Orientación para una juventud reasentada

La experiencia del reasentamiento a menudo supone un choque entre unas grandes expectativas y la dura realidad. La generación más joven suele sufrir una gran presión por "triunfar" en este nuevo mundo, por lo que la orientación personalizada por parte de los voluntarios de la comunidad puede servir de apoyo en muchos aspectos. 

¿Qué imagen del éxito tienen los refugiados recién reasentados? Mientras que las expectativas exactas difieren de un país a otro, la autosuficiencia constituye el objetivo principal y debe alcanzarse deprisa, a menudo demasiado deprisa. En Estados Unidos los servicios directos provistos por las agencias de reasentamiento duran, por lo general, de cuatro a seis meses pero pueden llegar a ser de solo un mes. La ayuda del Gobierno se acaba a los ocho meses. Este periodo para alcanzar la autosuficiencia resulta, en el mejor de los casos, exiguo.

Para los jóvenes en edad escolar, el principal camino para triunfar es la escuela. De hecho, el sistema educativo es uno de los factores primarios que tienen en cuenta los padres a la hora de reasentar a sus familias. Gracias a su mayor facilidad para adquirir destrezas lingüísticas y su inmersión diaria en la cultura de reasentamiento, la familia confía en los jóvenes para navegar por el nuevo panorama cultural (servir de intérpretes en las citas con los médicos, negociar disputas con los arrendadores, traducir en las reuniones de profesores y padres y rellenar cheques para los gastos mensuales, por ejemplo) y constituyen la esperanza para que la familia triunfe en un futuro. No es necesario decir que, aunque resulte comprensible, supone una gran presión para la juventud.

El éxito en la escuela no llega fácilmente. Los jóvenes refugiados se encuentran con incontables retos, entre ellos un historial de estudios interrumpidos o poco formales, destrezas lectoras limitadas, traumas pasados, lagunas en la comprensión de las normativas de la escuela y sobre las expectativas de su nuevo país, y padres con una capacidad limitada para ayudar a sus hijos en la escuela y con los deberes. Los estudiantes llegan atrasados y, sin las estructuras de apoyo adecuadas, pueden quedarse aún más. Es posible que las escuelas no dispongan de sistemas diseñados específicamente para estudiantes que han sufrido traumas o de estructuras adecuadas para brindar apoyo a los recién llegados, y que los profesores carezcan de la formación necesaria para atender las diversas necesidades de su aprendizaje.

Los refugiados en edad escolar que se encuentran en un contexto de reasentamiento tienen tres objetivos principales:

  • Integración social e inclusión: Ya se trate de pertenecer a una clase de matemáticas o al equipo de fútbol o ser miembro de una banda violenta. Es el sentimiento inmediato de pertenecer a algo, de importarle a los demás, lo que guía muchas de sus decisiones. Si sus energías no se canalizan adecuadamente, los jóvenes refugiados recién llegados pueden buscar y encontrar ese sentimiento de pertenencia y éxito en actividades, grupos y lugares que pongan en peligro tanto su seguridad como su futuro.
  • Desarrollo del idioma: Adquirir un nuevo idioma es difícil, especialmente para estudiantes que siguen hablando su lengua nativa en casa y con los amigos. Necesitan apoyo adicional – a menudo personalizado – e incentivos para practicar fuera de clase.
  • Logros académicos: Los logros académicos son importantes no sólo por razones prácticas, sino también para su salud psicológica.

           

Apoyo a la juventud recién llegada

El organismo Refugee Transitions, con sede en San Francisco, California, dispone de un modelo de trabajo que emplea con jóvenes y adultos recién llegados mediante el cual une a los voluntarios de la comunidad – uno a uno o a veces por parejas o grupos reducidos – con los jóvenes refugiados recién llegados. Se trabaja con el estudiante durante un mínimo de dos a cuatro horas por semana durante un período de al menos nueve meses. El tutor/mentor voluntario va a casa del estudiante o a la escuela cada semana para practicar inglés, ayudarle con los deberes y a adquirir destrezas esenciales, trabajar con los padres acerca del compromiso con la escuela y, sobre todo, hacer que los estudiantes se sientan triunfadores y con apoyo. Las familias reasentadas consiguen un puente de unión de confianza con el mundo exterior, alguien con la clave del rompecabezas que supone el mundo en que ahora deben desenvolverse, mientras que los estudiantes van mejorando sus notas y su inglés, se gradúan en el instituto y cursan estudios superiores o consiguen trabajos que les permitan mantener a sus familias.

El empleo de voluntarios de la comunidad constituye una práctica prometedora para apoyar a los jóvenes reasentados, pero no es sencilla. Este sistema basado en el uso de mentores exige no sólo los compromisos normales en la formación, el control, la compatibilidad, etc., sino que también ha de tener una finalidad de intercambio y apoyo bien articulada y ejecutada (más que un modelo de "ayuda" jerárquico), un objetivo claramente definido y un grado de compromiso por parte del voluntario. Los refugiados ya han experimentado un gran cambio y añadir otra figura transitoria no es nada útil.

 

Lauren Markham (laurenmarkham@oaklandinternational.org) es especialista en programas comunitarios en el Distrito Escolar Unificado de Oakland, en California. Antes trabajó en reasentamientos para Refugee Transitions y el Comité Internacional de Rescate.

 

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