La salud sexual y reproductiva de los adolescentes en los entornos humanitarios

Las vulnerabilidades particulares de los adolescentes durante épocas de crisis y emergencias se ven exacerbadas por la falta de acceso a los servicios de salud reproductiva. Una mayor atención a las necesidades de los adolescentes – y el uso de enfoques innovadores para conseguir captarlos – puede ayudar a mitigar los impactos que suelen amenazar sus vidas.

Imagine a una niña de 12 años que se acaba de asentar en un campo de refugiados con su familia. Es la mayor de cinco hermanos. Cada día intenta ayudar a su madre a cocinar, recoger agua, cuidar de sus hermanos y hermanas pequeños... Ninguna de sus amigas está allí y siente que no tiene con quien jugar o hablar. A veces piensa que quiere estar sola, donde nadie le pida que haga nada. Al principio creía que podría ir al campo donde estaban situadas las letrinas. Pero hay muchos hombres por allí; soldados también, y le dicen cosas, le silban, hacen gestos que ella sabe que están mal. Le gustaba ir a la escuela y sabe que hay una en el campo de refugiados y ve que otras niñas de su edad van cada día. Sin embargo, no sabe cómo podría hacer para asistir. Le gustaría tener una amiga, una maestra o una hermana mayor con la que hablar y que le haga sentirse menos vulnerable.

En el paso de la niñez a la edad adulta a los adolescentes les suele beneficiar la existencia de modelos de conducta adultos, que hayan normas y estructuras sociales, y también grupos comunitarios (religiosos, culturales o de pares). Sin embargo, cuando la gente se encuentra en situación de desplazamiento, las estructuras familiares y sociales se ven perturbadas. Los adolescentes pueden acabar separados de sus familias o comunidades mientras que los programas educativos, oficiales y extraoficiales, son discontinuos y las redes sociales y comunitarias se rompen. Los adolescentes pueden llegar a tener miedo, estresarse, aburrirse o estancarse. Pueden llegar a estar en situaciones peligrosas que no pueden afrontar y, de repente, verse abocados a adquirir roles adultos para los que ni están preparados, ni tienen modelos de comportamiento adulto positivos o redes de apoyo.

Los adolescentes que viven en situaciones de crisis pueden ser incapaces de visualizar una imagen positiva de sí mismos y por tanto desarrollar perspectivas de futuro fatales para ellos. La pérdida del sustento, la seguridad y la protección que les brindaba la familia y la comunidad pone a los adolescentes en riesgo de ser víctimas de la pobreza, la violencia, la explotación sexual y los abusos. En especial:

  • Los adolescentes muy jóvenes (10-14 años), sobre todo niñas, son proclives a ser víctimas de abusos y explotación sexual. Por su limitada experiencia vital, podrían ignorar la naturaleza sexual de los abusos o de la explotación en entornos extraños.
  • En las adolescentes embarazadas, en especial las menores de 16 años, aumenta el riesgo de sufrir un parto dificultoso cuando una pelvis inmadura es demasiado pequeña para permitir que el bebé pase por el canal de nacimiento, provocando una emergencia obstétrica que pone en peligro su salud. Un retraso en el tratamiento puede originar una fístula obstétrica o una ruptura uterina, con una hemorragia y el consiguiente fallecimiento de la madre y el bebé.
  • Los adolescentes separados de sus familias y los que son cabeza de familia carecen de estabilidad a la hora de ganarse el sustento y de la protección que proporciona una estructura familiar, y por tanto son más proclives a sufrir pobreza, explotación sexual y abusos. Los adolescentes separados y los que son cabeza de familia pueden verse obligados a abandonar la escuela, casarse o prostituirse para cubrir sus necesidades de comida, refugio o protección.
  • Las adolescentes que se prostituyen se arriesgan a sufrir embarazos no deseados; abortos sin ningún tipo de seguridad; ETS y VIH; explotación y abusos sexuales.
  • Las supervivientes de la violencia sexual y de género corren el riesgo de sufrir embarazos no deseados, abortos sin ningún tipo de seguridad, ETS (VIH incluido), así como problemas de salud mental y psicosocial, y estigmatización social. Tras el terremoto de Haití, una importante proporción de los supervivientes de la violencia sexual tratados por las ONG GHESKIO y Médicos del Mundo eran chicas adolescentes y niñas prepúberes.
  • Los chicos y chicas relacionados con fuerzas y grupos armados a menudo son sexualmente activos a una edad mucho más temprana y se enfrentan a un riesgo aún mayor de sufrir abusos y violencia sexual, problemas de salud mental y psicosocial, embarazos no deseados, abortos sin ningún tipo de seguridad e infecciones de ETS y VIH.

 

El desmantelamiento de las familias, la educación y los servicios de salud durante el desplazamiento puede dejar a los adolescentes sin acceso a información sobre la salud y los servicios reproductivos mientras se encuentran expuestos a los riesgos. Los servicios de cuidados de obstetricia de emergencia, por ejemplo, suelen verse comprometidos en los entornos en situación de crisis, lo que aumenta el riesgo de morbosidad y mortalidad entre las madres adolescentes y sus bebés.

El garantizar el acceso a los servicios de planificación familiar en entornos inestables y de crisis puede salvar vidas. Como también lo hace el promover los derechos de las jóvenes a la salud, la educación y la independencia. La formación de jóvenes educadores que conciencien a los demás sobre el VIH así como educar en un uso correcto y constante de los preservativos y hacer que éstos estén disponibles ayuda a proteger a los adolescentes contra la transmisión de ETS (incluido el VIH), que se sabe que proliferan en este grupo de edad altamente vulnerable. Del mismo modo, los adolescentes sólo accederán al tratamiento de profilaxis post-exposición para el VIH –proporcionado como parte del tratamiento clínico a los supervivientes de agresiones sexuales– si entienden que la violencia sexual es una violación y son conscientes de su derecho a recibir asesoramiento y tratamiento.

Herramientas para adolescentes

Al reconocer las necesidades concretas de los adolescentes que se enfrentan a este tipo de situaciones, el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) y Save the Children han desarrollado una herramienta para ayudar a los directores de los programas humanitarios y a los proveedores de servicios sanitarios a satisfacer las necesidades de salud reproductiva de este colectivo. Las Herramientas de Salud Sexual y Reproductiva para Adolescentes en Contextos Humanitarios[1] fueron concebidas como una guía práctica del Manual de Trabajo Inter-Agencial sobre Salud Reproductiva en Contextos Humanitarios.[2] Además de incluir orientación acerca de cómo cartografiar las intervenciones clave que deben llevarse a cabo en varios sectores o las funciones en las diferentes fases, las Herramientas de Salud Sexual y Reproductiva para Adolescentes en Contextos Humanitarios incluyen:

  • Herramientas del PSIM: una forma específica de incluir intervenciones centradas en los adolescentes como parte del Paquete de Servicios Iniciales Mínimos (PSIM) para la Salud Reproductiva.
  • Herramientas de participación: orientación acerca de cómo hacer que los adolescentes se comprometan directamente en las intervenciones humanitarias y que los padres y las comunidades se impliquen en los asuntos relacionados con la salud reproductiva y sexual de este colectivo.
  •  Herramientas de evaluación: preguntas centradas en la salud reproductiva y sexual de los adolescentes, bien para evaluaciones iniciales rápidas, bien para análisis situacionales o encuestas globales más amplias.
  • Herramientas basadas en centros de salud: orientación para la salud de los trabajadores en contextos humanitarios que trabajen con adolescentes.
  • Distribución basada en la comunidad y herramientas de educación por pares: consejos y acciones concretas para apoyar la divulgación basada en la comunidad.

 

Las Herramientas de Salud Sexual y Reproductiva para Adolescentes en Contextos Humanitarios se llevan empleando desde principios de 2010 para reforzar los servicios y programas enfocados a adolescentes en varios contextos humanitarios como tras el terremoto de Haití, con los refugiados de Libia en 2011 y en los campos de Dollo-Ado en Etiopía.

Algunas organizaciones civiles de carácter social – como la Straight Talk Foundation (fundación "hablar sin rodeos") de Uganda y la Red para la Salud Reproductiva de los Adolescentes en la frontera de Tailandia con Birmania – han emprendido un trabajo verdaderamente innovador del que nosotros, como comunidad, podemos aprender.[3]

Straight Talk Foundation es una ONG de Uganda que ofrece periódicos, programas de radio y centros juveniles para adolescentes, programas de radio para los padres y periódicos para los profesores, todos ellos centrados en el VIH, la sexualidad y la adolescencia. www.straighttalkfoundation.org

La Red para la Salud Reproductiva de los Adolescentes, en la frontera de Tailandia con Birmania, por ejemplo, gestiona un centro juvenil en Mae Sot donde la gente joven se concentra para realizar actividades sociales y donde también se puede acceder a información sobre salud reproductiva y planificación familiar, contracepción y servicios de asesoramiento. www.arhburma.net/.

Pero los esfuerzos para llegar de verdad hasta los adolescentes en situaciones de emergencia y proporcionarles información global y servicios sobre salud reproductiva y sexual todavía están en su fase inicial. Aunque existen algunas organizaciones que se han comprometido a centrar sus programas de salud reproductiva y sexual en los adolescentes, la intención general de tomar como objetivo a este grupo de edad es a menudo una idea tardía; facilitar una participación significativa por parte de los adolescentes supone todo un reto, a pesar de las pruebas empíricas de sus muy específicas vulnerabilidades y el riesgo de sufrir daños.

 

Brad Kerner (BKerner@savechildren.org) es asesor sobre salud reproductiva en adolescentes, Save the Children. www.savethechildren.org. Seema Manohar (SManohar@savechildren.org) es especialista en salud reproductiva en adolescentes en situaciones de emergencia, Save the Children. Cécile Mazzacurati (mazzacurati@unfpa.org) es especialista de programa en la rama de juventud y género, y en la rama de Respuesta Humanitaria de la UNFPA www.unfpa.org. Mihoko Tanabe (MihokoT@wrcommission.org) es oficial de programa en salud reproductiva de la Comisión de Mujeres Refugiadas www.womensrefugeecommission.org.

Si desea más información o compartir con nosotros sus mejores prácticas, por favor escríbanos a ASRHToolkit@savechildren.org



[1] Desarrollado con ayuda del Comité Internacional de Rescate, John Snow, Inc., Pathfinder, la iniciativa RAISE de la Universidad de Columbia, Save the Children, UNFPA, ACNUR, UNICEF y la Comisión de Mujeres Refugiadas http://tinyurl.com/ASRH-toolkit-es

[3] En 2011, la UNFPA y Save the Children también lanzaron un curso interactivo de aprendizaje electrónico de una hora de duración sobre la salud reproductiva y sexual de los adolescentes en contextos humanitarios www.iawg.net/resources/arhtoolkit.html

 

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