Organizaciones gestionadas por refugiados como socios en el desarrollo

La incorporación de organizaciones gestionadas por refugiados a programas de desarrollo, potencialmente como socios ejecutores, es una forma de capitalizar las habilidades de los refugiados, de alcanzar a los que no están afiliados a ninguna organización internacional y de comenzar a cerrar la brecha entre ayuda y desarrollo que existe en las situaciones de refugiados prolongadas.

En Kampala, Uganda, las organizaciones lideradas por refugiados organizan actividades destinadas a fomentar la independencia de los refugiados, poniendo especial atención en la enseñanza de idiomas y habilidades para contribuir de forma activa a la integración local y las iniciativas de desarrollo.Estas organizaciones surgieron de los esfuerzos de los refugiados mismos para ayudarse entre sí y son ahora organizaciones registradas a nivel nacional u organismos comunitarios sin fines de lucro que poseen sus propios comités, juntas directivas, sitios web y logos. En pocas palabras, se trata de organizaciones profesionales con un laborioso equipo de trabajo, y muy importantes para el bienestar material y social de muchos refugiados en Kampala.

Las organizaciones gestionadas por refugiados, como Hope of Children and Women Victims of Violence (Esperanza de Niños y Mujeres Víctimas de la Violencia. HOCW, por sus siglas en inglés), Young  African  Refugees for Integral Development  (Jóvenes Refugiados Africanos para el Desarrollo Integral. YARID, por sus siglas en inglés) y Bondeko Refugee Livelihoods Center (Centro Bondeko de Subsistencia para Refugiados) son fuentes importantes de recursos sociales y prácticos para los refugiados en Kampala. Estas organizaciones ofrecen capacitación en diversas áreas como sastrería, manualidades, peluquería y computación. También se ofrecen clases de alfabetización funcional para adultos y clases de inglés básico y avanzado. Las organizaciones también ofrecen grupos comunitarios de microahorro y de préstamos administrados por líderes de refugiados, los cuales abordan la exclusión permanente que enfrentan estas personas por parte de las instituciones microfinancieras formales.

En gran medida, estas organizaciones les aportan a los organismos al servicio de los refugiados, como el Proyecto de Ley de Refugiados (RLP, por sus siglas en inglés), el Consejo Finlandés de Refugiados (FRC, por sus siglas en inglés) y el Comité Internacional de Rescate (CIR), "núcleos" comunitarios que pueden aprovecharse para implementar formación en subsistencia y programas de sensibilización en varias áreas, como la salud materna y la violencia de género. Varias iniciativas lideradas por organizaciones de refugiados comenzaron con el apoyo y la formación del CIR y del FRC.

Sin embargo, estas organizaciones no son consideradas asociaciones, por lo que el papel integral de las organizaciones y los líderes de refugiados en estas operaciones, las cuales no son solo un caso de benefactores que ayudan a beneficiarios, dista mucho de ser reconocido. En cambio, estas operaciones constituyen una interacción matizada de recursos organizativos, núcleos comunitarios existentes creados por organizaciones gestionadas por refugiados e iniciativas y liderazgo de refugiados para la creación de empresas y la formación en materia de subsistencia. Juntos, estos recursos permiten capacitar a los refugiados, lo cual sería imposible de poner en práctica sin la presencia de actores refugiados y no refugiados.

Un punto importante es que los directores y los miembros de organizaciones lideradas por refugiados no se sienten lo suficientemente incluidos en el proceso de creación o desarrollo de medios de vida. Muchos refugiados con habilidades avanzadas están involucrados en iniciativas de organizaciones externas, pero solo con capacidades limitadas. Por ejemplo, un refugiado que trabaja en el Centro Bondeko[i] era un enfermero capacitado en su país de origen, pero se le impide ejercer como enfermero en Uganda debido al costo de volver a certificarse. Sin embargo, recalcó que él y sus colegas refugiados serían recursos muy importantes para los refugiados en el Centro Bondeko, así como para los ugandeses de la zona, si recibieran el apoyo para asistir a los refugiados en lugar de solo educarlos. Al describir una capacitación sanitaria ofrecida por InterAid, el principal socio ejecutor en Uganda de ACNUR (la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados) el profesional señaló:

"InterAid convocó a todos los enfermeros refugiados a una reunión, pero nos capacitó solo para concienciar a los refugiados sobre la malaria... los refugiados deben ir hasta InterAid solo para obtener paracetamol. O deben ir y esperar dos días para ir a Mulago [el hospital nacional de referencia de Uganda] por la malaria. Pero hay muchos enfermeros aquí. ¡Podemos diagnosticar y tratar a los pacientes aquí, en el Centro!"[ii]

Aunque la sensibilización en temas de salud es una contribución valiosa para las comunidades, el principal problema sanitario citado por los refugiados tiene que ver con la obtención de medicamentos y la calidad del tratamiento en los hospitales y clínicas. Sin embargo, los conocimientos  sanitarios de los enfermeros del Centro Bondeko continúan sin aprovecharse, a pesar de sus ganas de trabajar y de la necesidad desesperada de atención médica que hay en Uganda. Este ejemplo señala una lucha por la participación y la colaboración que se extiende en los numerosos sectores en los que pueden desempeñarse los refugiados.

Un ejemplo de integración y desarrollo liderado por refugiados

En un intento por compartir sus habilidades con otros y frente a la asistencia inadecuada, los refugiados de Kampala fundaron sus propias organizaciones. HOCW[iii] fue creada en 2008 por refugiados congoleses y un pastor ugandés, y creció gracias al apoyo de voluntarios internacionales que recaudaron fondos y aportaron materiales. Ubicada en las afueras de Kampala, la institución brinda numerosas actividades de subsistencia para refugiados y ugandeses, así como cursos de inglés y programas para niños. La iniciativa comenzó después de que algunas mujeres manifestaran la necesidad de diversificar sus habilidades, ya que la mayoría solo encontraba trabajo en Kampala lavando ropa. Comenzó en 2013 con un programa de modistería, y ahora dirige una gama de programas que incluye manualidades, peluquería, cultivo de hongos y habilidades comerciales. Aproximadamente el 40 % de los participantes que se capacitan en la HOCW son ugandeses. Las organizaciones lideradas por refugiados tienen la habilidad de fomentar la integración local mediante la construcción de redes comunitarias y de promover la independencia, apoyando a los que no son refugiados y a los que sí lo son.

Las organizaciones nacionales o internacionales que ya trabajan con estas comunidades tienen la oportunidad de apoyarlas, por ejemplo, pagando una parte o la totalidad de la renta de los espacios que utilizan las organizaciones lideradas por refugiados para desarrollar sus actividades.Esto parece bastante lógico si se tiene en cuenta que los asociados de ACNUR y otras organizaciones al servicio de los refugiados también utilizan estos espacios para sus propias operaciones, y a través de ellos acceden a refugiados que, de lo contrario, no podrían ser identificados entre los miembros locales de la población urbana pobre.Sin embargo, de las organizaciones estudiadas en Kampala, solo la FRC tenía un programa centrado específicamente en el desarrollo de las capacidades de las organizaciones gestionadas por refugiados. Además de brindar capacitación sobre liderazgo y finanzas, el organismo les ofrece a las organizaciones lideradas por refugiados 5 millones de chelines ugandeses (alrededor de 1500 US$) al año para iniciar o ampliar programas que contribuyan a la sostenibilidad organizacional. Los refugiados involucrados en los programas de la FRC los consideraron de gran utilidad y sintieron que su propio trabajo y habilidades para crear organizaciones eran reconocidos y aprovechados por medio de este apoyo.

Conclusión

El potencial de las organizaciones gestionadas por refugiados para contribuir al desarrollo y la integración local es enorme, y en Uganda esto ya se está materializando a pequeña escala. Sin embargo, la capacidad de estas organizaciones para llegar a más refugiados se ve limitada por su lucha constante para satisfacer las necesidades básicas que supone administrar una organización: pagar la renta, recaudar fondos y herramientas para implementar capacitación en materia de subsistencia y proveer estipendios al personal y a los profesores voluntarios. La importancia de estas organizaciones en la vida de los refugiados, así como en la capacidad de las organizaciones internacionales y nacionales que no están dirigidas por refugiados para implementar actividades en Kampala, debe ser mejor reconocida. La relativa falta de documentación escrita sobre las organizaciones gestionadas por refugiados dificulta su reconocimiento no solo como actores, sino como socios importantes en las intervenciones de medios de subsistencia. La capacidad de autoorganización y apoyo de los refugiados tampoco es reconocida, y esto, ya sea accidental o no, sirve para perpetuar la percepción de los refugiados como simples beneficiarios, incluso cuando existen documentos de orientación que tienen la finalidad de aprovechar sus medios. Proporcionar fondos para sustentar y fortalecer las organizaciones gestionadas por refugiados es un paso importante que se puede dar. Quizás uno aún mejor consiste en modificar la retórica y práctica actual no ya para promover la participación de los refugiados en los programas, sino para que ellos mismos formen las alianzasy ejecuten las actividades.

 

Evan Easton-Calabria evan.easton-calabria@qeh.ox.ac.uk

Estudiante doctoral, Departamento de Desarrollo Internacional, Universidad de Oxford www.qeh.ox.ac.uk


[ii] Entrevista, Centro Bondeko, Kampala, junio de 2015

 

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