Personas olvidadas: antiguos refugiados liberianos en Ghana

Más de tres años después de la cesación de la condición de refugiado para los refugiados liberianos, la viabilidad del esquema de integración de la CEDEAO instaurado como solución para los liberianos que permanecieron en Ghana parece limitada. 

Si bien el exilio puede prolongarse indefinidamente, la condición de refugiado no se concede de forma permanente. Según la Convención sobre Refugiados de 1951, cuando ya no existen las circunstancias en las que las personas fueron reconocidas como refugiadas, (la premisa de "desaparición de circunstancias"), puede invocarse la cláusula de cesación mientras sigan estando en un país de asilo.

Este proceso representó, para miles de refugiados liberianos en Ghana, el fin de su condición de refugiados en 2012, después de lo cual ACNUR, la agencia de refugiados de las Naciones Unidas, puso en marcha un esquema de integración por medio del protocolo sobre la libre circulación de la Comunidad Económica de los Estados de África Occidental (CEDEAO) como "solución subregional" para liberianos que permanecieron en el exilio.

Desplazamiento prolongado para refugiados liberianos

Después del inicio de la guerra civil de Liberia en 1989, el Gobierno de Ghana estableció el campamento de refugiados Buduburam en 1990 en respuesta a la llegada de desplazados liberianos en el país. Tras el acuerdo de alto el fuego definitivo de la guerra en 2003, ACNUR pidió, en reiteradas ocasiones, la repatriación de los refugiados a Liberia. El ritmo de la repatriación, sin embargo, fue lento entre los liberianos que permanecían en Ghana debido a la precariedad del ambiente político y económico de Liberia. Muchos refugiados liberianos en Ghana esperaban el reasentamiento en un tercer país; no obstante, al restaurarse la paz en Liberia, la mayoría ya no cumplía con los criterios para el reasentamiento.

La otra solución duradera "tradicional", la integración, no contaba con el apoyo del gobierno de acogida ni de los propios refugiados liberianos. La administración ghanesa consideraba la integración local como una imposición al país y no ofreció la integración como opción para los refugiados que continuaban allí. La integración local tampoco tuvo mucho apoyo de los refugiados, principalmente debido a la falta de perspectivas socioeconómicas para ellos en Ghana.

No solo quedaron estos refugiados sin una solución duradera, sino que, además, sus condiciones de vida eran cada vez más difíciles. Después del alto el fuego de 2003, el monto de la ayuda humanitaria fue disminuyendo de forma gradual y se extinguió casi por completo en 2010. Además, los refugiados siguieron enfrentando una serie de obstáculos para participar en actividades económicas fuera del campamento, como la xenofobia local y su propia falta de conocimiento de las lenguas locales. Así, con la excepción de algunos receptores de remesas, muchos liberianos quedaron reducidos a condiciones mínimas de subsistencia dentro del campamento y alrededor de él.

La integración basada en la CEDEAO como "solución"

En enero de 2012, ACNUR anunció la cesación de la condición de refugiados para los refugiados liberianos en todo el mundo a partir de finales de junio de 2012. Como casi había pasado una década desde el acuerdo de alto el fuego definitivo de 2003, la comunidad internacional consideraba que la situación en Liberia había mejorado mucho y que las causas del desplazamiento ya no existían. A principios de 2012, los refugiados liberianos en Ghana se encontraron con dos opciones: o bien repatriarse hacia fines de junio de 2012 antes de la invocación de la cláusula de cesación o bien permanecer en Ghana mediante un convenio que existía entre los países miembros de la CEDEAO.

La CEDEAO no es un órgano de protección de refugiados, sino una confederación regional de quince Estados de África occidental, incluidos Ghana y Liberia, que se fundó en 1975 con el fin de promover el comercio y la integración económica de la región. El esquema de integración subregional estaba basado en el protocolo sobre la libre circulación de la CEDEAO de 1979 que confiere a los ciudadanos de la comunidad el derecho a ingresar, residir y establecer actividades económicas en el territorio de cualquier Estado miembro de la CEDEAO.[i] Desde fines de los años 2000, ACNUR venía centrándose en este esquema como solución innovadora para los refugiados desplazados por un período prolongado en África occidental. Los miembros del personal de ACNUR creían que una mayor movilidad representaba para los refugiados una forma de garantizar su acceso permanente a medios de vida sostenibles y oportunidades significativas de empleo al conceder la residencia legal y un mejor acceso a los mercados laborales de los países de la CEDEAO.

A fines de junio de 2012, unos 7000 liberianos permanecían en Ghana y seguían viviendo en el exilio con el nuevo rótulo de migrantes de la CEDEAO. A pesar de que la administración ghanesa anunció de forma oficial el cierre del campamento Buduburam en 2012, la mayoría de los antiguos refugiados liberianos siguieron viviendo en la zona del campamento, y en febrero de 2014, casi dos años después de la cesación de su condición de refugiados, los liberianos que permanecían en Ghana finalmente recibieron pasaportes de la CEDEAO, que otorgaban un permiso de residencia y trabajo de dos años.

Sin embargo, esta condición de migrante no implicó cambios significativos en su vida diaria.

La escasez de oportunidades económicas

Stephanie, madre soltera de una niña en edad escolar, vivía al día combinando distintos medios de subsistencia, por ejemplo, realizaba tareas domésticas para otras familias de refugiados y recibía ayuda caritativa de otros refugiados y de la iglesia del campamento. Cuando se le preguntó cómo había cambiado su vida desde el otorgamiento del permiso de residencia y trabajo de la CEDEAO, respondió:

"No hubo cambios. Estamos viviendo de la ayuda de otros liberianos [del campamento]. Lavo su ropa y limpio su casa por [un poco de] efectivo o [una] porción de alimento. Así es como sobrevivimos durante mucho tiempo... No tengo ninguna habilidad especial. No podemos arreglárnoslas fuera del campamento".

Algunos liberianos intentaron, sin éxito, ver qué oportunidades de empleo había fuera de la zona del campamento. Marshall, dueño de una pequeña tienda en el campamento, manifestó su desesperación durante esta búsqueda de trabajo:

"Presenté solicitudes [para] dos puestos de trabajo en supermercados, pero no conseguí [ninguno] de ellos. No hablo los idiomas [ghaneses] locales. La discriminación por parte de los locales sigue siendo fuerte. Aun con [un] permiso de trabajo, no creo que pueda conseguir trabajo en Ghana".

Adam, un oficial de programa ghanés que había trabajado para organizaciones no gubernamentales en el campamento durante más de una década, cuestionó la viabilidad del esquema de integración subregional:

"Siempre fui escéptico respecto de la viabilidad de esta opción de la CEDEAO. ACNUR dijo que con el permiso de trabajo los refugiados pueden trasladarse a un lugar donde es posible encontrar buenos empleos. ¿Pero dónde pueden encontrar buenos empleos? Ghana no tiene muchas oportunidades laborales y muchos habitantes están desempleados... La condición de la CEDEAO podría ser útil para las personas que tienen calificaciones especiales, como los médicos, las enfermeras y los expertos en informática. Pero ¿cuántos liberianos tienen este tipo de habilidades técnicas?

Entre los antiguos refugiados que fueron entrevistados en el año 2015 hubo un acuerdo casi unánime en cuanto a que la economía del campamento se había debilitado en los últimos años. Esto se debe, en parte, a los cambios demográficos que hubo en el campamento. En las poblaciones de refugiados, es común que quienes tienen más dinero o más recursos sean los primeros en repatriarse o en irse. En respuesta a la presión recibida en cuanto a la repatriación y la cesación de su condición de refugiados, los refugiados liberianos siguieron un patrón similar. Kevin, un antiguo refugiado que vivió en Ghana desde mediados de los noventa, observó:

"La economía del campamento está muriendo. Muchas pequeñas empresas cerraron debido a la poca cantidad de clientes. La mayoría de los más ricos se fueron de Ghana antes de la cesación. Solían ayudar a los pobres, pero [los ricos] se fueron todos. Los liberianos que quedan son todos muy pobres".

En Ghana, tras la partida de los refugiados de mejor posición económica, quedaron las personas vulnerables con pocas competencias con demanda en el mercado y pocos recursos económicos, por lo que aumentó la proporción de refugiados empobrecidos en la población del campamento que permaneció allí. Dicho de otro modo, los antiguos refugiados que tenían menos aptitud para poder aprovechar el esquema de integración de la CEDEAO fueron los que permanecieron en el exilio, sobreviviendo como "migrantes económicos".

¿"Resolver" el problema o disimular el fracaso?

Dados estos resultados, la viabilidad del esquema de integración basado en la CEDEAO como "solución" merece un examen cuidadoso. En primer lugar, la simple concesión de permisos de residencia y trabajo ha hecho poco para facilitar la integración de los liberianos que permanecieron en Ghana. En su mayoría, desarrollan medios de subsistencia a partir de la economía del campamento y no requieren gran movilidad en sus medios de vida. Además, pocos podrían afrontar el costo del transporte para aventurarse a vender en mercados externos.

En segundo lugar, sigue habiendo impedimentos básicos en la integración, como las barreras idiomáticas y las actitudes xenófobas de los ghaneses. Debido a la permanente reticencia del gobierno de acogida a integrar a los refugiados, el Gobierno de Ghana y ACNUR realizaron pocos esfuerzos para establecer un entorno propicio para la integración exitosa de los liberianos que quedaban allí.

En tercer lugar, no debe pasarse por alto la limitada capacidad de absorción de la región de África Occidental. La mayoría de los países de la CEDEAO, entre ellos Ghana, tienen economías estancadas y altas tasas de desempleo. Pese a que los refugiados liberianos pueden moverse con libertad a los mercados de los Estados vecinos, es difícil imaginar que muchos de ellos puedan asegurar un empleo remunerado.

La introducción de dicho esquema de integración subregional corre el riesgo de ocultar el fracaso de la comunidad internacional en brindar una solución duradera para estos refugiados. Aunque cesó la condición de refugiados de los liberianos, su exilio y sufrimiento continuaron. Sustituir el rótulo de "refugiados" por el de "migrantes económicos" no es una alternativa real a una solución duradera. Es una "cuasi solución" que sirve para disimular el fracaso del régimen mundial de refugiados en hacer frente a los desafíos de los antiguos refugiados que quedaron con una situación migratoria ambigua y poca atención de la comunidad internacional.[ii]

Es imperativo que el régimen internacional de refugiados realice un estricto seguimiento de las situaciones de refugiados en África occidental para corroborar si el esquema de integración de la CEDEAO puede constituir una solución verdadera para los liberianos que continúan en el exilio. De lo contrario, estas poblaciones de refugiados incapaces de alcanzar una solución duradera finalmente "desaparecerán" y se las eliminará de las estadísticas oficiales al ser despojadas de la condición de refugiadas. Dada la ubicuidad de los casos de refugiados por períodos prolongados en todo el mundo, es posible que en el futuro cercano encontremos más antiguos refugiados "olvidados" como estos.

Naohiko Omata naohiko.omata@qeh.ox.ac.uk

Oficial Superior de Investigación, Proyecto de Innovación Humanitaria, Centro de Estudios sobre Refugiados, Universidad de Oxford www.rsc.ox.ac.uk



[i] Adepoju A, Boulton A y Levin M (2007) ‘Promoting integration through mobility: free movement and the ECOWAS Protocol’[Promoción de la integración a través de la movilidad: la libre circulación y el Protocolo de la CEDEAO], Working Paper No.150, New Issues in Refugee Research, UNHCR

[ii] Long K (2014) ‘Rethinking DurableSolutions’[Repensar soluciones duraderas] in Fiddian-Qasmiyeh E, Loescher G, Long K. y Sigona N (Eds) The Oxford Handbook of Refugee and Forced Migration Studies, Oxford University Press

 

 

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