La atención de los hombres y las personas LGBTI sobrevivientes de violencia sexual: aprendiendo de organizaciones locales

Las organizaciones locales que responden a la crisis humanitaria siria se encuentran en primera línea en la atención de hombres y personas LGBTI sobrevivientes de violencia sexual.

La concienciación sobre las vulnerabilidades de jóvenes, hombres y personas lesbianas, gais, bisexuales, transgénero e intersexuales (LGBTI) ante la violencia sexual se ha incrementado entre los agentes humanitarios que responden a la crisis humanitaria siria. Sin embargo, los servicios focalizados y sensibilizados al respeto continúan siendo escasos. Si bien existen servicios para niños sobrevivientes, el personal humanitario internacional a menudo señala que no sabe cómo asistir a hombres adultos y personas LGBTI que han sufrido violencia sexual. Preocupaciones comprensibles, dado el posible daño que pueden provocar las intervenciones mal diseñadas y que la orientación basada en evidencias empíricas es limitada acerca de cómo desarrollar intervenciones eficaces para estas poblaciones. Replicar los modelos diseñados para mujeres y niñas o simplemente renombrar los servicios de violencia de género como “neutros en cuanto a género” no es efectivo y podría ser perjudicial.

Aprender de las organizaciones locales

Varias organizaciones locales y comunitarias en todo Irak, Jordania y el Líbano encabezan la provisión de servicios críticos para estos dos grupos de sobrevivientes. Por lo general, son organizaciones de mujeres, personas LGBTI o de derechos humanos que han tenido que hacer frente a las necesidades de sobrevivientes “poco tradicionales” (aquellos que no suelen identificarse) y, en consecuencia, han adaptado sus programas. En el Kurdistán Iraquí, por ejemplo, la organización Rasan, un grupo que defiende los derechos de las mujeres, comenzó a tratar temas de igualdad de género con hombres. Los sirios LGBTI que habían sido víctimas de violencia sexual comenzaron a acercarse en busca de servicios y la organización amplió y adaptó sus programas para incluirlos. Otro grupo en el Kurdistán Iraquí, la Organización de Rehabilitación de Mujeres (Women’s Rehabilitation Organization), que proporciona servicios ante la violencia de género a mujeres y niñas, comenzó a encontrarse con varios casos de hombres y niños que habían sufrido violencia sexual en Siria y en campamentos de refugiados y, como consecuencia, adaptó y extendió sus programas para ellos.

La clave para que estas organizaciones tengan éxito al momento de satisfacer las necesidades de los sobrevivientes hombres y LGBTI es su estrecha colaboración con las comunidades afectadas y su decisión de proporcionar servicios complementarios específicos. Reconocieron que tanto los sobrevivientes hombres como LGBTI requieren atención especializada y diferenciada y que las personas de ambos grupos pueden sentirse incómodas si acceden a la atención por medio de puntos de servicio orientados a mujeres. Las organizaciones también identificaron áreas de superposición con intervenciones tradicionales de violencia de género, tales como la concienciación comunitaria en torno a la violencia sexual, en la que los sobrevivientes hombres y LGBTI podría integrarse de manera apropiada. Trabajaron para superar los numerosos obstáculos para acceder a la atención que estos hombres y personas LGBTI comparten, como actitudes negativas de los proveedores de asistencia, normas socioculturales destructivas y falta de conocimiento de los servicios disponibles.

Por ejemplo, el Instituto para la Salud Familiar (Institute for Family Health) en Jordania supo que varios hombres en el campamento de refugiados de Zaatari habían sufrido violencia sexual en Siria solo cuando las mujeres acudieron a solicitar servicios para sus esposos. Su respuesta fue: garantizar que los proveedores estuvieran capacitados en la gestión clínica de hombres sobrevivientes de una violación; integrar la concienciación sobre los servicios de violencia sexual para hombres y niños en su equipo médico móvil; trabajar con líderes comunitarios y religiosos para crear conciencia sobre la violencia sexual, incluida la violencia contra los hombres; establecer actividades de apoyo únicamente para hombres, dirigidas por asesores varones; y llevar a cabo tareas de divulgación para que refugiados hombres y niños participen en actividades grupales.

Formar redes para obtener respuestas más eficaces

Ninguna organización puede satisfacer todas las necesidades de los hombres o las personas LGBTI sobrevivientes y es necesario un sistema de derivación para obtener respuestas eficaces.

En Beirut, los organismos locales han establecido una pequeña pero impresionante red de proveedores capacitados que ofrece servicios de gestión de casos y de apoyo a los sobrevivientes hombres y LGBTI, incluidos refugiados. Entre los organismos involucrados se incluye MOSAIC, una organización LGBTI que desarrolló una guía sobre la atención clínica de los casos de violación de hombres y capacitó a más de 30 médicos locales para que pudieran proporcionar este servicio. El Centro de Salud Sexual Marsa (Marsa Sexual Health Center) cuenta con proveedores de salud y terapeutas capacitados que apoyan a varones y mujeres adolescentes heterosexuales y LGBTI, así como a hombres y mujeres adultos sobrevivientes. La Fundación Makhzoumi proporciona servicios sensibilizados de gestión clínica en caso de violación y asistencia financiera a hombres y personas LGBTI sobrevivientes. Además, el Centro Nassim para la Rehabilitación de Víctimas de la Tortura (Centre Nassim for the Rehabilitation of Victims of Torture) y el Centro de Reinicio para la Rehabilitación de Víctimas de la Violencia y la Tortura (Restart Center for the Rehabilitation of Victims of Violence and Torture) prestan servicios de salud mental para hombres sobrevivientes de tortura sexual. Sin embargo, la red es pequeña y estos organismos no pueden satisfacer las necesidades de todos los sobrevivientes hombres y LGBTI refugiados que requieren atención.

Al igual que otras áreas que una vez fueron consideradas demasiado difíciles o especializadas y que ahora son componentes básicos de las respuestas humanitarias (como la protección infantil y la violencia de género), la violencia sexual contra hombres y personas LGBTI también se puede abordar en la respuesta a una crisis, sin comprometer los servicios específicos destinados a las mujeres y las niñas. Los actores humanitarios internacionales pueden aprender, apoyar y basarse en el trabajo de las organizaciones locales existentes para proporcionar atención accesible y de buena calidad a todos los sobrevivientes de violencia sexual.

Sarah Chynoweth svproject@wrcommission.org

Directora de proyectos/Consultora de violencia sexual[i], Comisión Para Mujeres Refugiadas www.womensrefugeecommission.org

 

[i] Este artículo se basa en el informe de 2017 “We Keep It in Our Heart”: Sexual Violence Against Men and Boys in the Syria Crisis, solicitado por ACNUR y escrito por la autora.

www.refworld.org/docid/5a128e814 

 

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