La historia de una pequeña congregación canadiense que patrocinó a una familia de refugiados

Los pasos para el patrocinio privado de refugiados en Canadá no están explicados claramente para quienes desean convertirse en patrocinadores. Si bien el proceso es gratificante, también se lo puede describir como desafiante y, en ocasiones, frustrante.

El Programa Mixto para Refugiados Designados por una Oficina de Visados (BVOR, por sus siglas en inglés) permite que el gobierno canadiense empareje a grupos privados de patrocinio con refugiados que buscan reasentarse. Aunque el proceso está bien establecido, cada grupo recorre su propio camino de aprendizaje. Nuestra experiencia tras patrocinar a una familia ilustra algunos aspectos de este viaje. La mayoría de nosotros no sabía cómo comunicarse directamente con una familia de refugiados para patrocinar, ni tenía experiencia directa con familias de refugiados ni conocía a ningún grupo que estuviera interesado en seguir esta propuesta.

Los miembros del equipo que formamos para organizar el patrocinio tenían diferentes motivaciones para ser parte de él. Un miembro del equipo no podía "concebir la idea de no tener un lugar seguro para que [sus propios] los niños pudieran apoyar la cabeza durante la noche". Otro miembro se unió porque su abuelo había llegado a Canadá como refugiado. Al principio, hubo muchos intercambios informales entre los miembros del equipo que querían "hacer algo" para ayudar a los refugiados, pero para comenzar el proyecto se necesitaba un enfoque grupal organizado con un líder de equipo designado. A pesar de que había grandes dudas, en parte debido al temor de estar "en el centro de atención" y a la falta de experiencia en liderazgo, una persona se encargó de esta tarea. Se programó una reunión informativa formal en la iglesia South Ridge Fellowship para analizar el programa BVOR, a la que asistieron unas 30 personas. Durante las siguientes semanas, surgió un equipo central de 15 personas, y así se creó el proyecto de patrocinio de refugiados "Fresh Start" (Nuevo comienzo).

Nuestra primera tarea importante fue obtener la aprobación oficial de la iglesia para nuestro patrocinio de refugiados y así poder trabajar bajo sus auspicios. Al equipo se le asignó la tarea de crear una propuesta que describiera cuáles serían los roles de los miembros del grupo y un presupuesto estimativo. Cuando recibimos la aprobación oficial de la iglesia, comenzamos a trabajar en un plan de establecimiento y en la recaudación de fondos. Después de unos seis meses en el proceso, el equipo fue emparejado con una familia de refugiados de Siria que llegó cinco meses más tarde.

Triunfos y desafíos

Somos un grupo de personas que antes no se conocían entre sí; formamos amistades y nos vinculamos con personas que, de lo contrario, no hubiéramos llegado a conocer, nos unimos para una tarea común y trabajamos muy bien juntos para lograr mucho más de lo que esperábamos.

Cuando observamos las tareas clave que debe lograr un grupo de patrocinio de refugiados, nos impresionó la diversidad de aptitudes y habilidades requeridas. Formamos subgrupos de personas para que trabajaran juntas, les permitimos que tomaran iniciativa en áreas como la recaudación de fondos, la reforma del futuro hogar de la familia y el apoyo diario para trabajar con la familia.

Se nos emparejó con una familia mucho antes de lo esperado. Habíamos recaudado solo alrededor del 25 % de nuestro presupuesto en ese momento, y teníamos desde un viernes por la tarde a un lunes a la mañana para decidir si aceptábamos a la familia o no. Después de mucha consideración, las personas mayores de nuestra iglesia nos comunicaron que si podíamos recaudar otros US$ 6000 ese domingo, podíamos aceptar a la familia, ya que tenían la certeza de que recaudaríamos el resto del dinero a tiempo para la llegada de la familia. En el evento, se recaudaron US$ 32 874 en un solo domingo.

Encontramos una casa increíble en nuestra área deseada; estaba deteriorada, pero el propietario estaba dispuesto a ofrecer un alquiler muy favorable si nuestro equipo se encargaba de llevar adelante la renovación. Pudimos renovarla por completo con suministros donados y trabajo de voluntariado. Al final, pudimos amoblar la casa por completo con objetos donados en muy buenas condiciones.

Por otra parte, había mucha incertidumbre a la hora de trabajar con nuestro Titular de Contrato de Patrocinio (SAH, por sus siglas en inglés), que es el organismo que tiene el acuerdo formal con el gobierno federal y que puede autorizar a grupos de la comunidad para patrocinar a refugiados bajo su acuerdo.[1] Tanto el gobierno como los SAH se han visto abrumados por las solicitudes de patrocinio. La información limitada por parte de la sección gubernamental pertinente ha sido frustrante; esperamos tres meses a que llegara nuestra familia, y no tuvimos ninguna información. Esto generó incertidumbre y creó ciertas dificultades en la planificación. A finales de septiembre de 2016, conseguimos algo de información acerca de nuestra familia, y pudimos ver fotografías de la madre y el padre.

La falta de comunicación con la familia significó que solo teníamos información básica sobre quiénes eran; tuvimos que tomar muchas decisiones por nuestra cuenta y esperar que eso fuera lo correcto para la familia. Hubiera sido bueno saber cómo querían que nos preparáramos para su llegada, y nos hubiera gustado registrar a sus hijos en la escuela local, pero no pudimos hacerlo porque no teníamos sus certificados de nacimiento. Sabíamos que teníamos que ayudar a nuestra familia de un modo que no creara expectativas poco realistas y que fomentara la futura independencia, pero no sabíamos exactamente cómo hacerlo.

Desde nuestra perspectiva como grupo pequeño canadiense de una "comunidad de fe", el patrocinio de refugiados no cuenta con una hoja de ruta clara. Aunque la buena fe de nuestro gobierno federal haya estado presente, por desgracia, no ha ayudado a aclarar el proceso ni ha facilitado el avance de nuestro proyecto de patrocinio. La falta de información por parte de las agencias gubernamentales o los ministerios sobre la familia que pretendíamos patrocinar, y la distancia y dificultad para comunicarnos de forma oportuna con el SAH, han hecho que nuestro trabajo sea difícil y complicado.

La imposibilidad de comunicarnos directamente con nuestra familia mientras planificábamos la llegada dificultó la tarea de nuestro equipo para establecer preparativos concretos y esenciales para su reasentamiento y ha hecho que tengamos que ser sumamente pacientes. Sin embargo, hemos encontrado un apoyo enorme y un compromiso abrumador, tanto financiero como moral, de nuestra congregación, el liderazgo de la iglesia, las empresas locales y personas con actitud determinante.

 

Shannon O Tito titoshannon@gmail.com

Justicia Social/Educadora de paz

 

Sharolyn Cochand shar_wray@hotmail.com

Enfermera en la unidad de cuidados intensivos de un hospital local

 

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