El nuevo mundo del trabajo y la necesidad de un empoderamiento digital

Por lo general, se suelen hacer referencias a la alfabetización digital de los migrantes forzados, incluyendo la utilización de sus teléfonos inteligentes para organizar viajes o comunicarse una vez que llegan a sus destinos. Sin embargo, otras competencias digitales, como las relacionadas con el lugar de trabajo, son muy importantes para apoyar su integración.

En líneas generales, el término “brecha digital” se refiere a las distancias que se generan en la sociedad a partir del acceso a la tecnología y su utilización[1]. Se lo suele describir como un concepto de dos partes: una brecha basada en el acceso a la tecnología y otra basada en las competencias y la utilización. En la mayoría de las economías desarrolladas, la brecha relativa al acceso está disminuyendo a causa de un crecimiento general en el acceso a Internet. En la Unión Europea, por ejemplo, el acceso a Internet de las familias es de aproximadamente el 85 %. Sin embargo, el sector académico sostiene que la brecha de competencias y de utilización es mucho más relevante que la brecha de acceso.

Las competencias digitales se desglosan en cinco tipos: operativas (poder utilizar una computadora), móviles (poder utilizar un dispositivo móvil), navegación de la información (ser capaz de encontrar e interpretar información relevante), sociales (compartir información y formar amistades) y creativas (crear contenido en línea)[2].

Aunque tradicionalmente el uso de la tecnología se relaciona con las competencias operativas, la participación exitosa en la sociedad depende mucho más de las competencias de navegación de la información, las competencias sociales y las competencias creativas. Por ejemplo, poder encontrar los servicios financieros más apropiados depende en gran medida de la capacidad de uno para formular las consultas adecuadas, y filtrar y clasificar la información en línea. Es posible que quienes llegan a los países de destino, que pueden traer con ellos competencias operativas bien desarrolladas y dispositivos, carezcan de las competencias digitales más importantes para la inclusión social.

Por lo general, las competencias digitales se corresponden cada vez más correlacionadas con el nivel de educación de las personas (en lugar de relacionarse, por ejemplo, con la edad y el género), lo que sugiere que la brecha digital persistirá. En la práctica, esto significa que una parte considerable de la población carece de las competencias para utilizar Internet con éxito, a pesar de tener acceso a la red. Los migrantes forzados que ingresan al país con una condición socioeconómica baja —y, por consiguiente, un nivel bajo de competencias digitales— pueden, por lo tanto, acabar en un círculo vicioso de competencias digitales escasas y exclusión.

Con la rápida evolución del lugar de trabajo, poseer competencias digitales se convierte en una parte cada vez más integral de todas las industrias. Asimismo, a medida que el lugar de trabajo evoluciona, también lo hacen los requisitos que les exigen a los empleados que se mantengan actualizados con los avances tecnológicos más relevantes. Dado que la educación también recibe cada vez más impulso de la tecnología, cada vez más se pide a los trabajadores que utilicen las tecnologías para actualizarse. Además, los usuarios requieren de competencias digitales para beneficiarse de las numerosas ofertas de servicios digitales y las relaciones de servicios de entidades privadas (relacionadas, por ejemplo, con servicios de alojamiento, de comunicación y legales). Estas habilidades digitales necesarias para que los ciudadanos puedan participar en dichas sociedades también son necesarias para los migrantes forzados.

Los refugiados son, por definición, personas que asumen más riesgos y que tienden a trasladarse más que los residentes, lo que puede hacer que se adapten con mayor facilidad a estos cambios del mercado laboral. Sin embargo, quienes llegan al país de destino deben lograr hacer visibles sus competencias, hacer que las reconozcan y evitar acabar en una versión digital del equilibrio relativo a los empleos poco calificados y de bajos salarios que afecta a muchas economías desarrolladas y emergentes por igual.

Algo más que presionar botones

Es muy posible que se siga digitalizando la prestación de asistencia humanitaria a los migrantes forzados y la regulación del sistema de protección. Sin embargo, además de esta asistencia humanitaria, los migrantes forzados necesitan un empoderamiento digital. Las herramientas digitales pueden mejorar la vida de los migrantes forzados, mientras que los cambios en los mercados laborales crean oportunidades para que las personas motivadas y capacitadas se inserten en sus nuevas sociedades. No obstante, las competencias digitales implican mucho más que presionar botones y saber cómo utilizar un dispositivo móvil; en particular, se suelen dejar de lado las habilidades esenciales para encontrar, comprender y utilizar la información en línea. Los migrantes forzados menos calificados, o aquellos cuyos viajes prolongados tuvieron un impacto negativo en su acceso a la educación superior, están en peligro de quedar en el camino. Por consiguiente, los programas de inclusión para migrantes deben considerar la posibilidad de centrarse en la capacitación relativa a las competencias digitales.

Miguel Peromingo Miguel.peromingo@gmail.com
Consultor y escritor

Willem Pieterson willem@pieterson.com
Cofundador de Center for eGovernment Studies

https://cfes.bms.utwente.nl/

 

[1] Van Dijk J A G M (2005) The Deepening Divide: Inequality in the information society SAGE

[2] Van Deursen A J A M, Helsper E J y Eynon R (2016) ‘Development and validation of the internet Skills Scale (ISS)’ Information, Communication and Society 19 (6) págs. 804-823. http://eprints.lse.ac.uk/64485/

 

 

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