como apoyo específico, como alfabetización digital y asesoramiento jurídico. Considerando los desafíos que implica el trabajo de microempleos, este apoyo debe incluir la creación de competencias transferibles que permitan a los refugiados buscar oportunidades económicas alternativas si así lo desean.

Fomentar la participación responsable de las empresas: es posible que las personas que contratan estos servicios estén bien posicionadas para alentar a las empresas a prestar especial atención a las preocupaciones de los trabajadores, incluidas las cuestiones relativas a la privacidad. Además, estas personas podrían iniciar conexiones con las empresas de trabajo digitales que operan siguiendo un modelo más ético e inclusivo para explorar su interés en trabajar con comunidades vulnerables, como las refugiadas sirias. Un aspecto central de esto debe ser garantizar que las empresas consideren las necesidades específicas de estos grupos (por ejemplo, la necesidad de una alfabetización digital sólida) y que el trabajo que ofrezcan sea digno y deseable.

Facilitar la asociación entre refugiados: incluso en contextos en los que la asociación entre refugiados esté prohibida, a los refugiados por lo general se les permite reunirse para recibir capacitación por parte de organizaciones no gubernamentales. Esto podría proporcionar una muy buena oportunidad para vincularse con grupos (registrados) de mujeres a fin de capacitar y apoyar a las mujeres, y de permitirles desarrollar acciones colectivas en diferentes áreas de sus vidas, incluido el desarrollo de economías de escala en pequeñas empresas[v]. Las personas que contratan estos servicios también podrían facilitar vínculos entre los refugiados que participan en el trabajo de microempleos y los sindicatos. Esto aumentaría el nivel de sensibilización de los sindicatos con respecto a las experiencias de los trabajadores a medida que surge la economía de microempleos, para sí poder ampliar las voces de los trabajadores y defenderlos en su nombre.

Explorar modelos cooperativos: en un precedente reciente, el Gobierno jordano permitió que cooperativas agrícolas solicitaran permisos de trabajo para refugiados, desempeñándose como sus “empleadores” y entregándoles la documentación correspondiente. Estas cooperativas también apoyaron al Ministerio de Trabajo mediante la provisión de información a los refugiados sobre el proceso para obtener un permiso de trabajo, y sus derechos y privilegios según las leyes laborales. El desarrollo de plataformas basadas en modelos cooperativos con cooperativas existentes que incluyen a las mujeres en Jordania y a los líderes de empresas tecnológicas podría proporcionar una oportunidad para aprovechar la tecnología digital y así ampliar el acceso de los trabajadores al empleo remunerado y los mercados, al tiempo que se minimizan algunos de los desafíos que afrontan los trabajadores en los modelos de la economía de microempleos.

Por último, recomendamos que las personas que contratan un servicio de este tipo apoyen la recopilación de evidencia sobre las experiencias del trabajo de microempleos para informar a los programas (para apoyar el empoderamiento económico de las mujeres) y a la defensa (para concienciar sobre las experiencias y las necesidades de los trabajadores). Consideradas en conjunto, estas medidas podrían ayudar a aumentar la capacidad individual de los trabajadores para participar dentro de la economía de microempleos y, fundamentalmente, mejorar sus condiciones laborales.

 

Abigail Hunt a.hunt@odi.org.uk

Investigadora adjunta

 

Emma Samman e.samman@odi.org.uk

Investigadora asociada

 

Dina Mansour-Ille d.mansour-ille@odi.org.uk

Funcionaria de investigación sénior

 

Instituto de Desarrollo de Ultramar https://www.odi.org/

 

Henrieke Max Henrieke.Max@rescue-uk.org

Integrante del programa Carlo Schmid y oficial de Políticas – Programas Económicos, Comité Internacional de Rescate www.rescue-uk.org

 

[i] Hunt A, Samman E y Mansour-Ille D (2017) “Syrian women refugees: opportunity in the gig economy?”, Instituto de Desarrollo de Ultramar www.odi.org/syrian-refugees-jordan-gig-economy

[ii] Las autoras agradecen a Kimberly Behrman, Sawsan Issa, Daphne Jayasinghe, Ghadeer Al Majali, Barri Shorey y Elizabeth Stuart sus contribuciones en este artículo.

[iii] Según cálculos (realizados por las autoras) de datos de la OIT y Codagnone C, Abadie F y Biagi F (2016) “The Future of Work in the Sharing Economy: Market Efficiency and Equitable Opportunities or Unfair Precarisation?”, JRC Science for Policy Report EUR 27913, Instituto de Prospectiva Tecnológica http://publications.jrc.ec.europa.eu/repository/bitstream/JRC101280/jrc101280.pdf

[iv] Hunt A y Machingura F (2016) “A good gig? The rise of on-demand domestic work”, ODI www.odi.org/publications/10658-good-gig-rise-demand-domestic-work

[v] Ritchie H A (2017) “Towards inclusion and integration? Syrian refugee women’s fragile new livelihoods in Jordan”, documento informativo del Consorcio de Investigación de Medios de Subsistencia Seguros (SLRC) https://securelivelihoods.org/wp-content/uploads/Towards-inclusion-and-integration_Syrian-refugee-womens-fragile-new-livelihoods-in-Jordan.pdf

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