El compromiso con la innovación entre los refugiados y los desplazados internos

Los actores humanitarios tradicionales deben desarrollar mecanismos para apoyar las innovaciones que desarrollan las personas desplazadas. Dos casos de innovación tecnológica desarrollada por refugiados sirios ilustran el punto.

La innovación y la tecnología son cada vez más reconocidas como elementos importantes en el sistema humanitario. Sin embargo, la innovación y el uso de tecnología por parte de las propias personas desplazadas también tienen lugar junto a los actores tradicionales que operan en el sistema humanitario. Las tecnologías móviles, en particular, son fundamentales en las vidas de los migrantes forzados: son recursos importantes para la supervivencia económica, el mantenimiento y el desarrollo de redes sociales y la navegación de rutas de migración. Por lo tanto, no es ninguna sorpresa que los refugiados y los solicitantes de asilo hayan comenzado a relacionarse de manera creativa con las tecnologías móviles para satisfacer sus propias necesidades políticas, sociales y económicas. Lo que sí es sorprendente es la respuesta tardía del sistema humanitario para reconocer y apoyar estos usos.

Los refugiados, los desplazados internos y los solicitantes de asilo utilizan la tecnología para construir sus propias comunidades virtuales, para así estar en contacto con su familia y amigos, documentar sus experiencias migratorias personales y aconsejar a otras personas desplazadas en el mundo.[1] De esta manera, identifican desafíos únicos en sus comunidades y desarrollan productos y servicios para superar estos retos, a menudo sin el apoyo de los actores humanitarios tradicionales.

Dubarah

Dubarah es una red en línea que ayuda a refugiados sirios y a solicitantes de asilo a encontrar oportunidades laborales en los países a los que se han trasladado. Dubarah fue fundada en 2013 por Ahmad Edilbi, que trabajaba en una empresa de comunicaciones móviles cuando estalló el conflicto sirio. Posteriormente se vio obligado a huir de Siria, y se digirió a Dubai mientras que el resto de su familia se trasladó a Líbano o Turquía. A un año de su reubicación, Ahmad fue testigo y experimentó la pérdida de objetivos y de dignidad y la percepción negativa de ser un refugiado. Inspirado por su experiencia, y con el conocimiento del poder de la diáspora siria, lanzó Dubarah como una herramienta para ayudar a los refugiados a desempeñar un papel activo y productivo en la sociedad.

Dubarah crea una comunidad virtual para los sirios que huyen del conflicto y que se trasladan a países en los que tienen poca experiencia o contacto. Esta red comparte información sobre vacantes de trabajo, becas, educación, oportunidades de inversión, asesoramiento legal y asistencia para la vivienda. La plataforma también ofrece una guía que explica las condiciones de vida en 32 países diferentes, como un medio para incrementar la comprensión cultural de los refugiados sobre los países anfitriones actuales y los posibles países anfitriones en el futuro. Dubarah también se esfuerza para brindar apoyo psicológico a los miembros de la red en línea a través del contacto de los refugiados con expatriados sirios y otros miembros de la diáspora siria para reunir y compartir recursos que se adapten a las necesidades culturales, sociales, políticas y económicas específicas de los refugiados y solicitantes de asilo sirios.

En 2013-2014, Dubarah proporcionó "un promedio de 500 soluciones y consultas... al día con un total de 25 900 oportunidades aseguradas entre puestos de trabajo, inversiones, asesoramiento para empresas emergentes, vivienda, consultas legales y oportunidades educativas".[2] Dubarah, que comenzó como una plataforma web, se ha ampliado y hoy cuenta con una aplicación móvil y un directorio mundial de profesionales sirios.

Gherbetna

Gherbetna es una aplicación para teléfonos inteligentes y un sitio web para refugiados del Oriente Medio. Gherbetna, que significa "exilio" en árabe, ayuda a los refugiados y a los solicitantes de asilo a adaptarse a la vida en los países de reasentamiento. Los usuarios pueden acceder a consejos para instalarse en países como Arabia Saudita, Jordania, Líbano, Turquía, Argelia, Alemania, Austria y Suecia, y también pueden hacer preguntas sobre temas que van desde la inscripción oficial a las mejores opciones de comida local.

Gherbetna fue creada en el año 2014 por Mojahed Akil, un joven programador informático sirio que huyó a Turquía en 2011 mientras sus padres y hermanos huyeron por separado a Arabia Saudita y Dubai. Esto significó que estaba intentando sortear por su cuenta los obstáculos políticos y económicos impuestos por el Gobierno turco. "Tenía que ir a las oficinas del gobierno todos los días para obtener información acerca de cuáles son mis derechos en [Turquía]".[3]

La aplicación ofrece noticias sobre rutas migratorias, tales como los pasos fronterizos que están abiertos y cuáles son las zonas seguras; además, proporciona un foro en línea sobre oportunidades laborales y educativas y una sección de discusión general donde los usuarios pueden publicar preguntas. Debido a la gran población de refugiados sirios y de solicitantes de asilo de Turquía, la aplicación también cuenta con una cantidad importante de tutoriales específicos sobre Turquía que proporcionan una guía paso a paso para navegar por los servicios gubernamentales de ese país, como el proceso de solicitud de permisos de residencia turca. También existen tutoriales similares para otros países.

Conclusiones

La clave para el atractivo y el éxito de ambas aplicaciones ha sido su habilidad para facilitar la interacción entre los refugiados que comparten experiencias similares. Además, estas plataformas han sido capaces de acceder a los conocimientos y recursos de comunidades de la diáspora.

Sin embargo, en el diseño de Dubarah y Gherbetna estuvo ausente la focalización de las necesidades específicas de mujeres y niñas. Al momento de escribir este artículo, ha habido poco debate público sobre las necesidades de las mujeres en cualquiera de las plataformas: las experiencias de migración determinadas por el género de mujeres y niñas, sus necesidades específicas de protección y la oportunidad de abordarlas, o los desafíos que enfrentan las mujeres y las niñas para acceder a los servicios públicos, como la educación o los servicios de salud. Además, por su propia naturaleza, ninguna de las plataformas tiene en cuenta el hecho de que a nivel mundial las mujeres tienen menos acceso a teléfonos móviles o computadoras, y que el acceso que tienen por lo general es supervisado por los padres, esposos o hermanos varones.

Los usos innovadores de la tecnología han ayudado a las personas desplazadas a contribuir con la resiliencia de sus comunidades durante el desplazamiento. Los actores humanitarios tradicionales pueden y deben apoyar mejor este tipo de innovación. Aumentar la inversión en las incubadoras de innovación puede permitirles a los refugiados y a los desplazados internos utilizar mejor su talento, habilidad y creatividad para beneficio de sus comunidades.

Las restricciones y oportunidades de innovación variarán según el contexto. Para que la comunidad humanitaria apoye a las comunidades desplazadas, primero deben comprender las barreras sociales, políticas y económicas a la innovación que experimentan las poblaciones desplazadas. Estas incluyen la xenofobia y la discriminación, la falta de acceso a financiamiento, servicios bancarios, vivienda y el derecho al trabajo, y la pérdida de activos. Mediante la comprensión de estas restricciones (y los posibles catalizadores), los agentes humanitarios podrían orientar mejor sus recursos hacia la innovación. De esta manera, la comunidad humanitaria puede ayudar mejor a que los refugiados y a los desplazados internos se ayuden a sí mismos.

En el diseño e implementación de cada innovación, sin importar el contexto, deben considerarse los datos demográficos de los usuarios finales. Esto comprende las diferencias de género, así como de edad, filiación religiosa, raza y etnia, entre otras consideraciones. Es crucial que la comunidad humanitaria —que debe comprender los impactos en materia de género y de otros tipos que derivan de la migración, del desplazamiento y de la tecnología) desarrolle mecanismos que tomen medidas para abordar dichos efectos mientras se apoya a las tecnologías originadas en la comunidad.

 

Danielle Robinson Danielle.Robinson10@gmail.com

Graduada, Escuela de Derecho y Diplomacia Fletcher, Universidad Tufts http://fletcher.tufts.edu/



[1]Betts A, Bloom L y Weaver N (2015) Refugee Innovation: Humanitarian innovation that starts with communities [Innovación por parte de refugiados: innovación humanitaria que comienza con las comunidades], Refugee Studies Centre, Oxford www.rsc.ox.ac.uk/files/publications/other/refugee-innovation-web-5-3mb.pdf. http://bit.ly/RefugeeInnovation

 

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