“Acoger al extranjero” y la cooperación de ACNUR con las organizaciones confesionales

Desde su creación en 1950, ACNUR ha colaborado con organizaciones confesionales y líderes de comunidades religiosas para llevar a cabo su labor. Últimamente, ACNUR ha estado analizando más detenidamente el papel de la religión en las respuestas humanitarias. 

En diciembre de 2012, el Diálogo del Alto Comisionado sobre los Desafíos en materia de Protección analizó el tema de la “Fe y la Protección”, reuniendo a más de 400 representantes de organizaciones confesionales, líderes religiosos y otros socios en un debate que se desarrolló en dos jornadas en colaboración con actores religiosos. Éste fue el primer diálogo formal entre múltiples religiones en el que ACNUR participó con el fin de analizar los valores comunes en los que se basa la noción de “protección de los refugiados” en todas las religiones mayoritarias del mundo. También promovió un reconocimiento y entendimiento más profundos del papel de la religión y la espiritualidad en las vidas de aquellos para quienes ACNUR trabaja.

Los participantes en el Diálogo reconocieron además la importancia de las alianzas existentes y potenciales de ACNUR con las organizaciones confesionales. Estas últimas reafirmaron con fuerza los principios claves en los que se basa el trabajo humanitario[i] (es decir, la imparcialidad, la no discriminación, el respeto por las creencias de los demás, la diversidad, el empoderamiento, la igualdad, la humanidad y la protección contra cualquier tipo de condicionamiento) y reconocieron los requisitos para responder en situaciones humanitarias de acuerdo con estos principios.

Al final del evento, el Alto Comisionado António Guterres destacó “las valiosas contribuciones que las organizaciones y las comunidades confesionales hacían para proteger a los refugiados y a los desplazados”. Remarcó varias sugerencias concretas que se deberían seguir y, entre ellas, lanzó una convocatoria al desarrollo de unas directrices sobre “afabetización religiosa” para el personal de ACNUR.

ACNUR y las organizaciones confesionales

ACNUR publicó en julio de 2014 una “nota de alianza” en la que establecía unas amplias directrices sobre cómo alcanzar, trabajar y asociarse con organizaciones confesionales, comunidades religiosas locales y líderes religiosos, y ofrecía ejemplos en los que los actores religiosos habían desempeñado un importante papel a nivel local[ii]. La “nota de alianza” reconoce que las organizaciones confesionales, las comunidades religiosas locales y los líderes religiosos varían en tamaño: desde grupos compuestos por unos pocos creyentes a religiones globales y amplias redes interconfesionales. Estas organizaciones abarcan diversas identidades y motivaciones religiosas, con distintos grados de conocimiento, de predisposición y capacidad para acatar los principios humanitarios.

Los líderes religiosos son influyentes en sus comunidades religiosas y en el conjunto de la comunidad autóctona. A través de ejemplos concretos, la “nota” demuestra que los líderes religiosos se benefician de la confianza y ejercen una autoridad moral sobre los miembros de sus comunidades religiosas locales, además de modelar la opinión pública en otros aspectos de la comunidad e incluso a nivel nacional o internacional. Estos ejemplos se extrajeron de una encuesta realizada por ACNUR en 2013 (con el apoyo de una coalición de organizaciones confesionales) para entender mejor la amplitud de las alianzas existentes entre actores religiosos y ACNUR en todas las fases del ciclo de desplazamiento y refugio. Se analizaron las lecciones aprendidas y se extrajeron buenas prácticas para colaborar con actores religiosos.

 

Ejemplos de buenas prácticas

La “nota de alianza” contiene numerosos ejemplos de buenas prácticas, así como dos publicaciones llamadas Overview of the Survey on Good Practices Examples (Resumen de la encuesta sobre ejemplos de buenas prácticas) y Analysis of the Survey on Good Practices Examples (Análisis de la encuesta sobre ejemplos de buenas prácticas).2

“[...] los líderes de la comunidad musulmana [en Bangui, República Centroafricana] se movilizaron hasta unos 5 kilómetros de distancia del campo de refugiados por la carretera hacia Tirungulu para evitar que [los actores armados no estatales] avanzaran. Este grupo se sentó literalmente en la sucia carretera para evitar que se movieran. Imploraron e invocaron al Sagrado Corán, y le recordaron a los actores armados no estatales sus deberes como musulmanes”.

“[...] organizaciones confesionales [en Myanmar] han actuado como parachoques entre las partes beligerantes y, por tanto, pudieron operar en ambas áreas, incluso durante el punto álgido del conflicto. Debido a la confianza de la que gozaban, fueron buenos defensores de la protección. Presionaron al Gobierno para que asumiera la plena responsabilidad por la educación y los servicios de salud para los desplazados internos del Estado de Kachin. También consiguieron que se liberara a desplazados internos que se encontraban detenidos, ya que podían responder por ellos. Ninguna otra organización internacional u ONG local dispone de un margen de maniobra tan amplio para responder ante una situación de carácter humanitario”.

“La capacidad, el conocimiento y las destrezas de las organizaciones confesionales y de los líderes de comunidades religiosas [en Jijiga, Etiopía] dieron pie a que la oficina trabajara con ellos muy de cerca, dado su potencial para abordar las necesidades de protección de la comunidad de refugiados. [...] Hubo una petición de apoyo de los líderes religiosos por parte del colectivo de mujeres anti mutilación genital femenina en los campos, dado que la comunidad les estaba desafiando [a los líderes] tomando la religión como base”.

 

Retos y oportunidades

ACNUR, como otros organismos de la amplia comunidad humanitaria, está comprometido con la adopción de los principios humanitarios y con garantizar que todas sus actividades se basan en la protección. ACNUR no se alía con nadie que sea contrario a dichos principios y, en especial, su apoyo no puede emplearse para el proselitismo o para imponer condiciones sobre el reparto de la ayuda que sean contrarias a los principios humanitarios. Por otro lado, hay que reconocer que en ocasiones los actores religiosos han de enfrentarse a prejuicios contra ellos entre el personal ajeno a la comunidad religiosa. Es necesario enfrentarse a los retos de las alianzas desde dos perspectivas para poder superarlos, en especial mediante un cambio de actitud y de un enfoque positivo[iii].

Desde la perspectiva de ACNUR, los retos que presentan mayores complicaciones a la hora de establecer alianzas se presentan cuando los actores religiosos promueven o consienten lo siguiente: el antagonismo hacia o la exclusión de miembros procedentes de otras religiones; el discurso del odio o la incitación a la violencia dirigida hacia individuos o comunidades de otra religión; el proselitismo y la presión para que se conviertan como condición previa para recibir un apoyo constante; los matrimonios a edades tempranas u otras prácticas tradicionales perniciosas; los estereotipos sexuales y la desconsideración hacia los derechos específicos de las mujeres, los niños y las niñas, y hacia las vulnerabilidades en contextos en los que la violencia sexual y de género y los mecanismos negativos de resolución de conflictos están extendidos; la estigmatización y la discriminación en torno al VIH/SIDA; y la estigmatización y discriminación contra las personas y colectivos de lesbianas, gais, bisexuales, transgénero e intersexuales (LGBTI). Además, las comunidades religiosas locales podrían no estar familiarizadas con los procesos y procedimientos de ACNUR, incluidas sus prioridades estratégicas y su noción del riesgo y de la vulnerabilidad, lo que podría constituir un motivo de frustración e incomprensión para el personal de ACNUR.

El personal de ACNUR también se dio cuenta de que los problemas más comunes en la coordinación en situaciones complejas de emergencia humanitaria se extendían a las comunidades religiosas locales, a sus redes sociales y a las organizaciones comunitarias. Otros retos y preocupaciones documentados sobre las alianzas con los actores religiosos ‒en especial con las comunidades religiosas locales y con los líderes religiosos‒ incluyen el que, a la hora de prestar asistencia humanitaria, se centren en enfoques basados en la beneficencia por contraposición a los enfoques basados en los derechos humanos.

Está claro que aliarse con ACNUR conlleva unos retos específicos tanto para este organismo como para las organizaciones confesionales. Un factor es la inherente desigualdad de poder entre una gran organización internacional y una pequeña institución local. Otro son los procedimientos y requisitos de ACNUR, que las organizaciones confesionales podrían no poder o no querer satisfacer, y el hecho de que la rotación de personal pudiera afectar a la memoria institucional de ACNUR y a su presencia sobre el terreno, poniendo en riesgo una cooperación positiva a largo plazo.

A pesar de los retos por parte de ambas, las organizaciones confesionales, las comunidades religiosas locales y los líderes religiosos han contribuido tradicionalmente con una gran variedad de actividades destinadas a la protección en situaciones humanitarias, entre las que se incluyen las siguientes: ofrecer protección física y facilitar el acceso humanitario, disuadir de la violencia mediante su presencia y acompañamiento, mediar para solucionar las tensiones entre los refugiados/personas desplazadas internas y las comunidades de acogida en situaciones de conflicto o posteriores al mismo, participar en actividades de reconciliación y restablecimiento de la paz; combatir la xenofobia y la discriminación; prevenir y responder ante casos de violencia sexual y de género o de reclutamiento forzado; la mejora de las condiciones de recepción y acompañamiento de los detenidos; el asesoramiento jurídico y gestión de casos de asilo; abogar por cambios legislativos que beneficien a las personas de interés; y el respaldo en el reasentamiento de los refugiados o su integración local.

Acoger al extranjero

Otra iniciativa a raíz del Diálogo del Alto Comisionado sobre Fe y Protección fue una solicitud del desarrollo de unas directrices para los líderes religiosos, cuyo objetivo fuera promover la tolerancia y el respeto por la dignidad humana y los derechos humanos de los solicitantes de asilo y refugiados, migrantes, desplazados internos y personas apátridas. A principios de 2013 ACNUR trabajó con un grupo de organizaciones y redes confesionales y expertos en religión para redactar un texto que consistía en 16 “Afirmaciones” redactadas en primera personas que ponían de relieve los principios y valores que compartían las principales religiones de todo el mundo. El documento pretendía ofrecer a los líderes religiosos la oportunidad de confirmar el papel que desempeñan las comunidades religiosas a la hora de “acoger al extranjero, al refugiado, al desplazado interno, al otro [...] para retar a la intolerancia [...] y respetar el derecho del extranjero a practicar su propia confesión libremente”.

Esta llamada a “acoger al extranjero” consiste básicamente en una declaración de fe derivada de los principios de hospitalidad, respeto e igualdad, dado que éstos son valores profundamente arraigados en todas las religiones principales.

Hospitalidad: Los colectivos religiosos locales, como las comunidades religiosas, a menudo son los primeros en responder a los individuos, familias y comunidades en las primeras fases de una crisis humanitaria. Esto es así gracias a su presencia en algunas de las zonas más aisladas y remotas. El reconocimiento de este hecho ha despertado de nuevo el interés en trabajar con estas comunidades para llegar hasta los más vulnerables.

Respeto: El respeto por la diversidad de identidades, valores y tradiciones resulta fundamental para aumentar la protección y la capacidad de recuperación de las personas y comunidades que son desplazadas forzosas. Las comunidades religiosas locales son conscientes como nadie del hecho de que, en muchos países y comunidades de todo el mundo, la fe es una “necesidad básica” y ofrecen a ACNUR sustento espiritual para las personas de interés. Los líderes religiosos y las comunidades religiosas locales están mejor posicionados que nadie para satisfacer estas necesidades.

Igualdad: La cooperación entre ACNUR y los actores religiosos debería basarse en un conjunto de objetivos compartidos y su premisa debería ser el respeto mutuo y la igualdad dentro de la alianza. Esta igualdad debería traducirse en un trato igualitario y en el derecho a una misma protección de acuerdo con los estándares humanitarios.

Estos principios constituyen el punto de partida del diálogo entre ACNUR y dichos actores y podrían ayudar a orientar a los socios que deseen establecer un diálogo a través de la fe y entre actores humanitarios tradicionales y no tradicionales.

Desde diciembre de 2012 hasta diciembre de 2013, las Afirmaciones de líderes de comunidades basadas en la fe fueron firmadas y ratificadas por más de 1.700 líderes religiosos, miembros de comunidades religiosas y de organizaciones confesionales de todo el mundo, y se publicaron formalmente en una ceremonia de firma ante una asamblea compuesta por 600 líderes religiosos en la IX Asamblea Mundial de Religiones por la Paz celebrada el 21 de noviembre de 2013 en Viena[iv]. Los colectivos religiosos de todo el mundo emplean ahora las Afirmaciones y respaldan recursos como una serie de herramientas prácticas para fomentar el apoyo a los refugiados y a otras personas desplazadas en sus comunidades.

“Un valor central de mi fe es acoger al extranjero, al refugiado, al desplazado interno, al otro. Los trataré a ellos como quisiera ser tratado yo mismo. E invitaré a los demás, incluidos los líderes de mi comunidad de fe, a que hagan lo mismo”.

 

José Riera riera@unhcr.org es asesor especial del director y Marie-Claude Poirier poirier@unhcr.org es oficial de investigaciones adjunta de Política y Leyes, ambos en la División de Protección Internacional, ACNUR. www.unhcr.org



[i]Véase el “Código de Conducta relativo al socorro en casos de desastre para el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y la Media Luna Roja y las organizaciones no gubernamentales (ONG)” del CICR.

www.ifrc.org/Global/Publications/disasters/code-of-conduct/code-spanish.pdf

 

[ii] La Partnership Note on Faith-based Organizations, Local Faith Communities and Faith Leaders[Nota de alianza con organizaciones confesionales, comunidades religiosas locales y líderes religiosos] de ACNUR se encuentra disponible en inglés www.unhcr.org/539ef28b9.html y en francés www.unhcr.fr/53ad6b569.html. Si desea consultar el documento Overview of the Survey on Good Practices Examples [Resumen de la encuesta sobre ejemplos de buenas prácticas] vea http://goo.gl/nLdEeN y para el Analysis of the Survey on Good Practices Examples [Análisis de la encuesta sobre ejemplos de buenas prácticas] vea http://goo.gl/YsFnFM Para más recursos, consulte www.unhcr.org/pages/501a39ce6.html.

[iii] Los principios de asociación establecidos por la Plataforma Humanitaria Mundial son: igualdad, transparencia, enfoque orientado a los resultados, responsabilidad y complementación. Véase “Principios de asociación” de la Plataforma Humanitaria Mundial, julio de 2007.

http://tinyurl.com/GHP-Principles

[iv]El documento plurilingüe de las Afirmaciones (en árabe, inglés, francés, alemán, hebreo, ruso, español y turco) se encuentra disponible en línea en www.unhcr.org/51b6de419.html

 

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