El desarrollo de la comunidad de refugiados en Nueva Delhi

Si se reconoce que el proceso es tan importante como los resultados, un enfoque de desarrollo de la comunidad puede ser efectivo a la hora de apoyar a comunidades locales como proveedores de primera instancia. Un proyecto dirigido por las comunidades de refugiados somalíes y afganos en la India muestra cómo puede funcionar esto

El papel fundamental de las propias personas como "proveedores de primera instancia" en el desplazamiento está bien establecido. La protección comunitaria es ahora un principio clave para ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, y para organizaciones no gubernamentales (ONG), pero la cuestión de cómo apoyar y mejorar las iniciativas dirigidas por refugiados sigue siendo un desafío permanente. Es fundamental trabajar con las comunidades para identificar qué tipo de apoyo quieren y necesitan por parte de las organizaciones externas y quiénes deben estar involucrados en este proceso.

Por lo general se considera a la protección comunitaria como algo que debe hacer la propia comunidad, y las iniciativas que involucran a otras organizaciones o partidarios a veces no se ven como "proyectos comunitarios" verdaderos. Pero los actores externos pueden desempeñar un papel fundamental en el apoyo a las comunidades mediante la determinación de sus propias necesidades y la gestión de sus propios proyectos. (Esta función puede ser particularmente importante cuando las personas desplazadas no tienen derechos legales para establecer sus propias organizaciones comunitarias, como es el caso de la India). Esto significa ir más allá de las ganancias instrumentales para ACNUR y las ONG, como ahorrar en costos y ampliar el alcance de sus servicios, y volver a pensar en lo que significa "apoyar" y cómo se pueden fomentar alianzas. El desarrollo de la comunidad (como un marco diferente de teoría y práctica) tiene mucho para ofrecer en este sentido, ya que reconoce que el proceso es tan importante como los resultados.

El Proyecto de Desarrollo de la Comunidad de Refugiados (RCDP, por sus siglas en inglés) fue dirigido por las comunidades de refugiados somalíes y afganos en el sur y el norte de Nueva Delhi, India. El RCDP fue establecido por el Centro de Investigación para Refugiados de la Universidad de Nueva Gales del Sur, en consulta con la comunidad de refugiados y con el apoyo de ACNUR. La ONG Don Bosco India, un colaborador financiado por ACNUR, brindó un espacio para algunas actividades del proyecto, y en los años posteriores se convirtió en socio de coordinación local para la incorporación de lecciones en desarrollo comunitario para brindarles un servicio más amplio a los refugiados. Durante sus cuatro años de funcionamiento (hasta finales de 2015), el proyecto desarrolló un programa integral de educación, apoyo a las mujeres y actividades de subsistencia, lo que dio empleo a 31trabajadores somalíes y afganos de la comunidad e involucró a 2100 miembros de la comunidad de refugiados que participaron en clases de educación, grupos de apoyo social de mujeres, pícnics recreativos y actividades de generación de ingresos.

El proyecto fue más allá de la prestación de servicios. Trabajó con la premisa de que reconocer de forma explícita las contribuciones de los individuos en los dominios personales, comunitarios e institucionales es un elemento esencial para activar la protección. Este modelo fomentó la acción de los desplazados: es decir, su capacidad para evaluar opciones, tomar decisiones y actuar.

"La mayoría de estas mujeres eran algo en su país (algunas eran doctoras, profesoras, maestras) y después de venir aquí a un nuevo país se sentían como si no fueran nada, por lo que los grupos de mujeres de algún modo les han devuelto la confianza en ellas mismas. Se sienten importantes ahora; son parte de algo". (Mujer somalí, Coordinadora del proyecto)

Los elementos para el éxito

El proyecto ha demostrado que las alianzas con ACNUR y las ONG tienen mucho para ofrecerles a las organizaciones comunitarias de refugiados, pero que requieren nuevas formas de trabajo que cambien sus roles tradicionales en la prestación de servicios.

Un enfoque de desarrollo de la comunidad: Existe una diferencia sutil pero importante entre los enfoques comunitarios y el desarrollo de la comunidad. El desarrollo de la comunidad implica un proceso de apoyo a las comunidades para determinar sus propios problemas y generar e implementar soluciones. Para el buen desarrollo de la comunidad, es fundamental la participación de las comunidades como socios iguales en todas las etapas de los procesos de desarrollo, ejecución y evaluación de los proyectos. Los proyectos comunitarios pueden contener elementos de desarrollo de la comunidad. A menudo, sin embargo, se ejecutan con el apoyo voluntario de personas desplazadas, pero son planeados y evaluados por organizaciones externas. El desarrollo de la comunidad requiere un cambio en el pensamiento acerca de quiénes dirigen y toman decisiones, quiénes establecen la agenda y cómo se redistribuye el poder.

El liderazgo de los refugiados y la toma de decisiones: En el RCDP, fueron las comunidades de somalíes y afganos las que decidieron lo que haría el proyecto. Sobre la base de los Diálogos Regionales con Mujeres y Niñas Desplazadas organizados por ACNUR en 2010-2011, llevaron a cabo una consulta de dos días con más de 200 personas, crearon un comité directivo de 12 personas y desarrollaron una encuesta para la comunidad que realizaron 300 familias. Los trabajadores de la comunidad gestionaron todos los aspectos del proyecto e iniciaron reuniones periódicas con el personal de ACNUR y asociaciones colaboradoras financiadas por ACNUR (incluida Don Bosco) para asegurar la coordinación y evitar la duplicación de actividades. Dos coordinadores, uno somalí y otro afgano, gestionaron el centro comunitario y las actividades, y apoyaron a los trabajadores de la comunidad.[1] Las personas de la comunidad tienen las habilidades y los conocimientos para ejecutar proyectos, aunque es posible que carezcan de la seguridad jurídica y a veces no tengan confianza, debido a sus experiencias de discriminación y exclusión en los países de acogida.

"Podemos hacer todo aquí con poco apoyo de ACNUR. Este es el sentimiento que el RCDP le ha dado a la gente. Que aún siguen siendo seres humanos, que aún están vivos y que tienen algo que hacer". (Hombre afgano, excoordinador del proyecto)

Apoyar a las mujeres en los roles de liderazgo: Uno de los objetivos principales del RCDP era responder ante el alto nivel de violencia de género del que hablaban las mujeres en los Diálogos Regionales de Mujeres de ACNUR. La comunidad decidió que el apoyo social de las mujeres debería ser una actividad central del proyecto y, por lo tanto, estableció grupos de mujeres y clases de alfabetización para adultos. Se eligió a tres mujeres como puntos focales para cada grupo, de forma rotativa, para coordinar actividades mensuales de grupo, y las mujeres que asistían proporcionaban apoyo entre pares y compartían sus habilidades. Las mujeres señalaron que tenía importancia el momento en el que hablaban porque se las reconocía por sus habilidades para hacer planes, tomar decisiones y gestionar las actividades del grupo.

La cooperación con ACNUR y las ONG socias: El RCDP no habría tenido éxito sin el apoyo de ACNUR y sus ONG socias como Don Bosco y el Centro de Información Sociolegal (SLIC). Inicialmente, algunos consideraron al proyecto como una duplicación de servicios existentes, pero con el tiempo el personal de Don Bosco, SLIC y ACNUR llegó a ver un beneficio recíproco. Don Bosco brindó apoyo para proyectos locales y ayudó al equipo de proyectos en situaciones que requerían de negociación con la policía, servicios del gobierno y propietarios; al mismo tiempo, Don Bosco pudo derivar casos vulnerables al RCDP y, a través de ellos, hizo conexiones con la comunidad. Mientras tanto, ACNUR comenzó a pedirles a los trabajadores refugiados de la comunidad que colaboraran en las consultas participativas dadas sus habilidades y experiencia y que ayudaran a proporcionar información a la comunidad sobre los requisitos cambiantes de visado. Así, el RCDP se convirtió en un conducto importante para la comunidad en general debido a la confianza que el equipo había desarrollado con las organizaciones humanitarias y la comunidad.

Salarios adecuados: En los proyectos comunitarios por lo general se les pide a las personas que trabajen como voluntarios o por salarios bajos (ya sea porque los refugiados no tienen derechos laborales o quizás por la suposición de que los desplazados tienen mucho tiempo libre), pero esto devalúa las habilidades y la experiencia de la gente y establece una jerarquía que le da más valor a aquellos que trabajan para ONG establecidas que a aquellos que trabajan en proyectos comunitarios, independientemente de sus responsabilidades. Los trabajadores de la comunidad del RCDP recibían el mismo salario que los trabajadores indios en ONG, en reconocimiento por sus habilidades y su nivel de responsabilidad para gestionar una asociación comunitaria con más de 2100 participantes y un presupuesto importante.

¿Qué se puede aprender del RCDP?

Los enfoques comunitarios, cuando son respaldados por valores de desarrollo de la comunidad, tienen un papel importante más allá de superar las brechas de servicios. Son muy importantes en el reconocimiento de la acción y capacidad de las personas en desplazamiento. ACNUR y las ONG a menudo reproducen las iniciativas comunitarias exitosas porque cuentan con los fondos y los recursos para poder hacerlo, pero las comunidades deben tomar las decisiones respecto de si el proyecto debería extenderse, lo que debería hacer, cómo se involucrarán los miembros de la comunidad y qué tipo de apoyo necesitan. Por lo general, este es un proceso que les lleva tiempo a las comunidades y para aquellos que financian y apoyan dichas iniciativas. Sin embargo, los resultados exitosos de empoderamiento y autodeterminación no pueden lograrse sin el proceso adecuado. El buen desarrollo de la comunidad es lento, desordenado y complejo, y es difícil establecer al principio resultados claros y objetivos que se medir al final del proyecto. No saber cómo podrían terminar las cosas es todo un desafío en el mundo de la rendición de cuentas de los fondos de los contribuyentes. Valorar el viaje y sus cualidades de transformación para los individuos y las comunidades es fundamental para el éxito de las iniciativas comunitarias dirigidas por refugiados. Reconocemos que esto es difícil para ACNUR y las ONG, teniendo en cuenta sus políticas y las demandas de responsabilidad de los donantes, pero creemos que se puede hacer mucho más en términos de consolidar la base de pruebas para promover una mayor flexibilidad por parte de los donantes.

El RCDP se estableció como un proyecto piloto con el objetivo declarado de desarrollar y diseñar enfoques comunitarios que podrían replicarse en otros contextos similares donde las organizaciones comunitarias dirigidas por refugiados no pueden registrarse en su propio derecho. A pesar de que el proyecto ya no está en funcionamiento en su forma original en Delhi, las lecciones que se aprendieron han sido incorporadas a través del trabajo de ACNUR y Don Bosco en Delhi, quienes han reorientado muchos de sus programas y actividades para apoyar iniciativas y proyectos dirigidos por la comunidad. Aunque la oficina de proyectos del RCDP cerró a finales de 2015, los fondos restantes han permitido a los grupos de mujeres seguir reuniéndose mensualmente, mientras que se pretende continuar con la financiación. Todos los involucrados en el proyecto están orgullosos de desarrollar y liderar una iniciativa de protección que fue "por refugiados para refugiados" y los "dividendos" de protección han sido mucho mayores que las actividades ejecutadas. Estábamos especialmente orgullosos del hecho de que el proyecto reuniera a las comunidades de Somalía y Afganistán en un solo proyecto.

Las respuestas comunitarias, sin embargo, no son una panacea de protección. Solas, son incapaces de abordar los múltiples desafíos de protección que experimentan las personas en desplazamiento. La alianza entre ACNUR, Don Bosco y el RCDP en Delhi mostró que diferentes organizaciones deben, y pueden, asumir diferentes roles en el mismo proyecto. En muchos casos, estos proyectos también pueden ser distintos de lo que es habitual para las organizaciones y, por lo tanto, pueden requerir una cierta reorientación de enfoques y el desarrollo de nuevas habilidades de todos los involucrados.

 

Linda Bartolomei linda.bartolomei@unsw.edu.au

Directora, Centro de Investigación para Refugiados, UNSW Australia

 

Mari Hamidi basatjan@gmail.com

Trabajadora de la comunidad y excoordinadora de RCDP

 

Nima Mohamed Mohamud naimammsahal@gmail.com

Trabajadora de la comunidad y excoordinadora de RCDP

 

Kristy Ward kristy.ward@unsw.edu.au

Investigadora asociada, Centro de Investigación para Refugiados, UNSW Australia

Para obtener más detalles sobre el proyecto, visite www.crr.unsw.edu.au o envíe un correo electrónico a las autoras.



 [1] Desde el año 2015, el proyecto fue dirigido por las autoras Mari Hamidi y Nima Mohamed.

 

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