Cuando el dinero habla: detrás de los patrones de consumo de los solicitantes de asilo

Los bienes y servicios adquiridos por solicitantes de asilo que recibieron una transferencia de dinero en efectivo no condicionada demostraron cómo su comportamiento de consumo va más allá del cumplimiento de las necesidades inmediatas para abordar deseos más amplios de comunidad y pertenencia.

"Yo no vengo de la pobreza, no pasaba hambre. Solo estoy huyendo por la guerra… no todos estamos aquí solo para comer. Queremos hacer más con nuestras vidas". (Hisham, de Siria, 25 años)

Alemania ha presenciado un aumento dramático en la cantidad de solicitudes de asilo. Los recursos de las organizaciones de ayuda son un tanto escasos y no pueden proporcionar asistencia individualizada, es decir, más específica. Es por eso que desarrollamos un proyecto relacionado con el uso de transferencias de dinero en efectivo no condicionadas para ver si con una mejor comprensión de los patrones de gasto de los refugiados se podía ayudar a las organizaciones de asistencia a crear programas de ayuda más eficaces.

Nos asociamos con dos escuelas de idiomas en Múnich y cada una distribuyó €60 a 30 participantes de diversos orígenes demográficos para que gastaran ese dinero sin restricción durante un período de diez días. En promedio, los participantes gastaron cerca del 40 % de la transferencia de dinero en ropa y zapatos, la categoría de gasto más amplia. La segunda categoría más grande fue la correspondiente a los alimentos, con un gasto promedio del 22 %. La tercera más grande fue la categoría de regalos, con un porcentaje cercano al 9 %.

Para comprender mejor los matices en nuestros datos, dividimos nuestra muestra según tres niveles de ingresos mensuales: personas que reciben asistencia social por menos de €275, aquellas que reciben entre €275 y €400 y las que reciben más de €400. El nivel de bienestar social recibido se determina mediante el país de origen del receptor, el tamaño de su familia inmediata en el país y su situación laboral. Para los solicitantes de asilo que reciben menos de €400 al mes, la categoría de gasto más amplia fue la de ropa y zapatos. Para los que reciben más de €400, sin embargo, ningún porcentaje de la transferencia se gastó en ropa o zapatos. El gasto en alimentos fue relativamente uniforme en todos los niveles de ingresos, y hubo gastos en regalos en todos ellos.

De los 30 participantes, todos habían vivido en campamentos a su llegada a Alemania, pero ahora siete de ellos vivían en casas, 14 en apartamentos temporales del Gobierno y nueve aún en campamentos. Además, a pesar de que se proporcionan alimentos cocinados en la mayoría de los campamentos, no existía ninguna relación significativa entre el gasto en alimentos entre los grupos.

¿Por qué ropa, alimentos y regalos?

Ropa: los participantes señalaron que si bien la ropa no era una necesidad inmediata, el proceso de elegir y comprar ropa es un medio importante de autoexpresión y empoderamiento. Muchos de los participantes recibieron donaciones de ropa una única vez cuando llegaron a Alemania. Para algunos, estas donaciones fueron esenciales porque habían podido llevar muy poco con ellos en sus viajes. Sin embargo, a medida que el tiempo de permanencia en Alemania aumentaba, había una mayor necesidad de tener diferentes opciones de ropa. Los recursos financieros limitados para cubrir necesidades como la ropa imponen una limitación directa en la capacidad de los participantes para desenvolverse en diferentes contextos tales como entrevistas de trabajo o cambios en el clima. Al tener que usar la misma ropa de segunda mano todos los días, los participantes se sentían estigmatizados e incapaces de separarse de la etiqueta de "refugiado", y, por lo tanto, considerados personas que necesitan caridad.

La mayoría de los participantes sentía que tenía poco control sobre sus vidas en Alemania; no podían controlar dónde vivían, trabajaban, qué comían, qué ropa usaban o qué estudiaban. En este contexto, la acción de elegir su propia ropa y de poder expresar algo de individualidad cobra una importancia casi exagerada.

"Recibí ropa de segunda mano y fue una sensación extraña. Así que lo primero que hice fue ir a [nombre de la tienda] a comprar algo de ropa que pudiese elegir y usar, ropa cómoda y con la que pudiera estar a gusto".

La decisión de dónde y qué prendas comprar le permitió a este participante compartir las mismas opciones de moda que la gente de los grupos sociales locales, y le proporcionó una oportunidad de movilidad social y un mayor sentido de pertenencia.

Los participantes expresaron, a través de la compra de su propia ropa, el modo en que se les dio la elección de cómo querían que otros en la comunidad los percibieran a ellos y a su posición. Las tiendas donde se realizan las compras pueden influir en esta percepción. Por ejemplo, algunos participantes gastaron sus transferencias de dinero en efectivo no condicionadas en una tienda de ropa lujosa. "En mi opinión, siempre tienes que ser la mejor versión de ti mismo".

Alimentos: elegir qué comer y con quién hacerlo representa una de las vías más accesibles para fomentar la idea de comunidad y lograr independencia para los participantes. Sin embargo, los solicitantes de asilo que aún viven en campamentos tienen muy poco control sobre las prácticas y los procesos de la comida que reciben. Una característica clave de la vida en un campamento es la comida servida. A la mayoría de los residentes de los campamentos no se le permite cocinar por sí mismos y los participantes expresaron su desagrado por la comida servida porque no es culturalmente adecuada ni apetecible.

"No teníamos dinero, así que solo comíamos lo que había en los campamentos. Y por lo general, allí cocinan para todos, no de forma individual… no me gustan muchos de los alimentos que sirven en el campamento, así que a veces no comíamos... teníamos dudas acerca de la carne. ¿Qué es? ¿Cocinan a nuestro modo, como nosotros cocinamos? Si hubiéramos tenido dinero en ese momento, podríamos haber cocinado para nosotros mismos".

Algunas cuestiones como la incertidumbre sobre la carne halal hicieron aumentar las tensiones entre el personal de cocina y los residentes del campamento. La comida servida en un ambiente estilo cafetería del campamento en horarios fijos del día significa que los que comen allí ceden el control de las personas con las que comen y cómo regulan su horario de alimentación. Cuando los participantes explican los significados relacionados con la comida, comienza a surgir un vínculo muy claro entre las prácticas alimenticias y la salud mental. En respuesta a esto, en lugar de comer los alimentos que se ofrecen en el campamento, muchos de nuestros participantes optaron por usar parte del dinero para comprar su propia comida.

Dada la centralidad de los alimentos en la formación de la identidad cultural, ir a la tienda de comestibles es un camino mediante el cual para los solicitantes de asilo pueden integrarse y sentirse independientes. Cocinar, y la independencia que viene junto con esta acción, es posible sobre todo para quienes viven en apartamentos y casas. La ausencia de esta opción es una de las muchas razones por la que varias personas desearían mudarse del campamento. La capacidad de elegir qué comer demuestra resistencia, y libertad de una forma de dependencia del Estado.

Comer es también un acto social, un medio utilizado por muchos de los participantes para formar vínculos con la comunidad. Los participantes de nuestra muestra gastaron una cantidad significativa del dinero en alimentos para cocinar con otras personas. Incluso los que vivían en campamentos donde recibían comida servida solían comprar provisiones para contribuir con la cocina comunal.

"Compré estos alimentos porque después puedo cocinar y comer con mis amigos. Todos compartimos... tú compras, después yo cocino y tú cocinas y luego comemos todos juntos. Para el Ramadán cocinamos juntos".

La preparación de la comida y la acción de comer en comunidad —y también cocinar alimentos culturalmente adecuados— es una fuente de consuelo para muchos participantes. Varios participantes ya habían identificado tiendas especializadas en la ciudad donde podían comprar ingredientes que no están disponibles en tiendas de comestibles alemanas. Frecuentar tiendas especializadas promueve un mayor sentido de pertenencia en la ciudad, mientras que cocinar alimentos que son familiares cultiva una sensación de bienestar mental y físico.

Regalos: para la persona que regala, el acto de dar representa una expresión de valores culturales y personales que fortalece el contacto que el individuo tiene con los demás. Algunos participantes gastaron una parte de la transferencia de dinero en efectivo no condicionada en regalos sin importar su nivel de ingresos. Por ejemplo, Haroon explicó que en Pakistán le hacía a su sobrina un regalo por su cumpleaños, pero este año fue casi imposible hacerlo. Como solicitante de asilo que recibe asistencia social, tiene prohibido por ley enviarle este dinero u otros artículos a su familia en Pakistán. Para evitar estas restricciones, Haroon utilizó la transferencia de dinero en efectivo para comprar un par de zapatos, que luego le dio a su compañero de cuarto, quién llamó por teléfono a su hermano en Pakistán y le pidió que enviara una muñeca a la sobrina de Haroon en su nombre.

Los regalos, así sean una caja de dátiles para el Ramadán o una cafetera para una novia, son una vía a través de la cual se pueden fomentar comunidades de apoyo.

Recomendaciones

Todos los participantes utilizaron la transferencia de dinero en efectivo no condicionada para mejorar el control individual sobre su entorno inmediato, y este resultado puede ofrecer recomendaciones para apoyar una integración exitosa.

Desarrollar medios para comprar ropa de manera independiente: para todos los solicitantes de asilo con un ingreso mensual menor que €400, las prendas donadas podrían presentarse en un entorno similar al de una tienda y podrían venderse a precios reducidos. Así los solicitantes de asilo podrían tomar sus propias decisiones. La tienda también podría ser gestionada por solicitantes de asilo. Algunos vales para tiendas de ropa ya establecidas también podrían ser una alternativa.

Unir a solicitantes de asilo con familias locales: en Múnich conocimos a varios solicitantes de asilo que se contactaron con familias alemanas locales. A través de estas relaciones, los solicitantes de asilo buscan estabilidad y orientación, ya que pasan tiempo con las familias en un lugar que no es el campamento y también mejoran sus habilidades para hablar alemán. Las familias locales, a su vez, pueden servir como mentores, conocer una nueva cultura y entablar un diálogo. Se podrían crear más relaciones como estas a través de un programa formalizado de "familias anfitrionas".

Adaptarse a la realidad de residencia a largo plazo en los campamentos: muchos de los campamentos donde viven los solicitantes de asilo fueron originalmente diseñados como centros de acogida a corto plazo. Sin embargo, la realidad es que el campamento se convierte en un hogar a largo plazo y, como tal, su infraestructura física y sus servicios (como el de suministro de comidas) deben adaptarse a esta realidad para que los solicitantes de asilo mantengan su salud física y mental. Los proveedores de servicios deberían, por ejemplo, reconocer la doble función que tiene cocinar, comprar y comer alimentos como una forma de mantener prácticas culturales anteriores y, al mismo tiempo, como un modo básico de aprender a desenvolverse y pertenecer a un nuevo lugar.

 

Jonathan Goh jonathanpgoh@gmail.com   

Sophie Kurschner sophie.kurschner@gmail.com

Tina Esmail tina.esmail@maastricht.nl

Jonathan van Arneman jonathan.e.vanarneman@gmail.com

Los autores son estudiantes universitarios de Macalester College, St Paul, Minnesota www.macalester.edu

  

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