Consideraciones prácticas para un programa de reasentamiento efectivo

Hay determinados elementos esenciales en los programas de reasentamiento que benefician a los refugiados y a los Estados que los acogen. La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) considera que esto es así con independencia del tipo de plan de reasentamiento, del país de destino o del perfil de los refugiados que estén recibiendo ayuda. 

El reasentamiento constituye una herramienta vital para la protección internacional y una solución duradera para algunas de las personas más vulnerables del mundo. Aunque no sea una opción para la inmensa mayoría de los refugiados, el reasentamiento da esperanzas de verdad y una oportunidad de empezar una vida nueva a muchos que, de otro modo, no tendrían un hogar ni un país al que llamar suyo.

Cada año aumenta la cifra de personas reasentadas, aunque el número de plazas disponibles es inmensamente desproporcionado con respecto a las necesidades globales, por lo que los Estados están considerando otras vías para ofrecer protección a los refugiados que necesitan urgentemente que la comunidad internacional les proteja. Más allá del clásico reasentamiento de los refugiados, cada vez más Estados muestran interés en las admisiones por motivos humanitarios o las llevan a cabo, así como también en las subvenciones privadas y otras opciones como las becas académicas y los programas de movilidad laboral.

La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) lleva desde 1951 trabajando de cerca con Gobiernos, con la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), con la sociedad civil y con otros socios para preparar a los refugiados para su reasentamiento y para preparar a los Estados para recibirlos. Aunque la OIM respalda el desarrollo de vías alternativas, cree que todos estos programas, además de ofrecer y salvaguardar la protección legal, deberían promover la integración de los refugiados y su participación económica en las nuevas sociedades con independencia de cuál sea la naturaleza jurídica del programa. Basándose en sus sesenta y cinco años de experiencia en lo que respecta al reasentamiento, la OIM recomienda que se exploren dos enfoques generales: la programación centrada en los refugiados; y la planificación y preparación. Detrás de estas recomendaciones está la siempre presente necesidad de una consulta estrecha y regular con todos los interesados y unas alianzas fuertes y bien fundadas. Llevar a cabo un reasentamiento es siempre una tarea compleja que requiere de muchos recursos e implica las acciones sincronizadas de muchos socios dentro y fuera del Estado.

La programación centrada en los refugiados

Los programas de reasentamiento exitosos son aquellos que se centran en los refugiados y cuya principal motivación es la protección. Los programas de reasentamiento deberían incluir una serie de servicios a proporcionar antes de la salida y tras la llegada, y estar diseñados e implementados para respaldar a los refugiados y a sus homólogos en cada fase del proceso de reasentamiento. Esto no significa únicamente que los refugiados se trasladen de una manera segura y digna sino también que se les empodere, que se les informe bien y que se les prepare adecuadamente para su reasentamiento en un tercer país y su integración en las comunidades de acogida.

La necesidad de involucrar, empoderar y preparar a los refugiados es independiente de que los Estados estén reasentando a cien personas o a cien mil. Los refugiados están ansiosos por aprender lo máximo posible acerca del proceso y qué les espera en los países de reasentamiento (es decir, los países que se ofrecen para reasentar a los refugiados) intervengan o no actores de reasentamiento oficiales. Esto significa que la gente que quiere ser reasentada puede —y, de hecho, lo hace— malinterpretar o recopilar información inexacta que podría influir en su decisión. Proporcionar a los refugiados información certera y objetiva sobre el proceso de reasentamiento y el país de destino puede ayudarles a participar de forma activa en el proceso y a tomar una decisión bien fundada sobre el reasentamiento.

Planificación y preparación

Una programación cuidadosa antes de la partida sienta las bases de una integración exitosa. Los países de reasentamiento deberían colaborar cuanto antes durante la fase de planificación con los países que acogen a los refugiados para conseguir su apoyo con respecto a los objetivos de los programas, y deberían consultar con las partes pertinentes para establecer marcos de tiempo realistas y desarrollar unos canales de salida y llegada que sean predecibles y manejables. Los funcionarios del Gobierno de los países de reasentamiento deberían coordinarse con las comunidades de acogida para asegurarse de que hay la suficiente capacidad de recepción.

En algún punto —y cuanto antes, mejor— todas las partes interesadas tendrán que valorar las necesidades y preocupaciones de cada refugiado, su salud y bienestar, las gestiones para que su viaje sea seguro, y las perspectivas de que su integración sea significativa.

Los Estados han de garantizar que las solicitudes de reasentamiento se procesen de forma oportuna y mediante un proceso de calidad. Lo que distingue a los servicios de procesamiento en los casos que han tenido éxito incluye: estar adheridos a procedimientos operativos estándar;  estrictas normas de confidencialidad y protección de datos; controles multinivel para garantizar la calidad y fuertes medidas antifraude. El procesamiento de los casos también debería incluir el intercambio de información con las partes interesadas relevantes para el asentamiento con el fin de proveerles de un informe certero de las aptitudes, capacidades y deseos de los refugiados, y de contactos potenciales en las comunidades receptoras. Esta información puede ayudar al organismo de reasentamiento a situar a los refugiados en un lugar que les ofrezca más posibilidades de integrarse con éxito.

Cada vez más se reconoce que los exámenes médicos en la fase del reasentamiento previa a la partida son una herramienta importante para la promoción de la salud pública y para la prevención de enfermedades. Los chequeos médicos antes del reasentamiento y el tratamiento de las necesidades sanitarias de los refugiados en una etapa temprana también pueden ser beneficiosos a nivel económico, ya que reducen la demanda de servicios sanitarios o sociales nacionales en el país de destino. La asistencia médica antes, durante y después del trayecto constituye un requisito clave para garantizar a un viaje seguro y digno para los refugiados que sufren problemas de salud o que tienen otras necesidades médicas. Las remisiones para realizar investigaciones adicionales o tratamientos de estabilización antes de la salida, los preparativos especiales para el viaje y la provisión de personal médico que les acompañe: son todos factores importantes que reducen los riesgos durante el viaje. El intercambio de información médica eficiente y a tiempo también permite a los organismos de reasentamiento prepararse adecuadamente para la llegada de los refugiados y garantizar la continuidad de los cuidados.

Una orientación previa a la salida que vaya más allá del mero intercambio de información sobre el país receptor también prepara a los refugiados y les ayuda a desarrollar las aptitudes y actitudes que necesitarán para poder triunfar en su nuevo entorno, además de abordar el bienestar psicosocial de los refugiados y tener en cuenta los aspectos sociales, antropológicos, culturales y psicológicos del reasentamiento. La orientación debe abordar las cuestiones que realmente preocupan a los participantes y hacer hincapié en la adaptación cultural, la comunicación intergeneracional, los roles de género y los cambios en las dinámicas familiares entre otros retos.

Podrían emplearse enfoques innovadores para la orientación previa a la salida con el fin de reforzar los lazos entre los refugiados y los miembros de las comunidades receptoras antes de que los primeros emprendan su viaje. Por ejemplo, el uso de videoconferencias antes de la llegada puede añadir un reconfortante toque humano al proceso al presentarles a los trabajadores sociales o a refugiados que ya han sido reasentados y que podrían actuar como mentores para los que vayan al mismo país que ellos por primera vez. Eso crea confianza entre la gente y puede ayudar a gestionar las expectativas de los refugiados y a abordar los miedos que puedan tener. Además, se puede aprovechar mejor el tiempo entre la selección y la salida mejorando las perspectivas de integración de los refugiados en el mercado laboral de forma que tengan confianza en ellos mismos, preparándoles para las entrevistas, identificando las aptitudes transferibles y animándoles a que, tras su llegada, asistan a clases para aprender la lengua y de formación profesional.

En cualquier operación de reasentamiento resulta básico garantizar un traslado seguro y digno de los refugiados. Muchos son viajeros novatos que tienen poca (o ninguna) experiencia en vuelos, y necesitan una ayuda cercana para abrirse camino entre los procedimientos formales para preparar el viaje, durante el tránsito y a su llegada al destino final. La experiencia de la OIM es que trasladar a individuos o a grupos, especialmente desde lugares remotos y a veces peligrosos, exige una gran red de personal de operaciones con experiencia que esté en sintonía con las necesidades de los viajeros vulnerables para que guíen y lleven a cabo un seguimiento de los traslados en tiempo real desde el despegue hasta el aterrizaje.

Conclusión

La comunidad de reasentamiento se encuentra en un punto de inflexión, no solo porque un número cada vez mayor de refugiados necesite desesperadamente reasentarse en un tercer país sino también debido a que la actual respuesta internacional es tremendamente inadecuada. Se necesita urgentemente una financiación más estable, más países de reasentamiento, cuotas más amplias y previsibles y una mayor inclusión de los beneficiarios.

La OIM se complace en ver el reasentamiento una vez más en la palestra. Tras la Cumbre de Líderes sobre la Crisis Mundial de los Refugiados en septiembre de 2016 y dada la actual labor de desarrollo de pactos mundiales sobre los refugiados y migrantes, este organismo continúa instando a los Estados a que ejerzan su liderazgo con compasión y generosidad de cara a los refugiados y migrantes vulnerables que necesitan protección, incluso mediante el reasentamiento.

Finalmente, el reasentamiento no consiste en programas, procesos o procedimientos, sino en ofrecer protección internacional —que a veces les salva la vida y siempre se la cambia—, a los demás seres humanos que se encuentran necesitados. Como profesionales del reasentamiento, tenemos que hacer todo lo que podamos para ayudarles a mejorar sus vidas.

William Lacy Swing ODG@iom.int

Director General, Organización Internacional para las Migraciones www.iom.int

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