Desobediencia civil cristiana y la detención obligatoria indefinida en Australia

Un nuevo movimiento de activistas cristianos en Australia está utilizando la acción directa radical para desafiar la política de su país sobre la detención obligatoria de niños solicitantes de asilo.

A finales de 2013 el gobierno australiano lanzó la “Operación Fronteras Soberanas”, cesando todo procesamiento de solicitantes de asilo para el reasentamiento en Australia y utilizando polémicamente a la marina para devolver a los barcos antes de que entren en aguas territoriales. Una agresiva campaña publicitaria de estilo militar fue distribuida para informar a los posibles solicitantes de asilo que “De ningún modo” (No Way) serían reasentados en Australia.

En respuesta a esto, un grupo de cristianos se apropió del estilo de fuente y el diseño de la campaña del gobierno y comenzó el movimiento “El amor abre el camino” (Love Makes A Way). Inspirado en el legado de Jesucristo, Martin Luther King Jr. y Gandhi, y obligado a tomar medidas por los más de 700 niños solicitantes de asilo en detención indefinida[1], el movimiento busca dramatizar el tema a través de la acción directa no violenta y la desobediencia civil.

Sus acciones toman la forma de “sentadas” de vigilias de oración dentro de las oficinas de los políticos, como el Primer Ministro y el Ministro de Inmigración y Protección de Fronteras. Pequeños grupos de líderes religiosos de diferentes tradiciones entran y ocupan la oficina de un político para realizar oraciones litúrgicas por los solicitantes de asilo y cantar himnos, negándose a salir hasta recibir un compromiso o un plazo para la liberación de todos los niños detenidos.

Entre marzo y noviembre de 2014, 112 líderes religiosos, incluyendo a 41 miembros del clero, cuatro monjas y un rabino judío ocuparon las oficinas de doce miembros del Parlamento en Sydney, Melbourne, Perth, Adelaida, Brisbane, Launceston y Camberra. 95 personas fueron arrestadas y 25 debían comparecer ante un tribunal por violación de propiedad privada, pero los casos fueron posteriormente sobreseídos por los magistrados. El movimiento capitaliza estos dramáticos acontecimientos mediante el uso inteligente de las redes sociales, en particular mediante el tuiteo en vivo de las sentadas y los arrestos, y el carácter religioso del movimiento sin duda ha contribuido a su creciente popularidad en muchos sentidos.

En primer lugar, Love Makes A Way ha podido desmitificar el interminable debate político en Australia sobre cómo lidiar con los solicitantes de asilo, reduciendo el argumento al principio moral básico de que es errado detener a los niños indefinidamente. Lo plantean como una injusticia tan intolerable que, como cristianos, están llamados a la acción por el “refugiado Jesús” que siendo infante tuvo que huir de la persecución del rey Herodes[2]. El argumento se plantea de esta forma para persuadir a otros cristianos a cambiar sus puntos de vista sobre los solicitantes de asilo o a unirse al movimiento.

En segundo lugar, la estructura dinámica y descentralizada del movimiento nació de las preexistentes redes de iglesias y esto ha significado que las acciones de protesta se pueden comenzar rápidamente y en todo el país.

En tercer lugar, el movimiento apela al sentido de unidad, cuando los líderes afirman que las iglesias australianas están hablando con “una sola voz” sobre el tema. En realidad esto no es estrictamente cierto, pero el movimiento tiene éxito por haber involucrado al mayor número de confesiones eclesiásticas posible –de las liberales a las conservadoras– dando la sensación de que hay grandes instituciones que los respaldan.

Por último, la palabra amor está dirigida como una forma de influencia moral para convocar a los políticos que profesan ser cristianos. El amor raramente se plantea en las discusiones sobre solicitantes de asilo, pero cualquier persona con los conocimientos más básicos del Nuevo Testamento estaría familiarizada con su reiterado mandato de “amar al prójimo”. Los activistas de Love Makes A Way dicen que su objetivo es invitar a los políticos de una manera más compasiva y amorosa, y este etos hace que su influencia sea poderosa.

Sin signos de desaceleración, Love Makes A Way ha demostrado que todavía queda espacio para que nosotros, como ciudadanos del mundo, emprendamos acciones prácticas después de que se haya eludido el derecho internacional, las cartas y peticiones hayan sido rechazadas y las protestas callejeras hayan sido ignoradas. Es evidente que hay un impulso cada vez mayor de personas radicalmente comprometidos con el verdadero significado de amar al prójimo.

 

Marcus Campbell mcam2375@uni.sydney.edu.au es estudiante de una Maestría en Investigación en la Universidad de Sydney. www.sydney.edu.au

 


[1] Ver RMF No. 44 sobre Detención, alternativas a la detención, y deportación, www.fmreview.org/es/detencion

 

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