Refugiados que acogen a refugiados

Asumir que el desplazamiento “superpuesto” es algo ampliamente extendido supone un punto de partida de cara a reconocer y comprometerse con la voluntad de los refugiados y de sus diversos anfitriones a la hora de ofrecer ayuda y de recibir a las personas desplazadas. 

A menudo damos por sentado que las comunidades locales que acogen a refugiados están compuestas por un grupo de ciudadanos asentados y establecidos. Sin embargo, las poblaciones recién desplazadas no solo comparten espacios o buscan integrarse en comunidades de “ciudadanos” sino que también lo hacen en otras formadas por refugiados y desplazados internos establecidos o que lo fueron, compartan o no nacionalidad o grupo étnico[1]. Este caso se da especialmente debido a tres tendencias clave del desplazamiento: la creciente naturaleza prolongada del desplazamiento, la naturaleza urbana y la superpuesta.

Aunque estudiosos y políticos han prestado muchísima atención a los dos primeros, poco se ha investigado acerca de la naturaleza y las implicaciones de los desplazamientos “superpuestos”, ni con respecto a las comunidades locales. Utilizo este término para referirme a dos formas de “superposición”. En primer lugar, tanto refugiados como desplazados internos a menudo han experimentado desplazamientos secundarios y terciarios a nivel personal y colectivo. Este es el caso de aquellos refugiados saharauis y palestinos que abandonaron los campos de refugiados de Argelia y el Líbano en los que vivían para irse a estudiar o a trabajar en Libia antes de ser desplazados por el conflicto que estalló allí en 2011, y de los refugiados palestinos e iraquíes que originalmente buscaron seguridad en Siria solo para tener que volver a desplazase por lo mismo[2]. En segundo lugar, los refugiados están experimentando cada vez más un desplazamiento superpuesto en el sentido de que a menudo comparten espacio físico con otras personas desplazadas. Por ejemplo, los turcos acogen a refugiados procedentes de más de 35 países; el Líbano, de 17 países; Kenia, de 16; Jordania, de 14; Chad, de 12 y Etiopía y Pakistán, de 11[3]. Debido a la naturaleza prolongada del desplazamiento, estos colectivos de refugiados a menudo se convierten con el paso del tiempo en miembros de comunidades que, posteriormente, acogen, ofrecen protección y apoyan a otros colectivos de personas desplazadas.

Revisión de los enfoques comunes para los anfitriones y la integración

Es comprensible que se busque centrarse en “las comunidades de acogida locales” y la “población nacional” en los niveles políticos y de creación de políticas en contextos de desplazamiento prolongado urbano. Sobre todo desde que se reconoce que la integración es un proceso bidireccional: no solo depende de las acciones y actitudes de la población entrante sino también en la “predisposición de las comunidades receptoras y de las instituciones públicas a acoger a los refugiados y satisfacer las necesidades de una comunidad diversa”[4].

A tenor de eso, la mayoría de las herramientas e índices de integración se centran en las características, experiencias y resultados con respecto a la integración de las personas desplazadas, para luego compararlas con las experiencias y resultados de las poblaciones nacionales de acogida. Además de proporcionar el marco para examinar las similitudes/diferencias entre las situaciones socioeconómicas de los refugiados y de sus anfitriones, las distintas herramientas políticas priorizan la importancia de cómo perciben las comunidades locales de acogida su propia situación y la de los refugiados en el entorno y en el país de acogida. En el contexto de la crisis de refugiados sirios, por ejemplo, cada vez hay en marcha un número mayor de estudios de referencia sobre la actitud en el Líbano, Jordania y Turquía. Un objetivo de esos estudios es identificar comunidades donde fueran necesarias intervenciones políticas para aplacar las tensiones entre los anfitriones y los refugiados dado que compiten (o perciben desigualdades) por los escasos recursos y servicios, y para desarrollar programas que promuevan la cohesión social entre anfitriones y refugiados.

Receptores híbridos

La naturaleza superpuesta del desplazamiento provoca que se difuminen las categorías de “persona desplazada” y “miembro de la comunidad de acogida”. En el contexto del norte de Uganda, por ejemplo, las poblaciones de acogida viven en los mismos campamentos que los desplazados internos, pueden tener también limitado el acceso a las tierras, y, por lo general, se les considera desplazados internos (o, de hecho, desplazados internos y miembros de la comunidad de acogida), y la distinción entre población desplazada y población de acogida tampoco estaría clara en otras situaciones en todo el mundo. También en la región fronteriza entre Sudán del Sur y el norte de Uganda, las comunidades que una vez acogieron a desplazados internos y refugiados se han convertido en desplazadas y están siendo acogidas por otras. En algunas situaciones, los ya desplazados son quienes acogen a las personas recién desplazadas.

Los ciclos de desplazamiento en curso y su movimiento multidireccional suponen un reto metodológico para cualquier estimación del impacto del desplazamiento en las comunidades locales, ya que el significado de “población de acogida” podría diferir en cada contexto de desplazamiento. Esto también eleva la cuestión sobre hasta qué punto los encargados de la formulación de políticas y los profesionales son conscientes o pretenden abordar las repercusiones que los grupos de refugiados recién llegados tienen en las comunidades de refugiados ya establecidas, cuya presencia prolongada en especial en espacios urbanos podrían haberles hecho invisibles (o menos significativos) para los donantes y los programas humanitarios. De hecho, esto destaca la necesidad de estrategias que puedan respaldar a los nuevos grupos de refugiados desplazados y, al mismo tiempo, sigan siendo sensibles con las condiciones socioeconómicas de las comunidades de acogida “nacionales”; esas estrategias también han de evitar marginar o agravar la exclusión social existente de la comunidad de acogida entre los refugiados establecidos.

Refugiados que acogen

Las iniciativas lideradas por los refugiados desarrolladas en respuesta a situaciones de refugiados nuevas o que ya existían desafían directamente las presuposiciones más afianzadas (aunque también más rebatidas) de que los refugiados son víctimas pasivas que necesitan que los de fuera cuiden de ellos. El estudio que estoy realizando en el norte del Líbano examina los encuentros entre los refugiados palestinos que llevan desde 1950 establecidos en un campo de refugiados urbano en las afueras de la ciudad libanesa de Trípoli (campo de Badawi) y el creciente número de nuevos refugiados que desde 2011 llegan desde Siria. Entre ellos no solo hay refugiados sirios sino también palestinos e iraquíes que vivían en Siria cuando estalló el conflicto y que se han encontrado con que vuelven a ser refugiados. Los palestinos son ahora proveedores activos de apoyo para otros, más que meros receptores de ayuda, lo que refleja hasta qué punto los campos de refugiados pueden convertirse en espacios compartidos.

Esta no es la primera vez que el campo de Badawi y sus habitantes han recibido a “nuevos” refugiados. Los residentes del campo de Badawi también acogieron a más de 15 000 “nuevos” refugiados palestinos que fueron desplazados internos desde el cercano campo de refugiados de Nahr el‑Bared cuando fue destruido durante la lucha en 2007. Con una cifra estimada de 10 000 refugiados de Nahr el‑Bared que todavía residen en el campo de Badawi, estos “refugiados desplazados internos acogidos por refugiados” se han convertido a su vez en parte de la comunidad establecida en Badawi que acoge a “nuevos” refugiados desplazados de Siria.

Por un lado, su llegada al campo —ya sea a Badawi o a otros campamentos palestinos en el Líbano— y el tener que compartir su cada vez más angosto espacio y sus limitados recursos ha ofrecido a los refugiados de Siria una oportunidad de formar parte de la más amplia “nación refugiada” y de un espacio de solidaridad en el que pueden estar con otros refugiados. Pero no a todos se les ve de la misma manera en Badawi, ni son igual de bienvenidos, ni tienen el mismo acceso a los espacios, servicios y recursos.

Aunque se subraye la naturaleza relacional de la situación de refugiado y se cuestione la premisa de que los refugiados son siempre acogidos por ciudadanos, no deben idealizarse los encuentros donde dicha acogida es por parte de otros refugiados porque también suelen darse situaciones de desequilibrios de poder, exclusión y hostilidad explícita por parte de los miembros de la comunidad refugiada original hacia los recién llegados. Esas tensiones no son inevitables; es evidente que determinadas políticas y programas activan el resentimiento y la inseguridad entre los miembros de la comunidad de acogida y que, por tanto, hace falta un mayor compromiso para implementar programas orientados al desarrollo que busquen ayudar a los refugiados y a las comunidades de acogida. En el contexto del desplazamiento superpuesto y de los refugiados que acogen a refugiados, estas tensiones podrían ser el resultado de un desarrollo desigual de programas en diferentes “generaciones” de refugiados y en los refugiados dependiendo de su país de origen. Esto es especialmente evidente en el campo de Badawi, cuyos habitantes establecidos llevan recibiendo una limitada asistencia del OOPS[5] desde 1950 mientras que los recién llegados de Siria reciben apoyo de un amplio abanico de organizaciones internacionales y nacionales.

El reto para los investigadores encargados de la formulación de políticas y profesionales seguirá consistiendo en explorar el potencial para ayudar al desarrollo y al mantenimiento de las comunidades de acogida, con independencia de que dichas comunidades estén compuestas por ciudadanos del país, nuevos refugiados o refugiados establecidos. Asumir la ampliamente extendida realidad del desplazamiento “superpuesto” ofrece un punto de partida para reconocer y comprometerse con la voluntad de los refugiados y de sus diversos anfitriones a la hora de ofrecer ayuda y de recibirles como socios activos en los procesos de integración, a la vez que se reconocen los retos que caracterizan esos encuentros. Como mínimo, los nuevos programas y políticas deben evitar volver a marginar a las comunidades de refugiados establecidos que estén acogiendo a nuevas personas desplazadas; en el mejor de los casos, deberán mostrar sensibilidad respaldando las necesidades y los derechos de todos los refugiados, ya sean los de los que acogen o los de quienes son acogidos.

 

Elena Fiddian‑Qasmiyeh e.fiddian-qasmiyeh@ucl.ac.uk

Codirectora de la Migration Research Unit [Unidad de Investigación sobre Migración] y coordinadora de la red de investigación Refugee in a Moving World [Refugiados en un mundo en movimiento], University College de Londres. www.ucl.ac.uk



[1] Véase Fiddian-Qasmiyeh E (2015) “Refugees helping refugees: how a Palestinian refugee camp in Lebanon is welcoming Syrians” [Refugiados que ayudan a refugiados: cómo un campo de refugiados palestinos en el Líbano está acogiendo a sirios], The Conversation, 4 de noviembre de 2015 http://theconversation.com/refugees-helping-refugees-how-a-palestinian-camp-in-lebanon-is-welcoming-syrians-48056

http://bit.ly/Conversation-4-11-15-FiddianQasmiyeh; Fiddian-Qasmiyeh E and Qasmiyeh Y M (2016) “Refugee Neighbours and Hostipitality: Exploring the complexities of refugee-refugee humanitarianism” [Vecinos refugiados y hospitalidad: exploración de las complejidades del humanitarismo entre refugiados], The Critique, 5 de enero de 2016 www.thecritique.com/articles/refugee-neighbours-hostipitality-2/

[2] Fiddian-Qasmiyeh E (2012) “Invisible Refugees and/or Overlapping Refugeedom? Protecting Sahrawis and Palestinians Displaced by the 2011 Libyan Uprising” [¿Refugiados invisibles y/o refugio superpuesto? La protección de los saharauis y palestinos desplazados por la rebelión libia de 2011], International Journal of Refugee Law 24(2):263-293 http://ijrl.oxfordjournals.org/content/24/2/263.full

[3] Cifras de Crawford N et al (2015) Protracted displacement: uncertain paths to self-reliance in exile, [Desplazamiento prolongado: caminos inciertos hacia la autosuficiencia en el exilio] Londres: ODI/HPG. www.odi.org/sites/odi.org.uk/files/odi-assets/publications-opinion-files/9851.pdf

http://bit.ly/ODI-Crawford-et-al-2015

[4] ACNUR (2005) Local Integration and Self-Reliance [Integración local y autosuficiencia], EC/55/SC/CRP.15 www.refworld.org/docid/478b3ce12.html

[5] Organismo de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en el Cercano Oriente 

 

Renuncia de responsabilidad
Las opiniones vertidas en los artículos de RMF no reflejan necesariamente la opinión de los editores o del RSC.
Derecho de copia
Cualquier material de RMF impreso o disponible en línea puede ser reproducido libremente, siempre y cuando se cite la fuente y la página web. Véase www.fmreview.org/es/derechos-de-autor para más detalles.

facebook logo Twitter logo RSS logo

Forced Migration Review
Refugee Studies Centre
Oxford Department of International Development
University of Oxford
3 Mansfield Road, Oxford OX1 3TB, UK
fmr@qeh.ox.ac.uk  +44 (0)1865 281700
skype: fmreview