Principios y proselitismo: buenas prácticas en Etiopía

Las organizaciones confesionales deben asegurarse de que cuando dan asistencia humanitaria básica no explotan la vulnerabilidad de las personas mediante prácticas proselitistas, ya sea de manera abierta o encubierta. 

Tanto las agencias humanitarias que han firmado el Código de Conducta del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y la Media Luna Roja como las ONG de ayuda en casos de desastre se han comprometido a no utilizar la respuesta humanitaria con fines políticos o religiosos[1]. Sin embargo, la realidad es que algunas organizaciones confesionales emplean prácticas proselitistas en un contexto de provisión de ayuda, ya sea mediante actividades como la oración, el estudio de las escrituras o la distribución y exhibición de material y símbolos religiosos. Dichas prácticas erosionan gravemente las contribuciones de las organizaciones confesionales en la protección y el apoyo a los refugiados. Un informe del Consejo Mundial de Iglesias realizado en 1961 definió el proselitismo como una corrupción del testimonio Cristiano: “El testimonio se corrompe cuando se emplea el embaucamiento, los sobornos, la presión indebida o la intimidación, de forma sutil o abierta, con el fin de provocar la conversión”. Ese mismo año, diversas Iglesias Ortodoxas que llevaban mucho tiempo en contra del proselitismo se unieron al Consejo Mundial de Iglesias.

La Iglesia Ortodoxa etíope Tewahedo dirige un programa de ayuda a los refugiados a través de su Comisión de Desarrollo y Ayuda entre Iglesias en el Departamento de Asuntos de los Refugiados y Retornados (DICAC-RRAD, por sus siglas en inglés).[2] Los refugiados ayudados por este organismo proceden principalmente de Somalia, Eritrea, Sudán del Sur, Sudán, la República Democrática del Congo y Yemen. En febrero de 2014, alrededor de 2.000 refugiados que se encontraban en campos recibían educación secundaria gracias a la DICAC-RRAD y unos 2.500 refugiados urbanos dependían de sus departamentos de sanidad, educación y dinero de subsistencia. De acuerdo con el largo historial de oposición al proselitismo por parte de las Iglesias Ortodoxas, el programa de ayuda a los refugiados de la Iglesia Ortodoxa etíope adopta una postura firme contra esta práctica.

Aunque la página web de la DICAC-RRAD contiene referencias a fuentes bíblicas para su compromiso a ayudar a los refugiados “que yo haya observado, no aparecen frases religiosas ni símbolos o iconos aparte del sello de la organización, que contiene una cruz”, dice un refugiado somalí encuestado por el autor. Esta práctica es importante para mantener separada la espiritualidad y el humanitarismo. Sin embargo, resulta esencial ser consciente de que hasta un símbolo como una cruz en el “sello” de una organización podría ser tomado por una cuestión delicada o como algo que está promoviendo una fe por parte de gente con diferentes raíces religiosas. Cabe destacar que no existen símbolos religiosos, iconos o referencias en la oficina central de la DICAC-RRAD ni en las escuelas de los campos de refugiados.

Cuando se le pregunta sobre si el personal de la DICAC-RRAD se ha acercado alguna vez a los refugiados para hablarles de religión, Deng Gach, un refugiado procedente de Sudán del Sur, afirma que: “Sí, nos dicen que nos apoyemos con fuerza en nuestra propia religión para poder resistir todas las cosas malas por las que hemos pasado”. En este sentido, la DICAD-RRAD refuerza la fe como vía para lidiar con los traumas y el sufrimiento sin decirles “mi fe es el mejor camino”.

Aunque la educación es un entorno propicio para que se den prácticas proselitistas, las escuelas dirigidas por la DICAC-RRAD siguen el plan de estudios laico del Gobierno y no se imparten asignaturas religiosas adicionales, muy diferente de lo que ocurre con las escuelas de educación primaria y secundaria gestionadas por la Iglesia para la población autóctona, es decir, por las escuelas que no han sido creadas con fines humanitarios. Proporcionar servicios de asistencia sanitaria a los refugiados que están enfermos o afligidos también podría permitir a los voluntarios aprovechar la oportunidad para evangelizar. La DICAC-RRAD admite a voluntarios (entre ellos refugiados) de cualquier filiación religiosa o de ninguna, y les orienta acerca de lo que es apropiado y lo que no.

A las personas que solicitan trabajo en la DICAC no se les tiene en cuenta si están comprometidos con el cristianismo ni con ninguna otra confesión. Aunque se les hace una pregunta en la entrevista sobre su conocimiento acerca de la Iglesia Ortodoxa de Etiopía/DICAC, no se espera que se adscriban a ella. Por tanto, hay musulmanes y personas de otras confesiones cristianas que trabajan para la DICAC-RRAD, tanto en la sede central como en los campos de refugiados. Aunque no hay gente de otras religiones en los puestos superiores, algo sobre lo que DICAC debería reflexionar.

Supervisión y rendición de cuentas

Para poder establecer una alianza con ACNUR es necesario que DICAC-RRAD se adhiera a los principios humanitarios (incluidos los de no discriminación y no proselitismo) y que se realice un seguimiento al respecto. A los Equipos participativos de evaluación les corresponde la tarea de evaluar de forma periódica la puesta en práctica de la ayuda humanitaria que la organización ofrece. Ahmed Abdella, un refugiado de Eritrea que es miembro de uno de estos equipos, explica lo siguiente: “Se nos elige de forma democrática de manera que representemos a cada nacionalidad presente entre los refugiados y revisamos cada aspecto de la entrega de la ayuda humanitaria. Con respecto a la imposición de la religión, no hemos tenido ningún problema hasta ahora. Si observáramos tales prácticas, podríamos notificárselo a la organización para que lo corrigiera”. Además, un Comité del Centro de Refugiados se reúne cada mes (incluidos tanto los refugiados urbanos como los que viven en los campamentos) para debatir cuestiones que nos preocupan y para gestionar las quejas como corresponda. Además, los refugiados pueden plantear sus quejas a título particular abiertamente en las reuniones o de forma confidencial por escrito o por correo electrónico.

Podría darse el que se llevaran a cabo prácticas proselitistas empleando la ayuda humanitaria como tapadera por el hecho de que la financiación procede de una religión concreta. Aunque una de las razones por las que el DICAC-RRAD no sobrepasa la línea entre el humanitarismo y el proselitismo es asegurarse la financiación de las agencias de las Naciones Unidas, se le debería alabar por diferenciar su trabajo humanitario de sus valores religiosos en el contexto de las personas que huyen de la persecución y buscan protección. Las organizaciones confesionales pueden desempeñar un papel de vital importancia en la protección y el apoyo de las personas desplazadas pero es necesario que se adhieran a los principios humanitarios de no discriminación y no proselitismo. Desobedecer este principio podría acabar llevándoles a la explotación y los abusos.

Zenebe Desta zenedesta@gmail.com se graduó recientemente en el Máster en Cooperación Internacional y Ayuda Humanitaria del Centro de Estudios en Ayuda Humanitaria http://proyectokalu.com

 

 

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