Los viajes de una organización laica por el sur del Líbano

Las experiencias de una ONG laica en el sur del Líbano demuestran que las organizaciones aconfesionales pueden desarrollar relaciones productivas con actores religiosos sin comprometer su identidad laica.

La religión y la fe son factores importantes que influyen sobre la gobernanza, las prácticas sociales y las creencias que afectan a la protección de los menores. Las organizaciones dedicadas a la protección de menores – como la ONG suiza Terre des hommes Foundation (Tdh, por sus siglas en francés) pretenden colaborar con actores y discursos religiosos para combatir las distintas formas de violencia contra los menores. Muchas han sufrido tensiones y dificultades cuando desarrollaban sus programas de protección de menores en comunidades con una mayoría musulmana. La experiencia del equipo de protección de menores de Tdh que trabaja en los campos de refugiados y comunidades palestinas de la zona de Tiro, en el sur del Líbano, sugiere un modelo de acción que permite a las organizaciones internacionales laicas participarde manera efectiva en situaciones en las que tienen menos posibilidades de integrarse en la cultura local de una comunidad o en la que se considera que su agenda no es otra que la pura entrega de ayuda.

Tdh es una organización “libre de cualquier inclinación política, religiosa o étnica”, según su escritura de constitución, que abrió una delegación en el Líbano en 1975. Desde 2009 centra su trabajo en los campos de refugiados palestinos de la zona de Tiro y ha establecido una fuerte relación con los gobernantes palestinos y otros actores para crear alianzas firmes y animar a los legisladores a que hagan suyas las respuestas de protección de menores. La intervención se basó en una evaluación de las necesidades centrada en la recopilación de información al mismo tiempo que se creaban redes sociales y se explicaba a todo el mundo que la organización Tdh quería crear alianzas basadas en la confianza y la empatía, y centradas en el bienestar de los menores más que en la política o la religión.

A pesar de esto, Tdh se encontró con diversos obstáculos cuando inició su labor en las comunidades de refugiados palestinos. La primera vez que el personal habló del proyecto, las familias y los líderes de la comunidad mostraron diversos grados de desconfianza. Una de las preocupaciones extendidas fue que Tdh tenía una agenda oculta para promover los valores occidentales o cristianos. Además, no estaban dispuestos a reconocer los riesgos de protección de menores más delicados como podían ser el abuso sexual de menores o su explotación sexual comercial porque se consideraban haram ‒es decir, vergonzosos y moralmente inaceptables‒ además de ser temas tabú. Esto se vio reforzado por el temor de que al reconocer abiertamente la existencia de tales prácticas afloraran impresiones negativas sobre los refugiados palestinos en el Líbano. Las medidas tomadas por Tdh para superar estos obstáculos se dividirían en dos categorías más amplias: la creación de relaciones de confianza entre todos los principales afectados, con independencia de su filiación religiosa o política, y la organización de actividades orientadas con los actores religiosos.

Crear confianza y compromiso

La confianza se ganó a través del continuo y transparente compromiso con los garantes de los derechos, lo que implicaba inevitablemente reconocer y reunirse regularmente con las estructuras de gobernanza a favor de la Organización de Liberación de Palestina y Al-Tahaluf (la oposición) y con los miembros de la comunidad con el fin de posicionar a Tdh sin ningún tipo de ambigüedad como una ONG internacional neutral que trabaja con todo el mundo. Esto implicaba tanto la celebración de debates confidenciales sobre la asistencia individualizada, en los que todas las estructuras de autoridad relevantes y los individuos eran reconocidos y respetados, como la participación de la comunidad en todos los aspectos del desarrollo y diseño del proyecto.

Tdh necesitaba demostrar que su compromiso a la hora de establecer relaciones dentro de la organización era parejo al de cuando se relacionaba con las comunidades. Se creó un departamento de formación y desarrollo con el objetivo de garantizar no sólo la coherencia de los estándares de trabajo a través del ingreso de personal y del desarrollo de la capacidad sino también para absorber reflexiones y facilitar la crítica constructiva hacia los procesos y prácticas de Tdh. Esta cultura laboral de reflexión y consideración alimentó las relaciones de Tdh con la comunidad refugiada palestina y su identidad institucional laica acabó por dejar de ser vista como amenazadora o subversiva. La confianza creció y se convirtió en el pilar principal para promover la innovación y la creatividad acerca de cómo abordar mejor los riesgos de protección de los menores.

Además de crear confianza, se desarrollaron numerosas actividades destinadas específicamente a implicar a los actores religiosos autóctonos en la promoción de un entorno protector para los menores refugiados palestinos. A principios de 2010, varios imanes palestinos manifestaron su predisposición a participar de una forma más concreta en las actividades del proyecto de Tdh. Para ello, se llevaron a cabo numerosas iniciativas con imanes, todas ellas en un contexto en el que Tdh estaba siendo transparente acerca de su identidad institucional laica, y al mismo tiempo articulando su relación con los valores islámicos que buscan el bienestar y protección de los niños.

Al principio se invitó a los imanes a reuniones y talleres con el fin de estar más en contacto con los actores de la gobernanza y la sociedad civil con la intención de promover la creación de redes de protección de menores. Esto a su vez hizo que los trabajadores sociales de Tdh tuvieran las puertas abiertas a la hora de reforzar sus relaciones con organizaciones confesionales que podían ser recursos o socios de referencia. A un nivel más profundo, a determinados imanes se les consultó individualmente para ofrecerles un apoyo personalizado y para promover un cambio a través de la aportación de directrices religiosas a familias seleccionadas que eran reacias a modificar los comportamientos perniciosos.

Tdh también animó a los imanes a incorporar mensajes específicos en sus sermones de los viernes. El equipo de personal del proyecto se reunía con el imán para determinar el riesgo de protección de menores específico que había que debatir durante el sermón, ya se tratara de castigos físicos, matrimonios a edades tempranas o abandono escolar, y para ponerse de acuerdo sobre el contenido del mensaje que habría que compartir. En total, se estima que a finales de 2013 se había llegado a una audiencia de 3.800 personas mediante estos mensajes. Oír a los líderes religiosos referirse abiertamente a las cuestiones de protección de menores durante las plegarias de los viernes era un factor clave a la hora de desestigmatizar estos problemas en la comunidad.

A medida que las relaciones maduraban y se reforzaban, también lo hacía el acceso a casos de protección de menores más delicados y complicados como el incesto, la explotación sexual comercial, la pornografía infantil y los abusos a menores. Todos los actores reconocieron que la naturaleza del trabajo de protección de menores conlleva diferentes actitudes y enfoques pero una vez se establecieron relaciones de confianza, Tdh pudo eliminar o paliar los conflictos potenciales que habrían puesto en peligro la capacidad de la organización para actuar en favor del bienestar de los menores.

Sin embargo, es necesario tener presentes las lecciones aprendidas por el camino. Dado que la confianza se construye compartiendo conocimientos e información, existe el riesgo de que los principios fundamentales de consentimiento y confidencialidad se vean comprometidos. Los trabajadores especializados en cuestiones de protección que se sitúen en la vanguardia deberán prestar especial atención a garantizar que cualquier persona u organización implicada en la asistencia individualizada aprecie y defienda totalmente y en todo momento el valor del consentimiento informado y de la confidencialidad.

Como organización aconfesional, el trabajo de Tdh con las comunidades de refugiados palestinos en el sur del Líbano ilustra el modo en que en los entornos humanitarios, la divergencia del personal o la persuasión de las organizaciones religiosas no tienen por qué ser factores determinantes a la hora de permitir alianzas y colaboraciones. Más bien, la confianza y la empatía permiten la unión de diferentes actores en torno a una visión común de la mejora de la comunidad.

 

Jason Squire jason.squire@tdh.ch es ex delegado de país de Tdh en el Líbano y actual delegado en Nepa, y Kristen Hope kristen.hope@tdh.ch es coordinadora del Departamento Regional de Protección de Menores de Tdh en la región de Oriente Medio y Norte de África. www.tdh.ch

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