La participación de las chicas desplazadas en la vida juvenil local

La vida diaria en los nueve asentamientos espontáneos de desplazados internos alrededor de la ciudad de Dungo, en el distrito del Alto Uele, en la República Democrática del Congo, se caracteriza por una convivencia pacífica y una voluntad mutua de compartir los a veces escasos recursos. Pero a pesar de que los desplazados internos y las comunidades de acogida poseen prácticas culturales similares y comparten un mismo idioma, éstas últimas no parecen estar dispuestas a permitir que se integren.

Las chicas desplazadas explican que tienen contacto con gente de su edad perteneciente a la comunidad de acogida en el mercado, los bailes o los partidos de fútbol, recogiendo agua, y a través de trabajos manuales que realizan para las familias de esta comunidad. Pero la mayoría dice también que son discriminadas debido a su condición de desplazadas internas, lo que se ve agravado por los prejuicios de una comunidad de acogida más urbana hacia una población desplazada principalmente rural. A pesar de llevar dos o tres años viviendo en la ciudad de Dungu, ninguna de las chicas tiene amigos en la comunidad de acogida.

"Me molesta ser una desplazada porque se me discrimina frente a las demás chicas, aunque sean como yo o tengamos la misma edad". Una chica de 16 años.

Las chicas desplazadas consideran que el aula es una zona neutral en la que se les juzga con el mismo baremo que a las estudiantes de la comunidad de acogida. Pero el tener que realizar trabajos manuales para pagar las tasas escolares las estigmatiza incluso en el entorno escolar y la mayoría han tenido que faltar a clase durante largos períodos de tiempo por culpa del desplazamiento y su consecuente empobrecimiento.

Algunas de las chicas que son desplazadas internas desearían hacer amigos en la comunidad de acogida, otras se han desanimado a raíz de sus experiencias y prefieren quedarse entre sus amigas de la comunidad de desplazados internos. Además, los padres de las chicas desplazadas a menudo les prohíben que salgan con chicos y chicas de la comunidad de acogida por temor a que aprendan los malos modales de la juventud "de la ciudad" e incluso a que se prostituyan.

Es necesario un mayor diálogo desde el principio entre los líderes de las comunidades de acogida y de desplazados para evitar la estigmatización y los prejuicios, lo que se podría reforzar con actividades conjuntas como la creación de equipos deportivos mixtos compuestos por miembros de ambas comunidades, producciones teatrales y conciertos.

 

Niklas Stoerup Agerup (niklas.agerup@drc.dk) es gestor de proyectos del Consejo Danés para los Refugiados en la República Democrática del Congo. www.drc.dk

Este artículo está escrito a título personal y no refleja necesariamente las opiniones del Consejo Danés para los Refugiados.

 

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