Un deber y una carga para Jordania

Para Jordania, es tan importante proteger su identidad nacional y mantener sus obligaciones culturales como afrontar sus obligaciones humanitarias. 

Más del 40% de la población jordana actual procede de otros países; entre ella se encuentran dos millones de palestinos, hasta 1,3 millones de sirios y 29.000 iraquíes. Con el fin de proteger su identidad nacional bajo estas circunstancias y debido a la complicada situación en la región en general, el país no ha llegado a tomar parte en la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951.

La ley jordana sobre los refugiados está definida por el Memorándum de Entendimiento firmado con ACNUR y enmendado en abril de 2014. En dicha ley se incluye la definición que emplea la Convención del término “refugiado” y se acepta el principio de no devolución así como el reasentamiento de los refugiados en un tercer país. Sin embargo, no se admite su integración local como solución. El Artículo 21 de la Constitución recoge la condición de refugiado por razón de asilo político pero sólo en situaciones muy excepcionales y no es una opción que esté disponible para la mayoría de los refugiados. Existe una ley interna para los refugiados que se encuentra en proceso de redacción y actualmente se está debatiendo en Jordania aunque, por razones políticas y de seguridad, podría posponerse hasta después de la crisis siria.

A todos los que cruzan la frontera desde Siria se les considera refugiados a menos que se les vea como una amenaza potencial para la seguridad o que la hayan cruzado de forma ilegal. Existen 25 pasos fronterizos reconocidos a lo largo de los 378 km de frontera entre Siria y Jordania, y otros 23 que se abren dependiendo de la situación. En ellos hay puntos temporales de reunión o de recogida en los que se lleva a cabo una clasificación por categorías y por prioridad.  Primero se da prioridad a los heridos y a los enfermos; luego, a los niños, en especial a los menores no acompañados o separados; después, a los ancianos y, por último, a la población adulta en general. El 41% de los refugiados que llegan son menores; el 30%, mujeres y el 29%, hombres. En la actualidad hay cinco campos en Jordania y se está planificando el establecimiento de un sexto. Sin embargo, la inmensa mayoría de los solicitantes de asilo y de los refugiados sirios que han huido del conflicto residen fuera de los campos, lo que supone una carga para las comunidades locales y de acogida.

Carga económica

Jordania se enfrenta al reto de establecer un equilibrio entre los derechos humanos y la seguridad nacional en cuanto a materia económica, política y social. El Consejo Económico y Social de Jordania ha declarado que el coste que supone cada refugiado sirio para el país supera los 3.500 dólares estadounidenses anuales[1], que el coste directo se encuentra en la actualidad en 1.200 millones de dólares y que se espera que aumente a 4.200 millones en 2016[2]. Asimismo, Jordania se enfrenta a una grave crisis de agua y necesita reclutar más miembros para las fuerzas armadas aunque carece de los medios económicos necesarios para ello, por lo que el país ha formulado un Plan Nacional de Resiliencia en un esfuerzo por proteger sus infraestructuras.

Jordania decidió no enviar de vuelta a Siria a nadie una vez que estuviera en el país. Pero hay sirios que se han repatriado: unos como comerciantes, otros para luchar y algunos aseguran que prefieren morir en Siria que vivir en un campo de refugiados. El elevado coste de vida ha constituido un factor decisivo y para muchos de ellos las nevadas invernales fueron la motivación definitiva para marcharse. Otros creen al Gobierno sirio cuando dice que controla el 70% del país y deciden regresar. En el caso de las repatriaciones voluntarias, los individuos deben firmar una carta en presencia de ACNUR en la que manifiestan su consentimiento a regresar. Los retornos se organizan tanto en las fronteras oficiales como en las extraoficiales.

Jordania está a favor del reasentamiento pero el Gobierno se niega a debatirlo en los medios de comunicación por temor a que esto anime a los sirios a acudir a Jordania para utilizarla como "puerta de embarque" hacia terceros países. El limitado número de lugares de reasentamiento hacen de ésta una solución inapropiada. La mejor solución es hacer que Siria se estabilice.

El Ministerio del Interior pide a la comunidad internacional que no se olvide de Jordania. Este país desempeña un gran papel a la hora de mantener la seguridad y el control de la región. Está ayudando a contener los efectos del conflicto y, por extensión, protegiendo los intereses económicos de muchas naciones occidentales.

A pesar de que Jordania no forma parte de la Convención de 1951, el historial de refugiados y migrantes en Jordania y la práctica y la experiencia del país demuestran que respetan la dignidad humana y el humanitarismo tanto o más que muchos países que forman parte de la Convención. El principal obstáculo para la protección de los derechos de los migrantes y refugiados no es la ausencia de leyes sino el hecho de que los Estados no respeten las convenciones, los acuerdos y las declaraciones que han aceptado libremente.

 

El Dr. Saleh Al-Kilani Saleh.al.kilani@MOI.gov.jo es coordinador de asuntos relacionados con los refugiados en el Ministerio del Interior de Jordania. www.moi.gov.jo

 

 

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