La autoprotección liderada por las mujeres en Sudán

En algunas partes de Sudán, las ONG locales y los colectivos de mujeres han tomado la iniciativa sobre su propia protección, y sus considerables logros han ayudado a cambiar el estatus de las mujeres en sus comunidades.

Desde que estallara la guerra civil en 2011, en los estados de Kordofán del Sur y Nilo Azul, en Sudán, la población civil ha sufrido intensos bombardeos aéreos y ataques terrestres. Al menos 4082 bombas y misiles han alcanzado sobre todo a objetivos civiles, entre ellos, pueblos, escuelas y hospitales[1]. Unas 450 000 mujeres, hombres, niños y niñas se han convertido en desplazados internos mientras que aproximadamente 250 000 personas se han exiliado a Sudán del Sur, Etiopía, Kenia y Uganda. Desde que estalló la guerra, el Gobierno sudanés ha prohibido a los actores humanitarios internacionales, representantes de los medios de comunicación y comerciantes locales acceder a las zonas que se encuentran bajo el control de la oposición.

En ausencia de cualquier asistencia y protección internacional, las ONG locales y una asociación de mujeres han apoyado a unas 400 000 personas dándoles directrices sobre supervivencia básica y autoprotección y realizando labores de concienciación. En este artículo, Nagwa Musa Konda, ex Directora ejecutiva de Nuba Relief, Rehabilitation and Development Organisation (Organización para la Ayuda, Rehabilitación y Desarrollo Nuba), y Leila Karim Tima Kodi, jefa de la Nuba Mountains Women's Association (Asociación de Mujeres de los Montes Nuba)[2], hablan sobre su experiencia con los esfuerzos de protección liderados por la comunidad local en Sudán[3].

Nagwa: La situación es muy tensa. Tenemos bombardeos o aviones que nos sobrevuelan casi todos los días. La mayoría de las víctimas de los bombardeos aéreos son niños aunque también muchas mujeres. Cuando se producen, las mujeres corren tras sus hijos para intentar salvarlos y, al correr en campo abierto, quedan muy expuestas a la metralla del bombardeo. Por eso, tener trincheras por todas partes [depresiones poco profundas que permiten proteger a las personas que se esconden dentro] y entrenar a la gente para que salte a esos agujeros en vez de salir corriendo, ha sido tan importante para su protección. En el momento en que te tumbas en vez de permanecer de pie, tu exposición a la metralla en el aire es mucho más baja.

Cuando la guerra estalló en junio de 2011, el estudio de investigación sobre las experiencias de protección y supervivencia local de la anterior guerra que se produjo en la zona (1985-2002) estaba a punto de concluirse. Los investigadores internacionales y locales asociados con la iniciativa Local to Global Protection (L2GP) junto con las ONG locales que habían participado en el estudio de investigación, rápidamente lo convirtieron en un temario formativo para la autoprotección. La investigación señalaba algunas experiencias clave de la anterior guerra que parecían relevantes para los civiles en la nueva y, en concreto, tres importantes conjuntos de amenazas y retos:

·     Reducir el riesgo de heridas o de muerte a causa de los bombardeos aéreos y de artillería a largo alcance, buscando refugio y ofreciendo a las comunidades kits y formación de primeros auxilios.

·     Reducir las amenazas mortales por la falta de alimentos, agua potable, ingresos, servicios básicos y refugio movilizando el conocimiento tradicional basado en alimentos silvestres y en la medicina natural, e introduciendo los racionamientos en los hogares para intentar sacar el máximo partido a los escasos recursos.

·     Superar el miedo, la sensación de aislamiento y de desesperanza, y la erosión de la dignidad mediante actividades psicosociales en la comunidad como la educación continua y otras actividades para niños.

Nagwa: Cuando nos enteramos de que la mayoría de las víctimas de la lucha y los bombardeos aéreos eran mujeres y niños nos sentamos a hablar con la asociación de mujeres Nuba Mountains Women's Association. Nos dimos cuenta de que muchas de las mujeres y hombres más jóvenes y, por supuesto, los niños no habían vivido en la zona de guerra durante el anterior conflicto y no tenían ni idea de qué hacer cuando empezara de nuevo la lucha y los bombardeos aéreos.

La formación estándar que se ha desarrollado dura cuatro días y los voluntarios que participan tienen que comprometerse a transmitir a sus comunidades todo lo que hayan aprendido. Las mujeres que acudan a una mezquita o iglesia concreta deberán volver allí y formar a la comunidad adscrita a la misma. Los maestros deberán enseñar a los niños en las escuelas y también a otros maestros. De este modo, la formación en protección básica ha llegado a más de 400 000 personas desde que empezó la guerra[4]. El número de bajas ha disminuido en gran medida y la gente es, hasta cierto punto, capaz de lidiar mejor con los bombardeos y con el miedo que les producen.

¡Cavad trincheras por todos lados!

Leila: En la Asociación de Mujeres informamos a nuestras congéneres sobre acontecimientos recientes y les aconsejamos sobre cómo lidiar con la guerra, cómo protegerse a sí mismas y cómo cooperar con las demás para mantenerse a salvo. Desde el principio nos tomamos muy en serio la amenazas de los bombardeos aéreos y animamos a la gente a que cavara búnkeres y trincheras en zonas seguras. Justo después, empezamos a enseñarles a nuestros niños que, en cuanto oyeran el sonido de los aviones, tenían que saltar inmediatamente al búnker y tumbarse por su seguridad. Estén con sus madres o no, los niños tienen que esconderse ellos solos.

Nagwa: Los voluntarios de protección continuaron sugiriendo a las comunidades y autoridades locales que trasladaran las escuelas, mezquitas e iglesias a ubicaciones más seguras, ya fuese cerca de cuevas en las montañas o en el bosque. Se animó a los maestros a que llevaran una pizarrita y dieran las clases bajo los árboles cerca de cuevas por si, de repente, tenía lugar un bombardeo aéreo.

También llevamos silbatos sencillos para alertar a los niños si estaban jugando y no se daban cuenta de la llegada de los aviones. En otros lugares, tenemos a gente vigilando con una gran campana. Cuando la oímos, saltamos directamente a las trincheras. Los aviones no nos dan tiempo para correr así que es importante estar muy cerca de un refugio seguro por si de repente hay un bombardeo. Por eso, el mensaje fundamental al principio consistía en convencer a todos de la importancia de cavar trincheras por todos lados: en casa, junto a la bomba de agua, en el mercado, en las escuelas, mezquitas e iglesias... ¡En todos lados!

Cambios diarios

A medida que continuó la guerra se incluyeron más cuestiones y mensajes en la formación —cómo economizar, reducir las comidas, almacenar alimentos, recolectar alimentos silvestres y prepararlos— y distribuir los alimentos en lugares diferentes por si la casa de alguna familia era bombardeada y quemada.

Muchos puntos de agua han sido destruidos o han dejado de funcionar y muchas comunidades se ven obligadas ahora a utilizar pozos tradicionales y, a veces, a beber agua de la superficie, por lo que en el plan de formación se incluyeron consejos básicos sobre cómo hervir el agua o del uso de pastillas potabilizadoras junto con información acerca de la forma de enfrentarse a numerosas amenazas relacionadas con la salud y otras cuestiones.
 

Nagwa: El personal de los centros de salud locales nos avisó de que había casos de VIH/SIDA en la zona, así que también añadimos formación en riesgos relacionados con esta enfermedad. El suministro de servicios sanitarios y médicos es muy escaso en las zonas controladas por la oposición. Solo hay un pequeño hospital que cuida de una población de en torno a un millón de personas, así que incluimos información acerca de hierbas y medicina tradicional. Se trata de conocimientos tradicionales que las mujeres más ancianas conocen pero que no han llegado a las mujeres jóvenes, así que los formadores ahora los difunden entre todas las generaciones.

La formación básica en primeros auxilios forma parte de los talleres e incluye directrices sobre cómo cortar una hemorragia grave. Dado que las carreteras no son buenas, que hay muy pocos coches y que hay una gran distancia hasta el único hospital en funcionamiento, el poder detener un sangrado puede evitar que un paciente muera antes de llegar al hospital.

Cambiar el estatus de las mujeres

Haber desempeñado un papel tan importante y el haber salvado vidas en la comunidad ha hecho que las mujeres ahora gocen de un mayor respeto entre las diversas partes interesadas locales (mezquitas, líderes de la comunidad, grupos armados, etc.) Esto otorgó a las mujeres un estatus y una plataforma desde la que pudieron empezar a abordar cuestiones más sensibles y desafiantes —como la violencia de género— dentro de la comunidad. Cuando se tiene en cuenta el impacto que ha tenido la labor de las organizaciones locales en los Montes Nuba, los actores internacionales harían bien en considerar cuál sería la mejor manera de dar apoyo a este tipo de esfuerzos de protección liderados por la comunidad en los conflictos activos, como por ejemplo, de qué modo podrían desarrollarse unas modalidades de financiación adecuadas para respaldar este tipo de labor.

Leila: Trabajamos mucho con cuestiones que giran en torno a la violencia contra las mujeres. Lo hacemos mediante conferencias y talleres dirigidos a hombres y a mujeres, para concienciar sobre la violencia contra ellas. A los hombres que golpean a las mujeres se les castiga y eso les da miedo. Aunque sigue habiendo violencia, se ha reducido mucho.

Nagwa: Las comunidades, y cada vez más los líderes tradicionales y las autoridades locales también, respetan a las mujeres por lo que han hecho y por cómo han ayudado a salvar muchas vidas. Todos nos damos cuenta de que, debido a las campañas de concienciación, la tasa de bajas por culpa de las bombas ha disminuido hasta alcanzar cifras muy bajas.

Ahora, cuando hay una asamblea local, le piden a la Asociación de Mujeres que participe. También se dieron cuenta de que necesitaban que las mujeres participaran en la formación de los cadetes de policía. La Secretaría local de Sanidad tomó parte en la primera formación en primeros auxilios; los jueces colaboraron cuando las mujeres les trasladaron cuestiones acerca de la violencia de género, incluyendo cómo y dónde denunciar posibles casos. Finalmente, eso dio lugar a que quienes formaban parte de la Asociación de Mujeres en algunos lugares formaran parte de los tribunales consuetudinarios cuando se debía decidir sobre casos relacionados con la violencia de género.

Lidiar con los traumas y la desesperanza

Nagwa: Mucha gente —niños, mujeres, hombres— han sido testigos de cómo mataban a sus seres queridos ante sus ojos. Algunos han visto sus casas arder con todas sus pertenencias dentro. Muchas personas están ahora profundamente traumatizadas por lo que han experimentado y por el temor diario y el terror al que se enfrentan. Aun así, somos un pueblo orgulloso y resiliente. Aunque algunos hayan huido, la mayoría intentamos quedarnos porque este es nuestro hogar. Es aquí donde cultivamos nuestra comida y donde vivimos. La gente no quiere marcharse y sufrir en un campo de refugiados en otro país. En vez de eso, hemos adoptado muchas estrategias diferentes para poder sobrevivir y quedarnos en casa.

En semejante situación, es importante permanecer juntos y apoyar a los que acaban de perder a un ser querido reconfortándolos y asegurándonos de que nadie se queda solo en un momento traumático. En respuesta a la actual tensión psicológica de vivir en una zona de guerra, las mujeres han empezado a hacer uso de pequeños detalles como extensiones de pelo, maquillaje o perfume para restablecer su dignidad. Incluso si —o tal vez sobre todo en esos casos— estés obligada a vivir en una cueva, cuando no tengas suficiente comida para tus hijos o para ti, y vivas con constante miedo al próximo bombardeo, sentirte limpia, oler bien y tener buen aspecto puede llegar a convertirse en algo realmente crucial para tu autoestima y tu capacidad de supervivencia.

Cuando las mujeres se reúnen, se sientan, preparan los perfumes o se arreglan el pelo las unas a las otras, tienen la oportunidad de hablar, de explicar su situación, y eso les da una oportunidad también de reconfortarse y de animarse las unas a las otras. Para mí personalmente estas pequeñas cosas son también importantes. A pesar de todos los retos, a pesar de todo el sufrimiento, no quiero tener un aspecto desarreglado o ir por ahí oliendo mal. Quiero ser una mujer nuba normal y, por tanto, voy a proteger mi dignidad mientras viva.

 

“La protección es muy importante. Si no fuera por la concienciación sobre la protección, mucha gente no estaría viva ahora mismo. Puesto que la guerra continúa, seguiremos con el mensaje de la protección”. Leila Karim, asociación de mujeres Nuba Mountains Women’s Association.

 

 

Nagwa Musa Konda, ex Directora ejecutiva de la organización Nuba Relief, Rehabilitation and Development Organisation.

Leila Karim Tima Kodi, Directora de la asociación de mujeres Nuba Mountains Women’s Association.

Nils Carstensen nic@local2global.info Documentalista y asesor humanitario sénior, Local to Global Protection www.local2global.info y DanChurchAid www.danchurchaid.org

 


[1] Entre abril de 2012 y junio de 2016, como informó Nuba Reports, un colectivo de periodistas independientes que trabajan en la zona. Véase http://nubareports.org.

[2] El punto más meridional, el área montañosa de Kordofán del Sur se conoce como Montes Nuba por la mayoría de los habitantes de la zona.

[3] Debido a las restricciones de acceso, las entrevistas para este artículo se realizaron en diversas ubicaciones (incluida Kordofán del Sur) y en distintas ocasiones entre 2014 y 2016. Del mismo modo, las entrevistas con personal clave de Kodi, otra ONG local que participó en las actividades, han documentado este artículo. Queremos dar las gracias a Justin Corbett y a James Thomson por sus aportaciones. Por último, el artículo aprovecha diversos escritos y un corto documental filmado sobre la protección liderada por las mujeres en Sudán que pueden encontrar en www.local2global.info.

[4] Esto se confirmó en una evaluación que se llevó a cabo en 2014 y que mostraba que el 80 % de las 640 familias seleccionadas al azar conocían todos los mensajes de protección. En términos de repercusiones sobre el comportamiento actual, los mensajes sobre la necesidad de cavar trincheras, esconderse en cuevas, hacer un presupuesto familiar, almacenar alimentos, y sobre temas relacionados con la salud, la salubridad y los primeros auxilios habían tenido las mayores repercusiones.

 

“Protection is very important. If it were not for the awareness on protection, many people would not be alive now. Since the war continues, we will continue with the message on protection.” Leila Karim, Nuba Mountains Women’s Association

 

“La protección es muy importante. Si no fuera por la concienciación sobre la protección, mucha gente no estaría viva ahora mismo. Puesto que la guerra continúa, seguiremos con el mensaje de la protección”. 

Leila Karim, asociación de mujeres Nuba Mountains Women’s Association.

 

 

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