Comprender el riesgo de las interacciones entre los seres humanos y los animales

Es necesario que exista una mejor comprensión no solo de la importancia de los animales en las vidas de las personas desplazadas, sino también de los riesgos que pueden suponer las interacciones entre los seres humanos y los animales, y cuál es la mejor manera de atenuar estos riesgos.

Los animales en los campamentos de refugiados pueden mejorar la salud y el bienestar de las personas. Son una fuente de alimento y una especie de producto que se puede vender o intercambiar, o conservarse como una inversión. Los animales también pueden ser una fuente de bienestar psicológico[i], pueden ayudar a los refugiados a preservar su identidad cultural de una manera potencial y pueden servir como indicador de la vida normal. Por ejemplo, los refugiados sirios que residen en campamentos en Jordania están preparados para gastar una parte substancial de sus ingresos mensuales en un ave cantora porque este pájaro —en la cultura siria— es lo que hace que una vivienda se convierta en un hogar. Sin embargo, la proximidad entre los animales y los seres humanos puede ser una fuente de riesgo, y la comprensión de los riesgos que representan los animales dentro de los campamentos de refugiados por lo general es escasa.

Un modelo de salud pública emitido en 1991 por Dahlgren y Whitehead ofrece un enfoque para identificar las posibles fuentes de peligros asociados con los animales en los campamentos de refugiados[ii]. El modelo muestra cómo se producen las desigualdades sanitarias por medio de una combinación de factores culturales, políticos, ambientales y sociales, así como por las características de las personas. Estos factores influyen en los riesgos a los que se expone una persona que está en contacto con animales, y también cómo experimenta una enfermedad y su capacidad para acceder a los recursos necesarios para recuperarse.

Entorno político/organizativo: en el nivel más amplio de este panorama se encuentra el clima político internacional y nacional —las guerras y los enfrentamientos que provocan el desplazamiento mundial de personas y sus animales (incluidos los puntos que determinan qué personas se desplazan y dónde se construyen los campamentos)— y las políticas de las organizaciones que administran y apoyan a los campamentos. Todos estos aspectos tendrán un impacto en la salud humana y animal, y la eficacia del manejo de las interacciones entre los seres humanos y los animales dependerá de los organismos establecidos en el lugar y del grado de conocimiento que tengan en esa zona. Por ejemplo, la vacunación como medida individual no será suficiente para prevenir por completo brotes de enfermedades entre los rebaños (ya que el éxito de un programa de vacunación también depende de aspectos como la cobertura y los tiempos del programa de vacunación), pero puede reducir los riesgos.

Entorno físico: el entorno a través del cual viajan las personas y el establecimiento del campamento en sí pueden contribuir a la carga del riesgo. Por ejemplo, los campamentos para refugiados afganos establecidos a principios de 1990 en la frontera occidental de Pakistán estaban ubicados en terrenos marginales anegados, lo que propiciaba la transmisión de la malaria. Debido a que Afganistán había desarrollado un exitoso programa de control de la malaria antes de la guerra de Afganistán, los refugiados que llegaban a Pakistán no poseían ninguna inmunidad contra la enfermedad. Las familias que llegaron con sus animales, y los campamentos con más ganado, experimentaron una mayor prevalencia de la malaria, ya que el ganado representaba una fuente de sangre de fácil acceso para los mosquitos, lo que hizo que la población de este tipo de insectos aumentara[iii]. En términos más generales, es posible que los animales que huyen con sus propietarios estén expuestos a nuevas enfermedades contra las que no poseen inmunidad o que porten enfermedades a las que las poblaciones de animales locales sean susceptibles.

El entorno construido también puede tener impacto en el nivel de riesgo de las interacciones entre los seres humanos y los animales. La presencia de animales no suele contemplarse en el diseño de los campamentos de refugiados. En el campamento de refugiados Zaatari en Jordania, por ejemplo, las personas desarrollaron sus propias maneras de albergar a sus aves de corral, a menudo mediante la transformación de las instalaciones destinadas a los humanos. La falta de espacios adecuados y asignados para los animales puede dar lugar condiciones sanitarias deficientes, lo que aumenta el riesgo de enfermedades de la población animal y la transmisión de ciertas enfermedades a las personas.

Entorno social: los factores sociales determinan la exposición de una persona a los riesgos. Por ejemplo, la cultura, la tradición y la religión influyen en cómo se sacrifican los animales y quién lo hace, y cómo se prepara y consume la carne. A su vez, esto podría alterar el riesgo de una serie de enfermedades infecciosas y el riesgo de lesiones físicas relacionadas con la manipulación de animales.

Las actitudes y las creencias sobre prácticas relacionadas con los animales, como la percepción de la eficacia de la vacunación, también se ven influenciadas por la familia y la comunidad inmediata, y podrían determinar cómo es de probable que una persona participe en comportamientos que podrían reducir los riesgos. Además, es posible que una persona necesite depender de sus redes sociales (por cuestiones de finanzas, información, contactos, etc.) para tener acceso a recursos —por ejemplo, atención veterinaria— que podrían ayudar a reducir los riesgos. Por lo tanto, es posible que las personas que vivan en un campamento con parientes puedan acceder a ayuda de forma más sencilla que alguien que vive aislado o que llegó hace poco. El apoyo social también podría reducir el impacto de la pérdida de un animal y mejorar la recuperación de una lesión o enfermedad causada por animales.

Características individuales: es posible que el estrés relacionado con la evacuación y el entorno del campamento comprometan la inmunidad de los animales y las personas. En períodos prolongados de estrés, los seres humanos y los animales pueden ser más susceptibles a ciertas enfermedades transmitidas por el ganado (como la brucelosis o la tuberculosis) que en circunstancias normales no representan el mismo riesgo. El perfil de riesgo depende de la variedad de animales que se alojen en el campamento; por ejemplo, en los lugares en los que conviven perros y ganado en proximidad unos de otros y cerca de los seres humanos, es posible que ciertos tipos de parásitos se conviertan en un riesgo para las personas. La presencia de vacas suma el riesgo de lesiones causadas por aplastamiento o golpes, y los perros pueden morder. El temperamento, la especie/raza y el grado de habituación a ser manipulado de cada animal también contribuirán al riesgo suponga este animal. Mientras tanto, es probable que el género, la edad, la personalidad, el estado de salud, etc. de una persona modifiquen su nivel de riesgo. Por ejemplo, en muchas culturas, es más probable que las mujeres y las niñas cuiden de rumiantes pequeños (como ovejas y cabras) y de aves de corral, mientras que los hombres suelen cuidar del ganado.

 

El modelo descrito más arriba podría utilizarse para esquematizar sistemáticamente los riesgos (y las ventajas) de las interacciones entre los seres humanos y los animales en el contexto de la migración forzada y para determinar cómo se podrían atenuar estos riesgos, ya sea en la toma de decisiones sobre la ubicación de los campamentos, en el diseño, la construcción y la administración de los campamentos, o a nivel individual. Si bien existen políticas sobre cómo evaluar dicho riesgo, las Normas y Directrices para Intervenciones Ganaderas en Emergencias (LEGS, por sus siglas en inglés) ofrecen directrices, listas de verificación y “árboles de decisión” integrales relacionados con la protección del ganado durante las diferentes etapas de una respuesta de emergencia[iv]. ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, también desarrolló un manual sobre la cría de ganado que cubre áreas similares, que, una vez más, se centra en el ganado y las aves de corral[v]. Las normas de planificación de campamentos de ACNUR no ofrecen directrices explícitas para la disposición de espacio para los animales, pero sugieren que los sitios previstos a) eviten las áreas en las que el entorno pueda aumentar el riesgo de enfermedades de transmisión animal, como la malaria y b) proporcionen un espacio para los cultivos a pequeña escala[vi].

La vigilancia de los animales que viven dentro de los campamentos de refugiados y en sus inmediaciones es el primer paso en la gestión de riesgos. Las evaluaciones de recuento y de salud para los animales podrían incluir profesionales veterinarios locales, organizaciones veterinarias no gubernamentales internacionales y comunidades locales que críen animales y que estén capacitadas en la detección de enfermedades. Si bien la evaluación de los riesgos de la presencia de ganado es fundamental, los modelos deben incluir la identificación de riesgos en interacciones con otros animales que también vivan en los campamentos (como perros, gatos o aves que habiten en las inmediaciones). En términos más generales, la participación de profesionales veterinarios en la planificación, el establecimiento y la administración de asentamientos de refugiados podría ayudar con la determinación de necesidades básicas y la coordinación de respuestas locales, que pueden incluir educación y la provisión de alimentos, agua, alojamiento y asistencia médica básica para los animales.

Sara Owczarczak-Garstecka owczarcz@liverpool.ac.uk

Doctoranda, Epidemiología y Salud Comunitaria e Instituto de Riesgo e Incertidumbre, Universidad de Liverpool www.liverpool.ac.uk/risk-and-uncertainty

 

[i] Wells D L (2009) ‘The Effects of Animals on Human Health and Well-Being’, Journal of Social Issues, 65 (3) https://doi.org/10.1111/j.1540-4560.2009.01612.x

[ii] Dahlgren G y Whitehead M (1991) ‘Policies and strategies to promote social equity in health’, Instituto para el Estudio del Futuro www.researchgate.net/profile/Goeran_Dahlgren/publication/5095964

[iii] Rowland M y Nosten F (2001) ‘Malaria epidemiology and control in refugee camps and complex emergencies’, Annals of Tropical Medicine and Parasitology. 95 (8)

http://medbox-stage.uscreen.net/preview/5255da91-41ec-4d41-bd74-15880e695ecc/doc.pdf

[iv] Normas y Directrices para Intervenciones Ganaderas en Emergencias www.livestock-emergency.net/es/

[v] ACNUR (2005) Livestock-Keeping and Animal Husbandry in Refugee and Returnee Situations www.unhcr.org/uk/protection/environment/4385e3432/practical-handbook-improved-management-livestock-keeping-animal-husbandry

[vi] Normas de planificación de campamentos de ACNUR (asentamientos planificados) https://emergency.unhcr.org/entry/115940/camp-planning-standards-planned-settlements

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