El papel de la religión en la formación de relaciones entre comunidades

La vida espiritual es una prioridad para muchas comunidades afectadas por conflictos, tal vez de forma especial en situaciones de desplazamiento. Los organismos de ayuda rara vez la priorizan a pesar de que pueda resultar primordial para crear y mantener sólidas y productivas relaciones entre las comunidades.

Las cuestiones que giran en torno a la migración, el trato que reciben los migrantes forzados y las relaciones entre las comunidades de acogida y los colectivos de migrantes forzados están profundamente arraigadas a la historia islámica. Desde la perspectiva del islam, las relaciones entre las comunidades se facilitan a través del reconocimiento mutuo sobre la dignidad y el honor que Dios concede a los migrantes forzados por su fortaleza a la hora de escapar de la persecución o de las privaciones, y a sus anfitriones por su espíritu generoso[i]. Un aspecto crucial para mantener esta dignidad reside en garantizar que no se explote ni la vulnerabilidad de los migrantes ni la generosidad de sus anfitriones.

Cuando la primera comunidad de musulmanes de La Meca, incluido el propio profeta Mahoma (que la paz sea con él[ii]), migró a la cercana ciudad de Medina para escapar de la persecución religiosa, el Profeta estableció un sistema único de protección por el que cada una de las familias autóctonas se responsabilizaría de una familia migrante y compartiría con ella sus bienes, su comida, su hogar y su protección tribal[iii]. Dicho sistema facilitó la integración de los migrantes en la sociedad de acogida y les aportó un sentimiento de pertenencia y una fuente de apoyo espiritual, que hizo que se establecieran relaciones sanas y de beneficio mutuo entre los anfitriones y los migrantes.

Aunque existe una rica tradición dentro del islam de acoger a los migrantes, no suele ser invocada normalmente por las organizaciones confesionales musulmanas en su trabajo. Las peticiones de acción y apoyo a los migrantes forzados suelen tender a basarse en las obligaciones islámicas generales de dar limosna, aunque las motivaciones religiosas individuales del personal de Islamic Relief se centran en la necesidad de cuidar de los que son vulnerables en vez de apelar al historial islámico de cuidar a los migrantes.

La creación de relaciones entre las comunidades

La experiencia de Islamic Relief indica que, más que los valores religiosos, es la identidad religiosa la que tiende a desempeñar un papel más destacado en su trabajo con los migrantes y las comunidades de acogida. Nuestro estudio concluye que en muchos casos ‒aunque no en todos‒ Islamic Relief juega con ventaja respecto a las agencias no musulmanas cuando trabaja con las comunidades de desplazados y con las de acogida que sí lo son[iv]. La naturaleza de esta ventaja y sus razones son tan variadas como los contextos en los que operamos; pero a menudo están adscritas a la capacidad de Islamic Relief de establecer una relación de confianza con estas comunidades.

El personal entrevistado en distintas localizaciones comentó que el sentimiento de confianza se basaba en la clara conexión de la agencia con su identidad religiosa, visible a través de su nombre y de su logotipo. Esta identidad se nutre de la sensibilidad hacia las necesidades espirituales y religiosas de la comunidad, como en la entrega de paquetes de alimentos durante celebraciones religiosas islámicas como el Ramadán y el hecho de facilitar el qurbani (la distribución de carne) para la celebración del Eid al-Adha. Los beneficiarios que se encuentran en los campos de personas desplazadas internas de Darfur a Kabul señalan que esto es una prueba de comprensión que se deriva del hecho de compartir una misma religión, mientras que la política de Islamic Relief de contratar a personal autóctono (que por tanto suele pertenecer a la misma comunidad religiosa) sin duda desempeña un papel clave en el respaldo de este sentimiento de identidad religiosa compartida. Aunque la mayoría de las organizaciones no gubernamentales internacionales (ONGI) contratan a personal autóctono, siempre se espera que estas personas dejen de lado las referencias a su religión y se comporten según el pensamiento laico. Esta tendencia se encuentra menos marcada cuando la organización se identifica con la confesión del empleado.

A menudo la vida espiritual no está reconocida por los organismos de ayuda pero constituye una prioridad para muchas comunidades afectadas por conflictos, tal vez de modo especial en situaciones de desplazamiento. Aunque la política de Islamic Relief no se basa específicamente en construir edificios religiosos, a menudo se acercan a nosotros personas con peticiones para que les ayudemos a construir mezquitas y escuelas religiosas, en parte porque nuestra identificación religiosa hace que los beneficiarios se encuentren cómodos para plantearlo. Sin embargo, en el contexto del trabajo con los migrantes forzados, ofrecemos espacios temporales para uso religioso y espiritual a todas las comunidades por igual (tanto musulmanas como no musulmanas). El papel de Islamic Relief en la gestión del campo ha exigido que se reconozca un espacio para el culto y que la educación religiosa sea considerada una necesidad básica en algunos casos, dado que es una prioridad para los propios residentes del campo.

Sin embargo, la “etiqueta” confesional de una ONG también puede constituir más una barrera que un puente. En contextos en los que la identidad religiosa se ha entremezclado con la postura política, la etiqueta de “organización musulmana” ha hecho que sea más complicado establecer vínculos de confianza con las comunidades. Cuando Islamic Relief empezó a trabajar en El-Geneina, en Darfur, al principio se miró a la organización con recelo. Los beneficiarios daban por sentado que, como organización religiosa, Islamic Relief representaba al Gobierno sudanés, y otras ONG sospechaban que estaba relacionada con el Gobierno o con otras milicias locales. En el Campo de Saloum, en Egipto, los refugiados sudaneses procedentes de Darfur también manifestaron su incomodidad por el hecho de estar en un campo gestionado por Islamic Relief dado que sentían que esto podía suponer una barrera para solicitar su entrada en el norte de Europa o en Norteamérica. En los lugares en que existen múltiples facciones organizadas en torno a una identidad religiosa politizada, como en Afganistán o Irak, hay más riesgos para el personal de la ONG musulmana. El personal de Kabul, por ejemplo, manifestó su temor de no poder trabajar en algunas de las zonas más remotas porque su aspecto menos conservador (curiosamente su “falta de barbas”) haría que corrieran el riesgo de ser atacados.

En contextos de migración forzada, la religión siempre ha desempeñado un papel en los patrones de migración. Se ha visto más recientemente en el caso de los refugiados sirios, en especial en el Líbano, donde los sirios son más propensos a trasladarse a un lugar habitado por aquellos que provienen de un contexto religioso similar. Estas conexiones pueden permitir un mayor potencial para la tolerancia y la hospitalidad por parte de las comunidades de acogida para los migrantes que tienen raíces étnicas o religiosas similares y la ayuda podría distribuirse más fácilmente cuando se hace a través de las estructuras religiosas que ya existen. Por otro lado, las reducidas oportunidades que tienen otras comunidades para interactuar pueden exacerbar un sentimiento de división, diferencia y competición. El papel positivo de la identidad religiosa compartida también está mancillado en los lugares en que ha dado lugar a discriminar a otras comunidades. En el Líbano el Gobierno ha restringido el número de familias refugiadas sirias en cualquier asentamiento. Sin embargo, la mayoría de los asentamientos de la región de la Becá albergan a un número significativamente mayor de familias sirias y la opinión popular lo atribuye a que las autoridades estén haciendo la vista gorda en los asentamientos que acogen a refugiados de la misma secta como personas influyentes que son a nivel local.

La laicización del discurso humanitario

El sector humanitario tiene una fuerte preferencia por el laicismo y las organizaciones confesionales a menudo sienten que existe un activo sentimiento antirreligioso dentro del sector internacional. Esto puede verse con claridad, por ejemplo, cuando se retira la financiación o cuando ésta no está disponible en el norte de Mali por temor a que se incumpla la legislación contra el terrorismo. O puede ser sistémica cuando el personal de un proyecto que trabaja por el establecimiento de la paz entre las comunidades con los desplazados internos de Sudán se siente incómodo incluso con la formación o los enfoques islámicos hacia la transformación del conflicto en la propuesta de proyecto. En el Líbano, las cuestiones iniciales al personal y los socios de Islamic Relief acerca de cómo su fe inspiraba su trabajo se encontraron inmediatamente con fuertes declaraciones sobre la importancia de la no discriminación, y cualquier debate sobre la fe se interpretaba primero en términos de riesgo potencial para los principios humanitarios.

El hecho de que la comunidad internacional de ayuda[v] relegue la religión al ámbito “cultural” menoscaba el potencial de entender el papel económico, político y social de la religión y de las comunidades religiosas en contextos de migración forzada, y cómo esto puede tener un impacto positivo en el diseño de la respuesta. Detrás de la preocupación de las agencias humanitarias se encuentra la posible dificultad de las organizaciones confesionales a la hora de separar su papel humanitario del religioso. Esto hace que se puedan denegar importantes servicios religiosos como reconfortar a los enfermos, a las personas traumatizadas o a los que se encuentran en pleno duelo por la muerte de un ser querido. Las instituciones laicas a menudo tienen que lidiar con esto en el Norte Global integrando una capellanía multiconfesional en servicios de vanguardia, con directrices éticas muy desarrolladas y basadas en la práctica. La profesionalización de la provisión de dichos servicios en los entornos para refugiados podría permitir a las agencias laicas y a las organizaciones confesionales abordar el dilema de reconciliar la necesidad de recibir servicios religiosos con la ética humanitaria, mientras se aborda también la necesidad de incluir elementos de asesoramiento religioso en los servicios psicosociales para los migrantes forzados (que, en el caso de cuestiones como el embarazo resultado de una violacion, a menudo resulta esencial para poder pasar página e iniciar una nueva vida).

A causa de esta preferencia resulta complicado medir el papel que desempeña la religión en la formación de relaciones entre las comunidades. Es más fácil medir las actividades realizadas por los líderes religiosos y sus comunidades como distribuidores de ayuda que entender el papel que desempeñan los valores en estas acciones. Históricamente muchas organizaciones confesionales se alinean visiblemente con las prácticas estándar y con los valores internacionales y vacilan sobre si centrarse en sus credenciales religiosas (o podrían sentirse disuadidas a hacerlo) cuando se comunican fuera de sus comunidades. Ésta es una consecuencia directa de las expectativas de los donantes y puede favorecer una “mentalidad dual” dentro de las organizaciones[vi].

¿Valores compartidos o identidad compartida?

Una pregunta más que surge por un examen crítico del papel de la religión es si estas conexiones giran en torno a la etiqueta de identidad o a una interpretación de los valores compartidos. Un examen crítico de la experiencia de Islamic Relief indica que, aunque la religión a menudo sirve de inspiración para los que proporcionan ayuda a los migrantes forzados, en la mayoría de los casos hay poca discusión sobre los valores compartidos.

Nuestra experiencia es que en los lugares en que se evoca una religión común como sistema de valores compartidos puede haber un fuerte impacto. En Darfur, un proyecto de Paz y Resolución de Conflictos de la Comunidad unió a los desplazados internos y a las comunidades de acogida, nómadas y religiosas. Mediante el debate sobre los principios y enseñanzas religiosas, factores como la importancia para el islam de ser buenos vecinos y de tratar bien a los demás se reconocieron como primordiales para restablecer la confianza entre las comunidades. Las conexiones mediante valores ofrecen mayores oportunidades para el cambio de comportamiento: la identidad compartida abre las puertas al diálogo sobre cuestiones delicadas al mismo tiempo que los valores compartidos permiten desafiar las prácticas dañinas desde dentro del marco religioso, lo que ayuda a la gente a aprender más sobre los textos sagrados y el impacto positivo que pueden tener sobre el bienestar de la comunidad.

Conclusión

Está claro que la religión islámica no siempre ha reflejado su profundo potencial para la protección de los migrantes forzados. Los ejemplos de la época del Profeta ofrecen un modelo de práctica en el que a los migrantes enseguida se les ofrece apoyo para permitirles ganarse la vida mediante el trabajo y los emigrados a largo plazo se integran totalmente en la comunidad. Mientras que esto se da en algunos contextos (la política turca de integrar a los refugiados sirios es un ejemplo), no es típico del trato que reciben los migrantes forzados en muchos países de mayoría musulmana en la actualidad. Por poner un ejemplo, los campos de Kabul y Darfur existen desde hace más de diez años por un persistente “estado de emergencia”.

La naturaleza laica de los sectores humanitarios y de desarrollo ha hecho que sea complicado ver el papel que la religión desempeña en el sector, y sólo en los últimos años estamos viendo un renovado interés en cómo la religión puede ser un agente positivo para el cambio, más que centrarnos en la preocupación de que se den casos de proselitismo o que la religión pueda ser un elemento divisor. Como consecuencia, todavía no hemos tenido la oportunidad de examinar por completo los papeles positivos y negativos que la religión puede desempeñar en el sector de la ayuda, y no será posible hacerlo a menos que las organizaciones confesionales y las comunidades religiosas puedan sentirse cómodas a la hora de predicar y promulgar las enseñanzas de su fe en las relaciones con los necesitados.

Sadia Kidwai sadia.Kidwai@irworldwide.org es analista sobre políticas e investigación, Lucy V. Moore lucy.Moore@irworldwide.org es asesora principal sobre políticas, transformación del conflicto y Estados frágiles, y Atallah FitzGibbon atallah.Fitzgibbon@irworldwide.org es gestor de políticas y estrategias, todos ellos en Islamic Relief Worldwide. www.islamic-relief.org

 

Los recursos de Islamic Relief sobre enfoques basados en la fe para las migraciones forzadas y la transformación del conflicto:

Kidwai S. (2014) The Rights of Forced Migrants in Islam [Los derechos de los migrantes forzados en el islam]

http://policy.islamic-relief.com/portfolio/the-rights-of-forced-migrants-in-islam/

El islam goza de una fuerte herencia de protección de los migrantes forzados. Es una tradición que ofrece un sólido y generoso marco para la protección de este colectivo y la provisión de ayuda, que preserva como sagrados el derecho a la dignidad, a la no devolución, a un trato igualitario, a un alojamiento, a cuidados sanitarios, a la reunificación familiar y a la protección de la propiedad privada, entre otros. Este estudio ofrece una perspectiva general de las enseñanzas islámicas relativa a los derechos de los migrantes forzados y constituye una fuente de información para cualquier agencia que tenga que tratar con migrantes forzados musulmanes o con comunidades de acogida musulmanas.

Working in Conflict: A Faith Based Toolkit for Islamic Relief [Trabajar en el conflicto: Herramientas de Islamic Relief basadas en la fe]

http://policy.islamic-relief.com/portfolio/working-in-conflict-a-faith-based-toolkit/

Estas herramientas definen la política de Islamic Relief basada en los principios del islam. Partiendo de esta base y centrándose en las buenas prácticas del sector que trabaja por el establecimiento de la paz, este conjunto de herramientas define los instrumentos y enfoques prácticos para la ayuda y el desarrollo de proyectos en contextos de conflicto y fragilidad. Aunque han sido redactadas por el personal de Islamic Relief, este conjunto de herramientas puede resultar igual de útil para otras agencias que trabajen con comunidades musulmanas que estén experimentando situaciones de conflicto y violencia e incluye una sección introductoria para las agencias no musulmanas que deseen emplear este manual para sus propias actividades.

 



[i] Ver recuadro. Véase también el suplemento de RMF (2012) “Islam, human rights and displacement” [Islam, derechos humanos y desplazamiento] www.fmreview.org/es/derechos-humanos

[ii] “Que la paz sea con él”. Los musulmanes honran a los profetas de Dios diciendo esto cuando se mencionan sus nombres.

[iii] Ramadan, T. (2008) The Messenger: The meanings of the life of Muhammad, [El mensajero: los sentidos de la vida de Mahoma] Penguin Books, London.

[iv] Kirmani N., Ahmed Khan A. y Palmer V. (2009) Does Faith Matter?: An Examination of Islamic Reliefs work with Refugees and Internally Displaced Persons [¿Importa la fe? Examen del trabajo de Islamic Relief con refugiados y personas desplazadas internas], Islamic Relief Worldwide, Reino Unido. http://tinyurl.com/IslamicRelief-and-refugees

[v] Véase, por ejemplo, Informe Mundial sobre Desastres 2014: Cultura y Riesgos, Federación Internacional de la Cruz Roja y la Media Luna Roja. http://tinyurl.com/WorldDisastersReport2014

[vi] Véase por ejemplo, James R. (2009) What is Distinctive About FBOs: How European FBOs define and operationalise their faith, [¿Qué distingue a las organizaciones confesionales? Cómo las organizaciones confesionales europeas definen su fe y la hacen operativa], Praxis Paper 22, INTRAC. http://tinyurl.com/JamesFBOs-distinctiveness

 

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