Los Senderos de Lágrimas: aumentando la concienciación sobre el desplazamiento

Los Senderos de Lágrimas han surgido para llamar la atención y dar legitimidad a los múltiples éxodos en busca de la ecuanimidad y la justicia, con la esperanza de crear una comunidad de apoyo lo suficientemente fuerte como para rectificar una injusticia pasada o prevenir una futura.

Hace veinticinco años el Gobierno Federal de los Estados Unidos acordó establecer el “Tail of Tears National Historic Trail”, es decir, el sendero histórico nacional del Sendero de Lágrimas que conmemora la migración forzada de miles de nativos americanos del sudeste de Estados Unidos al “territorio indio” del oeste del río Misisipi a principios del siglo XIX. El sendero también promueve la concienciación pública sobre la mayor historia de desahucio y desplazamiento de indios americanos provocado por el Gobierno de Estados Unidos y el gran número de colonos americanos de origen europeo que se trasladaron al oeste.

El sendero, que enlaza más de 1.300 kilómetros de carreteras de hormigón y asfalto, sigue la ruta por tierra que tomaron la mayoría de los indios cherokee que fueron víctimas de la migración. El nombre –“Trail of Tears” (Sendero de Lágrimas)– ha trascendido más allá del acontecimiento histórico y su contexto americano para convertirse en una metáfora empleada por los medios de comunicación locales e internacionales y por las ONG para representar los casos actuales de desplazamiento. La representación de esta compleja herencia posee el potencial de influir en la gente para que la vea reflejada en su propio sentimiento pertenencia a un lugar y en su relación con el pasado. Ambas cosas pueden promover la concienciación en aquellas regiones del mundo que están a punto de sufrir la misma apremiante situación.

Varios países están empezando a asumir la obligación moral de descubrir y preservar los escenarios de las migraciones forzadas, asumiéndolos como gestos de reconciliación, lugares de aprendizaje y santuarios de la memoria. Algunos han nominado determinados escenarios para que sean nombrados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, después de que esta entidad haya reconocido la relevancia de preservar escenarios históricos de desplazamiento.

En 2010 la UNESCO nombró Patrimonio de la Humanidad a las colonias penales del archipiélago australiano, que se utilizaron como prisiones para convictos, porque representan un momento de la historia de la humanidad que silenció a decenas de miles de hombres, mujeres y niños. Y el patrimonio de la Ruta del Esclavo Africano se ha convertido en centro de conservación histórica para países como Senegal, Kenia y Malaui, que han nominado varios escenarios de desplazamiento para que opten a ser nombrados Patrimonio de la Humanidad, incluidas casas de subasta, prisiones militares, puertos, canales y plantaciones construidas entre los siglos XVI y XIX al servicio principalmente del tráfico de esclavos por el Atlántico.

De los 53.112 kilómetros de senderos históricos nacionales que existen en Estados Unidos, más de 7.000 están dedicados al desahucio y el desplazamiento, y constituyen un recordatorio de la a menudo violenta relación entre los colonos americanos procedentes de Europa y los nativos americanos. Hoy el país alberga a más de dos millones de nativos americanos, sólo un remanente de la población que existía cuando llegaron los primeros europeos.

Huelga decir que conservar escenarios de herencia complicada no es una panacea para prevenir los desplazamientos forzados. Y no resulta una tarea sencilla renombrar y volver a categorizar un espacio público sin oscurecer el sentimiento de pertenencia a un lugar de una familia al señalar una historia de atrocidad en la puerta de su casa. No obstante, se han erigido postes de acero con indicaciones, que son los distintivos más prominentes del Sendero de Lágrimas, para llamar la atención y otorgar legitimidad a los múltiples éxodos por la ecuanimidad y la justicia en Estados Unidos y en todo el mundo, con la esperanza de crear una comunidad de apoyo lo suficiente fuerte como para rectificar una injusticia pasada o prevenir una nueva en el futuro.

 

Ken Whalen whalen.ken@gmail.com es profesor de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Brunei Darussalam.

Dispone de más información sobre el sendero histórico nacional del Sendero de Lágrimas (Trail of Tears National Historic Trail) en www.nps.gov/trte/index.htm

 

 

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