La migración secundaria de refugiados reasentados en los Estados Unidos

Cada vez son más los refugiados reubicados en comunidades donde no tienen ninguna intención de vivir, lo que hace que luego se muden. 

Si bien los supuestos que forman la base del actual sistema de reasentamiento de refugiados en Estados Unidos pueden haber sido válidos hace 35 años, la probabilidad de que un refugiado recién llegado no tenga conexiones en los Estados Unidos disminuye todos los años. Cada año, aumentan las posibilidades de que un nuevo refugiado tenga familia o amigos que ya viven en Estados Unidos y los avances en la conectividad mundial han ayudado a los futuros refugiados a mantenerse en contacto con personas que también fueron refugiados. Es así que los nuevos refugiados, ahora más que nunca, tienen conexiones fuertes y preferencias geográficas al llegar a Estados Unidos. En los últimos años, algunas comunidades étnicas o culturales homogéneas han comenzado a surgir en todo el país, un fenómeno que, en realidad, la política de reasentamiento de refugiados busca prevenir, y cuyo objetivo es más bien "repartir la carga" de los refugiados en todo el país mediante una política de dispersión en la ubicación inicial de los refugiados.

Puede parecer poco probable que los refugiados recién llegados gasten sus escasos recursos económicos en una mudanza cuando tienen tantos otros gastos desafiantes. Los refugiados deben pagar un préstamo por el costo del vuelo a su nuevo hogar. Al cabo de seis meses, deben comenzar a pagar alquiler. Para ello, deben encontrar rápidamente un empleo. Recoger todas sus posesiones, una vez más, y mudarse no parece ser algo que muchos refugiados elegirían. Sin embargo, las estadísticas nos indican que muchos de ellos sí lo hacen.

En los años fiscales 2012 y 2013, Estados Unidos aceptó alrededor de 70 000 refugiados; en el plazo de un año de llegada, más de 10 000 refugiados del cohorte de 2012 y más de 11 000 del cohorte de 2013 se habían mudado de su comunidad inicial de reasentamiento. Sin embargo, estos datos solo reflejan lo que se informa a la Oficina de Reubicación de Refugiados (ORR) y probablemente representan un cálculo menor de las verdaderas tasas de migración secundaria.

En algunos lugares, la migración secundaria tiene consecuencias significativas. Por ejemplo, Minnesota aceptó aproximadamente a 2000 refugiados en 2012 y 2013, pero al final de cada año fiscal había recibido a más de 2000 refugiados adicionales a través de la migración secundaria, en su mayoría en el área metropolitana de Minneapolis-St. Paul.

Los refugiados se mudan por las mismas razones que cualquier otra persona: para migrar hacia mejores perspectivas de empleo, costos de vivienda más bajos o mejores sistemas escolares; para vivir más cerca de sus amigos o familiares; o para aprovechar una ubicación geográfica o recursos ambientales determinados. Lo que hace de las migraciones secundarias un hecho notable es más bien la forma en que los refugiados difieren de la persona promedio que se muda, ya que los refugiados en general tienen menos dinero, en un principio no tienen un empleo de jornada completa, la mayoría no habla inglés con fluidez y tiene poco conocimiento acerca de la vida en EUU.

Descubrir por qué se mudan los refugiados

Cuando Estados Unidos comenzó por primera vez la reubicación de refugiados, la comunidad que se les asignaba inicialmente para vivir era tan buena como cualquier otra comunidad en el país. Treinta y cinco años después, existen alternativas mejores, y los refugiados son cada vez más conscientes de ellas. Existen numerosos factores sobre por qué los refugiados necesitan mudarse.

El incentivo para permanecer en silencio: El momento más conveniente para reunir información acerca de las preferencias geográficas de los refugiados es durante las entrevistas y las reuniones previas al reasentamiento. Sin embargo, puede haber un incentivo para que los refugiados no proporcionen información sobre sus preferencias debido a que desconfían de los funcionarios burocráticos o porque temen arruinar sus posibilidades de realmente ser reubicados en un tercer país. Permanecer tan dispuestos como sea posible puede ser una estrategia racional para algunos refugiados. Pueden existir preferencias, pero es posible que el refugiado las oculte de forma estratégica creyendo que mudarse después de la llegada bien puede ser una opción más segura en comparación con el riesgo de perder la oportunidad del reasentamiento que le cambiará la vida.

Ganancias frente a pérdidas: Los refugiados toman decisiones teniendo en cuenta ganancias y pérdidas. Antes de la llegada a Estados Unidos, las preferencias tienden a ser generales. La seguridad y el reasentamiento en cualquier lugar es una ganancia, mientras que permanecer en un campamento de refugiados o en peligro debido a la violencia es una pérdida. Sin embargo, después de la llegada, las ganancias y las pérdidas relativas de vivir en diferentes lugares cambian e inciden en la decisión de quedarse o mudarse.

Información geográfica actualizada: Los refugiados pueden tener información sobre el paradero de sus amigos o familiares, pero es posible que subestimen las distancias en Estados Unidos. Antes de su llegada, los nuevos refugiados pueden asumir de manera errónea que podrán visitar con facilidad a familiares y amigos que ya viven en Estados Unidos, por el simple hecho de que residirán en el mismo país. A su llegada, es posible que los refugiados deseen mudarse para estar más cerca de sus amigos y familiares, y que solo se den cuenta de esto una vez que lleguen al país.

Red de toma de decisiones: En la actualidad, grupos relativamente grandes de refugiados muy conectados denominan a diversas comunidades su hogar. Algunos de estos grupos toman decisiones migratorias en conjunto, pero los nuevos refugiados pueden no tener ninguna idea sobre el lugar al que se mudará el grupo hasta después de su llegada.

"Elección de estado": Los programas de reasentamiento de refugiados son extremadamente complejos, ya que los fondos para servicios de asistencia provienen de diversos flujos presupuestarios, tanto públicas como privadas. Además, la elegibilidad para diversos servicios tales como asistencia temporal a familias necesitadas, Medicaid (el programa social de atención de salud para familias y personas con recursos limitados) y asistencia de empleo varía de forma notable entre los estados. Esto hace que los refugiados se involucren en una práctica denominada "elección de estado", en busca de un lugar donde puedan encontrar la mejor oportunidad de convertirse en personas autosuficientes. Además, circulan historias y rumores sobre dónde se encuentran los mejores servicios y organizaciones. Los amigos que puedan haber tenido una buena experiencia con los servicios de una organización particular de reasentamiento local en otra comunidad pueden influenciar a un refugiado recién llegado para que migre al área de servicio de esta organización en busca de una experiencia similar.

Política de refugiados

Cualquier profesional de reasentamiento de refugiados señalará rápidamente lo importante que es que los refugiados permanezcan en su lugar de reubicación inicial durante al menos los primeros 90 días. Una vez que un refugiado se muda, es complicado que se administren sus servicios en la nueva comunidad. Por esta razón, la mayoría de las organizaciones voluntarias locales desaconsejan activamente a los refugiados a mudarse poco tiempo después de haberse reubicado. Las agencias locales son muy conscientes de las consecuencias de la migración secundaria tanto en la eficiencia de los servicios del organismo como en el bienestar de los propios refugiados. A los refugiados se les prometen servicios especiales por hasta cinco años después de su llegada y el hecho de no poder manejar de forma adecuada la migración secundaria pone en riesgo a las comunidades de reasentamiento y a los refugiados. Las agencias voluntarias especialmente afectadas por la migración secundaria reciben algunos fondos federales; las fórmulas para asignar dichos fondos, sin embargo, se basan en cifras de patrones históricos de reasentamiento en lugar de basarse en proyecciones de patrones futuros, y a menudo quedan por debajo de las necesidades locales.

En los últimos años, se ha intentado mejorar la dispersión de los refugiados reubicados en Estados Unidos. En 2010, la ORR enumeró una serie de principios para guiar sus servicios; en la explicación de estos principios, sin embargo, la migración secundaria se menciona solo dos veces. En primer lugar, se afirma que "La ubicación y los servicios apropiados desde el inicio se consideran [sic] una medida preventiva contra los desafíos que provoca la migración secundaria", y en segundo lugar, hay una referencia con respecto a la intención de desarrollar un sistema de datos que pueda rastrear la migración secundaria desde la ubicación inicial. Está claro que las técnicas de ubicación y la toma informada de decisiones según datos adicionales son mejoras bienvenidas en el sistema de reasentamiento de refugiados de Estados Unidos, pero se necesitan innovaciones.

Una de estas innovaciones, que por lo general se utiliza para hacerle frente a esta problemática, es presentarles un contrato a los refugiados recién llegados. Al firmar el contrato, los refugiados se comprometen a dar a conocer cualquier tipo de información sobre la ubicación de cualquier persona que conozcan y que viva en Estados Unidos en la actualidad. Además, se comprometen a no mudarse dentro de los primeros 90 días de su llegada a Estados Unidos so pena de perder sus derechos a servicios básicos. Esta política pretende cambiar los incentivos mediante la acción de recompensar a los refugiados que compartan información, pero podría penalizar a aquellos que no posean la información necesaria para comunicar cuáles serán sus preferencias geográficas una vez que lleguen en Estados Unidos.

La pregunta que se encuentra en el centro de los desafíos que genera la migración secundaria es si la ubicación inicial debe ser una comunidad donde se espera que se ubiquen los refugiados o si es más bien una ubicación receptora, una plataforma de lanzamiento, donde los refugiados simplemente reciben los primeros servicios básicos. Las muchas implicaciones de la respuesta a esta pregunta deben examinarse con sumo cuidado. Dada la realidad actual de los refugiados que se reubican y su migración secundaria, tal vez la respuesta sea rediseñar el reasentamiento para que sea más dinámico y para que considere el cambio de preferencias.

 

Jeffrey Bloem bloem.jeff@gmail.com

Estudiante de doctorado, Departamento de Economía Aplicada, Universidad de Minnesota www.apec.umn.edu

 

Scott Loveridge loverid2@msu.edu

Profesor de Economía agrícola, alimentación y recursos, Universidad Estatal de Michigan www.afre.msu.edu

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