Los desafíos de protección de la movilidad

Es fácil decir que las personas que huyen de Siria deben permanecer en campamentos o ciudades satélites, pero las personas se trasladan por diversas razones, por lo que los programas y servicios deben adaptarse para ayudarles.   

La escala del desplazamiento de la crisis siria se agrava por su extensión geográfica y por su naturaleza prolongada. Los sirios se han visto obligados a huir de sus hogares a los vecinos países del Líbano, Jordania, Irak y Turquía, mientras que otros han huido a Egipto, Libia y a países más lejanos; los refugiados sirios también se están desplazando a través de medios irregulares a Europa. Al inicio, la intención de estas personas con frecuencia era buscar un lugar adecuado donde pudieran quedarse y esperar en un entorno seguro con sus familias hasta que el retorno fuera posible. Ya que el conflicto ahora está en su tercer año, las intenciones y los planes de las personas están cambiando y se han visto obligadas a reconsiderar lo que les depara el futuro. Algunos se están desplazando de nuevo, lo cual ha añadido mayor complejidad al perfil del desplazamiento sirio y a la prestación de asistencia humanitaria.

Turquía

Mientras que en los últimos años Turquía ha dado grandes pasos positivos para mejorar las condiciones y los acuerdos legislativos para su población de refugiados y solicitantes de asilo, la población actual ha aumentado considerablemente. La posición de Turquía en la frontera de la “Fortaleza Europea” y las crisis de los países limítrofes, como Siria, han dado lugar a que el gobierno realice esfuerzos para contener a las poblaciones de refugiados, esfuerzos que no han ido acompañados de una similar atención a los debates sobre la integración local y las condiciones de los refugiados en zonas urbanas en particular.

El número no oficial de refugiados sirios en Turquía, incluyendo a las poblaciones que no están registradas, se estima en aproximadamente un millón, aunque las cifras oficiales de refugiados registrados rondan las 750.000 personas. La mayoría de las organizaciones internacionales están concentradas en lugares del sur de Turquía, cerca de la frontera con Siria. Trabajando con el gobierno turco y cooperando con él, estas organizaciones han brindado protección y asistencia a personas en campamentos y en ciudades satélites. Sin embargo, existe una creciente tendencia de personas que se desplazan, en primer lugar, a zonas urbanas de Turquía en búsqueda de empleo y, en segundo lugar, hacia la Unión Europea ya sea por rutas terrestres o marítimas.

Estimaciones informales proporcionadas por actores en el terreno sugieren que es posible que cerca de 100.000 sirios vivan en Estambul, en alojamientos inseguros y trabajando informalmente. Otros viajan diaria o semanalmente a Estambul para trabajar y luego retornan a las zonas donde están registrados. Un desconocido número de sirios viaja más al norte, lejos de la mirada de los defensores y las organizaciones internacionales, en un intento de cruzar la frontera terrestre entre Turquía y Bulgaria. En el año 2013, hubo un aumento del 600% de las tasas de detección de los llamados cruces fronterizos “ilegales” en Bulgaria respecto al año anterior, principalmente de sirios[i]. Este considerable aumento puede atribuirse en parte al incremento de los métodos de vigilancia y disuasión en la frontera entre Grecia y Turquía desde que Grecia comenzó la Operación Aspida (escudo) en 2012.  Como es conocido en otros lugares, los movimientos irregulares que son obstruidos simplemente cambian, en lugar de detenerse,  y también ha habido simultáneamente un aumento de las personas que tratan de llegar a Grecia por mar.

Sin embargo, ha habido un significativo retraso en la reacción y respuesta a la movilidad de los sirios. Los vacíos incluyen la falta de actores de protección en el norte de Turquía, la inexistencia de un seguimiento transfronterizo en la frontera entre Siria y Turquía y los proveedores de servicios desbordados por las necesidades de los refugiados. Sin embargo, sin una imagen y una comprensión claras de los patrones y las tendencias de la movilidad, incluyendo los patrones de la toma de decisiones y de las intenciones, los servicios futuros no pueden pretender responder a las realidades en el terreno.

Libia

Libia per se es un país que ha estado experimentado una transición política desde su revolución en 2011. El tema de la migración en Libia fue un tema extremadamente sensible bajo el régimen anterior, conectado con intereses más amplios sobre la identidad y la nacionalidad. Esto se complicó más por acciones externas de países como Italia, que resultaron en la interceptación y retorno de solicitantes de asilo y migrantes que se embarcaron en botes para atravesar el mar Mediterráneo con la esperanza de llegar a Europa. Libia no ha firmado la Convención sobre Refugiados de 1951, ni tampoco tiene un acuerdo formal con el ACNUR, lo cual deja pocos puntos en común para las discusiones sobre la protección de los refugiados.

Al igual que Turquía, Libia es tanto un lugar de destino como de tránsito para los sirios que huyen de la crisis. A principios de marzo de 2014, aproximadamente 18.000 sirios estaban registrados en Libia, y se considera que más sirios viven en las ciudades pero no están registrados. El Consejo Danés para los Refugiados (DRC, por sus siglas en inglés) ha estado trabajando allí con las personas desplazadas mediante su programa de migración mixta. La base de este trabajo ha sido el reconocimiento de que algunos refugiados y solicitantes de asilo, pero no todos, intentarán trasladarse a otros lugares en ausencia de posibilidades de integración local o reasentamiento de refugiados. Por ejemplo, el DRC se ha encontrado con sirios que se fueron a Egipto, luego viajaron por tierra a través de la frontera con Libia con el propósito específico de asegurarse un lugar en un barco para Europa[ii]. Otros han vivido y trabajado en Trípoli durante años pero encuentran que la disminución del entorno de seguridad y las condiciones de los servicios básicos como la salud y la educación los obliga a considerar otras opciones, incluso trasladarse de nuevo.

La perspectiva de la migración mixta –reconociendo las diferentes “categorías” de personas que se desplazan en los flujos mixtos y que sus estatus pueden cambiar en la ruta– ha demostrado ser un importante punto de partida para la prestación de asistencia a las personas vulnerables en Libia[iii]. Esto se ha vuelto aún más crítico en la medida que Libia crece en importancia como sitio de tránsito hacia Europa y, después de los eritreos, los sirios son el segundo grupo más numeroso de personas que salen de Libia por barco. Los programas de protección del DRC en Libia se sustentan en la investigación con los beneficiarios[iv] ya que es esencial que el apoyo prestado se base en el conocimiento, el análisis y la investigación contextual para comprender la naturaleza rápidamente cambiante de las dinámicas y la toma de decisiones de los desplazados y las comunidades de acogida. Con base en esta investigación, el DRC ha desarrollado modalidades de trabajo tales como visitas a las casas de las personas, un centro de acogida y una red de movilizadores comunitarios que ofrecen protección y asistencia, incluyendo un seguimiento de la protección, informando sobre asuntos urgentes y alertando al DRC sobre casos vulnerables en lugares difíciles y sensibles.

Implicaciones

¿Cómo y a través de qué modalidades pueden los actores brindar protección a las personas desplazadas de gran movilidad en un entorno que cambia rápidamente? La respuesta incluye la divulgación, especialmente a través de las comunidades de acogida, y el trabajo con asociaciones comunitarias y lugares de culto de los refugiados.

Las autoridades también tienen un rol fundamental que desempeñar en los sitios de tránsito, los países de acogida y de destino, ya que tienen el rol principal de garantizar la protección de los derechos de las personas desplazadas. Las asociaciones entre ONG locales, autoridades y organizaciones internacionales en torno a la capacitación, han demostrado un gran éxito en Libia. Por ejemplo, las agencias de la ONU, las ONG internacionales y locales respondieron a una solicitud del Departamento de Lucha contra la Migración Ilegal –la junta directiva del Ministerio del Interior responsable de la gestión diaria de los centros de detención– para la capacitación en derecho de los refugiados, directrices de detención y buenas prácticas en salud e higiene. Se ha llevado a cabo una serie de sesiones de capacitación en Trípoli y en sus alrededores, enfocada en los administradores y los guardas de centros. Además, las ONG locales han recibido capacitación sobre alternativas a la detención a través de la Coalición Internacional contra la Detención. Se espera que esto pueda conducir a un sistema que permita que grupos vulnerables como las mujeres y los niños puedan ser puestos liberados de la detención y pueda mejorar los mecanismos de referencia, hasta que una política más amplia y una reforma legislativa puedan ser aplicadas en el área de asilo y migración. 

La ausencia de programas cuantitativos de seguimiento en las fronteras de países como Libia y Turquía es un grave vacío que requiere ser abordado con el fin de proporcionar datos sobre las personas que se movilizan –y puede complementarse con una investigación sobre cuestiones de protección durante el trayecto. Debido a la tendencia de asumir que la prestación de servicios en zonas urbanas puede atraer o alentar a las personas a trasladarse ahí, faltan servicios de financiación en las zonas urbanas para ayudar a las personas. El trabajo con grupos de la sociedad civil es esencial en este caso, ya que ellos tienen el potencial para brindar apoyo durante más tiempo y colaborar con las comunidades y los gobiernos de acogida para garantizar el apoyo público para las comunidades de refugiados. Por último, todos debemos reexaminar constantemente los supuestos sobre los cuales se basa nuestra asistencia a los refugiados sirios y garantizar que la asistencia también responda a las necesidades de las poblaciones con elevada movilidad.

Melissa Philips addis.pm@regionalmms.org es Directora del Proyecto de Migración Mixta de la Secretaría Regional para la Migración Mixta (Regional Mixed Migration Secretariat) www.regionalmms.org  y fue Oficial Superior de Programa en el Consejo Danés para los Refugiados en Libia. Kathrine Starup kathrine.starup@drc.dk es Asesora sobre Políticas y Protección Global en el Consejo Danés para los Refu



[i] Frontex (2013) FRAN Publicación trimestral, julio-septiembre, disponible en inglés en: http://frontex.europa.eu/assets/Publications/Risk_Analysis/FRAN_Q3_2013.pdf

[ii] Ver, Secretaría Regional para la Migración Mixta (2014) Hacia occidente: tendencias contemporáneas de la migración mixta del Cuerno de África a Libia y Europa, disponible en inglés en: http://tinyurl.com/RMMS-Going-West-2014

[iii] Ver también, Kumin, J. (2014) “El desafío de la migración mixta por vía marítima”, RMF 45 http://www.fmreview.org/es/crisis/kumin

[iv] Ver DRC (2014) “Arriesgamos nuestras vidas por nuestro pan de cada día”: conclusiones del estudio del Consejo Danés para los Refugiados sobre la migración mixta en Libia, disponible en inglés en: http://tinyurl.com/DRC-Mixed-Migrants-Libya-2014

 

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