Retorno voluntario asistido: consecuencias para las mujeres y los niños

Los programas de retorno voluntario asistido por lo general envían a las mujeres y a los niños a lugares de inseguridad e incertidumbre. El análisis de la práctica en el Reino Unido pone en relieve los problemas inherentes y la necesidad de volver a examinar este tipo de programa.

Los programas de retorno voluntario asistido (AVR, por sus siglas en inglés) son planes destinados a ayudar a los solicitantes de asilo a regresar a sus países de origen. Los programas por lo general ayudan a los refugiados a organizar su viaje y les brindan apoyo financiero para poder comenzar una nueva vida en sus países de origen. ACNUR (la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados) y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) han promovido estos planes durante más de una década, y se invirtieron millones de dólares en ellos.

En el Reino Unido, AVR se divide en tres programas individuales: retorno voluntario asistido para inmigrantes en situación irregular (AVRIM, por sus siglas en inglés), retorno voluntario asistido para familias y niños (AVRFC, por sus siglas en inglés) y programa de retorno voluntario asistido y reintegración (VARRP, por sus siglas en inglés). Los tres programas están abiertos a solicitantes de asilo desestimados, y AVRFC y VARRP están abiertos a aquellos con solicitudes de asilo pendientes. El programa se encarga de pagar el viaje y los participantes reciben una suma en efectivo de hasta 2000 £ (2800 US$). Sin embargo, el hecho de contar con una solicitud AVR aprobada significa que el individuo pierde su solicitud de asilo y que no podrá ingresar al Reino Unido durante cinco años.

Motivos para preocuparse

En primer lugar, existen serias dudas sobre cómo de "voluntarios" son estos programas, en especial para las mujeres. Los planes de repatriación se realizan en estrecha colaboración con los gobiernos nacionales, que tienen intereses particulares en limitar la cantidad de inmigrantes y de refugiados que intentan ingresar cada año. Algunas ONG sienten que muchas personas participan solo porque se ven acorraladas después de que los gobiernos les retiran de forma estratégica los servicios básicos y las amenazan con la deportación. No son los únicos que piensan esto. La investigadora Anne Koch sugiere que los programas AVR de ACNUR y OIM deben considerarse planes "inducidos por el Estado", ya que les permiten a los gobiernos occidentales dejar la deportación en manos de estas dos organizaciones. Además, señala que "cuando los retornos forzados y voluntarios se persiguen en conjunto, la noción de voluntariedad queda comprometida".[i] En 2013 otro estudio mostró que algunos funcionarios del gobierno admitieron que amenazaban a las personas con la deportación para así aumentar la participación en los programas AVR.[ii] Según investigaciones recientes, una de las consecuencias del modelo AVR (con su énfasis en la "elección") es que hace responsables de las consecuencias de su retorno a los refugiados, y absuelve al Ministerio del Interior de cualquier responsabilidad y situación que afecte la vida y la seguridad de los refugiados.[iii]

Una evaluación del Ministerio del Interior del Reino Unido reveló que las mujeres refugiadas sentían que tenían poco que decir sobre su participación en los programas AVR del Reino Unido porque quienes tomaban las decisiones eran los hombres de sus comunidades u hogares.[iv] También se sienten cada vez más presionadas para inscribirse en los programas AVR, debido a los cortes constantes de los servicios esenciales. Por ejemplo, en el Reino Unido y en la Unión Europea, se les ofrece más dinero a las mujeres afganas que a los hombres para irse, pero con la condición de que lleven a sus hijos con ellas.

Cabe señalar que algunas ONG que antes no estaban de acuerdo con los programas AVR cambiaron de opinión porque creen que representan una opción más humana que la deportación y que, además, fortalecen el apoyo político y público para la institución del asilo en su conjunto. Aun así, la voluntariedad de los programas AVR sigue generando serias preocupaciones, en especial para las mujeres y los niños que no pueden opinar o que pueden verse obligados a volver a países donde los derechos humanos y la seguridad siguen siendo muy cuestionables.

En segundo lugar, el retorno a las zonas de conflicto es muy peligroso para las mujeres y los niños. La mayoría de los solicitantes de asilo que participan en los programas AVR regresan a zonas aún en conflicto (como Afganistán y Somalía) donde una reinserción segura y prolongada es casi imposible. Un informe de autoevaluación de julio de 2013 de ACNUR sobre su programa para repatriar a los refugiados afganos a Afganistán (el programa más grande de ACNUR) puso en relieve cómo la organización continúa luchando para apoyar la reintegración social y económica en Afganistán.[v] Ese mismo año, el Observatorio de Derechos Humanos recomendó que ACNUR y OIM dejaran de centrarse en los programas AVR debido a la creciente inseguridad y a la incapacidad de proporcionar asistencia adecuada tras el regreso.[vi]

La realidad para las mujeres que enfrentan el retorno a su país de origen es aterradora. En muchos de estos Estados frágiles, la persecución por motivos de género sigue siendo una amenaza constante. Un estudio mostró que varias mujeres afganas decidieron someterse a una ligadura de trompas (cirugía para prevenir la concepción) antes de viajar, ya que temían que los servicios de salud en Afganistán no pudieran proporcionar anticonceptivos.[vii] En otro estudio, las mujeres somalíes expresaron su angustia con respecto a las violaciones y a las opresivas obligaciones culturales y religiosas que podrían sufrir al volver. Además, las prácticas de esterilización forzada de China han hecho que muchas mujeres se resistan al retorno. El mismo informe destaca el peligro que representan los desplazamientos secundarios o terciarios para las mujeres que no pueden instalarse de forma segura después de regresar.[viii]

En el caso de los niños refugiados que regresan a zonas de conflicto, las experiencias traumáticas de crisis y desplazamiento se agravan, lo que ocasiona grandes daños psicológicos y trastornos mentales, y por lo general el apoyo psicosocial es muy limitado o nulo.

Los programas AVR que repatrían a las personas a zonas de conflicto no pueden proporcionar una de las cosas más importantes para un retorno sostenible: el acceso a redes sociales. Estas relaciones les proporcionan a las mujeres repatriadas el acceso a tierras, empleo, educación y otros servicios básicos, así como también información valiosa y apoyo de las demás personas. Estos elementos son esenciales para asegurarse y llevar una vida independiente. Sin embargo, construir y participar en las redes se torna muy difícil en las zonas de conflicto donde las comunidades y los contactos han sido dañados por años de guerra.

En tercer lugar, participar en estos programas implica consecuencias legales sumamente peligrosas. Todos los participantes de los programas AVR deben firmar una declaración de retorno voluntario. Este es un documento jurídico por el cual los participantes expresan el deseo de regresar de forma voluntaria a su país de origen. Esto causa mucha preocupación porque las solicitudes de asilo dependen de un factor principal: demostrar un temor de persecución verdadero en el país del que se está huyendo. El hecho de firmar una declaración AVR de retorno voluntario implica que ya no se le teme a la persecución y es probable que cualquier declaración futura (si las condiciones en el país de retorno empeoran), pierda credibilidad ante los ojos de la ley. Una nueva solicitud de asilo se enfrentaría a obstáculos legales graves dado que el solicitante ha regresado a su país de origen en el pasado.

Conclusión

Es evidente que el principio que sustenta la creación de los programas AVR es muy problemático, desde el punto de vista legal y desde la postura de la política de derechos humanos. Posiciona a los actores internacionales como ACNUR y OIM en una relación difícil con los gobiernos nacionales, y las agencias respaldan efectivamente a estas últimas en el control de la migración y de las fronteras por medio de la repatriación. Muchas personas toman la decisión de unirse a los programas porque saben que la sombra de la deportación está sobre ellas. Puede que no siempre sea posible que las propias mujeres tomen la decisión de volver. Además, la mayoría de las mujeres y los niños que participan en los programas AVR regresan a zonas de conflicto donde enfrentan otras dificultades, persecuciones y posibles desplazamientos. Los gobiernos nacionales, ACNUR y OIM deben replantearse este tipo de política de migración.

 

Monica Encinas monica.encinas.lepingwell@gmail.com

En la actualidad trabaja en el sector de las organizaciones benéficas en el Reino Unido.



[i] Koch A (2013) "Programas de repatriación voluntaria asistida", Revista Migraciones Forzadas nº 44 www.fmreview.org/es/detencion/koch

[ii] Morris H y Salomons M (2013) ‘Difficult Decisions: A Review of UNHCR’s engagement with Assisted Voluntary Return programmes’ [Decisiones difíciles: un examen de la participación de ACNUR en los programas de retorno voluntario asistido], Servicio de Elaboración y Evaluación de Políticas de ACNUR (SEEP) www.unhcr.org/51f924209.html

[iii]Anderson B y McGhee D (2014) ‘Tried and Trusted? The role of NGOs in the Assisted Voluntary Returns of Asylum Seekers and Irregular Migrants’ [¿Comprobado y confiable? El papel de las ONG en el retorno voluntario asistido de los solicitantes de asilo e inmigrantes en situación irregular], COMPAS Breakfast Briefing Summary

www.compas.ox.ac.uk/media/BB-2014-Tried_Trusted_Voluntary_Returns.pdf

[iv] Black R et al (2011) ‘Understanding Voluntary Return’ [Entender el retorno voluntario], Ministerio del Interior y Centro de Investigación sobre Migración de Sussex http://webarchive.nationalarchives.gov.uk/20110220105210/rds.homeoffice.gov.uk/rds/pdfs04/rdsolr5004.pdf

[v] Véase la nota final 2.

[vi] Observatorio de Derechos Humanos (2013) ‘Unwelcome Guests: Iran’s violation of Afghan refugee and migrant rights’ [Huéspedes poco deseados: la violación de refugiados afganos y de los derechos de los inmigrantes en Irán] www.hrw.org/report/2013/11/20/unwelcome-guests/irans-violation-afghan-refugee-and-migrant-rights

[vii] Tober D (2007) ‘“My body is broken like my country”: Identity, Nation, and Repatriation among Afghan Refugees in Iran’ [Mi cuerpo está destrozado como mi país: identidad, nación y repatriación entre los refugiados afganos en Irán] Iranian Studies, Vol. 40, nº 2, pp 263-285. www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/00210860701269584#.VZvUNxtVhHw

[viii] Véase la nota final 4.

 

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